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Empezar a Vivir.

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Para Cesária Evora por toda la felicidad que me ha dado.

La Escuela, “la familia” y la religión, sistema de control esencial de El Capital, nos han formado de tal manera que aprendimos a confundir normas con valores. Nos han enseñado, por ejemplo que hay que huir del dolor o por lo menos esconderlo, no importa cual sea su causa. Nos han enseñado que es de mal gusto quejarse y por ello nos molesta tanto aquel que se queja. De hecho parece que el “valor” esencial de “nuestra” sociedad es la culpa. Por ello nos sorprende tanto cuando alguien asume la responsabilidad de sus actos (¿recuerdan aquel ¡Por ahora!?) pues lo normal es que todo el mundo, solo intente justificar sus culpas. Pienso ahora en una comunidad aborigen con la que conviví un corto tiempo, ellos realizan un rito muy especial: ¡Se reunían para quejarse en colectivo! Y esto tenía dos razones. La primera era porque ellos piensan que una persona que oculta algo a su comunidad no es digna de ella. La segunda es porque creen que cuando uno quiere a una persona debe compartir y soportar sus quejas. Pero claro, el esconder la responsabilidad individual de mis acciones me libera y me exime de cualquier responsabilidad social.

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Electrizante Lennon

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John Lennon & The Plastic Ono Band. Live Peace In Toronto 1969

Si algo caracterizó a Lennon a lo largo de su vida fue una permanente búsqueda e inconformidad que lo obligó a definirse y asumir posiciones que incluso le costaron la vida. Lennon pasó de ser una máquina rentable e inofensiva para el sistema a convertirse en un sujeto crítico y peligroso. Esos incalculables errores del sistema suelen maravillar a multitudes. 

Live Peace in Toronto 1969 es un álbum en directo de John Lennon y Yoko Ono grabado en 1969 en Toronto, Ontario, Canadá. La banda desbordaba talentos: Erick Clapton, Klaus Voormann y Alan White, entonaron junto a Lennon y Ono 8 piezas de alto calibre. El álbum fue concebido como una banda sonora que forma parte del documental Sweet Toronto, de D.A. Pennebaker.

Enlace de descarga:http://depositfiles.com/files/5o64ykqtm

Video de youtube:

John Lennon The Plastic Ono Band. Live Peace In Toronto 1969

  1. Blue Suede Shoes (LIVE )
  2. Money (LIVE )
  3. Dizzy Miss Lizzy (LIVE )
  4. Yer Blues (LIVE )
  5. Cold Turkey (LIVE )
  6. Give Peace A Chance (LIVE )
  7. Don't Worry Kyoko (Mummy's Only Looking For Her Hand In The Snow) (LIVE )
  8. John, John (Let's Hope For Peace) (LIVE)
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El último romántico Por. Julio César Londoño

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El país celebró sobriamente la muerte de Alfonso Cano.

El presidente desempolvó su cachucha militar, pero no echó discursos triunfalistas; la derecha no quemó cohetes; Uribe parecía contrariado y el ministro de Defensa no salió a exhibir manos ni orejas del muerto, no señor. Algo hemos avanzado en los últimos quince meses. Nadie fue tan carepalo como para repetir, después de 60 años de sangre, que ahora sí estábamos a pepo y cuarta del fin del requetefín. En política, como en literatura, las metáforas se gastan, pierden lustre y poder, y hay que inventar otras nuevas: “huevitos”, “locomotoras”… en fin, cualesquier figuras, pero nuevas.

Si no hubo fiesta en la orilla del establecimiento, tampoco hubo lágrimas en la orilla del pueblo. Es injusto, Cano se las merecía. Que un muchacho blanco lo deje todo para irse al monte y se envejezca y muera luchando contra esas joyas que han gobernado el país, ameritaba por lo menos un puchero. El pueblo es ingrato, Alfonso. Algunos dicen que no lo lloran porque usted y las Farc extraviaron el rumbo, que ya no tenían ideología, que la perica y la leishmaniasis les ruñeron el cerebro, que el secuestro y la combinación de todas las formas de lucha les descombinaron la imagen.

Yo no creo.

Los bancos no tienen ideología y les va muy bien. ¿Hay algo más respetable que un banquero? El Estado los apoya y todos guardamos compostura en esos templos del oro y tributamos en sus arcas y hasta les damos una mano cuando lo precisan. Pobres. Se la damos refunfuñando, pero lo hacemos. Las empresas de salud y las universidades privadas tampoco tienen ideólogos, apenas contadores, y nadie les reclama nada a pesar de que debieran tener más corazón que la guerrilla. Se supone.

Es que las Farc se narcotizaron, dice la gente. Yo creo que no se narcotizaron lo suficiente. Si lo hubieran hecho bien, si hubieran cuajado un buen cartel, habrían elegido presidentes y serían socios de los paramilitares, y por ende de los generales y los parapolíticos y hoy tendrían una bancada respetable, como cualquier motosierrista que se respete.

A las Farc las mató la “combinación de todas las formas de lucha”, dicen los analistas. Esto sí es verdad. Cuando las Farc quisieron participar en política, Virgilio Barco combinó las formas de lucha y zuáquete, la mano negra exterminó a la UP. Allí cayeron sus mejores hombres, los que pensaban. Luego los gobiernos han querido negociar con los sobrevivientes de las Farc, es decir, con los pistoleros, pero el ruido no ha dejado. Fue una pésima idea dispararles a los conversadores y tratar de conversar luego con los pistoleros. Definitivamente, Barco fue más pistolero que estratega.

Yo tampoco lloré su muerte, Alfonso. También a mí me decepcionó usted. Alcancé a abrigar alguna esperanza cuando fue elegido como el número uno de las Farc, pero ya era tarde para usted; y para el país. Ya había pasado el precioso cuarto de hora del Caguán. Ya los pistoleros se habían apoderado de las Farc… ¡y del mismísimo Palacio de Nariño! Con todo, le confieso que no fui indiferente a su muerte, como me ha pasado con las muertes de ciertos notables. Creo que usted no fue peor que los prohombres de este país. La historia lo condenará, sin duda, pero no lo meterá en el mismo saco de los banqueros y los senadores, téngalo por seguro. Usted no fue tan malo y trabajó más que todos ellos juntos. Trabajó duro y murió equivocado, pero tenía algo que ellos no tienen: ideales. No de otra manera se explica que un muchacho blanco se vaya al monte y luche y envejezca y muera allá.

Paz en su tumba, Alfonso Cano.

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Octubre también es de Miguel

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Miguel Enríquez: Con vista a la esperanza

Fue en calle Santa Fé, donde se escenificó la tragedia que aún lamentamos. Miguel Enríquez, Secretario General del MIR chileno era abatido por fuerzas de la DINA.

Ya han transcurrido 37 años, y Miguel sigue taladrando en la mente de oligarcas y reformistas por igual, negándose al olvido, reviviendo en cada Revolución que florece en nuestro planeta.

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Con las mismas manos

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Silvio Rodríguez y Roberto Fernández Retamar le cantan a Haydée Santamaría en el marco del 50 aniversario de Casa de las Américas

Dos Titanes de Bronce del canto y la poesía se juntan y nos regalan este maravilloso concierto que estremece por su belleza artística y su profundidad política: son Silvio Rodríguez y Roberto Fernández Retamar, combatientes irreductibles de la palabra revolucionaria, consecuentes exponentes de la letra comprometida que además juntan su obra para rendir tributo a un símbolo eterno de la Revolución cubana: Haydée Santamaría, combatiente ejemplar que estuvo en el asalto al Moncada, en la lucha clandestina contra Batista, en Sierra Maestra y siguió librando batallas por la cultura y la vida, como lo hacen los verdaderos revolucionarios.

Queremos compartir con ustedes esta carta póstuma que Yeyé le escribe al Ché, y sumarnos a este homenaje recordándola por su obra y pensamiento.

Hasta la victoria siempre, Che querido

[Carta de Haydée Santamaría al Che Guevara, escrita después del asesinato del Che en Bolivia]

Che: ¿dónde te puedo escribir? Me dirás que a cualquier parte, a un minero boliviano, a una madre peruana, al guerrillero que está o no está pero estará. Todo esto lo sé, Che, tú mismo me lo enseñaste, y además esta carta no sería para ti. Cómo decirte que nunca había llorado tanto desde la noche en que mataron a Frank, y eso que esta vez no lo creía. Todos estaban seguros, y yo decía: no es posible, una bala no puede terminar el infinito, Fidel y tú tienen que vivir, si ustedes no viven, cómo vivir. Hace catorce años veo morir a seres tan inmensamente queridos, que hoy me siento cansada de vivir, creo que ya he vivido demasiado, el sol no lo veo tan bello, la palma, no siento placer en verla; a veces, como ahora, a pesar de gustarme tanto la vida, que por esas dos cosas vale la pena abrir los ojos cada mañana, siento deseos de tenerlos cerrados como ellos, como tú.

Cómo puede ser cierto, este continente no merece eso; con tus ojos abiertos, América Latina tenía su camino pronto. Che, lo único que pudo consolarme es haber ido, pero no fui, junto a Fidel estoy, he hecho siempre lo que él desee que yo haga. ¿ Te acuerdas?, me lo prometiste en la Sierra, me dijiste: no extrañarás el café, tendremos mate. No tenías fronteras, pero me prometiste que me llamarías cuando fuera en tu Argentina, y cómo lo esperaba, sabía bien que lo cumplirías. Ya no puede ser, no pudiste, no pude. Fidel lo dijo, tiene que ser verdad, qué tristeza. No podía decir "Che", tomaba fuerzas y decía "Ernesto Guevara", así se lo comunicaba al pueblo, a tu pueblo. Qué tristeza tan profunda, lloraba por el pueblo, por Fidel, por ti, porque ya no puedo. Después, en la velada, este gran pueblo no sabía qué grados te pondría Fidel. Te los puso: artista. Yo pensaba que todos los grados eran pocos, chicos, y Fidel, como siempre, encontró los verdaderos: todo lo que creaste fue perfecto, pero hiciste una creación única, te hiciste a ti mismo, demostraste cómo es posible ese hombre nuevo, todos veríamos así que ese hombre nuevo es la realidad, porque existe, eres tú. Que más puedo decirte, Che. Si supiera, como tú, decir las cosas. De todas maneras, una vez me escribiste: "Veo que te has convertido en una literata con dominio de la síntesis, pero te confieso que como más me gustas es en un día de año nuevo, con todos los fusibles disparados y tirando cañonazos a la redonda.

Esa imagen y la de la Sierra (hasta nuestras peleas de aquellos días me son gratas en el recuerdo) son las que llevaré de ti para uso propio". Por eso no podré escribir nunca nada de ti y tendrás siempre ese recuerdo.

Hasta la victoria siempre, Che querido.

Haydée

El Recital

La obra musical que recomendamos esta semana nos conmueve por su trascendencia histórica; se juntan una serie de motivos que emanan inspiración y razones para continuar la lucha por el mundo mejor tan necesario.

El 22 de mayo de 2009 la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas se abarrotó en lo que fuera uno de los momentos más estremecedores de la historia de la Casa de las Américas.

«Somos dos viejos compañeros que nos conocimos alrededor de la Casa de las Américas y estamos evocando eso», declaró Silvio. Más adelante añadió, «nosotros íbamos a hacer este recital hace algunos años en Argentina, pero no pudimos. Nos habíamos preparado, hicimos todo el programa, lo ensayamos en mi casa una tarde. Cuando me invitaron a ser parte de esta celebración de la Casa por sus cincuenta años de fundada con el homenaje a Haydee, me dije: ¡qué buena ocasión para retomar esta idea con Roberto! Y, además, me mejoraba yo de paso al hacerlo con él; es algo que he estado esperando»*

El nombre del recital es tomado del poema de Fernández Retamar, y sin duda expresa el resultado de este marvilloso recital. No podemos dejar de publicar este hermoso poema, e invitarlos a disfrutar, reir y llorar.

Con las mismas manos

Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.

Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían ropas de trabajo, pero los hombres y los muchachos que en sus harapos esperaban todavía me dijeron señor.

Están en un caserón a medio derruir, con unos cuantos catres y palos; allí pasan las noches ahora, en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.

Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando supieron que yo tenía biblioteca.(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato)

Pasé por el que será el comedor escolar, hoy sólo señalado por una zapata
sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.

Atrás estaban las piedras, y un grupo de muchachos las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.

Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores, y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba como ahora a mí

¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas, amor, qué lejos —como uno de otro—!

La conversación y el almuerzo fueron merecidos, y la amistad del pastor.

Hasta hubo una pareja de enamorados que se ruborizaban cuando los señalábamos riendo, fumando, después del café.

No hay momento en que no piense en ti.

Hoy quizá más, y mientras ayude a construir esta escuela con las mismas manos de acariciarte

Silvio Rodríguez y Roberto Fernandez Retamar - 2009 - Poesía y Canción. Concierto 'Con las mismas manos'. Casa de Las Américas

Enlace de Descarga: http://www.megaupload.com/?d=W5BUDKK0

Presentación (Silvio Rodríguez y Roberto Fernández Retamar) - 2:29

Felices los normales (Roberto Fernández Retamar) - 1:46

Ala de colibrí (Silvio Rodríguez) - 3:49

El otro (Roberto Fernández Retamar) - 0:47

Pequeña serenata diurna (Silvio Rodríguez) - 1:23

Con las mismas manos (Roberto Fernández Retamar) - 1:57

Te doy una canción (Silvio Rodríguez) - 2:46

Los feos (Roberto Fernández Retamar) - 1:13

El gigante (Silvio Rodríguez) - 1:53

Tiempo de los amantes (Roberto Fernández Retamar) - 0:57

En estos días (Silvio Rodríguez) - 2:48

A la enamorada desconocida (Roberto Fernández Retamar) - 2:25

La gota de rocío (Silvio Rodríguez) - 2:48

Aniversario (Roberto Fernández Retamar) - 5:26

Te amaré (Silvio Rodríguez) - 2:58

Haydée (Roberto Fernández Retamar) - 2:45

Canción del elegido (Silvio Rodríguez) - 3:35

A mi amada (Roberto Fernández Retamar) - 1:57

Mujeres (Silvio Rodríguez) - 4:08

Otro poema conjetural (Roberto Fernández Retamar) - 3:40

Qué duro ha de ser para el poeta (Silvio Rodríguez) - 1:50

Mack the knife (Roberto Fernández Retamar) - 1:19

¿A dónde van? (Silvio Rodríguez) - 4:03

¿Y Fernández? (Roberto Fernández Retamar) - 7:38

Unicornio (Silvio Rodríguez) - 4:23

* Dos viejos compañeros con las mismas manos. La Ventana. 

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Bola de Nieve y sus cien años de edad

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El Inigualable Bola de Nieve

"Bola de Nieve se casó con la música y vive con ella en esa intimidad llena de pianos y cascabeles, tirándose por la cabeza los teclados del cielo. ¡Viva su alegría terrestre! ¡Salud a su corazón sonoro!"

Pablo Neruda

El 11 de septiembre de 1911 nació Ignacio Villa nombre de pila del famoso Bola de Nieve, en la villa de Guanabacoa, Cuba, y hoy, 100 años después, queremos recordar con alegría la obra musical de este gran intérprete cubano.

“Bola”, como lo llamaban en su isla, es un símbolo cultural plagado de originalidad y encanto, que logra tejer en su música, la tradición popular de su pueblo, la poesía de Nicolás Guillén con el ritmo en las venas y una simpatía desbordante. Bola paseó por los escenarios de toda Latinoamérica con su mensaje criollo, mestizo y mulato hasta el día de su muerte, en 1971.

"Se recuerda la primera vez que uno oyó a Bola de Nieve como un cubano recuerda la primera vez que vio la nieve; como algo natural y misterioso que daba alegría y, desde luego, un poco de tristeza; que uno sabía que iba a contar después. Pertenezco a la estirpe feliz de gentes que han oído a Bola de Nieve".

Roberto Fernández Retamar

En esta entrega queremos recomendar, en primer lugar el documental Yo soy la canción que canto: Homenaje a Bola de Nieve, producido por ICAIC y dirigido por Mayra Vilasís.

Y el disco EL INIGUALABLE BOLA DE NIEVE, que reúne una selección de títulos que perfectamente retratan el acervo musical de Bola de Nieve.

Queda solo sentarse a disfrutar esta exquisita y auténtica música cubana.

https://rapidshare.com/#!download|866tl|414757209|El_Inigualable_Bola_de_Nieve.rar|133991

BOLA DE NIEVE: 1950/1960 GRABADO EN LA HABANA

  1. Messié Julián.mp3
  2. La flor de la canela.mp3
  3. El caballero de Olmedo.mp3
  4. Lo desembre congelat.mp3
  5. Be careful, it's my heart.mp3
  6. La vie en rose.mp3
  7. Monasterio de Santa Chiara.mp3
  8. ¡Ay, venga, paloma venga!.mp3
  9. Becqueriana.mp3
  10. No puedo ser feliz.mp3
  11. Vete de mí.mp3
  12. Si me pudieras querer.mp3
  13. No dejes que te olvide.mp3
  14. Canción de la barca.mp3
  15. Ay mamá Inés.mp3
  16. Chivo que rompe tambó.mp3
  17. Babalú.mp3
  18. Drumi mobila.mp3
  19. Yambambó.mp3
  20. Bito Manué.mp3
  21. El botellero.mp3
  22. Carlota ta morí.mp3
  23. Manda conmigo papé.mp3
  24. Drume negrita.mp3
  25. El manisero.mp3
  26. ¡Ay, amor!.mp3
  27. No siento.mp3
  28. Pero tú nunca comprenderás.mp3
  29. No quiero que me odies.mp3
  30. Pobrecitos mis recuerdos.mp3
  31. Tú me has de querer.mp3
  32. ¿Por qué me la dejaste querer.mp3
  33. Déjame recordar.mp3
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