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TRES HÉROES. Por José Martí

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Quisimos publicar este texto de Martí a propósito del 116 aniversario del asesinato de este hombre decoroso, fundador del Partido Revolucionario Cubano.

Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados. Estos tres hombres son sagrados: Bolívar, de Venezuela; San Martín, del Río de la Plata; Hidalgo, de México. Se les deben perdonar sus errores, porque el bien que hicieron fue más que sus faltas. Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz.

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La Vida. Reflexiones de un buen amigo para TatuyTvc

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En otras oportunidades hemos dicho que “la vida humana es todo lo que ella es o no es nada” Hemos insistido en que el ser de un revolucionario comienza en la ética, y esta sólo tiene sentido si parte de reconocer la vida humana completa, de reconocer que la lucha es por la vida humana, con todas sus consecuencias, y no únicamente por unas ciertas “relaciones de producción”.

El problema es que en este momento se le agolpan a uno una cantidad de razones que demuestran la vida humana completa está pasando de ser una utopía  a ser un mito, y hasta casi una mentira.

No es sólo Japón. No es sólo ese desastre que hiela la sangre. Es toda la mentira que gira alrededor. Hace unos días oía, en VTV, a uno de “esos” expertos decir que no hay peligro para Venezuela. Que el desastre japonés no va afectarnos. Y yo me pregunto ¿puede alguien de verdad calcular los efectos que los japoneses van a sufrir con este desastre? Y es más ¿Puede alguien determinar en este instante el efecto que ese monstruo del átomo liberado tendrá sobre el mundo entero? ¿Alguien puede decir que sabe de los efectos, que no sólo Hiroshima, Nagasaki, Chernóbil, sino los cientos de ensayos nucleares a cielo abierto, los dueños del mundo han realizado?

Hoy nos enteramos de dos cosas, por un lado Chávez “congela” el programa nuclear venezolano. Fíjense, no lo elimina, sólo lo “congela”. Por el otro lado Piñera el “presidente” chileno firma un acuerdo secreto para construir en Chile centrales nucleares, por cierto de la misma tecnología de las que estallaron en Japón.

Lo de Chile es claro. Obama viene como buen empleado del poder económico a venderle a sus súbditos toda la porquería que pueda.

Lo de Venezuela es preocupante. Lo era antes y lo sigue siendo ahora. ¿Por qué no se han firmado acuerdos reales (no sólo proyectos) para desarrollar tecnologías para la generación alternativa de energía? Y lo que es más grave parece que nadie a nivel del gobierno “revolucionario” se ha planteado el problema de que el consumo de energía, el consumo desaforado de energía no se resuelve creando nuevas fuentes de generación. Se resuelve única y exclusivamente cambiando, no sólo el sistema económico, sino la cultura del Capital. Se resuelve sólo profundizando el Socialismo como vía de transición para la construcción de una nueva cultura, una nueva forma de relación entre los seres humanos que le reintegre a estos su condición de personas y les elimine el yugo de ser sólo mercancías. Pareciera que algunos de los señores economistas y “planificadores” revolucionarios siguen pensando en las famosas épocas del subdesarrollo y de las políticas de sustitución de importaciones. Es decir siguen pensando en que hacer el Socialismo es buscar la manera de generar capital de otra manera.

Pero, el tema de este momento es la vida. Insistimos de la vida humana completa. Entonces nos enfrentamos a Colombia, al desastre del innumerable número de falsos positivos, y también a la estupidez de las acciones de sectores que pretender ser vanguardia. Los errores del Santos y sus “ángeles” son evidentes y claros. Pero, y ¿los de los “revolucionarios”, como coño los justificamos?

Pero además esta Libia. No es sólo el problema de la actitud imperial (atacar a Libia e ignorar la matanza en Bahréin) la cual es justamente la única que se podía esperar del Imperio. Pero y ¿el Socialismo Libio? Hoy nos golpea Gadafi al comparar su victoria a la de Franco. Coño ¿dónde estamos? ¿Dónde coño estamos?

Podría seguir nombrando casos, así, desordenadamente. La pobreza de las intervenciones de algunos diputados “revolucionarios” en la AN. El bloqueo mediático (de los medios “nuestros”) al Encuentro Internacional de Mujeres realizado en carnaval en el Nuevo Circo (los medios “nuestros “no tenían espacio, pues estaban ocupados promocionando el “carnaval revolucionario”), que determinó por cierto que un numeroso grupo de camaradas colombianas no pudieran asistir. Lo triste de la estupidez de unos ciertos artículos y opiniones en reconocidos programas también revolucionarios, sobre el tema de la homosexualidad. Podría seguir y esto se tornaría infinito e inútil.

Retornemos al principio. El problema de un revolucionario, el problema de “ser” revolucionario comienza cuando asumimos la vida. Cuando la asumimos no en el discurso, también ahí por supuesto, pero sobre todo en la praxis. Es decir cuando lo que decimos comience a parecerse a lo que hacemos. Nuevamente, estamos equivocados si pensamos que el problema es cambiar formas o maneras de producir. Eso es tratar de construir el Socialismo con las armas melladas que nos deja el Capital. El problema es comenzar a cambiar la cultura, empezar a luchar por hacer que la vida humana pueda comenzar a ser todo lo que ella debe ser o simplemente seguiremos siendo tontos útiles del Capital, no importa que nuestro discurso sea pretendidamente revolucionario.

Construir el socialismo sólo se puede hacer desde la restauración de la persona en comunidad, de la persona que vive para Vivir y no para vender y ser vendido. Es decir, el socialismo solo se puede comenzar a construir cuando comencemos a sentir la necesidad de la vida humana en colectivo, es decir la vida comunista.

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Nuestra venganza personal.

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Tenía los ojos grandotes y hermosos. Y eran más lindos aun cuando se llenaban de sorpresa y de alegría. Yo sentía una cosa extraña por todas partes cuando esos ojos íntegros me miraban. Bueno ella era toda bella, morena clara, pelo largo, diecisiete años, activa, camarada, feliz. En ese momento todo era muy complicado, los cámaras de la unidad no teníamos tiempo, ni autorización para “perder el tiempo” enamorándose… Pero, nosotros no entendimos eso y nos enamoramos. Ella era una niña y yo casi también. Visto desde hoy, creo que jugábamos a un juego de adultos del cual no conocíamos las reglas, y no me refiero solo al amor, también a la guerra. Era así, sentarnos juntos en las reuniones, rozarnos mientras usábamos el multígrafo o las bateas y buscar excusas para trabajar juntos. Después supe que todos los otros cámaras sabían, solo nosotros creíamos que no. Esa tarde fui a buscar el paquetico que tenía que entregar, el deposito (así llamábamos aquella casa) estaba sola, extrañamente. Debía haber otros cámaras ahí, pero solo estaba ella. Más tarde, mucho más tarde fue que note eso. En aquel instante sentí que la casa estaba llena de ella y solo eso importó. Ella me dio las indicaciones que habían dejado para mí y me dio además un o unos besos y un mundo… Salí de la casa caminando a varios centímetros del suelo, tenía que ir a cumplir la tarea, era la tarea… Llegue a la casa cerca del parque, hice lo que tenía que hacer y me luego me fui a la casa del viejo, teníamos una reunión para planificar algo… Llegue temprano, no había demasiado tráfico y solo me tarde como 2 horas en la tarea, pero había gente allí, cosa también inusual porque no se debía llegar demasiado temprano y menos tarde a ninguna parte. Había un ambiente raro y todos callaron cuando entre. Pensé salir, creí que estaba interrumpiendo algo, pero me llamaron y alguien me dijo: Allanaron el depósito (así llamábamos aquella casa) y Carmen murió. Yo no recuerdo bien que paso luego… Sé que me recosté en un sofá que había allí sin pensar, sé que alguien me trajo un café y un cigarrillo, creo que después me dieron algo de comer, no estoy seguro, y en la noche algún cámara me arropo, hacia frio… mucho, mucho frio, siempre he pensado que fue el viejo, no sé. En la mañana, temprano, me pare, me lave la cara (la cara, no el rostro) y salí a la calle, había nuevas cosa que hacer, había tareas, había que seguir… Muy pocas veces después en todos estos años, hable de ella. Hoy siento necesidad de gritarle a las personas que la mataron que nuestra venganza personal es que Carmen nunca murió. Hay mil razones, seguramente, pero yo puedo ser testigo verdadero de una, ella no puede morir porque hay alguien que la ha seguido amando toda la vida, alguien que ha vivido otras vidas, que ya no es “el loco Fabricio” que ella conoció, que ha amado a otras mujeres, que ha gritado, llorado, reído, que ha estado triste, que ha sido feliz y que hoy aún, después de tanto tiempo, se para en las mañanas y se lava la cara y se prepara para seguir… para continuar… Y tratar de hacer que Carmen y tantos otros que la han dado vida a la historia, no mueran nunca…. Aun cuando estemos llenos de interrogantes sin respuestas, y hasta de dudas y rabias, solo hay una cosa que hacer: continuar…. Esa será nuestra venganza personal…

Fabricio (el loco)

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"El cuento de navidad de Auggie Wren", de Paul Auster

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bifurcaciones Isol Auggie y EthelPero cuando uno lee, cuando se constituye como lector, estira el brazo precisamente hacia los estantes que más le alejan.

G. P.

Le oí este cuento a Auggie Wren. Dado que Auggie no queda demasiado bien en él, por lo menos no todo lo bien que a él le habría gustado, me pidió que no utilizara su verdadero nombre. Aparte de eso, toda la historia de la cartera perdida, la anciana ciega y la comida de Navidad es exactamente como él me la contó.

Auggie y yo nos conocemos desde hace casi once años. Él trabaja detrás del mostrador de un estanco en la calle Court, en el centro de Brooklyn, y como es el único estanco que tiene los puritos holandeses que a mí me gusta fumar, entro allí bastante a menudo. Durante mucho tiempo apenas pensé en Auggie Wren. Era el extraño hombrecito que llevaba una sudadera azul con capucha y me vendía puros y revistas, el personaje pícaro y chistoso que siempre tenía algo gracioso que decir acerca del tiempo, de los Mets o de los políticos de Washington, y nada más.

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Leer más: "El cuento de navidad de Auggie Wren", de Paul Auster

Imagina. Por Jhon Lennon

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Imagine
 
Imagine there's no heaven
It's easy if you try
No hell below us
Above us only sky
Imagine all the people
Living for today...

Imagine there's no countries
It isn't hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people
Living life in peace...

You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will be as one

Imagine no possessions
I wonder if you can
No need for greed or hunger
A brotherhood of man
Imagine all the people
Sharing all the world...

You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will live as one
 
IMAGINA
 
Imagina que no existe el cielo,
es fácil si lo intentas,
ni hay un infierno debajo de nosotros,
arriba de nosotros, solamente el espacio,
Imagina toda la gente
Viviendo cada día...
 
Imagina que no existen los países,
no es difícil de hacer,
Ningunas cosa porque matar o morir,
Ni tampoco religiones,
Imagina a toda la gente
Viviendo la vida en paz
 
Tú dirás que soy un soñador,
Pero, no soy el único,
Y sé que un día tú te nos unirás,
Y el mundo será, entonces, uno solo.
 
Imagina que no existe la propiedad,
Me pregunto si te atreves,
Ninguna necesidad por codicia o hambre,
Una hermandad de las personas,
Imagina a toda la gente
Compartiendo todo el mundo...
 
Tú dirás que soy un soñador,
Pero, no soy el único,
Y sé que un día tú te nos unirás,
Y el mundo será, entonces, uno solo.

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Carta de Renuncia de una Puta. Por Edgar Borges

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Querido Miguel:

Me faltó valor para decirte cara a cara lo que te dejo escrito en esta carta. Sé que mucho te afectará mi decisión de renuncia irrevocable. Ya sé cuánto hiciste por mí desde que abandoné mi anterior trabajo de asistente contable; incluso, entre tú y yo surgió un cariño poco común en este negocio. Tú me enseñaste a ser puta y yo te enseñé a escribir cartas; vaya dúo más interesante. Ya sé que es mucho lo que debo agradecerte, y lo agradezco; en los últimos cinco años me diste dinero, confianza y seguridad. Al principio me fastidió el apodo con el que me bautizaste apenas me viste con mis lentecitos, mi falda de cuadros y mi verbo a medio camino entre intelectual y vagabunda, “La estudiante”. Luego, creo que por la capacidad de inventiva que el apelativo me dio ante los clientes, me terminó gustando.

 

Pero la cosa ya no es igual Migue; ya nada es como antes. El burdel se ha convertido en un fastidio atómico; creo que de seguir por ese camino las beatas lo terminarán confundiendo con un convento. Ya no nos visitan los “busca huecos compulsivos”, ahora la casa se la pasa repleta de “señoritos disfrazados de lujuriosos”. Ya sabes cómo me aburre esa gente pared, la que no oye ni ve; a mí me gusta la gente sangre, la que siente y respira. Y lamento decirte que esto va de mal en peor, Migue. Ya sé que puedo parecer contradictoria, pues, antes, como a cualquier puta, me fastidiaban los “busca huecos compulsivos”, pero hoy, mientras escribo esta carta, la verdad es que los extraño. Es posible que la causa de semejante nostalgia sea la invasión de esos señoritos bien peinados y bañados en colonia importada. No puedo más Migue, estoy hasta la coronilla de estos tipejos.

 

El negocio se fue al demonio cuando empezaron con el no hagas esto y no hagas lo otro; no fumes, no te drogues, no tomes licor, no andes en bragas por la casa. ¿Qué más nos van a prohibir Migue? Un día de estos nos van a quitar el derecho a dar el culo. O mejor dicho, el culo sólo se les podrá dar a los supervisores del Gobierno. ¡Señoritas y señores, todos contra la pared, en la mano el carnet de salud y el culo bien arriba y apretado viendo al sargento!, dirán los vigilantes de la supervisión made in fastidio.

 

 Ya sé que estos cuentos de monjas no los inventaste tú, Migue, también sé que si te opones a las normas caería sobre tu negocio una sanción y a la mierda tu sustento. Pero no puedo más Migue; te quiero y te deseo lo mejor del mundo, que es lo que mereces, pero no puedo acompañarte en este fastidio. El burdel se jodió, todo se jodió. Tú me conoces bien y sabes que siempre me anoté entre quienes piensan que los límites los pone uno con su cabeza y la educación que te dieron tus padres. Así no más Migue, con puritanismos no se cambia el mundo. Y los “señoritos disfrazados de lujuriosos” me provocan frigidez; si te digo la verdad Migue, yo que nunca he sido floja, con estos malandrines de poca monta me da flojera abrir las piernas. Esos tipejos hasta son brutos, no tienen calle, no tienen historia, no tienen sangre, les falta calidad.

El otro día un tipejo de esos me dijo que era un libre pensador, yo, muerta de la risa, caí patas arriba en la cama. Pero, mucho rato después, cuando por fin se me calmó la moridera de risa, el muy imbécil seguía viéndose al espejo como si nada le quebrara su payasa presencia. En cambio, los “busca huecos compulsivos” eran tipos rudos y mal educados pero era unos niños malos en busca de amor. Y eso, en el fondo, también somos nosotras, niñas malas en busca de amor. Por lo menos eso, el deseo de encontrar amor, es algo mucho más sangrante que esos muñequitos vacíos.

Y yo sangro Migue, tú bien sabes que yo sangro, necesito sangrar, todos necesitamos sangrar. Pero esa gente no sangra Migue, no sangra, son un fastidio. Son unos muertos ambulantes, en las venas sólo tienen aceite. A partir de ahora veré cómo me ganó la vida, Migue, es posible que haga una prueba de presentadora de telemercadeo o me dedique a escribir libros de autoayuda. Cualquier cosa es preferible antes de ser una puta desabrida. Recuerdo que cuando me hiciste perder el miedo al trabajo te lo dije: oye Migue, si voy a ser puta seré puta completa, puta al cien por ciento. Y ese es el gran problema de estos tipejos, Migue: son maricas a medio camino. Y en esta vida o juegas tu juego al máximo o no eres nada. Yo no quiero terminar como la pobre Paquita; por más que las muchachas digan que se ahorcó por una deuda, bien sabes Migue que las putas no nos quitamos la vida por deudas.

Yo creo que Paquita se ahorcó por fastidio; últimamente mucha gente sangre se está ahorcando. Y yo quiero vivir Migue, por eso renuncio a ser puta a medio camino. Y por favor Migue, no me busques, pues jamás me reconocerías. Te juro Migue, por la madre que me parió sin fastidio y con pasión, que cuando leas esta carta, “la estudiante” se habrá evaporado entre la gente pared de este mundo aburrido. Gracias, millones de gracias mi querido Migue. Tú amiga,

“La estudiante”.

Nota Especial de TatuyTvc: Vale la pena resaltar el concepto “gente pared” vs “gente sangre” que en esta carta se expone. Una reflexión oportuna.

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