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[OPINIÓN] “Afinar el tino, es decir la puntería”

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“El arte de vencer se aprende con la derrota...”
Simón Bolívar. (Carta a J.A. Paez, 6 de marzo de 1824)

¿Qué significa “hacer comunicación” en medio de un proceso que se pretende revolucionario? Pues pretenderlo significará realmente trabajar de forma integral por cambiar todo aquello que deba ser cambiado, incluyendo por supuesto la comunicación misma. ¡Y ese fue el reto! Fue la pregunta que aquel grupo de muchachos y muchachas, de alguna manera, se planteó cuando comenzó a congregarse hace algo más de 10 años, aquí en Mérida, pensando en ser parte activa de los procesos de cambio que inevitablemente tenían que venir. Era un grupo de jóvenes que nacía, políticamente, en aquel torbellino social que ocurre en Venezuela desde principios del siglo, y que hoy llamamos “hijos de Chávez”, y que aprendían a medida que caminaban y caminaban, con paso cada vez más firme a medida que aprendían.

La idea aquí, no es hacer su historia ni siquiera una crónica. Más bien es reflexionar toda esa vivencia desde el aquí y ahora, traer toda esa vivencia hasta el día en que dicho grupo recibe el premio nacional de periodismo comunitario. Y lo que nos motiva a ello no es solo el premio, justamente obtenido, es más bien el contexto social y político que estamos viviendo en esta, nuestra Venezuela; donde un proceso revolucionario atacado por una constante e interminable guerra abierta del imperialismo, corre el riesgo innegable de ceder ante el reformismo y la conciliación.

Recordemos que una revolución se define a partir de su capacidad como proceso para cambiar todo lo que deba ser cambiado persiguiendo que el fondo, la historia, cambie hasta eliminar la explotación de lxs trabajadorxs. Mientras que reformismo es, apenas, cambiar algunas cosas, algunas hasta trascendentes, pero con la intención manifiesta de que nada cambie, sino que más bien se fortalezca el sistema de explotación.

Sería fácil, en este contexto, repensar aquella primera bandera de lucha, tomada del compa Ali: “Hay que afinar el tino, es decir la puntería” y cambiarla por una más difusa, menos comprometida. Pero no, simplemente ese camino se reafirma, se concreta y se define. Y aparece la decisión de asumir la comunicación no como una excusa sino como sentido de vida. No como un instrumento para hacer algunas cosas que puedan resultar hasta indispensables, sino como una herramienta de trabajo revolucionario para construir vida y más allá aún, para vivir en sí mismo. Una herramienta de lucha, una que sea arma y molde al mismo tiempo. ¡Y eso se logró! El grupo aprendió, aprende y lo seguirá haciendo, la comunicación como “artillería del pensamiento” para construir espacios, organización, motivos y razones. Además comprendió que en estos momentos se es radical o se claudica y que ese pensamiento de Bolívar que usamos de epígrafe es real, que se aprende más en la derrota, en la dificultad, y que es esa dificultad la que enseña a inventar contra la adversidad, a descubrir hermanxs, a sentir en la piel la necesidad de la solidaridad y el compromiso definitivo, a descubrir la gran verdad de que “se hace camino al andar...”, a entender que solo una vida radical y colectiva producirá resultados radicales y definitivos. Y todo eso desde reconocer que no se es nada especial, apenas un pedazo de un contexto del cual inevitablemente se forma parte, pequeña “brizna de paja al viento...” de la historia. Y entender finalmente, que es luchar por descubrir y entender el mensaje que esa historia que nos envuelve, de la cual necesitamos esencialmente seguir formando parte, nos está dando.

Quizá no existe una respuesta total, completa, a la pregunta del inicio. Pero ahora se hace evidente que, en este aquí y ahora terrible que vivimos, hay muchas más cosas que podemos decir. Sin dudas, el camino está, ahora, más claro, más definido, y es evidente que cada vez lo estará más y que como decía Argimiro, es un camino duro y fuerte, ¡pero es el camino! No hay otro. Y ahora podemos asegurar que Tatuy TV comunistaria lo sabe mucho mejor. ¡Chávez vive! ¡La lucha sigue!

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