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Chávez: El socialismo es un proceso político profundo y no un simple adjetivo. Por Revolución o Muerte

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En medio del primer Consejo de Ministros, el mandatario Hugo Chávez, recordó al tren Ejecutivo la responsabilidad que tienen que enfrentar de cara al proyecto político que se impulsa en el país.

"Nos cae una gran responsabilidad ante la historia los que aquí estamos. Véanse la cara, véanse los ojos en el espejo cada vez que vayan al baño, o donde haya un espejo. Yo de primero", dijo Chávez, quien hizo un llamado al uso racional de la palabra socialismo porque, recalcó, el proceso político no debe reducirse a una frase, ni al abuso de ella.

"Soy enemigo de que le pongamos a todo socialista. Avenida socialista, estadio socialista, panadería socialista, Miraflores socialista. Ya eso es sospechoso. El que lo hace cree que cumplió porque le puso a algo socialista. No puede ser", aseveró.

Como parte de la dinámica, que denominó como autocrítica pública, el mandatario relató un chiste sobre el llamado de un sacerdote a los indígenas a que no consumieran cochino en Semana Santa, sino pescado o chigüire, tras bautizarlos y colocarles nombres cristianos.

Tiempo después, el prelado regresó al pueblo aborigen y se dio cuenta de que los indígenas se habían comido el cochino, que estaba prohibido. Confundido, les preguntó por qué habían desobedecido, a lo que respondieron: "Es que llevamos el cochino al río, lo bautizamos y le pusimos 'chigüire".

Luego de la narración, el Mandatario contextualizó: "le cambiaron el nombre al cochino y se lo comieron. Así estamos nosotros con el socialismo. A todo lo llaman socialismo, pero, sigue siendo en el fondo el cochino. Hago este comentario producto de la reflexión. De unos estudios y comparando con la realidad".

Chávez también compartió con el gabinete las teorías del escritor húngaro, István Mészáros. Tras comentar la obra del autor, el mandatario cuestionó: "¿Cuántas horas le dedicamos al estudio, a la reflexión? Es necesario que le dediquemos, yo diría que varias horas al día, a pesar de todos nuestros compromisos porque estamos hablando de los elementos vitales de este proyecto".

Mencionó la idea equivocada que se tiene de que todo el sistema nacional debe controlarse desde Caracas, por lo que recordó la necesidad de impulsar motores que garanticen no solo la profundización del proyecto político, sino la construcción de comunas.

"Se trata de crear, un conjunto de sistemas paralelos coordinados y de ahí a la regionalización de los distintos motores. No se ha creado ni uno todavía (motores) y tenemos la ley. Decretamos uno, pero lo decretamos y ya. Dentro de esos distritos motores, deberían estar las comunas", apuntó.

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“Son muchas las emociones”. Por Theotonio Dos Santos

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Nuestras oligarquías están acostumbradas a desvalorizar el rol de la emoción en la actividad política.  Les gusta descalificar a los líderes con apoyo popular. Fidel habla demasiado. Hugo Chávez apela a la jocosidad, al baile, etc. Correa es más moderado pero también es muy emocional. Lula juega con su pasado popular y se vuelve burlesco. Evo Morales usa trajes  indígenas que desentonan en las recepciones formales. Mujica, además de usar zapatos empolvados, se hace pasar por hacendado pobre. Cristina Kirchner trata de imitar los vestidos “exagerados” de Evita Perón.

Cuanto más liderazgo muestren   se les descubrirá este aire popular y romántico que, según ellos, pertenece al mundo de la demagogia y no al de los “jefes de Estado”. Los jefes de Estado usan trajes sobrios, hablan moderadamente y no cumplen sus compromisos electorales, pues no son demagogos que hacen lo que el pueblo exige. A las oligarquías les duele así el mundo democrático, las victorias electorales de los “demagogos” y sus diálogos con las fuerzas populares organizadas, aún después de electos. No lo confiesan, pero les duele incluso el juego democrático norteamericano, pero frente a esto se quedan tranquilos, porque sus líderes no pretenden cumplir sus promesas electorales.

Por esto me siento obligado a establecer un marco romántico y emocional para describir mi último viaje a Venezuela. No puedo dejar de consignar el sentimiento de victoria popular y el placer de contar con su líder otra vez. ¿Por qué no apelar entonces a la música de Roberto Carlos?:  ¿“Son tantas las emociones”?

Me emociono  al ver, desde mi cuarto del Hotel Alba, el antiguo Hilton, en una de las zonas más residénciales de Caracas,  la construcción casi terminada de un edificio de varios pisos, con departamentos de 70 a 90 metros cuadrados destinados a las víctimas de las últimas lluvias que destruyeron barrios populares de Caracas. Me informan de que el gobierno venezolano alojó a  los damnificados en algunos de los mejores hoteles de Caracas, en los ministerios y hasta en el Palacio de Miraflores. ¿Y qué veo frente al edificio, ocultado en parte por la piscina del hotel? Una gran y bien plantada huerta, que refleja otro programa del gobierno. Me dan a conocer también que en los principales barrios de Caracas se construyen programas masivos de  viviendas populares que alojarán en los próximos años a toda la población de Venezuela. Y lo creo,  porque quien se encarga de este programa es mi amigo Farruco Sesto que lanzó y viabilizó un programa cultural de vanguardia cuando era ministro de la cultura.

Me acuerdo entonces de los barrios populares que visité, en los cuales  la organización comunitaria actúa con fervor definiendo nuevas líneas de acción, escuchando las conferencias de los congresos anuales de filosofía que se realizan desde hace varios años en estas comunidades, visitando sus bibliotecas donde  también están mis libros,  cuidando de las clínicas médicas en las que los médicos cubanos no solo atienden a la gente con cariño y esmero sino que  forman  a personal médico y paramédico  “especializado”  en clínica general, capaz de cumplir las funciones asignadas a las más de 5.000 clínicas que se crearon en el país en los últimos 10 años. Confieso que me emociono con el entusiasmo de estos comuneros urbanos que me  explican cada una de sus actividades, cada una de las victorias de la revolución.

Ellos me hacen recordar a mis acompañantes al museo de la alfabetización en Cuba, que iban a los archivos del mismo a buscar sus fichas de alfabetizadores de cuando eran aún niños o adolescentes. Recuerdo que  Fidel Castro dispuso,  en los albores de la revolución, que cada cubano debía alfabetizar a dos cubanos para que todos participen de la alfabetización de sus conciudadanos.  Y hoy estos millares de alfabetizadores liquidan esta plaga de nuestros pueblos en todos los rincones: en Venezuela, declarada por la UNESCO “territorio libre del analfabetismo”, en  Bolivia que recién también  alcanzó esta meta,  en Ecuador, en Nicaragua, en El Salvador, o en todos los países miembros del ALBA, que entiende por integración la solución de este tipo de problemas.

Pero, como intelectual,  no  puedo ocultar mi emoción cuando voy a realizar mi primera conferencia de este viaje en la Universidad Bolivariana que ya cuenta con más de 150.000 estudiantes que, mezclados con sus profesores, abordan cuestiones ultra pertinentes  sobre la particularidad del proceso de transición socialista en Venezuela. Me emociona también saber que Venezuela cuenta hoy en día con una población universitaria de más de un millón y medio de estudiantes. Me conmueve saber que ya existen instituciones universitarias en todas las ciudades del país. Me entusiasma también discutir los problemas graves que tiene esta aventura intelectual de la cual participa todo un pueblo.  Qué placer discutir en la televisión en un programa nocturno, con una periodista tan bien informada y tan inteligente como Vanesa Davies,  que dirige el programa “Contragolpe”. Que bueno ver que en vez de impedir que me exprese, como lo hacen en las tierras donde hay “prensa libre”,  me pidan más análisis,  más información, más polémica y discusión. Y todo esto en  vivo… Qué bueno que ya puedo hacer esto en una decena de televisoras en América Latina…

Pero el día siguiente me reservaba aún más emociones. Debía hablar sobre mi libro “Imperialismo y Dependencia” recientemente editado por la prestigiosa editorial Ayacucho, en el Auditorio del Banco Central en Maracaibo. Y encuentro en el auditorio,  además de profesores universitarios, economistas y profesionales, una basta población de dirigentes comunales y de extracción popular. Que gusto estar en un Banco Central abierto a las comunidades, realmente “independiente” de los banqueros y otros especuladores con dinero ajeno que mandan y desmandan en nuestros bancos centrales,  disfrazados de una burla llamada “mercado”, cuya opinión aún determina las políticas financieras y monetarias de nuestros países.

Es con mucho gusto que participo en  la inauguración de la Feria del Libro de Maracaibo cuando puedo mirar la investigación que muestra a Venezuela en el tercer lugar de América Latina en frecuencia de lectura, con un porcentaje mayor al  50% de la población de lectores  contumaces de libros. Me da gusto saber también que todos mis libros editados en Venezuela ya están agotados  y que  nuevas ediciones están en marcha.

Que fantástico participar en la tarde del mitin de lanzamiento, en el estado de Zulia, de la candidatura de Hugo Chávez a la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. Con 40 grados centígrados de calor veo una masa de unos 300 mil ciudadanos que estaban a la espera del candidato desde las 10h00 y que aguantaron hasta el fin de la tarde, apretujados en un espacio mínimo, con sus hijos y parientes, algunos desmayándose para desesperación de los responsables de la seguridad, que  tenían  que llevarlos a las clínicas dispuestas cerca de la concentración.

Pero lo más emocionante era sentir la alegría y el calor humano que emanaba de esta gente y que llegaba al delirio en la medida en que Chávez llegaba en un camión que recorrió el gigantesco espacio ocupado por esta masa.  En el camión de Chávez venía, junto con él,  un joven grupo de rock que había compuesto una nueva canción para su campaña. No satisfecho de abrazar a los millares de ciudadanos que lograron agarrarlo y besarlo en el camino entre el carro y el palco, Chávez tuvo fuerza para tocar la guitarra y acompañar el grupo de rock.

No puedo  dejar de recordar los artículos de periodistas brasileños que (uno de ellos es inclusive miembro de la Academia de Letras de Brasil, para escándalo de los verdaderos escritores del país)  afirmaban que Hugo Chávez estaba próximo a morir y no podría enfrentar una elección. Podían hacer estas “revelaciones” porque ellos tenían informaciones de médicos brasileños “democráticos” que no ocultan informaciones como los pobres y censurados periodistas venezolanos, impedidos (¿por quien?) de informar correctamente a su población. Estos mismos periodistas “democráticos” habían matado varias veces a Fidel Castro durante su enfermedad y no dijeron nada cuando se restableció,  hace varios años ya, ni informan de cómo él discutía,  durante 9 horas,  con intelectuales miembros de la Red en Defensa de la Humanidad en La Habana, hace ya algunos meses. Cuanta mentira, cuanta “ copucha” orientada que se distribuye impunemente en esta “prensa libre”…

¿Pero qué decir del discurso de Chávez?  Una pieza de profundo análisis histórico discutido con esta masa acostumbra a ser despreciada por nuestros políticos, quienes en general no sabrían cómo ni se preocuparían en explicar tan profundamente las razones de su candidatura en una ciudad que el Libertador Simón Bolívar escogiera para ser vecina de la capital de la Gran Colombia, que le habría tocado gobernar si no fuera asesinado, según la tesis de Chávez, expuesta en detalle a esta población que ya aguantaba más de 10 horas de sol a 40 grados de temperatura y que continuaba firme escuchándolo y comentando con gritos y aplausos sus planteamientos.

Razón y emoción se encuentran en este desborde de cariño por el líder que superó la enfermedad, que conmovió a su pueblo feliz de verlo hablar durante 2 horas bajo el sol, sin ninguna manifestación de debilidad. Verlo discutir en detalle los planes de cambio del estado de Zulia, que se encuentra gobernado por la oposición. Verlo afirmar que el camino socialista para Venezuela solamente es posible si el pueblo es capaz de garantizarlo.

Emociones y más emociones cuando lo  escucho y lo veo dirigirse a mí tantas veces, en homenaje a mi condición de intelectual brasileño (que tanto discutió con los  venezolanos sobre nuestro destino común) y por amor al Brasil  que lo hace referirse a Lula y a Dilma con extremo cariño, para gozo del pueblo allí presente y en todo el país a través de la televisión. Líder y pueblo se complementan en sus gustos musicales y  en sus estudios (pues Chávez lleva algún libro a cada una de sus manifestaciones públicas para compartir con su pueblo sus últimas lecturas, sus preocupaciones, sus críticas y autocríticas, sus concepciones políticas). Jamás la derecha podrá tener un líder así. Lo único que les cabe es intentar desmoralizarlo, lo que los aparta aún más de las grandes mayorías que piensan y sienten exactamente lo contrario.

Cabe referirme a más emociones de este viaje. Al placer de hablar a los directores de varios Ministerios en el Instituto de Altos Estudios de Defensa Nacional, a los rectores de las Universidades Bolivarianas, a los colaboradores del Centro Rómulo Gallegos, y particularmente en la sede nacional del Banco Central, con la presencia de varios de sus directores y dirigentes pero también de líderes populares que tienen las puertas del banco abiertas a su participación. Banco Central que se interesa por “la actualidad de la teoría de la dependencia”,  ignorada por la mayor parte de los bancos centrales. Casi todo esto lo viví en la compañía de Monica Bruckmann, cuya obra de investigación sobre “la geopolítica de los recursos naturales” despierta un interés extremo del Banco Central de Venezuela y de  los intelectuales, profesionales y políticos así como en los liderazgos populares no solo de Venezuela sino que en toda la región.

“Son tantas las emociones”. Tan poderosas no solo cuando constatamos  el avance de la curiosidad intelectual de este pueblo sino  también cuando sentimos este amor entre el pueblo y sus líderes. Pero tan tristes cuando pensamos cuán lejos estamos de alcanzar este ambiente de participación racional y romántica de un pueblo con sus líderes. Lula quebró en parte estas rigideces impuestas por nuestras clases dominantes. Dilma está conquistando nuestro pueblo con su dedicación y amor sincero por él. En toda la región sentimos este clima de participación activa del pueblo en nuestro ambiente político. Sin embargo, falta un poco más de confianza en este pueblo que seguramente recompensará con su cariño y dedicación a los que quieran jugar junto con él la suerte de nuestra gran nación latinoamericana.

- Theotonio Dos Santos es Presidente de la Cátedra y Red sobre Economía Mundial y Desarrollo Sostenible de la UNESCO y la ONU. Profesor emérito de la Universidad Federal Fluminense (UFF) de Río de Janeiro.  http://theotoniodossantos.blogspot.com

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Chávez en campaña. Por Ignacio Ramonet

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Es la decimocuarta. Desde que ganó sus primeras elecciones presidenciales en diciembre de 1998, Hugo Chávez se ha sometido ya –directa o indirectamente– trece veces al sufragio de los electores de Venezuela. Casi siempre ha ganado (1), en condiciones de reconocida legalidad democrática, avalada por las misiones de observadores enviadas por las instituciones internacionales más exigentes (ONU, Unión Europea, Centro Carter, etc.).

El sufragio del próximo 7 de octubre constituirá pues la decimocuarta cita del mandatario con los ciudadanos venezolanos (2). Esta vez, lo que se juega es su reelección a la presidencia. La campaña electoral oficial arrancó el pasado 1 de julio con dos singularidades notables con respecto a precedentes votaciones. Primero, Hugo Chávez está saliendo de trece meses de tratamiento contra el cáncer detectado en junio de 2011. Segundo, la principal oposición conservadora apuesta esta vez por la unidad. Se ha reagrupado en el seno de una Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que, después de unas primarias, eligió como candidato, el pasado 12 de febrero, a Henrique Capriles Radonski, un abogado de 40 años, gobernador del Estado Miranda.

Hijo de una de las familias más ricas de Venezuela, Henrique Capriles fue uno de los artífices del golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y participó, junto con un grupo de putschistas, en el asalto a la embajada de Cuba en Caracas (3). Aunque procede de la organización ultraconservadora Tradición, Familia y Propiedad (4) y es apoyado por los sectores más derechistas (entre ellos los medios masivos de comunicación privados que siguen ­dominando ampliamente la información), Capriles hace hábilmente campaña reivindicando todos los logros sociales del gobierno bolivariano. Y hasta jura que su modelo político es el izquierdista del ex Presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (5)... Pero, sobre todo, apuesta por el debilitamiento físico del Presidente ­Chávez (6).

En esto se equivoca. El autor de estas líneas, presente el pasado mes de julio en Venezuela, siguió las dos primeras semanas de campaña del Presidente, conversó varias veces con él, asistió a algunos de sus extenuantes mítines multitudinarios. Y puede testimoniar de su buena salud y de su excepcional forma física e intelectual.

Desmintiendo las falsas noticias que han circulado en algunos medios de comunicación (The Wall Street Journal, El País) según los cuales, a causa de supuestas “metástasis en los huesos y en la espina dorsal”, le quedarían apenas “seis o siete meses de vida”, Chávez –que cumplió 58 años el 28 de julio– reveló para consternación de sus adversarios: “Estoy totalmente libre de enfermedad; cada día me siento en mejores condiciones”.

Y, a los que apostaban por una presencia virtual del líder venezolano en la campaña, les volvió a sorprender anunciando su decisión de “retomar las calles” y empezar a recorrer los rincones de Venezuela para alcanzar su tercer mandato: “Dijeron de mí: ‘Ese va a estar encerrado en Miraflores (el palacio presidencial) en una campaña virtual, por Twitter y vídeo’; se burlaron de mí como les dio la gana, pues aquí estoy de nuevo, retornando, con la fuerza indómita del huracán bolivariano. Ya extrañaba yo el olor de las multitudes y el rugir del pueblo en las calles”.

Este rugir, pocas veces lo he oído tan poderoso y tan fervoroso ­como en las avenidas de Barcelona (Estado ­Anzoátegui) y de Barquisimeto (Estado Lara) que acogieron a Chávez los ­pasados días 12 y 14 de julio respectivamente. Un océano de pueblo. Una torrentera escarlata de banderas, de símbolos y de camisas rojas. Un maremoto de gritos, de cantos, de pasiones, de arrebatos.

A lo largo de kilómetros y kilómetros, en lo alto de un camión colorado que avanzaba hendiendo la multitud, Chávez saludó sin descanso a los centenares de miles de simpatizantes que acudieron a verle en persona por vez primera desde su enfermedad. Con lágrimas de emoción y besos de agradecimiento hacia un hombre y un gobierno que, respetando las libertades y la democracia, han cumplido con los humildes, pagado la deuda ­social y dado a todos, por fin, educación gratuita, empleo, seguridad social y vivienda.

Para despojar a la oposición de la mínima esperanza, Chávez, en los largos discursos electorales que pronunció sin dar muestras de fatiga, empezó diciendo: “Soy como el eterno ­retorno de Nietzsche, porque en realidad yo vengo de varias muertes... Que nadie se haga ilusiones, mientras Dios me dé vida estaré luchando por la justicia de los pobres, pero cuando yo me vaya físicamente me quedaré con ustedes por estas calles y bajo este cielo. Porque yo ya no soy yo, me siento encarnado en el pueblo. Ya Chávez se hizo pueblo y ahora somos millones. Chávez eres tú, mujer. Chávez eres tú, joven, Chávez eres tú, niño; eres tú, soldado; son ustedes, pescadores, agricultores, campesinos y comerciantes. Pase lo que me pase a mí, no podrán con Chávez, porque Chávez es ahora todo un pueblo invencible”.

En sus intervenciones, no dudó incluso en criticar duramente a algunos gobernadores y alcaldes de su propio partido que han fallado en sus compromisos con los electores: “Me he convertido en el primer opositor”, declaró. Aunque también advirtió: “Uno puede criticar a la revolución, pero no puede votar a la burguesía; eso sería traición. A veces podemos fallar, pero tenemos en el corazón amor de verdad por el pueblo”.

Orador fuera de serie, sus discursos son amenos y coloquiales, ilustrados de anécdotas, de rasgos de humor y hasta de canciones. Pero son también, aunque no lo parezcan, verdaderas composiciones didácticas muy elaboradas, muy estructuradas, preparadas de manera muy seria y profesional, con objetivos concretos. Se trata, en general, de transmitir una idea central que constituye la avenida principal de su recorrido discursivo. En esta campaña va exponiendo y explicando metódicamente su programa (7).

Pero, para no aburrir, ni ser pesado, Chávez se aparta a menudo de esa avenida principal y realiza lo que podríamos llamar excursiones en campos anexos (anécdotas, recuerdos, chistes, poemas, coplas) que no parecen tener nexo con su propósito central. Sin embargo, siempre lo tienen. Y eso le permite al orador, después de haber aparentemente abandonado por bastante tiempo su curso central, regresar a él y retomarlo en el punto exacto donde lo dejó.  Lo cual, de modo subliminal, produce un prodigioso efecto de admiración en el auditorio. Esa técnica retórica le permite declamar discursos de muy larga duración.

En sus recientes discursos electorales, Chávez compara las políticas de demolición del ­Estado de bienestar (cita, en particular, los brutales recortes realizados por Mariano Rajoy en España) que se están llevando a cabo en varios países de la Unión Europea y los importantes logros sociales de su gobierno empeñado en seguir “construyendo el socialismo venezolano”.

En sus catorce años de existencia (1999-2012), la Revolución Bolivariana ha conseguido, en el ámbito regional, considerables avances: creación de Petrocaribe, de Petrosur, del Banco del Sur, del ALBA, del Sucre (sistema único de compensación regional), de la Unasur, de la Celac, el ingreso de Caracas en el Mercosur... Y tantas otras políticas que han hecho de la Venezuela de Hugo Chávez un manantial de innovaciones para avanzar hacia la definitiva independencia de América Latina.

Aunque agresivas campañas de propaganda pretenden que, en la Venezuela bolivariana, los medios de comunicación están controlados por el Estado, la realidad –verificable por cualquier testigo de buena fe– es que apenas un 10% de las emisoras de radio son públicas, el resto, o sea el 90%, son privadas. Y únicamente el 12% de los canales de televisión son públicos, el resto, o sea un 88%, son privados o comunitarios. En cuanto a la prensa escrita, los principales diarios El Universal y El Nacional, son privados y sistemáticamente hostiles al Gobierno.

La gran fuerza del Presi­dente Chávez es que su acción ­concierne ante todo a lo social (salud, alimentación, educación, vivienda), lo que más interesa a los venezolanos humildes (75% de la población). Consagra el 42,5% del presupuesto del Estado a las inversiones sociales. Ha dividido por la mitad la tasa de mortalidad infantil. Erradicado el analfabetismo. Ha multiplicado por cinco el número de maestros en las escuelas públicas (de 65.000 a 350.000). Venezuela es hoy el segundo país de la región con mayor número de estudiantes matrículados en educación superior (83%), detrás de Cuba pero delante de Argentina, Uruguay y Chile; y es el quinto a ­escala mundial superando a Estados Unidos, Japón, China, Reino Unido, Francia y España.

El gobierno bolivariano ha generalizado la sanidad y la educación gratuitas; ha multiplicado la construcción de viviendas; ha elevado el salario mínimo (el más alto de América Latina); ha concedido pensiones de jubilación a todos los trabajadores (incluso a los informales y a las amas de casa) y a todos los ancianos pobres aunque nunca hayan cotizado; ha mejorado las infraestructuras de los hospitales; ofrece a las familias modestas alimentos, mediante el sistema Mercal, un 60% más baratos que en los supermercados privados; ha limitado el latifundio a la vez que favorece la producción del doble de toneladas de alimentos; ha formado técnicamente a millones de trabajadores; ha reducido las desigualdades; ha rebajado en más del triple la pobreza; ha disminuido la deuda externa; ha acabado con la antiecológica pesca de arrastre; ha impulsado el ecosocialismo...

Todas estas acciones, llevadas a cabo desde hace casi 14 años de manera ininterrumpida, explican el apoyo popular a Chávez, el cual promete en su campaña: “Todo lo que hemos hecho es pequeño con respecto a lo que vamos a hacer”.

He sido testigo de que millones de personas humildes lo ­veneran como a un santo. Él  –que fue un niño muy pobre, vendedor ambulante de dulces por las calles de su pueblo–, repite con calma: “Soy el candidato de los humildes, y me consumiré al servicio de los ­pobres”. Seguramente lo hará. Una vez, la escritora Alba de Céspedes le preguntó a Fidel Castro cómo podía haber hecho tanto por su pueblo: educación, salud, reforma agraria, etc. Y Fidel simplemente le dijo: “Con gran amor”. A propósito de ­Venezuela, Chávez podría responder lo mismo. ¿Y qué ­contestarán los electores venezolanos? Respuesta el 7 de ­octubre.

(1) Sólo perdió, por ínfimo márgen, el referéndum del 2 de diciembre de 2007 sobre un “proyecto de reforma constitucional”.

(2) Además de Hugo Chávez,  otros seis candidatos se presentan a las eleciones del 7 de octubre: Henrique Capriles Radonski, por  Mesa de la Unidad (MUD), Orlando Chirinos, por el Partido Socialismo y Libertad (PSL), Yoel Acosta Chirinos por el partido Vanguardia Bicentenaria Republicana (VBR), Luis Reyes Castillo por la “Organización Renovadora Auténtica” (ORA), María Bolívar por el Partido Democrático Unidos por la Paz y la Libertad (Pdupl) y Reina Sequera por el partido Poder Popular (PP).

(3) Léase Gilberto Maringoni, “En Venezuela, Chávez sigue favorito”, Le Monde diplomatique en español, mayo de 2012. Léase también: Romain Mingus, “Henrique Capriles, candidat de la droite décomplexée du Venezuela”, Mémoire des luttes, 28 de febrero de 2012. http://www.medelu.org/Henrique-Capriles-candidat-de-la

(4) Fue cofundador de su rama venezolana.

(5) Lula le envió, el pasado 6 de julio, a Chávez, un mensaje público en el que le aportó pleno apoyo en su campaña electoral, afirmando: “Tu victoria será nuestra victoria”.

(6) A mediados de julio pasado, las principales encuestas de opinión daban un ventaja a Chávez de entre 15 a 20 puntos sobre el candidato de la derecha Henrique Capriles.

(7) Propuesta del candidato de la patria Comandante Hugo Chávez para la gestión bolivariana socialista 2013-2019, Comando Campaña Carabobo, Caracas, junio de 2012.

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=07565b0a-6c2a-4560-8e9f-2d217334b9df

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Reflexiones sobre abril 2002-2012. Por Carlos R. Camacho Acosta

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Camacho-Acosta, Carlos R.

Profesor Titular. ULA-Mérida

CIV: 4165321

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¿Sabe Ud. cuál fue el detonante de las acciones de abril 2002?¿Cuál debería ser el comportamiento correcto de los seres humanos frente a acciones hostiles, de miedo y cobardía de fanáticos, del quien hace daño moral a sus semejantes? En principio debemos pensar que todo ser humano en esencia es bueno, es puro y no contaminado. Sin embargo, el actuar del algunos seres humanos sobre sus semejantes demuestran lo contrario (abril 2002), lo cual se puede evidenciar por las ansias de poder, el materialismo, (Ley Orgánica de Hidrocarburos, 2001; cambios en gerencia de PDVSA. “El Petróleo”) la maldad y el deseo de imponerse sobre sus semejantes a través de las desapariciones forzosas y las guerras, generando muertes en seres indefensos como jóvenes, obreros y amas de casa. (Todo estaba planificado para el golpe: francotiradores y policía metropolitana disparándole al pueblo, la Ballena y el Rinoceronte y el papel de los medios de comunicación para el desbalance informativo y la instigación: “Ni un paso atrás” “La Meta es Miraflores” y hasta el matricidio, 11/04/2002). El presidente Hugo Rafael Chávez Fría, fue electo democráticamente por la mayoría del pueblo venezolano, cuestión que no acepta, ni aceptará jamás la oligarquía venezolana, politiqueros, fedecamaras, la CTV, algunas sotanas y uniformes y quienes ostentaron el poder por mucho tiempo. Porque nunca aceptarán que los pobres, ni los desdentados, ni lo mugrientos, ni la chusma, ni el campesino pelo pegado de sabaneta puedan ser capaces de dirigir los destinos de este país en beneficio de todos.

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Por ahora y para siempre, la revolución marcha. Por: Ana Velásquez

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El 4 de febrero representa para el pueblo de Venezuela un hito histórico inevitable, haciendo un poco de historia encontramos que para ese momento estaba en pleno auge el proyecto Neoliberal con el cual se buscaba abrir paso a la expropiación de recursos, VERDADERO ROBO PARA EL PUEBLO.

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Desde la emoción del retorno (Martes 05-07-2011). Por un Grano de Maiz

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Escribimos este Grano desde la emoción. Ese es el primer elemento del nuevo cuadro. Es desde la pasión que se construyen las grandes obras de los pueblos. Ese amor, esa pasión por Bolívar, fue el huracán que hizo posible la Independencia. Ese calor humano que sólo despiertan las grandes hazañas y los hombres que las encarnan se manifiesta una vez más con el regreso de Chávez.

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