Ingrese

logo tatuytv

tatuytv banner 2

[OPINIÓN] - El "toque de queda" que vivió Mérida

Compartir

Funeral

El lunes 24 de abril vivímos en Mérida algo bastante similar a lo que otrora se denominaba "toque de queda". La diferencia es que ésta no fue decretada por ningún gobierno, por ninguna autoridad pública, por ningún poder público; si no que fue ejecutada por sectores de oposición a un gobierno, no digamos cuál, imaginen que es cualquiera, en cualquier lado, de cualquier color.

El punto es que estos sectores autodenominados "democráticos" lograron hacer de la hermosa Mérida (esa donde todo venezolano quiere ir de vacaciones), una especie de "limbo", una zona espectral y espeluznante sumida entre el miedo, la vergüenza y el odio.

En mi vida, ni siquiera durante los días terribles de los 11 muertos de capriles radonsky cuando la "descarga de arrechera", ni los 43 de leopoldo lópez en el 2014 durante "la salida", viví semejante intensidad de bajas pasiones. Una miseria sin límites por ejemplo, hizo detener las operaciones de un sistema público de transporte, cuando obligaron a acostar niños y niñas en la vía (sí, dije niños y niñas en la vía); Un complejo inexplicable acechó las instalaciones de una empresa comunal telefónica; la rabia explosiva hizo arder en llamas una unidad móvil de la policía de un centro infantil. La desvergüenza destrozó parte de las instalaciones de una Universidad, en un pueblo donde nunca hubo una. El desenfreno acompañó la destrucción de varias pasarelas de peatones, cantidad de alcantarillas y bienes comunes. Una angustia inducida de años, acabó con una estación de bus donde sólo se paraba la gente a esperar su ruta; pero ¡Ay! ¡Ay, que mi dolor no es nada! cuando un putrefacto odio disparó a mansalva a un grupo de personas hasta que dos murieron. Casi 12 heridos. 4 de bala. Dos muertos. Dos más. Otros más. ¡Esos muertos se encuentran en todas partes! puede decir cualquiera, la delincuencia y tal, pero digo yo, la delincuencia es un mal social, tristísimo por cierto, que a veces parece incontenible; pero, qué hay de un vecino cualquiera que saqué un arma poderosa de su propio hogar, donde está su familia y sus vecinos y dispare sin sentido, a mansalva, hasta arrojar semejante número de afectados. Qué hay de unos padres que arrojan a sus hijos a las vías de un sistema de transporteel activo. Qué hay de unos congéneres que ataquen una universidad, donde quizá ellos mismos estudian. Qué hay de unas autoridades que no actúan a tiempo, que no previenen. Las respuestas nunca se hacen esperar, y los nuestros también rabian, y gruñen, y sienten, y salen. Y entre tanto así, poco a poco así, unos hombres y unas mujeres perversos, bien lejos por allá, frotándose las manos, cantan ¡eureka! pues lograron violar una nación más.

Compartir