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[OPINIÓN] El veinte de Mayo ¿Por qué votar por el Presidente Maduro?

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metáfora

El territorio en el que se asienta Venezuela es rico en materias primas que las corporaciones necesitan para mantener sus ritmos de producción y competitividad de precio en el mundo consumista de los mercados metropolitanos. Esa competitividad la define la cercanía y accesibilidad de nuestro territorio a y desde sus centros industriales de procesamiento y comercialización.

Hay que asumir que la combinación de estas realidades con la especificidad de las tecnologías actuales de las que depende la acción extractivista de tales corporaciones y el comportamiento de quienes mandan y dominan a las gentes de los países más desarrollados en esas tecnologías y que constituyen sus entornos de legitimación política y sostenimiento de mercado es adorador de la propiedad privada de TODO.

Otro elemento a tomar en cuenta es que nosotros, venezolanas y venezolanos, no disponemos de esas tecnologías para procesar de modo eficaz para tal sistema–mundo nuestras materias primas: es decir, somos productores de materias primas apenas con un mínimo valor agregado para garantizar su transporte estable hasta los centros industriales del capitalismo. Y nada más...

A ver... esta es nuestra circunstancia en el sistema–mundo que se nos ha impuesto históricamente para vivir o morir y esto trae como consecuencias otras que a su vez son causas del empobrecimiento de la gente común: La mayoría de quienes vivimos en Venezuela lo hacemos en ciudades y trabajamos para alguien o algo y tenemos un salario fijo, con bonos de compensación, pero salario fijo al fin… Tenemos por solventar con ese salario fijo y bonos, la compra de comida, bebida, medicinas, pagar servicios como el celular, el teléfono residencial, algunos el acceso a Internet, otros, casi siempre los mismos, la televisión satelital o el cable tv, la compra de bienes como el calzado, la ropa, otros servicios como honorarios profesionales de otra gente que nos ayuda con sus conocimientos y destrezas y así un montón de cosas y servicios más. También están los servicios conexos al hecho de estar vivos: financiar con el pago de impuestos la existencia del Estado, pagar cuotas de condominio, impuestos municipales como el Catastro o recolección del aseo urbano, entre otros.

Lo que hay que entender a este respecto es que los comerciantes e industriales, a quienes sólo interesa su ganancia y la protección de su pequeña propiedad, se benefician en una cadena de expoliación y especulación artificiosa, acumulada en el tiempo y que nunca vuelve sobre sus pasos y buscan permanentemente explotar y dominar a quienes sólo tienen su trabajo (en nuestro caso, el empleo dotado con un salario o triquiñuelas para ganar un “dinerito”) para poder vivir y que en esa cadena tales comerciantes e industriales están sujetos a las decisiones y asignación de valores de quienes son dueños de las tecnologías y mercancías fuera del país, que jamás viven o vivirán entre nosotros, y que les sirven a ellos, los comerciantes e industriales, como insumos para hacer y vender. Y estos dueños, que jamás viven entre nosotros, desean que nuestras materias primas y recursos, como por ejemplo el agua o el petróleo, les sean gratuitos, porque ellos consideran que su desarrollo tecnológico les hace merecedores de ser dueños en el hecho de TODO en el planeta tierra, y cuando puedan, más allá… Así que para los tipos que financian el contrabando de extracción de billetes y bienes de consumo que nos encarece la vida, desde fuera del sub-continente no somos más que los “pulgones invasores” en “sus” territorios por derecho militar, tecnológico y racial. Según ellos somos seres inferiores pues.

El proyecto Bolivariano es un “estorbo” histórico en este contexto y por eso nos destruirán matándonos de hambre y enfermedad como lo demuestran con sus decretos y dictámenes autoritarios y racistas fingiendo “buenas intenciones” y civilización democrática. Y para eso, todo esfuerzo comunicacional y mediático, todo convencimiento, estará orientado a hacernos creer que somos mediocres y debemos gobernarnos por sus reglas. Este es el verdadero discurso de la élite pro-yankee que trata de liderizar y orientar a la “oposición” y tal oposición no es tal porque simplemente sus objetivos no tienden al equilibrio democrático de las fuerzas, ni de los partidos, ni a la “representación de minorías”; simplemente está orientado a la mentira descalificadora e incapacitante para ser dueños de nuestros bienes y nuestro destino. Este “ser dueños de nuestros bienes y nuestro destino” es el legado del Comandante Chávez y el Presidente Maduro, mal que bien ha cumplido en ese sentido.

* * *

He aquí una explicación rápida a lo que el Gobierno Bolivariano ha llamado “guerra económica”, que tiene como objetivo desgastar el ánimo de la gente que hasta ahora ha apoyado el proyecto Bolivariano de conservación y protección de la soberanía de nuestro territorio, nuestras instituciones y nuestras materias primas para el beneficio más o menos social y público en detrimento de la propiedad privada de las tecnologías, el conocimiento y la industria en el ámbito internacional y sus intereses de gente privilegiada y racista.

El gobierno Bolivariano, aunque precariamente, en las condiciones actuales es responsable social y políticamente. Esto significa que se hace cargo y responde públicamente por las situaciones mínimas que garantizan la vida y sus grados de buena o mala calidad. Pero son responsables en tanto hay “habilidad para responder” a las necesidades sociales más críticas (esta habilidad saboteadores y contrabandistas han socavado en los más recientes años). Eso está propuesto claramente así en nuestra Constitución, Leyes, Reglamentos, Manuales y etcéteras, que determinan la existencia de las organizaciones del mismo Estado, que no suelen ser asumidas ni respetadas por los trabajadores mismos del sector público. Lo que orienta las políticas nacionales y de Estado como el derecho a la identidad, la política educativa gratuita y de buena calidad, las misiones sociales en salud, educación universitaria y técnica, vivienda digna como un derecho natural, entre todas las que ha diseñado y ejecutado este gobierno, además de los beneficios de pequeña protección económico-financiera a la gente más afectada…

En este punto, lo importante para entender es que al ganar estas elecciones ganaremos tiempo para rectificar y obligar a la burocracia degradada y corrompida a retirarse o terminar en prisión. Porque estamos dispuestos a hacer respetar nuestras leyes, la política de Estado y la organización del pueblo seguro lo logrará, si alcanzamos el objetivo de sacarnos de encima el asedio del entorno extranjero.

En todo caso, esto es mejor que vivir en un territorio cuyo Estado no es responsable política ni socialmente más que del orden opresivo para mantener seguros a los comerciantes e industriales y su propiedad. Que es el dictado desde fuera, entendámoslo.

Pero ¿Qué le vamos a poder exigir como ciudadanas y ciudadanos de a pie a un gobierno de identificación neo-liberal o liberal, aliado de las corporaciones extrajeras irresponsables si está claro que sus compromisos son con ese gran capital transnacional, tales corporaciones de industriales y comerciantes y no con la gente común?

Para nosotros está claro que el empeño de la reacción golpista de derechas en nuestro país (que es el verdadero concepto en el que entra la supuesta “oposición” venezolana), en cuanto puedan retomar el poder político del Estado, es tomar poder decisional sobre la renta petrolera y sobre los enormes réditos que generaría la privatización de todos los servicios que ahora son patrimonio de todos y todas, son públicos y casi gratuitos.

Recordemos cuáles son esos servicios: Los servicios directos a la persona como identidad y registro civil, salud, educación, telefonía celular y fija, provisión de agua potable, tratamiento de aguas servidas, provisión de gas y energía eléctrica, el saneamiento ambiental y demás.

También está el tema de la democracia social y el régimen de libertades cívicas. Ahora parece no ser muy importante porque lo tenemos. Pero cuando a un gobierno de signo contrario al Bolivariano le convenga (esta conveniencia en estos casos siempre es determinada por el interés de los dueños de la gran propiedad), la represión de nuestro sentido de igualdad, de libertad y de solidaridad social y personal como venezolanos, será seriamente dañado, prohibiendo toda forma de organización social que no esté diseñada y controlada por la élites dominantes y les resultará muy fácil desatar represión policial y control social de las personas. Es decir, nosotros, el pueblo común y corriente, la “gente de a pie”. Hasta en los niveles de la intimidad seríamos controlados por un Estado Neo-corporativista, como el estadounidense.

Perder estas libertades y derechos será muy costoso y doloroso. Y no hemos hablado de la industria del terror y la muerte que implica la acción armada de ejércitos invasores o paramilitares.

Además temas como el servicio militar serán afectados por tales disposiciones políticas: Nuestros jóvenes serán de nuevo reclutados forzosamente y obligados a traicionar a su propio pueblo en una lógica represiva general. Y volverán leyes como la de vagos y maleantes, con las que por sólo estar desempleados o no tener una dependencia de alguna corporación podremos terminar en prisión o campos de trabajo forzoso. La esclavitud de vuelta histórica pues...

Ni hablar de políticas como la cultura o la expansión comunicacional y editorial de Estado. La cultura volverá a ser para diversión de los dueños del capital y sus serviles burócratas, sifrinos esnobistas que nos privarán del placer de ser seres humanos.

Por esto y otras situaciones creemos que es preferible que las venezolanas y los venezolanos nos planteemos frente al futuro la esperanza de poder protegernos de los ricos abusadores, que en este momento tienen su mayor gloria debido al triunfo de la división social elitesca que padece la región latinoamericana. Sólo echemos un vistazo a las horribles vidas desesperanzadas de nuestros compatriotas latinoamericanos mexicanos, centroamericanos, colombianos, brasileños, paraguayos, argentinos… Sólo en Cuba, Bolivia y algo en Venezuela, es la dignidad humana la que ordena la vida pública. No perdamos lo poco o mucho que nos hemos ganado con combates permanentes mediáticos, electorales y vitales en estos veinte más recientes años, mucha de nuestra gente perdió la vida y otros bienes espirituales, salud o habilidades físicas en la defensa del proyecto Bolivariano.

Es cierto que los tipos dueños del capital transnacional nos seguirán atormentando la vida como pueblo después de las elecciones del 20 de Mayo, pero el proyecto Bolivariano que, de algún modo profesa y defiende el Presidente Maduro y sus posibles sucesores, nos podrá mantener en resistencia y en solidaridad hasta que el desgaste capitalista toque su fin por agotamiento de las condiciones actuales de su explotación-producción. Razón por la que están tan agresivos. El tiempo de sus materias primas aseguradas se termina. Es peor estar expuestos en la soledad individualista del neo-liberalismo y el fascismo neo-corporativo, por épocas enteras sin esperanza de una vida mejor.

Resistamos pues con dignidad y cuidemos nuestro bien cultural más preciado: La libertad y la democracia social con esperanza en un mundo mejor. Hay que votar por Maduro.

 

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