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Justo en el medio. Por Mariano Ali

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FlechasUna de las características más nocivas que tienen los medios de difusión es la de hacernos creer que sólo el presente “importa”. Como una transgresión física los periodistas sucumben al perenne presente, a la precariedad del ahora. La vida en los medios transcurre y evoluciona de la siguiente manera: nace en las salas de redacción donde se define la línea editorial y pautas del día de acuerdo a los dueños de los medios y sus intereses económicos o pactos políticos, crece en las sugestiones culturales que tienen los periodistas al enfrentar la realidad social y fenece como supuesta verdad en los sentidos de quienes se alimentan exclusivamente por este tipo de racionalidad mediatizada. Para la mayoría de los que andan en este oficio –un tanto nauseabundo debo admitirlo- el pasado no tiene sentido, recordar es un acto marginal, revisar la historia es algo insignificante. Como excusa recurren a supuestos alegatos y afirman que “la noticia es el hoy y el pasado ya no importa”, sometiendo de esta manera a los receptores del proceso “informativo” a una indigestión de hechos que en su mayoría carecen de un contexto adecuado y se presentan de forma caótica y fragmentada. Una de las consecuencias de este tipo de escenarios es la percepción de que el “pasado ha sido superado y como tal pierde interés para la opinión pública”; situación esta que ha vulnerado nuestra identidad y nos ha obligado a estar como meros diletantes de una cotidianidad vacía, sin cimientos que la preceden y sobre todo como aislada de lo acaecido.

Está claro que los periodistas y quienes recorremos estos derroteros debemos estar acuciosamente atentos de lo que ocurre en la actualidad; sin embargo, es imperioso no aislarla por recurrentes excusas atribuidas a la falta de espacio o tiempo en los medios de difusión. Es inconcebible por ejemplo lo que ocurrió con el Bicentenario y sus actos sinuosamente obviados o marginados a cortos espacios en los medios; contrario a ello ve usted amiga lectora y amigo lector como si se empacha a la población de mensajes sin el menor contenido reflexivo y mucho menos ético. Bajo la consigna capitalista de que “hay que difundir lo que se vende”, los medios evidencian lo que verdaderamente son: empresas con fines de lucro (así lo señalan los documentos fundacionales de estas organizaciones del mercadeo informativo). Ahora bien, en este tipo de críticas hay varios involucrados, existe una corresponsabilidad donde estoy seguro que usted y yo tenemos alguna culpa de manera por lo menos indirecta. Si los medios exhiben vacuidad y alardean de mentiras y medias verdades es porque existe una población cómplice que robóticamente todos los días ven, leen, escuchan y compran lo que los ilustren y sesudos confabuladores de la “verdad mediática” exponen a la población. Antes existía principalmente sólo la radio, la televisión y los periódicos para que usted se enterara de aquellos hechos que no estaban al alcance inmediato de sus sentidos en estos tiempos, ese modelo se ha ido transformando dando paso a otros medios donde incluso usted puede incidir, comunicar e incluso generar tendencias en el campo informativo. Los medios de difusión privados seguirán funcionando bajo las premisas del libre mercado de la oferta y la demanda, sin importarles que eso los induzca –obligados unos y otros con gozo- a crear discursos donde “impere el pan y circo”. No podemos ser tan ilusos y pretender emplazar este tema sólo al perenne debate de la libertad de expresión, obviando otros aspectos que están vinculados a la ética, al equilibrio emocional y al derecho que tenemos como ciudadanos de estar bien informados. Los medios siempre están atentos para atacar a quienes según su visión son “populistas”, “demagogos”, “manipuladores”; no obstante es necesario subrayar que en muchos casos estas empresas tienen como política y estrategia precisamente estas características para lograr su principal objetivo: vender publicidad. Para finalizar les ofrezco algunos datos citados por Ludovico Silva en una de sus obras, tomados de Marta Colomina, quien en un momento de extraña lucidez en el año 68, reveló algunas cifras que alertaban sobre a dónde se enfocaba la tendencia de los gustos de los medios de difusión y en consecuencia de la población urbana en la mediocracia de entonces: “el 71,41% de los perceptores de televisión asignan una alta credibilidad al mensaje de las telenovelas; el 60,22% convierte a éstas en “consejos de vida”, o sea, una especie de antropología filosófica trasnochada; el 5,6% pide programas instructivos; el 2,7% exige más espacios noticiosos; el 1,3% se queja del exceso de propaganda, y finalmente, como remate el 90,4% se declara satisfecho con la televisión”.

Mariano Ali

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En Las Cavernas De La Red. Por Mariano Ali

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Cuesta en estos tiempos captar la atención de quienes vivimos en este atribulado planeta. Estamos abarrotados de un indeterminado número de dispositivos tecnológicos creados con el fin de supuestamente estar más comunicados; sin embargo ¿Qué tan cierta es esta afirmación? Con minúsculos ejemplos cotidianos podemos determinar que el tan anhelado sueño de una comunicación plena a través del boom de las nuevas tecnologías está lejos de ser alcanzado. Más que comunicación, es una interacción caótica, fragmentada entre seres vivos, más que intercambio de experiencias o subjetividades, estamos imbuidos en la reconstrucción de nuevas identidades y representaciones sociales: el espacio público o íntimo del diálogo, la palabra “pura”, sencilla, sin algoritmos informáticos, está en plena recomposición. Hoy, hablamos usando partituras mediadas por el glosario y la iconografía de la informática. Por ejemplo, si tienes un Black Berry, para expresar amor envías un corazón o carita feliz, para odio una figura con forma de diablo, para llamar la atención haces ¡Ping!, si quieres transmitir insinuaciones libidinosas mandas el combinado de figuras: un vaso de cerveza o copa de vino, un corazón y una media luna; ¡Hasta cursi suena la cosa! En fin, se trata de una remembranza del hombre de las cavernas en las cuevas de Altamira, quien dibujaba en las paredes como gesto catárquico lo visto en su medio ambiente. Pocas veces concertamos la primera vinculación con otras personas sin antes solicitar una serie de códigos alfanuméricos, números pares, impares o abreviaturas las cuales te establecen un sitio en los millones de no-lugares que “existen” en internet. Este happenings social estructurado por las “inocentes” siglas WWW y los dispositivos móviles apenas se expande y nos muestra escenarios soterrados de seres cosificados por la trama de la tecnología. Casi en extinción están aquellas personas que no tienen más sino sus desvencijados documentos primarios de identidad y la palabra para comunicarse; hoy, las nuevas tecnologías nos adosaron más aspectos identificativos de nuestra singularidad ante el corpus social. A los acostumbrados requisitos: nombre, apellido, cédula, dirección de habitación; se les ha agregado: número de celular, direcciones de correos electrónicos, Twitter, Facebook, Skype, código ping y otros aspectos más que seguro poco a poco irán apareciendo y que nos demostrarán que ya no somos individuos ajenos a lo que irónicamente llamamos a principios del siglo XXI como “realidad virtual” o era digital.

Mariano Ali

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@aliperiodista

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El Homovidens. Por Mariano Ali

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El debate sobre los medios de difusión ha llevado incluso a cuestionar los aspectos deontológicos que han sostenido el entramado mediático en el orbe.

¿Qué pasa en una sociedad cuando las interpretaciones políticas son condicionadas principalmente por la lógica de los medios de difusión? ¿Qué ocurre cuando los referentes de lo que es bueno, malo, interesante, aburrido, peligroso, sano, moral o corrupto provienen del consenso establecido entre la comunidad de intereses económicos que se constituyen en oligopolios o monopolios mediáticos? ¿Qué implicaciones tiene para la ciudadanía que el sentido de participación electoral o racionalización de los programas de gobierno de los candidatos o candidatas provengan principalmente de cuantiosas campañas propagandísticas y no por la determinación concienzuda del electorado de escoger al candidato por lo que es y no por lo que aparenta ser?

Las respuestas parecen claras ante la realidad, no obstante, los efectos son tan obvios que en algunos escenarios no los vemos. La tergiversación o transfiguración del Cogito cartesiano: “pienso, luego existo”, con el auge de las nuevas tecnologías y su capacidad de movilización, se ha desplazado a la siguiente afirmación: “medio, luego existo”. Todavía está lejos aquella apreciación de poder desarrollar y consolidar una población votante libre o no sugestionada por lo que se dice a través de los medios de difusión y sus formadores de opinión pública. Sartori lo advirtió definiendo a este  tipo de ciudadano “mediopensante” como homovidens; es decir, como aquel sujeto cimentado en los cánones discursivos de los medios audiovisuales; circunscrito a sus parámetros de “racionalidad”, a la pugna entre la presentación o representación social, a la confrontación entre lo verosímil o lo virtual.

Mariano Ali
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Dime que novela ves… Por Rosa Tristán

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Este viernes Cielo Rojo (telenovela mexicana transmitida de lunes a viernes a la 1 pm en el canal venezolano Televen) llega a su gran final y no te lo puedes perder, pero… ¿qué final crees que merece la malvada Loreto?...Sus actos nos dejaron boquiabiertos en cada capítulo y seguramente se hará justicia…Aquí te dejamos algunas opciones para que nos digas cuál te gusta más o incluso nos escribas tú final para este gran personaje.

  1. -Loreto muere: Tal vez podría matarla Paty, alguno de sus hijos, Víctor o Jesús.
  2. -Termina en la cárcel: se logra comprobar todo lo que hizo y Loreto termina sus días en la cárcel torturada por las otras reclusas.
  3. -Huye del país: Loreto logra escapar con todo el dinero que robó y se va del país a disfrutar su fortuna y empezar una nueva.
  4. -Se vuelve loca: al saberse descubierta de todas sus fechorías, la orillan a perder la razón y termina loca, encerrada en un psiquiátrico.
  5. -Se arrepiente y pide perdón: Al verse sola, se arrepiente de todo lo malo que hizo, pide perdón a todos los que dañó.

¿Cuál crees tú que merezca? No te pierdas este viernes el gran final de Cielo Rojo y descúbrelo. Sigue a Cielo Rojo en Facebook y Twitter

 

Esta información se encuentra en la página web del canal mexicano Azteca TV, en la sección de telenovelas. Pero ¿qué importancia puede tener para la revolución que una novela mexicana retransmitida por un canal venezolano llegue a su final? A primera vista ninguna, un hecho sin trascendencia.

Consumo Cultural en Venezuela (Tele y Radio)

Las Novelas

Según un estudio del centro de Gumilla*, 8 de cada 10 venezolanos se encuentran expuestos permanentemente a la televisión. 

Al 43% de ellos, les gustan las telenovelas. Es decir que casi 10 millones de venezolanos ven telenovelas casi todos los días. Muchos, muchos millones más, que los militantes de cualquier organización de masas o partido político del país. 

Entonces, las telenovelas tienen una influencia psicológica significativa en la población, en su manera de ver el mundo, de analizarlo y de insertarse en el. Podría decirse que las telenovelas poseen una inmensa “militancia” que además es fiel a través del tiempo.

Solo entre los canales nacionales Televen y Venevision se transmiten 8 novelas distintas, Cielo Rojo, Flor Salvaje, La casa de al lado, Mi Gorda Bella, El árbol de Gabriel, La que no podía amar, Natalia del mar y Sacrificio de Mujer. Sin contar las novelas que pueden verse por cable y a las que 5 de cada 10 venezolanos tiene acceso. 

Las telenovelas no solo las ven las clases populares, a la clase media culta también le gusta, incluso tienen la posibilidad de verlas más. Veamos el porcentaje de consumo diario de telenovelas por estrato socioeconómico en el país.

Clase Alta                 Clase Media                      Clase Baja          Promedio Nacional

    A                B                 C                    D                   E   

  23               39              47                  46                  42                            43%

 

Viendo esta tabla podemos decir que la clase media y baja, donde por cierto se encuentra la mayor cantidad de personas afectas al proceso revolucionario, ven telenovelas cuyos desenlaces dramáticos son tan morbosos como vimos al inicio de este artículo. Es el instrumento de dominación en su expresión más vulgar y al que la revolución aún no está haciendo contrapeso.

Noticieros y Programas de Opinión (tele)      

Los canales de la revolución han hecho un esfuerzo importante por fortalecer los noticieros y los programas de opinión. Veamos la distribución por estrato socioeconómico de este tipo de programas y el promedio nacional:

                                     Clase Alta               Clase Media            Clase Baja      Promedio Nacional    

                                                 A          B              C               D           E       

Noticieros                             73         60            55             54         37                        55%   

Programas de opinión        44         31            25              25        16                         26%   

                           

Efectivamente los noticieros son muy vistos (incluso más que las telenovelas) y la clase alta es quien más los consume. Por su parte los programas de opinión, son consumidos por un 26% de la población y a la clase media baja no les gusta mucho que digamos. 

RADIO

Después de la tele, la radio es el mayor medio de penetración. Alcanza cifras de consumo diario de la población de 32% de lunes a viernes, pero puede llegar a un 1% de exposición los fines de semana. 

La mitad de los que escuchan radio prefieren los noticieros y los programas de opinión. Esto muy posiblemente tenga que ver con las horas pico donde millones de personas se desplazan para llegar a sus trabajos y quieren estar medianamente informados. En un tercer lugar de preferencia aparecen los programas deportivos.

DEL DIAGNÓSTICO A LA PROPUESTA

Las cifras del Centro Gumilla podrían ser verificados por instituciones del Estado Revolucionario, como el Minci o el INE. No es poca cosa, tener bien calibrada la munición comunicacional, o como diría Humberto Pepe Febres de Misión Conciencia, a los medios de difusión. 

Podríamos afinar y ampliar el rango de las encuestas, pero lo que más nos interesa a grandes rasgos es la tendencia de es ese consumo cultural por clases sociales que nos permita afinar la estrategia. 

Hemos hecho hasta aquí un breve diagnóstico: 

  1. - Casi la mitad de los televidentes venezolanos ve novelas sin importar su clase social. Por lo tanto, es una excelente herramienta de penetración psicológica.
  2. - Casi la mitad de los televidentes ve noticieros, con un mayor porcentaje de clase alta y media. 
  3. - Las clases bajas no frecuentan los programas de opinión.
  4. - Los que oyen radio prefieren los noticieros, los programas de opinión y de deportes. 

En base a este breve diagnóstico ¿cómo podríamos mejorar nuestro alcance a nivel comunicacional? 

Lo primero es que para las grandes productoras de telenovelas, como Televisa o Venevision Internacional es sumamente barato producir una novela, permitiéndoles inundar el mercado televisivo hispano. Un “enlatado” de estos canales, vale el 1% de lo que le costaría producir a un canal “nuevo” en el área de telenovelas. 

Pero supongamos que la revolución se decida a gastar mucho dinero en la empresa espiritual de ganarse ese público cautivo. 

Podríamos intentar copiar el formato de la telenovela donde cada capítulo diario obligue al espectador a ver el próximo, o una modalidad mucho menos costosa y que cada vez se utiliza con mayor frecuencia, la del reality show. 

Resuelto el asunto financiero, la pregunta esencial, medular es ¿de qué hablarían las novelas de la revolución?¿cuáles serían las tragedias a resolver? ¿los personajes y sus caracteres?

No tendríamos que reducirnos a hablar directamente de nuestros próceres. Podríamos tener protagonistas que quieren cambiar el statu quo, que tienen contradicciones que al fin y al cabo, son las mismas contradicciones de la revolución. También podrían haber personajes antagónicos cuyo móvil psicológico sea mantener ese mismo statu quo. Por ejemplo una novela o reality show que muestre la contradicción que viven los médicos comunitarios al plantearse si la medicina es un negocio o un apostolado. Veríamos por ejemplo a estos jóvenes médicos, debatiéndose en una sociedad que intenta tragárselos, pero donde la nueva ética podría triunfar, pero también perder.

Los nudos dramáticos, o los momentos en los que tienen lugar el paso de la felicidad a la desdicha o de la desdicha a la felicidad nos daría la oportunidad de sembrar nueva ética. El tema del lucro, del poder, del amor y del sexo podrían ser abordados de manera distinta acordes a la sociedad que aspiramos recrear. Las empleadas domésticas en nuestras novelas podrían dejar de ser tontas, o escaladoras y podrían saltar al también arduo trabajo del estudio. Fundaríamos una semiótica distinta.

Sería una excelente oportunidad para hacer escuelas de guionistas, escritores, productores de televisión. Estos guiones de telenovelas podrían llevarse a la radio, y muy posiblemente la radio subiría los índices de rating. 

En cuanto a los noticieros, los nuevos noticieros, los noticieros que necesita la revolución, podrían innovarse secuencias noticiosas que permitan a los televidentes y radio escuchas ir relacionando la realidad del mundo. 

Por ejemplo, el noticiero podría comenzar con la queja de los usuarios del metro, dar un pase a los índices de colapso de las ciudades del mundo, luego un micro donde hable un cardiólogo hablando de la hipertensión en los citadinos, y finalmente otra noticia hablando de la reubicación en nuevos asentamientos humanos donde la revolución está estableciendo nuevas relaciones económicas y sociales. 

Finalmente, los programas de opinión tal como los conocemos hoy día (un entrevistador y un entrevistado) deben ser producidos con un alto target cultural, pues es en las clases altas y cultas, donde calan este tipo de programas y no en las clases bajas. 

Las opiniones en sectores sociales hasta ahora excluidos podrían ser inducidas a través de programas de participación. Por ejemplo, si se aborda el tema de la inflación o los precios, se invitan a los diferentes grupos involucrados y se les contrasta, algo similar a lo que hace Cristina o Laura pero de temas de opinión.

Dejamos estas propuestas para la discusión, para intentar romper la lógica de pensamiento que nos han impuesto las grandes transnacionales de los medios. Comencemos aceptando que la audiencia está enganchada, cautiva. 

Fuente: Bisbal M, Nicodemo P (2010). Consumo cultural del Venezolano. Revista SIC, Nro 725, Centro Gumilla, Caracas Venezuela.
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Aló presidente Guerrilla Semiótica Televisada. Por: Fernando Buen Abad Domínguez

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Nadie imaginaría que un programa televisivo largo, muy largo , basado casi en una sola toma, sin movimientos ni efectos espectaculares, con un hombre que habla y habla, que incluso canta de cuando en cuando, y feo , sería uno de los foros de comunicación y educación política más importantes en plena "Civilización de la Imagen ".

Nadie imaginaría que tal experiencia de comunicación sería un apogeo de celebraciones revolucionarias, manicomio para funcionarios gubernamentales, voz de pueblo emplumada con rebeldías, sinfonía de luchas alimentadas con estrellas que bajan a galope desde la bandera de la revolución.

Aló Presidente ha roto los cánones y los silabarios con que muchos iniciados y sabihondos mediáticos andan por el mundo vendiendo "Ingeniería de Imagen".

Ha saltado las tranqueras y los límites, los estatutos de muchos "estudios de recepción", los "hábitos de las audiencias" y los estereotipos del "raiting".

Aló Presidente es una experiencia de comunicación alimentada con los imaginarios más ansiosos. Insurrección semiótica que con imágenes y palabras transmite a norte y sur, este y oeste su clamor de verdades.

Hugo Chávez pasa horas explicando planes y tácticas sobre el pizarrón eléctrico de la tele y la radio, repletos de miradas. enseña, aprende, denuncia, exige. palabra por palabra. Habla con fuerza desde la política, sobre la política y contra ciertos políticos que temen mancharse los zapatos. Algunos burócratas. pues.

Aló Presidente es una revolución hecha comunicación, no por gracia del talento "genial" de Hugo Chávez, por su encanto o carisma, o no sólo, sino por la fuerza que las masas le confieren para que comande, junto a otros, una revolución incluso con los mass media.

Aló Presidente no sería lo que es sin la lección extraordinaria de abril y sin la potencia de un pueblo decidido a transformarlo todo y transformarse sí, para devolverse las tierras y fábricas robadas a lo largo de siglos, el trabajo y las riquezas saqueadas a lo largo de siglos.

En Aló Presidente el que habla no es el que aparece, el que mira no está inmóvil, el que escucha dialoga con sus convicciones y todos someten a escrutinio y prueba lo que parece lejos pero que está a la vista, cuando la vista no se agota con lo visible.

Habla de los hospitales, los quirófanos y los médicos, del maíz, el azúcar, el café y el petróleo. De los obreros y de los militares, del los reservistas, de las armas y la educación. De la comida y de la vivienda. De la riqueza que es de todos.

En Aló Presidente suenan los cerros y los balazos. La lucha contra la barbarie y la lista enorme de problemas turbulentos. Ahora se sabe quién es quién. Aló Presidente tiene esa fórmula enigmática de cierta comunicación que ha descubierto el centro de su poder y lo ha ocupado.

Ahora esa comunicación no la deciden los burócratas ni los oligarcas, decide el que se organiza y participa, interviniendo, expropiando. Está siendo derrotada la indolencia y la indiferencia, la apatía y el desencanto.

Aló presidente con sus horas y horas de transmisión cava trincheras nuevas alambradas con púas de verdades, tira palabras con ametralladoras de ideas para barrer cuanto amenace la acción directa y diaria. Es entretenido, es divertido, es entrañable y es extrañable. Nomás no se transmite y hay lío.

Imágenes e Imaginarios de una rebeldía mediática

Uno debe recomendar Aló Presidente a los obreros y los estudiantes de todos los países. Sin duda contribuye a esclarecer el problema del movimiento obrero y de la comunicación necesaria en una revolución.

Ganar un medio de comunicación es ganar un arma poderosa para la lucha y no podemos ignorarlo sin peligro de acarrear desgracias irreparables, regalando un frente fundamental a los enemigos. Ya ocurrió un golpe de estado mediático, la lección fue dolorosa.

Es indispensable estudiar a toda costa la potencia discursiva, comunicacional y combativa de Aló Presidente, y mantener proyectos de investigación capaces de debatir los logros de una experiencia semejante que, con pocos elementos, obtiene resultados extraordinarios. Para que no se vuelva púlpito de vanidades ni plataforma del personalismo.

Estudiar qué pone, pues, sobre la mesa el debate entre la cantidad y la calidad de los medios y modos para la producción comunicativa.

Tácticamente la narrativa de Aló Presidente repone voces para un orden social nuevo y un nuevo orden comunicacional al servicio de la creatividad revolucionaria.

Aló Presidente tiene un lugar central en la memoria de los pueblos, de las sociedades y de los individuos. Aló Presidente no es un informe, ni un reportaje, más bien una épica donde no hay ensamblaje casual de palabras sino lucha por el significado desde una ética que viene de la lucha y apunta a un imaginario nuevo en plena construcción permanente.

Chávez se sitúa en el vértice de cierta lógica donde convergen líneas trazadas históricamente, él mismo es un punto referencial sobre el imaginario revolucionario, pero un punto de fuga que da perspectiva al complejísimo proceso de transformaciones ideológicas, políticas, éticas y estéticas iniciadas en Venezuela no por arte de magia sino por un proceso revolucionario en marcha.

Chávez posee una intuición y praxis comunicativa de carácter pendular que va y viene del proyecto al reclamo. De los planes a su critica, del dicho al hecho. Los ministros tiemblan.

No se trata de un Presidente que dialoga por los medios, se trata de un quehacer teórico, político, poético y filosófico. hay problemas de lenguaje, no pocas ideas están en crisis y no son pocas las contradicciones que se viven diariamente entre lo propio de la lucha revolucionaria y su comunicación necesaria, hay conflictos de estilo necesarios sobre una táctica de propaganda permanente, es decir, poética de una lucha hoy todavía asimétrica, desigual y combinada.

Es verdad que la metáfora es un arma de guerra en la batalla semiótica que Chávez libra en cada emisión de Aló Presidente, pero es un arma que sólo acepta munición social de base.

No funciona sin eso, es su piedra filosofal, lo que permite descubrir y transformar la realidad. Aló Presidente funda su discurso en una síntesis finísima que necesita la dialéctica de la lucha porque conmemora y denota, recuerda y significa la vida cotidiana, la praxis revolucionaria. Coinciden la política y la comunicación haciéndose poesía y filosofía para la revolución.

Coinciden la conciencia de la crítica y la crítica de la conciencia. Unas veces mejor y otras no tanto.

El arsenal simbólico de Aló Presidente contiene creación literaria, cancioneros populares, geografías, colores, olores, sabores, historia, psicología, semiótica. como palabra creadora y sabiduría de un discurso poético que se hace sin pedanterías y exhibicionismo. que fluye desde la verdad misma de la lucha que no "hace" Chávez por sí mismo.

Aló Presidente como programa de transición

Chávez es un comunicador entrenado largamente por fuera de los estereotipos académicos o mediáticos y esa es, en parte, su fuerza. No tiene ademanes ni "tics" de locutor, no devanea con giros impostados para dar efecto grandilocuente a cualquier información basura, como tanto disfrutan en CNN.

Chávez no es un "galán de la pantalla", no es el vendedor más grande del mundo, no es un predicador hipnotista de serpientes. No es el éxito del "marketig" mediático estudiado en bunkers de publicistas con tácticas maquiavélicas para posicionar una apariencia rentable que tiene "éxito" por "progre".

Con frecuencia El Aló Presidente supera a Chávez y lo hace transparente para dejar ver a través suyo el poderío rebelde de un pueblo que va decidido a consolidar su revolución a sabiendas de que le falta mucho.

Con su economía de recursos Aló Presidente construye un espacio objetivo que no opera con, y por, los trucos de la farándula, su desafío se ancla permanentemente en la dialéctica del conflicto, de la pugna de intereses y la lucha de significados tomados de cada proyecto, con nombre y apellido, para impulsarse desde ahí hacia la expectativa de acciones concretas renovadas.

Hay que ver qué ocurre cada vez que Chávez, fiscal, toma un buen trago de voz popular, hincha el pecho y presta su voz a una denuncia que ya tiene voz propia en las refriegas sociales contra los atrasos de algunos burócratas, la intolerancia de algunos iluminados o el despiste de algún revolucionario trasnochado que todavía anhela ponerse delante de las masas para acaudillarlas.

Está claro que no hay tarea más importante que la tarea propagandística anti imperialista y por la revolución. Las tácticas comunicacionales en Aló Presidente no son seres caprichosos y autónomos. Están sometidas a leyes de un lenguaje que se rebela y rompe diques de la sintaxis común y del diccionario mercadológico vulgar.

Se trata de una táctica de comunicación en movimiento permanente de voces que constituyen una unidad compleja, como célula expresiva que se multiplica en la revolución. Táctica de comunicación como totalidad indivisible, del mismo modo que la sociedad es el conjunto de individuos en contradicciones, Aló Presidente sería totalmente inútil si fuese discurso aislado incapaz de construir unidades significativas dinámicas.

Tal experiencia es ni más ni menos un amor que construye el significado, sentido, verdad y sabiduría de la praxis vuelta espacio de comunicación y guía. No es sólo voluntad de Chávez. Es un amor que habita, no unilateralmente, la mirada de Chávez, sus sonrisas y furias. Amor inspiración y atracción siempre paradojal dialéctico, significando lo complejo de la realidad que da noticias de cierta humildad epistemológica para la reflexión sobre la revolución que los envuelve. El campo semántico de Aló Presidente se refiere siempre a la palabra ganada sobre la palabra perdida, a su búsqueda, al momento y a la urgencia de decir la verdad dicha y vivida en un proceso apasionado que no es ajeno a cierto tinte patriarcal. Acaso parte de sus contradicciones vigentes. Todo esto es de un mérito y una complejidad que deben ser estudiados minuciosamente.

No debe haber catedrático, publicita, comunicólogo, militante. que no admire o envidie semejante conjunción de virtudes comunicacionales que han saltado las trancas de los recetarios mediáticos tan queridos por algunas consultoras en imagen. Es claro que Aló Presidente, es decir toda la audiencia en voz de Chávez, termina por adscribirse en un fenómeno de comunicación sui géneris y complejísimo, es decir, para una transformación honda en los medios, modos y relaciones de producción de las imágenes y los imaginarios.

Construcción de una experiencia de comunicación inédita y voluptuosa, dialéctica, polisemia, de síntesis. Plena de lenguajes no verbales que designan la realidad y sus luchas revolucionarias por analogía y con metáforas para un mundo muy concreto, tan concreto como el petróleo, las armas, la expropiación de las herramientas de producción y la defensa de la soberanía.

Aló Presidente escapa a la banalidad de los modos burgueses para el uso de los mass media, obsesivos y alienantes, para emprender una lucha contra el régimen absolutista de imágenes, en una guerra de significados necesaria y complicada. Aló Presidente es un puente ineludible en el paso de una comunicación vieja, golpista y alienante a otra comunicación en plena creación, esta vez no dispendiosa, escandalosa ni obscena, esta vez divertida, sabrosona y cariñosa, esta vez, acaso, hecha por todos.

Chávez protagoniza en Aló Presidente un personaje múltiple que es él mismo en la piel de todos. Viejo, adolescente, criollo, mestizo, militar, campesino, obrero. preserva en su rostro cubista los rostros de un pueblo que tiene de todo un poco, incluso la sonrisa fresca, las penurias, los miedos y los dolores. Es la vida misma de un país herido con golpes mediáticos, mentiras, robo y crimen. Pero esta vez la tele y la radio son un arma más de la revolución . Pa´l buen entendedor que no quiere pocas palabras.

Para que surta efecto la táctica comunicacional de Aló presidente es necesario que los signos y sonidos de la revolución multipliquen su sentido en la dirección rigurosa y unívoca de la revolución misma. No es la figura del Presidente Chávez lo que constituirá tal unidad de sentido, es la construcción totalizante de una sociedad como organismo de unidades significativas en plena resignificación revolucionaria. Hacia la conciencia definitiva sobre sus fuerzas revolucionarias, la toma del poder y la revolución permanente. Es decir de comunicación revolucionaria que paraliza sus verdades porque las mantiene vivas y en crecimiento.

Política de Comunicación y comunicación política

Aló Presidente encarna el mismo problema que se presenta a la hora de construir, colectivamente, una política de comunicación compleja, consensuada e inseparable de la revolución que no es totalidad cerrada sino conjunto de estrategias en transformación constante para que el poder no sea de unos cuantos gracias incluso a la emergencia de tácticas de significado nuevas . Aló presidente en cada emisión constituye una frase de un lenguaje creado desde una actitud intelectual nueva. No de Chávez sino de las bases sociales que se han organizado para recuperar lo que les ha sido robado. El trabajo mismo.

Tal experiencia de comunicación, todavía en crecimiento, es un mundo de invitaciones y respuestas, flujo y reflujo, unión y contradicción. Comunicación que es un ser social vivo movido por ritmos semejantes a los que rigen a los seres vivos en general. Esa comunicación, con sus contradicciones y límites, es la sociedad nueva en construcción, y también algo más: es expresión del estado que guarda el trabajo, su valoración, degeneración y o emancipación. Por eso la práctica de la comunicación

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El semiólogo Arlenin Aguillón: “Debemos desarrollar tácticas no convencionales para consolidar la Revolución” Por: Johana Castillo y Marianela Urdaneta

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Aseguró que a nivel internacional preparan el escenario para que Venezuela sea invadida

Arlenin Aguillón, semiólogo y analista del mensaje de los medios de comunicación, asegura que conociendo el diablo por dentro entendió el daño que las empresas de comunicación le hacen a la población venezolana con el bombardeo de medias verdades, medias mentiras o deliberadas y planificadas mentiras.

Aguillón, quien posee estudios nacionales e internacionales en el área de la comunicación, fue premiado en 2009 en el Municipio Libertador por su investigación sobre la participación de El Nacional y El Universal en el golpe de Estado de abril de 2002.

En un año clave para Venezuela, el analista con 10 años de experiencia en los medios advierte que es imperativo hacer irreversible el proceso revolucionario para poder conseguir el mundo pluripolar que aspiramos.

¿Cómo visualiza el 2012 en el contexto de la batalla de las ideas?

Por razones obvias muy tensa. Así ha sido desde que la derecha se dio cuenta que no podría comprar al Presidente Chávez. El ataque se inició cuando los centros de poder, como la Organización Cisneros, se dieron cuenta que no podrían comprar la palabra del Presidente. Recordemos la alianza entre Radio Caracas Televisión y Venevisión para dar el golpe de abril junto con el resto de los medios.

Pero si así ha sido siempre, entonces por qué esta vez tendría que intensificarse?

Lógicamente por el contexto electoral. Ocurrió previo al 2002, ocurrió entre 2006 y 2008 y ahora el ataque se va a intensificar.

De qué manera?

La derecha es muy astuta y sabe que un buen porcentaje de la población aún cree en Disney, Santa y el glamour europeo. Recordemos que aproximadamente 8 de cada diez medios de difusión atacan la revolución por sus compromisos económicos. Tomando esa ventaja lanzarán sin misericordia una oleada de matrices para deslegitimar la obra de la Revolución y, especialmente, al Presidente Chávez.

Pero no cree que el pueblo ha madurado y ya no cae en ese tipo de mentiras?

Claro que hay un pueblo conciente y que despertó. De lo contrario no hubiésemos ganados más de 15 procesos electorales. Sin embargo, aún la Revolución no es irreversible y tenemos que hacerla irreversible o de lo contrario colocamos en riesgo la consecución de un mundo pluripolar. Por lo tanto, debemos hacerle entender a ese porcentaje de venezolanas y venezolanos que creen en el mundo Disney que Venezuela está en la mira del imperio y que la única posibilidad de sobrevivir es consolidando la soberanía de nuestra Patria a través de la Revolución.

Cómo es eso de las personas que creen en el mundo Disney?

Me refiero a las que se hacen llamar clase media, esa que está en el medio de la nada, jugando un ajedrez que nunca llegarán a entender y en el que nunca llegarán a ser reyes o reinas, como dijo Benedetti en su clásico Poema a la Clase Media. Personas que se creen elites, pero no entienden que si les quitan el carnet de la empresa para las que laboran quedan como las personas que actualmente ellos hasta llegan a despreciar.

Cómo se logra manipular de esa manera?

A través del bombardeo cultural. Imponiendo una cultura que no es nuestra.

Puede ser más concreto?

En Venezuela el principal argumento de la derecha es no tener argumentos.

Cómo así?

Ellos siguen el quinto principio de la propaganda nazi que dice mientras más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. Los receptores acríticos captan el mensaje y tienen una capacidad muy limitada de análisis. Por eso el oposicionismo lanza sus grandes mentiras porque saben que mientras más grande sea la mentira que digan le llegará al receptor de manera más fácil. Además, cuentan con la maquinaria de repetición del aparato comunicacional para convertir mentiras en realidades tal y como lo expone otro de los principios de la propaganda nazi.

Y cuál es la clave para contrarrestar esta manipulación?

Debemos romper el contrato de comunicación entre el emisor y el receptor.

Puede ser más específico?

Entre el receptor y el emisor hay un contrato de comunicación tal y como lo expone Patrick Charaudeau. El receptor compra el mensaje que quiere recibir del emisor que desea escuchar, ver o leer. Se compra el mensaje que se desea escuchar. Así de simple. Este contrato es lo que origina que los revolucionarios escuchen el mensaje de los medios revolucionarios y los oposicionistas reciban el mensaje de los medios apátridas. Cuando se intenta cruzar estas variables hay un total rechazo del mensaje de parte y parte. Ni nosotros los vemos a ellos, ni ellos nos ven a nosotros.

Y los que están en el medio?

No hay mitades en una lucha de clases y eso toca el tema comunicacional.

Entonces cómo hacer para persuadir a las personas que aún no creen en la Revolución y que no ven nuestros medios?

No hay una respuesta única para lograr tal objetivo. Sin embargo, desde mi perspectiva una de las primeras tareas sería romper ese contrato comunicacional.

Y eso es posible?

Desde luego que es posible pero no con tácticas convencionales. Fidel dijo que en la guerra irregular los ejércitos convencionales sólo sirven para desfilar. Si llevamos esas palabras al contexto comunicacional diríamos que en la batalla de las ideas los medios convencionales sólo sirven para informar.

Y acaso no es eso lo que queremos?

Claro que sí.

Y entonces?

El asunto es que no sólo debemos informar, sino que al mismo tiempo debemos persuadir para sumar personas que crean en la revolución. Nuestros medios convencionales, que esencialmente se basa en el Sistema Nacional de Medios Públicos y claro que los medios comunitarios, pasan 24 horas informando, pero un alto porcentaje de las personas que reciben ese mensaje ya son parte de nuestro proceso revolucionario y lo apoyan.

Y qué se puede hacer?

Debemos dirigirnos a las personas que aún no creen en la revolución y para lograr tal objetivo debemos desarrollar prácticas no convencionales. Ojo, es obvio que el Sistema Nacional de Medios Públicos cumple una gran función y la debe seguir cumpliendo. Que no se vayan a malinterpretar mis palabras. Lo que trato de detallar es que además de ese trabajo convencional debemos desarrollar tácticas no convencionales para consolidar la Revolución.

Cómo cuáles?

Imagínese varios centros de investigación dispersos por Venezuela. Unidades transdisciplinarias para leer, analizar, interpretar, crear y difundir mensaje mediantes plataformas comunicacionales no convencionales. Una táctica no convencional sería usar el método de la guerra de guerrillas. Crear equipos de vanguardia que vayan cara a cara a conversar con nuestros hermanos, tíos, vecinos, amigos, novias. Tenemos que desarrollar tácticas no convencionales de comunicación para consolidar la Revolución.

Cómo es eso del cara a cara?

En vez de ser un combate cuerpo a cuerpo como se hizo en las guerras de primera generación. Tendríamos un batallar cara a cara para romper el contrato comunicacional del que te hablé hace unos minutos.

Cómo así?

A las personas que ven Globovisión sólo ver la imagen de alguien como Mario Silva les genera un rechazo. Sólo con ver la cara. Silva sin hablar causa rechazo en el oposicionista natural. Esto por el contrato comunicacional entre emisor y receptor. Sin embargo, cuando a ese oposicionista se le acerca un amigo o un familiar es probable que al menos acepte escuchar el mensaje y esto le generaría dudas respecto a todo lo que le impone Globovisión en la cabeza. Por lo menos se puede sentar a conversar del tema. Claro que todo eso dependerá del grado de disociación que tenga la persona.

Y usted cree que eso sería suficiente?

Nunca he dicho que es la única forma. Dije que no hay una respuesta única. Esto es sólo parte de la tarea que a su vez es parte de un proceso. Se podría pensar que nada se hace con una reunión de 5 personas. Pero si multiplicamos el número de reuniones por 100 mil estaríamos hablando de que el mensaje que no llega por medios convencionales ahora es escuchado por 500 mil personas que rechazan la revolución. Un aviso de prensa puede costar unos 150 mil bolívares y éste sólo sale un día en un solo periódico. En promedio el tiraje de los periódicos que más se venden gira en torno a los 60 mil ejemplares.  Alguien ha analizado si es efectivo basarse únicamente en la publicación de avisos para informar respecto a los logros de la revolución? No digo que no publiquemos avisos, sólo advierto que hay otras formas de hacer llegar el mensaje. Con 150 mil bolívares podríamos hacer 300 mil reuniones comunitarias que son mucho más que 60 mil ejemplares. O me equivoco?

La derecha trabaja tácticas no convencionales?

Son expertos y llevan décadas en eso. Si revisamos la historia nos encontramos que durante la Primera Guerra Mundial en Estados Unidos se crearon los batallones de Hombres de 4 Minutos (Four Minutes Men). Fueron unos 75 mil ciudadanos que emitieron en las calles alrededor de 7,5 millones de discursos cuyo tiempo máximo era de 4 minutos porque de acuerdo con sus estudios ese es el tiempo ideal de concentración. Se estima que ese mensaje llegó a unos 300 millones de receptores de unas 5 mil comunidades distintas. Además de esa táctica, el Comité para la Información Pública contrató cineastas, novelistas, columnistas, caricaturistas, historiadores, entre otras, para fomentar y justificar la participación de EE UU en la Guerra.

Y actualmente trabajan igual?

Si revisamos la página electrónica de JJ Rendón, uno de los asesores de la derecha latinoamericana, podemos ver que ellos mismos se proporcionan como batalladores de las campañas sucias o la propaganda sucia. Ahora no necesitan hombres o mujeres que vayan por las calles dando discursos porque tienen los operadores psicológicos de 140 caracteres, es decir, el bombardeo por twitter y el resto de las redes cibernéticas de difusión de propaganda como facebook. Allí se originan los rumores que luego son legitimados por los medios de difusión convencionales y los rebotan al exterior por las alianzas que poseen. Luego ese mensaje en el exterior es publicado nuevamente en el país para legitimar lo hecho por los medios nacionales y resulta que todo fue creado luego de la emisión de un mensaje de 140 caracteres.

Y ese rumor se internaliza en la mente de los receptores?

Claro, y como diría cantinflas allí está el detalle. En la batalla convencional vemos a los voceros revolucionarios luchando por desmentir las versiones de la prensa de la derecha, pero resulta que el daño es más profundo porque el mensaje que se capta no es el que se publica por los medios sino el que va implícito y entra en la mente de los receptores Disney.

Puede ser más claro?

Lo que sale publicado en los medios se olvida a los 3 días, pero lo que queda en la mente de las personas forma conductas y esas conductas en muchos casos son perjudiciales para las personas acríticas del mensaje. Una persona expuesta a ese bombardeo cambia su cosmovisión, es decir, la forma de ver el mundo y se disocia. Evitar esa disociación es realmente la batalla de las ideas que debemos desarrollar. Es necesario desmentir las versiones manipuladoras que los medios de derecha publican de manera explícita, pero tenemos necesariamente que luchar también para evitar que el mensaje implícito de la derecha destroce la mente de venezolanos y venezolanas. En esto último nos falta mucho por hacer.

Y cómo ve este tema a nivel internacional?

Mucho más complejo y peligroso.

Por qué?

Porque a nivel internacional preparan el escenario para que Venezuela sea invadida como ocurrió en Irak o en Libia. Y esa preparación fundamentalmente es mediática. En los 90 Irak no era un país enemigo de EEUU y unos 20 ó 25 años después esa nación fue invadida y su presidente ahorcado para robar sus recursos energéticos. Lo mismo ocurrió en Libia y ya Venezuela desde hace tiempo está en la mira del imperio y está siendo bombardeada por el aparato comunicacional en el contexto de la guerra de cuarta generación.

Cómo es el escenario que montan?

Un Chávez dictador violador de los Derechos Humanos que debe ser sentenciado por organismos internacionales. Repito, pasó en Libia y pasó en Irak. Antes de lo sucedido en Irak y en Libia vino un descomunal ataque comunicacional. Eso está ocurriendo ahora mismo en contra de la revolución bolivariana. Al imperio no le importa que la mayoría apoyemos la revolución. Por eso es necesario dos luchas importantes en el tema comunicacional. Una a nivel nacional que tiene sus propias características y otra a nivel internacional con su debido contexto.

Fuente: http://www.aporrea.org/actualidad/n196126.html

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