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Identidad Homosexual

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Este texto es parte inicial de una conversación acerca del comportamiento humano homosexual en el marco del proceder sexual de la especie y, más específicamente, de sus características, inevitablemente políticas, como una autoproducción humana, en las sociedades latinoamericanas. Esta última acepción contiene una fuerte indeterminación en cuanto el referente “sociedades latinoamericanas” no existe, ya que ellas se expresan diferenciadamente en cuanto tales y, además, son también desagregadas e internamente enfrentadas. Por ejemplo, según una encuesta costarricense sobre opiniones de la población, un 68% de ella estimó que los homosexuales eran el grupo más discriminado en el país, seguido por los nicaragüenses (61%). Otro grupo discriminado sería el de indígenas (53%). Sólo un 3% consideró que las mujeres eran discriminadas. Esta opinión fue discutida así por un lector del periódico que publicó el resultado: “¿De qué hablan? Cuando los países de Latinoamérica eran puras dictaduras militares o regímenes corruptos ya en Costa Rica teníamos una democracia con más de cien años. Y vienen a decirnos estupideces, menos una comunidad sobrevalorada e impulsada por una agenda de unos cuantos periodistas que se creen defensores de derechos humanos y no saben ni lo que están diciendo”.

Como se advierte, y sin juzgar acerca de si las opiniones expresan o no realidades, un lector cualquiera añade a esas ‘separaciones’ la distancia entre quienes viven en democracias centenarias y quienes lo hacen bajo dictaduras militares y regímenes corruptos, añade una total separación entre quienes hablan estupideces y se creen defensores de derechos humanos y quienes saben lo que dicen, dentro de los cuales se inscribe él. También entre grupos con status indebido y otros con status apropiado (también él pertenece a los últimos). En este brevísimo intercambio, de resultar cierto, designamos “latinoamericanos” existentes por igual (al menos a quienes los ven) a homosexuales y heterosexuales, a “nicas” y “ticos”, a indígenas y mestizos, a demócratas y no demócratas, a hablantes de estupideces y quienes ‘saben de lo que hablan’. Obviamente “latinoamericanos”, y “América Latina” y “sociedades latinoamericanas” resultan abstracciones para la realidad que se vive. Aquí intentamos referirnos a lo que se vive, aunque para ello se deba, por fuerza, utilizar abstracciones. El punto remite a una discusión que no se hará en este momento.

Realicemos inicialmente dos distinciones. Conviene distinguir entre prácticas o acciones homosexuales y opción humana identitaria homosexual. Las acciones homosexuales, son puntuales, situacionales, efectivas o imaginarias, etc., en todos los individuos humanos. Designamos aquí como opción identitaria homosexual, en cambio, a quien está-es en el mundo y se entrega identidad efectiva a sí mismo y a su compañero (pueden ser uno o muchos) de opción sexual (genital y no genital) a través de relaciones con alguien del mismo sexo. ¿Pueden los individuos con opción heterosexual realizar acciones homosexuales imaginarias o materiales con alguien del mismo sexo? La respuesta es sí. ¿Y pueden sostener los individuos con opción homosexual relaciones sexuales genitales con parejas de distinto sexo y heterosexuales? La respuesta es también sí. Los niveles de gratificación y también la autoconstitución de integración personal pueden ser distintamente satisfactorios o insatisfactorios para cada situación. La sexualidad de la especie puede incluir asimismo bisexualidad y transexualidad. Nadie deja de pertenecer a la especie por su opción sexual, sea la que sea.

Agreguemos que la especie humana parece ser sexualmente promiscua (encuentra gratificación en ello), aunque económica y culturalmente haya producido, a la vez, instituciones como el matrimonio heterosexual y la familia monogámica. Se trataría de una especie plástica, en el sentido de flexible, y a la vez promiscua.

Aquí hablamos inicialmente, de la opción homosexual como forma identitaria, con sus planos y distinciones, de ser-estar en el mundo. Por lo tanto lo que aquí se escribe no puede ser trasladado directamente a la comprensión de situaciones o personalidades y actores de esas situaciones. Ese conocimiento, y con él las impresiones subjetivas de simpatía o rechazo, ha de ser producido de otra manera.

Lo opción homosexual es propia de la especie humana, solo que de una minoría. Resulta por tanto ‘natural’, pero de minoría. Su rechazo por mayorías, como muestra la encuesta costarricense referida, resulta de una dialéctica (o cohabitación) de minorías y mayorías y por ello puede asociarse con referencias morales. O sea con lo que es considerado comportamiento o propio o impropio por la mayoría social y sus individuos (y también sentido como rechazo y discriminación por las minorías (étnicas, sexuales, nacionales, etcétera). La articulación desagregadora se da entre un social y personal “yo no soy así” que proviene, con determinaciones distintas, tanto del bando mayoritario como del sector minoritario. El “yo no soy así” o “yo no me comporto así” se presentan de esta manera como autointerpelaciones diversas y enfrentadas pero comunes. La diversidad proviene de las distintas referencias de las autoidentidades o identificaciones propias. Sin embargo, las discriminaciones con carácter político (referidas al orden social y su reproducción mediante instituciones e institucionalizaciones), un alcance potencial de las diversidades, tienen efecto material represivo solo cuando son ejercidas por la mayoría. La discriminación eventual por parte de las minorías, en cambio, es valorada socialmente como violencia indebida o ilegítima y como una expresión de la perversidad de esa minoría, vileza que los constituye o lleva a comportarse así. Esto es únicamente un inicio de explicación acerca del fenómeno de discriminación (en el límite, determinación de no-personas) en un orden social humano determinado. Ciertas minorías pueden, en un mismo movimiento, ser discriminadas como no-naturales e ilegítimas en todos sus comportamientos. Y agregarse a ellas notas como la vileza y la suciedad (impureza). Y para estas discriminaciones se pueden utilizar fórmulas morales. Una violencia moral (determinación de lo indebido por lo natural y absolutamente debido, por ejemplo) e institucional solo puede ser efectiva si cuenta con el consentimiento abierto o silente de mayorías. Literariamente puede llamarse al fenómeno “caza de brujas”.

Las expresiones “mayorías” y “minorías” resultan notoriamente imprecisas si se asocian solo con números o cantidades. Un grupo o nación puede ser mayoritario en una zona, región o país, y ser discriminado como si se tratase de una minoría y, en el límite, sus individuos tratados como no personas. En un país como Bolivia la población de distintas ascendencias indígenas califica como mayoritaria (más del 60%), pero hasta la transición entre los siglos XX y XXI esta mayoría fue tratada como minoría. Algo semejante ocurre en regiones de Guatemala que solo reconoce oficialmente como indígenas a un 39% de su población (2), pero donde para algunos ser reconocido como ‘semejante a indígena’ vale como insulto grave.

El tema del número (mayorías/minorías) en cuanto a la opción sexual no tiene mayor valor para la existencia de la especie humana. Todos sus individuos en las distintas culturas pueden potencialmente tener relaciones genitales hembra/macho, hembra-hembra y macho-macho y los individuos heterosexuales constituir mayoría y los homosexuales minoría y no se da problema ninguno, en el sentido de que no dejarán de existir nacimientos. No es fácil establecer el porcentaje promedio de la presencia homosexual humana en las diversas agrupaciones, tanto por la dificultad de levantar la información pertinente como porque hoy, desde el Informe Kinsey (1948 y 1953), homosexualidad y heterosexualidad no se asumen como dos polos absolutos e irreconciliables, sino en una única línea de gradación o recorrido con siete estaciones. Los números varían mucho en relación al porcentaje de homosexuales (“puros”) en una agrupación humana (desde el 4% al 12%), pero lo interesante es que la gran mayoría humana parece ubicarse en alguna estación intermedia no porque esos individuos “sean” u homosexuales o heterosexuales, sino porque la mayor parte de ellos, mujeres y varones, ha participado alguna vez en su vida (aunque de distintas formas) en prácticas homosexuales. Podría hablarse de las acciones homosexuales como algo muy generalizado en la especie. En el mismo campo, que la opción homosexual constituya una “aberración” o una “enfermedad” de la persona es abiertamente polemizada como errónea si se considera, por ejemplo, que el estudio de la vida privada de Leonardo da Vinci (1452-1519), la principal referencia icónica del Renacimiento europeo, muestra bien, aunque discutida, su orientación homosexual al igual que su abierto disgusto individual hacia las situaciones ligadas con la procreación en la especie. Esto último quiere decir, si Leonardo era consecuente, que pudo tener relaciones sexuales o libidinales con mujeres, pero no orientadas a producir descendencia.

Lo que en principio encontramos entonces en toda sociedad humana es una aparente mayoría heterosexual pura (genética y culturalmente determinada) y también una aparente minoría homosexual pura (determinada también genética y culturalmente). Una polarización que el estudio de la experiencia cotidiana no confirma. Lo que interesa es que esta minoría homosexual en la especie resulta enteramente ‘natural’ aunque se trate de una minoría. También lo son las personas “albinas” (aunque en ellas el componente genético es mejor conocido que en el caso de la minoría homosexual). Pero los individuos de la aparente mayoría únicamente heterosexual pueden realizar acciones homosexuales (por ejemplo en los acuartelamientos militares, en los seminarios religiosos o en los buques de piratas) sin autoidentificarse como homosexuales. Muestran abiertamente su inclinación heterosexual (se desposan heterosexualmente, procrean y socializan hijos biológicos, etcétera), pero ciertas condiciones o expectativas los llevan a realizar prácticas homosexuales. Para la sobrevivencia de la especie, esto no es problema. La opción homosexual tampoco lo es. Se puede obtener integración personal vía la sexualidad en todos los casos, aunque las discriminaciones la dificulten y afecten. Y, por medio de la integración personal, una mayor capacidad de reconocimiento y encuentro y solidaridad (empatía) con otros. O sea, una elevación del comportamiento moral. Una “elevación” moral resulta imprescindible para el actual mundo al que se puede caracterizar por procesos que aparentan no tocarse: alta estratificación de mercados universalizados, guerras geopolíticas a las que se asigna inspiración étnica, abierta producción de no-personas, migraciones forzadas, matanzas impunes, etcétera.  

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MÉXICO: Muertos y heridos durante ataque policiaco a profesores en Nochixtlán

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nochixtlan

Oscar Aguilar Ramirez, Andrés Sanabria García, Anselmo Cruz Aquino, Yalid Jiménez Santiago, Oscar Nicolas Santiago, Omar González Santiago y Antonio Pérez resultaron muertos durante la represión policiaca contra el magisterio y población en general, este domingo en Asunción de Nochixtlán, Oaxaca.

Los siete son vecinos y simpatizantes del movimiento magisterial, confirmó a Desinformémonos Agustín Chávez, miembro de La Mixteca Radio, de la ciudad de Tlaxiaco, testigo del ataque, quien señaló que el Ministerio Público Luis Fernando Cotero Canceco, señaló que únicamente tienen en el depósito cuatro cuerpos, por los que la población está en la búsqueda de los otros tres. 

Chávez informó que la llegada de la Policía Federal ocurrió desde la madrugada de este domingo, con el arribo de helicópteros y autobuses con cientos de elementos de seguridad a la zona, donde les fue permitido el aterrizaje en el rancho propiedad del presidente municipal Daniel Cuevas Chávez y de su hermano, el diputado local electo, Herminio Cuevas Chávez, del Partido Revolucionario Institucional ambos (PRI).

A las 8 de la mañana, relata el entrevistado vía telefónica, empezó la represión hacia los maestros y padres de familia que mantenían el bloqueo intermitente de la carretera, como protesta por la imposición de la reforma educativa y el encarcelamiento de los secretarios general y de organización de la Sección veintidós de la #CNTE.

La Policía Federal, afirmó el testigo, utilizó armas de fuego, además de gases lacrimógenos y explosivos, por lo cual se presume que las personas fallecieron a consecuencia del ataque directo de los elementos de seguridad.

Los cuerpos de los occisos fueron trasladadas a la funeraria Díaz, donde la Fiscalía General del Estado pretende realizar las necropsias de ley. Maurilio Santiago Reyes, del Centro de Derechos Humanos de Asesoría a Pueblos Indígenas realiza las gestiones a petición de los familiares de los fallecidos, para que puedan participar en el proceso de la necropsia y estén presentes médicos independientes.

Las personas heridas se encuentran en el atrio de la iglesia, a donde se están concentrando médicos de la región y personas que colaboran en su atención. También es el sitio donde se está recibiendo acopio de medicinas, material de curación, agua y alimentos.

El ataque de hoy, indicó Agustín Chávez, “han enardecido a los habitantes de la región, quienes al enterarse de lo que estaba sucediendo y bajo la complicidad del presidente municipal, prendieron fuego al edificio del Ayuntamiento. Vecinos de Tlaxiaco y Yanguitlán se han organizado en contingentes que se desplazaron de inmediato a Nochixtlán. Se formaron también brigadas de jóvenes que recorren diferentes puntos de la zona para vigilar.

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"Sin ti no podré vivir jamás"

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Un hombre acuchilla a su pareja ante su hijo de 3 años porque ella se enamoró de otro, y lo va a dejar.

Un hombre dispara tres veces a su mujer porque no le gustó que ella tenga la ilusión de terminar el bachillerato y tal vez iniciar una carrera en el Sena.

Un hombre asesina a su pareja porque no soportó que ella le pida el divorcio.

Un hombre se suicida después de asesinar a su mujer y a sus tres hijos: ella, después de soportar ocho años de violencias, le había contado que se iba a donde sus padres.

No seguiré, pues son más de mil feminicidios al año en Colombia.

Y sí, los males del amor, los estragos del amor matan todos los días o casi todos los días. Y no solo metafóricamente, como en los boleros con ese “quiero todo de ti”. No, matan físicamente, con mucha determinación y con una violencia difícil de soportar, a veces en el frío de la noche bogotana, a veces en una cálida tarde lejos de Bogotá. El amor fue la razón de la muerte, dicen casi todos los victimarios.

Se llamaban hace poco crímenes pasionales; feminicidios se llaman hoy. Pasión amorosa desgarrada o pérdida de control y de la posesión de ese objeto mujer. Pasión versus posesión.

Y sí, estos hombres matan porque de repente se dan cuenta de que la posesión de este objeto amado que era su mujer es una ilusión. El objeto amado, su mujer, huye de su control y –cosa insólita e insoportable– tiene sueños y quiere ser feliz. Y, claro, nuestros sueños son verdaderamente las pesadillas de los patriarcas.

Para ellos, es impensable que su mujer, exmujer, novia o mujer trans, pueda desear otra vida que ya no sea al lado de él, otra vida sin él.

Amar a otro, pertenecer a otro no hace parte de lo posible. “Sin ti no podré vivir jamás; sin ti es inútil vivir”; las letras del bolero se hacen realidad y la muerte de ella se vuelve la única salida válida para estos monstruos del amor.

De hecho, lo que los hombres hoy día no logran aceptar, no logran interiorizar y entender es que las mujeres han aprendido los primeros pasos de otra canción que nombra la autonomía y la felicidad y que, de alguna manera, representa su revancha después de una muy larga historia de desgracias, de posesión, de control y de asfixia del menor átomo de independencia y libertad.

Es que durante demasiado tiempo mujeres y hombres fuimos, todas y todos, prisioneros de definiciones, de arquetipos y roles estereotipados de tal fuerza que lograron encerrarnos en lo que podríamos llamar la cárcel del género, paralizándonos para la reinvención, el riesgo y la huida adelante.

Y el amor es un fermento ideal para que ese flagelo florezca y logre transformar los goces del amor en estragos mortales que 90 por ciento de las veces pagan las mujeres.

Se hace urgente y necesario repensar el amor, encontrar nuevas pedagogías del amor para reinventar Colombia. La paz necesita con urgencia que los hombres y las mujeres aprendan nuevamente a hablarse construyendo nuevos pactos amorosos en la lentitud, en el silencio de un diálogo que acepte la diferencia y el reconocimiento del misterio del amor que ninguna letra del bolero podrá nunca traducir.

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VIDEO [A UN CLICK]: El imperio de las corporaciones

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¿Cuántas corporaciones se reúnen en una cumbre del G8? ¿Sabías que las grandes trasnacionales están involucradas en casos de explotación laboral y hasta esclavitud? ¿Sabías que Obama es sólo un empleado de ese grupo económico que es el que -verdaderamente- determinan e influye el ejercicio del poder? La línea entre lo "público" y "privado" se retroalimentar y diluyen en un sistema en el que cada vez menos parece importar el ser humano

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VIDEO: [A UN CLICK] Desarrollo de tecnología para inducir al cáncer

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Se trata de las investigaciones científicas que se desarrollan en EEUU sobre la inoculación de células cancerígenas en personas, o experimentos que afectan a cientos de ciudadanos en el mundo. En éstos días que recordamos con amor a nuestro Comandante también nos preguntamos: Y si nos lo arrebataron?. Si todo es parte de una reconquista del imperialismo que ha avanzado en nuestro continente en estos, los más tristes tres años de la historia contemporánea. La muerte de Chávez, para el continente, sólo es comparable con el duelo a Bolívar. Con amor, les comparto ésta iniciativa que sólo busca darle una razón científica al más grande de los dolores: el acumulado de los abrazos que nos queda por darle a Chávez, los besos que nos guardamos hasta la hora del reencuentro. VIVA CHÁVEZ, CARAJO. VIVA UNA Y MIL VECES!

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El asesino de Gisella Rubilar Figueroa

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El 8 de marzo de 2014, alrededor de las 8 de la noche un certero disparo, en plena cara, mato a Gisella Rubilar Figueroa, mujer merideña (de origen chilena, pero merideña, al igual que Leticia que como ella también es merideña), educadora, artesana, pero sobre todo luchadora… En pocos días se cumplen dos años de su asesinato y aún estamos esperando que ocurra algo parecido a la justicia.

En una nota publicada el 14 de marzo (1) el presidente Maduro afirmó en ese momento: “Las investigaciones están muy avanzadas, ya están identificados los asesinos, estamos tras de su pista” pero, repetimos, a casi dos años seguimos esperando algo parecido a la justicia.

Ayer, en “El mazo dando”, Diosdado cabello anunció la detención de Ricardo García Sanz, militante de “Voluntad Popular” que estaba siendo solicitado como responsable material del asesinato de Gisella. Y eso proporciona algo de tranquilidad pero no significa justicia, de hecho nada está resuelto. En días pasados se presentó en rueda de prensa en la ULA, apoyado por el señor que dirigió las guarimbas en Mérida, Williams Dávila, que por ser diputado goza de inmunidad y de impunidad, al delincuente Nixon Moreno. Y no pasa nada, salvo algunas declaraciones aquí o allá, no pasa nada y menos cuando la aprobación de una “Ley de Amnistia” es inminente.

En días pasados el pequeño ser que ahora dirige la Asamblea Nacional, y discúlpenme, pero a una persona que habla así de una persona muerta, sea amigo o enemigo, solo se le puede calificar de esa manera, se refirió a uno de los muertos de esos terribles días del fascismo desatado a lo largo y ancho del país como “el tal muerto ese…”. Está claro que para ellos Gisella es apenas la tal chilena muerta y estoy seguro que para ellos es importante insistir en que es chilena y no venezolana, para así justificar que lo de la bala certera fue un azar por estar metida donde no debía.

Y lo triste es que no son ellos los únicos, las cuentas oficiales hablan de 43 y cientos de heridos, las cuentas extraoficiales nos muestran muchos más. Cientos de camaradas muertos (campesinos, trabajadores, dirigentes, hombres, mujeres, jóvenes, niños) y la mayoría de ellos sin asesino identificado. Pero es una tontería insistir en el problema legal de la identificación policial de un responsable. Estos son víctimas de una guerra que existe así se quiera negar, aquí o allá: la guerra entre los desposeídos, los pobres empobrecidos, los proletarios y los desposeedores, los empobrecedores, los propietarios. Una guerra que existirá mientras exista un 1% de personas en el planeta que posea el 90% de las riquezas existentes y que necesita para mantener esa situación, someter al pueblo pobre y hacerlo a costa de lo que sea, incluyendo cualquier tipo o forma de represión. Es lo que Marx llamó “la lucha de clases” es decir la contradicción absolutamente antagónica entre la clase poseedora del capital, y la riqueza y los trabajadores que lo único que tienen es su capacidad de trabajar y producir.

Ningún paño tibio resolverá esto, y menos ningún acuerdo es posible. Está claro. La derecha, por ejemplo, va a aprobar, pronto, una ley que libere de culpa a los asesinos de Gisella aun antes de ser culpados y otra ley que le regrese al trabajo su condición de forma de control sobre los trabajadores. Ya lo decía bien claro uno de ellos: “La Ley del trabajo no puede favorecer al trabajador”. Es decir, ellos no pueden permitir la existencia de una ley de los trabajadores, solo de una ley del trabajo que haga legitima y ética la explotación. Y estos son solo unos pequeños ejemplos.

Y por eso hablábamos antes, de que dos años después de la muerte de Gisella, pero que son seis o 16 o quien sabe cuántos, en tantos y tantos otros asesinatos, apenas esperamos algo parecido a la justica. Y es que la verdadera justicia solo se logrará cuando la propiedad como forma de explotación, es decir el derecho de unos pocos a explotar a la mayoría, basados en el dios “propiedad” se termine. Pero eso significa una verdadera revolución, no un simple cambio de unos dueños por otros o el simple cambio de fachada de algunas cosas para seguir escondiendo la realidad. La verdadera justicia solo se logrará cuando el pueblo trabajador desmonte el capitalismo y construya un sistema social donde desaparezca la propiedad privada de cualquier  tipo, un sistema social donde el ser humano pueda dar según su capacidad y recibir según su necesidad.

Yo conocí a Gisella, como conocí a Leticia a la cual nombre al principio de esta nota, o como he conocido a tanta otra gente, por ahí, en la calle, en la acción, en los hechos concretos. La recuerdo como una mujer alegre, dispuesta a la tarea, activa, clara políticamente y muy merideña. Sus hijas menores son todas merideñas y ella, Gisella, estaba dedicada a trabajar por lo que consideraba su tierra concreta, pensaba como todos nosotros que “la patria es América” pero luchaba en lo concreto por su pedacito de patria en la cual le había tocado vivir.
Para la foto de esta nota hemos tomado esa, que es parte apenas de una foto más grande, y donde está ella como la recordamos, activa y sonriente. Y ese es el camino, la lucha por la igualdad, pero no basada en el odio de los pequeños seres, sino en la verdadera felicidad, esa de la que hablan Bolívar, el Che y Chávez y en la lucha por la cual, los mataron.

¡La lucha tiene que seguir!

 

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