[CHAVISMO AHORA] El PSUV y la autonomía popular

En las últimas semanas hemos sido testigos de diversas jornadas de renovación de la estructura del Partido Socialista Unido de Venezuela, dinámica que viene movilizando en asambleas populares, a parte importante de las organizaciones de base que históricamente han defendido la Revolución Bolivariana, consolidando una lógica de intermediación política centrada en el partido. Ante esa realidad, ¿Cómo queda el llamado del Comandante Chávez de la necesaria autonomía popular?

Ahora el PSUV se asume como la instancia clave para impulsar y controlar las dinámicas sociales y políticas, desde las comunidades hasta la escala nacional, desde las iniciativas comunitarias, hasta las gubernamentales, pero es justo decir que es una mirada que siempre ha estado presente, en disputa y actuando según sus normas, a contracorriente de lo planteado por el Comandante Chávez.

Chávez impulsó un bloque histórico en que el partido tenía un importante papel y peso, basta con revisitar sus intervenciones en actividades de las iniciativas que construyó para afirmarlo, pero también de forma permanente convocaba al “poder constituyente”, al “poder popular”, como un factor fundamental, así reconocía al pueblo como el portador de la soberanía nacional.

Era una de sus insistencias, presentes desde El Libro Azul, hasta el Golpe de Timón, por ser uno de los más importantes aprendizajes de sus análisis críticos de los procesos revolucionarios preexistentes, de allí se desprenden sus aportes sobre la democracia participativa y protagónica, socialismo bolivariano, poder popular y la comuna.

Militantes del movimiento popular en el PSUV

Partiendo de que ninguna otra fuerza política en el país tiene la posibilidad de replicar el ejercicio realizado por el PSUV, por las diversas escalas abordadas en todo el territorio nacional, y que la gran mayoría de la militancia territorial chavista está inscrita en dicha organización, toca decir que existe una diversidad de situaciones que enfrentan muchxs de lxs que allí militan y son también parte de lo que históricamente es llamado como movimiento popular.

Sin ánimo de asumir que es una caracterización acabada, se puede encontrar casos en que lxs militantes populares, en el marco de un avance de sus fuerzas, disputan las estructuras del PSUV en sus territorios, ante las múltiples tensiones y conflictos en que se mantienen de forma permanente, en aras de superarlos para poder avanzar con coherencia en la construcción e implementación de una agenda revolucionaria.

También existen los casos en que sumarse a la dinámica del partido se convierte en algún tipo de resguardo del acumulado comunitario, de los esfuerzos de la organización popular, ante los continuos conflictos y presiones con lxs dirigentes de las estructuras locales, convirtiéndose su participación en una especie de escudo ante la complejidad de la correlación de fuerzas del momento en su ámbito de acción. Existen también lxs que su incorporación a la estructura implica el asumir la lógica del partido en su día a día, desplazando, para bien o para mal, las formas del movimiento popular.

La propuesta del partido/movimiento que en algún momento se realizó en el seno del PSUV está, por lo menos en la práctica, cerrado, por ello la diferenciación de las formas no es un tema menor, ya que causa roces, tensiones, conflictos y disputas permanentes, entre las diversas miradas de lo que debería ser la militancia política.

Reconfigurándose la trama comunitaria

Quizás, como consecuencia de estas situaciones, también estamos desde hace algún tiempo viviendo una reconfiguración de parte importante de las organizaciones comunitarias, ya en un nuevo periodo, luego de flexibilizarse las medidas de mayor exigencia de distanciamiento social por la pandemia y por el reimpulso de dinámicas sociales, que se van adaptando al marco que impone las circunstancias económicas y políticas del momento.

¿Cómo esos cambios influyen en nuestras comunidades? ¿Cómo se expresa en estas nuevas circunstancias la autonomía popular? ¿Cómo se retoma, construye y mantiene la agenda popular autónoma? ¿Cómo se construye el control social y la autogestión general que demandaba Chávez desde nuestras comunidades? ¿Cómo se amplía la base social del proyecto chavista desde el tejido social que se debe rearmar?

Nos tocará ir dilucidando las respuestas en el mismo andar, desde el respeto y reconocimiento de los contextos, y de los esfuerzos populares, pero sosteniendo la necesidad de ir sumando para construir el proyecto de superación del capitalismo desde la trasferencia del poder al pueblo, el socialismo bolivariano, que respeta e impulsa la soberanía y el protagonismo popular.

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