Ingrese

logo tatuytv

10años pagina

Si fuera ésta nuestra culpa/ ¡Que hermoso es el terrorismo!. Por Edgar Gutiérrez

Compartir

Ayer, 6 de enero, el presidente de Israel (estado que no es nación) amenazó, de nuevo a los palestinos por intentar la paz y haber decretado una unión entre ellos e intentar construir un gobierno palestino de unidad. Pero el señor ese, presidente del estado de Israel (que insistimos es estado sin nación) dijo inmediatamente a Mahmoud Abbas (presidente del gobierno Palestino, nación sin estado y casi sin nación, apenas con algo de alma): "O es la paz con Hamas o la paz con Israel"

Uno se pregunta ¿Se puede tener paz con Israel? ¿Puede la nación palestina tener paz con Israel? ¿Puede alguien decente tener paz con un estado sin nación que hizo del asesinato, el genocidio, la violación, el exterminio  una razón de estado?

En un interesante blog, Poesías del Asfalto el cual invito a visitar en la siguiente dirección http://delasfalto.blogspot.com/ (no tengo idea de quién lo hace ni desde dónde) encontré esta poesía de Nizzar Qabbani, poeta palestino, que quiero compartir con ustedes. Sin más comentarios. Espero solamente que la lean completa. Como verán de ella tomé el título de esta nota. Pues es verdad, “ellos” que hacen de la muerte razón de estado, no son terroristas, los terroristas somos nosotros que defendemos la vida. Por ello ¡Que hermoso es el terrorismo!

Estoy con el Terrorismo
Nos acusan de terrorismo/ si defendemos la rosa... y la mujer /y la poesía meritoria /y el azul del cielo /de un país en cuyo espacio no queda /agua ... ni aire /
No queda en él ni una tienda... o camella /o café negro /
Nos acusan de terrorismo /si escribimos sobre los restos de una patria /desplazada, separada y gastada/ cuyos pedazos se esparcen en trozos.
De una patria que busca su destino/ y de una nación que no tiene nombres.
De una patria de la que no queda de sus primeras grandes poesías /sino las poesías de Al-Jansa/
De una patria en la que no queda en su horizonte/ libertad roja.. o azul o amarilla.
De una patria que nos prohíbe comprar el periódico /o escuchar las noticias/ de una patria en la que a todos sus pájaros /se les prohíbe siempre cantar.
De una patria...en la que sus escritores se acostumbraron a escribir/ de tanto terror...en el aire....
De una patria que camina hacia las negociaciones de paz/ sin honor/ y sin zapatos.
De una patria cuyos hombres de miedo se han orinado sobre sí mismos/ y no queda más que las mujeres.
La sal... está en nuestros ojos...la sal... está en nuestros labios/ la sal... está en nuestras palabras/ ¿acaso la sequía está en nuestras almas/ como una herencia que nos viene de la tribu de Qahtán?/ y ni siquiera en nuestra nación queda Mu áwiya...ni Abu Sufyánni queda quien dice no/ en el rostro de quien renuncia/ a nuestra casa... y a nuestro pan... y a nuestro aceite/ y convirtieron nuestra historia floreciente...en una tienda.
No queda en nuestra vida ni un poema/ que no haya perdido su honradez/en la alcoba del sultán.
Nos hemos acostumbrado a nuestra ofensa/ ¿Qué queda del hombre/ cuando se acostumbra a la insignificancia?
Busco en los archivos de la historiaa Usamát Bin Munqit/ y a Uqbat Bin Nágica Umar ... o Hamza/ busco a Mucataem bin-llaha Jallid que se arrastra hacia Al Sazam/ para salvar a las mujeres del salvajismo de la ofensa/ y de las lenguas del fuego/
Busco a los hombres del fin del tiempo/ y no veo en la noche salvo gatos miedosos/ cuyas almas sólo temen/ el poder de las ratas.
¿Acaso nos atacó una ceguera nacional?/ ¿O nos quejamos de la ceguera de los colores?/
Nos acusan de terrorismo/ si rechazamos nuestra muerte/ con las escobas de Israel/ que destruyen nuestra tierra/ que destruyen nuestra historia/ que destruyen nuestra Biblia/ que destruyen nuestro Corán/ que destruyen las tierras de nuestros profetas.
Si fuera esta nuestra culpa/ ¡Qué hermoso es el terrorismo!
Nos acusan de terrorismo/ si rechazamos borrarnos...entre las manos de los mongoles... y los judíos... y los bárbaros/ si tiramos una piedra/ en el cristal del Consejo de Seguridad que/ ocupó el César de los Césares
Nos acusan de terrorismo/ si rechazamos negociar con el lobo y tendemos nuestra mano a una prostituta
América/ está contra las culturas de la humanidad/ y ella no tiene cultura
Está contra las civilizaciones de las civilizaciones/ y ella no tiene civilización.
América es un edificio gigante/ que no tiene paredes
Nos acusan de terrorismo si defendemos la tierra/ y el honor de la arena/ si nos rebelamos contra la violación del pueblo/ y nuestra violación/ si protegemos las últimas palmeras/ de nuestro desierto/ y las últimas estrellas de nuestro cielo/ y las últimas letras de nuestros nombres/ y las últimas gotas de leche en los pechos de nuestras madres.
Si fuera ésta nuestra culpa/ ¡Que hermoso es el terrorismo!
Yo estoy con el terrorismo/ si puede salvarme de los inmigrantes de Rusia/ y Rumania, Hungría y Polonia.
Yo estoy con el terrorismo/ si puede liberar a Cristo y a la Virgen María/ y a la Ciudad Sagrada/ de los mensajeros de la muerte y de la ruina.
Ayer/ estaba la calle nacional en nuestros países/ relinchando como un caballo/ y estaban las plazas como ríos/ desbordados de vitalidad/ y después de Oslo/ no quedaron dientes en nuestra boca
¿Acaso nos hemos convertido en un pueblo de ciegos y de mudos?/
Nos acusan de terrorismo/ si defendemos con toda la fuerza de nuestra herencia de poemas/ de nuestra pared nacional/ de la civilización de la rosa/ de la cultura de plantas en nuestras montañas/ y de los espejos de ojos negros.
Nos acusan de terrorismo/ si defendemos con nuestra escritura/ el azul del mar/ el olor de la tinta/ y de la libertad de la letra/ y la santidad del libro
Estoy con el terrorismo/ si puede liberar al pueblo/ de los crueles y de la crueldad/ y salva al hombre del salvajismo de lo humano/ y devuelve los limones y el olivo y el jilguero/ al sur del Líbano/ y devuelve la sonrisa al Golán
Estoy con el terrorismo si puede salvarme del César de los judíos / o del César de los romanos
Estoy con el terrorismo/ mientras este nuevo mundo/ está dividido en dos mitades/ entre América e Israel.
Estoy con el terrorismo/ con todos los poemas y la prosa que tengo/ y los colmillos/ mientras este nuevo mundo está en manos de un carnicero.
Estoy con el terrorismo mientras dure este nuevo mundo/que nos clasificó en el género de las moscas.
Estoy con el terrorismo/ si el congreso de los senadores en América/ tiene en sus manos/ el juicio final y es él quien decide la remuneración: el premio y el castigo.
Estoy con el terrorismo/ mientras este nuevo mundo/ odia desde sus entrañas/ el olor de los beduinos.
Estoy con el terrorismo/ mientras este nuevo mundo/ quiere degollar a mis hijos/ y tirar sus restos a los perros.
Por todo esto levanto mi voz en alto/ estoy con el terrorismo/ estoy con el terrorismo/ estoy con el terrorismo.

Compartir

Ayer cumplió, otra vez, siete años.

Compartir

Algunos dicen de Zobeyda que
está loca pero que hermosa la locura de
Zobeyda cuando nos vio amando a la patria
construyó una muñeca que se llama
patria para amar nuestra locura
Alí Primera.

Zobeyda, la muñequera, vivió mucho, sobre todo porque supo vivir. Pero ella siempre decía que sólo tenía siete años, ayer, cuando se fue, los cumplía otra vez, pues hasta tuvo el acierto de nacer un día de la candelaria. . Y saben, era cierto, pues siempre fue una niña maravillosa. Nació en Píritu, un pueblito situado en el corazón de Portuguesa, también un pueblito chiquito, como de siete años. Caliente, a veces polvoriento, pero siempre verde. Especialmente en los jardines de la casita de Zobeyda, bueno en realidad estos eran multicolores, se notaba que alguien los amaba.

Ella hizo muchas cosas. Pero sobre todo hizo muñecas. Hizo muchas y muchas muñecas. Eran tan especiales, esas muñecas, que tenían vida. Por eso fue que la vida arreglo todo, y no por azar, para que un día Aquiles y Zobeida se conocieran y hablaran de muñecas. Ese par de locos hermosos sabían exactamente de que estaban hablando.

Recuerdo cuando Alí hablaba de Zobeyda y las ganas que todos teníamos de conocerla, y recuerdo el día, creo que fue como en Marzo, cuando en un encuentro en Guanare, al fin la conocí. Era increíble que toda esa locura y todo ese amor cupieran en aquella pequeña mujer. Era subversiva por naturaleza, ella decía que lo llevaba en su sangre y decía también que por eso sus muñecas eran así, porque por su sangre, la de las muñecas, corría también la sangre de su padre. Y mientras decía eso, Eusebia, su compañera más querida, sonreía…

Siempre ame las muñecas de trapo, ¿y quien no?, cuando niño, gracias a mi hermano conocí las muñecas de Aquiles y quizá ahí fue que comenzó esa manía de uno de acumular recuerdos… Luego muchos de esos recuerdos se han hecho vida, unas veces en la canción de Ali, otras en el polvo de los caminos y también en la risa franca de Zobeyda. Nunca me atreví ha darle vida a una de esas muñecas con mis propias manos. A lo mejor un día de estos lo haga.

Ahora sólo recuerdo. Ahora recuerdo dolor y recuerdo alegría. Dolor, porque hace mucho que no veía a Zobeyda, que no la oía reír a ella y Eusebia, hace más de siete años, toda una vida. Alegría porque entre las cosas que recuerdo es por que un día y para demostrar que ambos estábamos locos, junto a otros compas tan locos como nosotros volamos papagayos a la media noche. Y saben, para eso sirven los recuerdos, porque… palo dado ni dios lo quita…

(Los invito, por favor, a escucha la canción de Alí: Zobeyda la muñequera, -no la conseguí en la red- es que a través de esas notas la van a conocer un poquito, y también a que lean un hermoso trabajo de Gonzalo Fragui publicado hace algunos años que  afortunadamente el compa publicó esta mañana en Aporrea: http://www.aporrea.org/actualidad/a137889.html y si pueden miren un rato el libro de Aquiles sobre la vida privada de las muñecas de trapo, hay un videíto publicado por el IPASME de ahora:

http://www.youtube.com/watch?v=HWGfaYjAlNI (Vean todo eso y entenderán porque, siempre, digo que la vida es mucho más, coño tiene que ser mucho más, que simples relaciones de producción).

Compartir

Empezar a Vivir.

Compartir

Para Cesária Evora por toda la felicidad que me ha dado.

La Escuela, “la familia” y la religión, sistema de control esencial de El Capital, nos han formado de tal manera que aprendimos a confundir normas con valores. Nos han enseñado, por ejemplo que hay que huir del dolor o por lo menos esconderlo, no importa cual sea su causa. Nos han enseñado que es de mal gusto quejarse y por ello nos molesta tanto aquel que se queja. De hecho parece que el “valor” esencial de “nuestra” sociedad es la culpa. Por ello nos sorprende tanto cuando alguien asume la responsabilidad de sus actos (¿recuerdan aquel ¡Por ahora!?) pues lo normal es que todo el mundo, solo intente justificar sus culpas. Pienso ahora en una comunidad aborigen con la que conviví un corto tiempo, ellos realizan un rito muy especial: ¡Se reunían para quejarse en colectivo! Y esto tenía dos razones. La primera era porque ellos piensan que una persona que oculta algo a su comunidad no es digna de ella. La segunda es porque creen que cuando uno quiere a una persona debe compartir y soportar sus quejas. Pero claro, el esconder la responsabilidad individual de mis acciones me libera y me exime de cualquier responsabilidad social.

Compartir

Leer más: Empezar a Vivir.

Electrizante Lennon

Compartir

John Lennon & The Plastic Ono Band. Live Peace In Toronto 1969

Si algo caracterizó a Lennon a lo largo de su vida fue una permanente búsqueda e inconformidad que lo obligó a definirse y asumir posiciones que incluso le costaron la vida. Lennon pasó de ser una máquina rentable e inofensiva para el sistema a convertirse en un sujeto crítico y peligroso. Esos incalculables errores del sistema suelen maravillar a multitudes. 

Live Peace in Toronto 1969 es un álbum en directo de John Lennon y Yoko Ono grabado en 1969 en Toronto, Ontario, Canadá. La banda desbordaba talentos: Erick Clapton, Klaus Voormann y Alan White, entonaron junto a Lennon y Ono 8 piezas de alto calibre. El álbum fue concebido como una banda sonora que forma parte del documental Sweet Toronto, de D.A. Pennebaker.

Enlace de descarga:http://depositfiles.com/files/5o64ykqtm

Video de youtube:

John Lennon The Plastic Ono Band. Live Peace In Toronto 1969

  1. Blue Suede Shoes (LIVE )
  2. Money (LIVE )
  3. Dizzy Miss Lizzy (LIVE )
  4. Yer Blues (LIVE )
  5. Cold Turkey (LIVE )
  6. Give Peace A Chance (LIVE )
  7. Don't Worry Kyoko (Mummy's Only Looking For Her Hand In The Snow) (LIVE )
  8. John, John (Let's Hope For Peace) (LIVE)
Compartir

El último romántico Por. Julio César Londoño

Compartir

El país celebró sobriamente la muerte de Alfonso Cano.

El presidente desempolvó su cachucha militar, pero no echó discursos triunfalistas; la derecha no quemó cohetes; Uribe parecía contrariado y el ministro de Defensa no salió a exhibir manos ni orejas del muerto, no señor. Algo hemos avanzado en los últimos quince meses. Nadie fue tan carepalo como para repetir, después de 60 años de sangre, que ahora sí estábamos a pepo y cuarta del fin del requetefín. En política, como en literatura, las metáforas se gastan, pierden lustre y poder, y hay que inventar otras nuevas: “huevitos”, “locomotoras”… en fin, cualesquier figuras, pero nuevas.

Si no hubo fiesta en la orilla del establecimiento, tampoco hubo lágrimas en la orilla del pueblo. Es injusto, Cano se las merecía. Que un muchacho blanco lo deje todo para irse al monte y se envejezca y muera luchando contra esas joyas que han gobernado el país, ameritaba por lo menos un puchero. El pueblo es ingrato, Alfonso. Algunos dicen que no lo lloran porque usted y las Farc extraviaron el rumbo, que ya no tenían ideología, que la perica y la leishmaniasis les ruñeron el cerebro, que el secuestro y la combinación de todas las formas de lucha les descombinaron la imagen.

Yo no creo.

Los bancos no tienen ideología y les va muy bien. ¿Hay algo más respetable que un banquero? El Estado los apoya y todos guardamos compostura en esos templos del oro y tributamos en sus arcas y hasta les damos una mano cuando lo precisan. Pobres. Se la damos refunfuñando, pero lo hacemos. Las empresas de salud y las universidades privadas tampoco tienen ideólogos, apenas contadores, y nadie les reclama nada a pesar de que debieran tener más corazón que la guerrilla. Se supone.

Es que las Farc se narcotizaron, dice la gente. Yo creo que no se narcotizaron lo suficiente. Si lo hubieran hecho bien, si hubieran cuajado un buen cartel, habrían elegido presidentes y serían socios de los paramilitares, y por ende de los generales y los parapolíticos y hoy tendrían una bancada respetable, como cualquier motosierrista que se respete.

A las Farc las mató la “combinación de todas las formas de lucha”, dicen los analistas. Esto sí es verdad. Cuando las Farc quisieron participar en política, Virgilio Barco combinó las formas de lucha y zuáquete, la mano negra exterminó a la UP. Allí cayeron sus mejores hombres, los que pensaban. Luego los gobiernos han querido negociar con los sobrevivientes de las Farc, es decir, con los pistoleros, pero el ruido no ha dejado. Fue una pésima idea dispararles a los conversadores y tratar de conversar luego con los pistoleros. Definitivamente, Barco fue más pistolero que estratega.

Yo tampoco lloré su muerte, Alfonso. También a mí me decepcionó usted. Alcancé a abrigar alguna esperanza cuando fue elegido como el número uno de las Farc, pero ya era tarde para usted; y para el país. Ya había pasado el precioso cuarto de hora del Caguán. Ya los pistoleros se habían apoderado de las Farc… ¡y del mismísimo Palacio de Nariño! Con todo, le confieso que no fui indiferente a su muerte, como me ha pasado con las muertes de ciertos notables. Creo que usted no fue peor que los prohombres de este país. La historia lo condenará, sin duda, pero no lo meterá en el mismo saco de los banqueros y los senadores, téngalo por seguro. Usted no fue tan malo y trabajó más que todos ellos juntos. Trabajó duro y murió equivocado, pero tenía algo que ellos no tienen: ideales. No de otra manera se explica que un muchacho blanco se vaya al monte y luche y envejezca y muera allá.

Paz en su tumba, Alfonso Cano.

Compartir

Octubre también es de Miguel

Compartir

Miguel Enríquez: Con vista a la esperanza

Fue en calle Santa Fé, donde se escenificó la tragedia que aún lamentamos. Miguel Enríquez, Secretario General del MIR chileno era abatido por fuerzas de la DINA.

Ya han transcurrido 37 años, y Miguel sigue taladrando en la mente de oligarcas y reformistas por igual, negándose al olvido, reviviendo en cada Revolución que florece en nuestro planeta.

Compartir

Leer más: Octubre también es de Miguel