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La Toma de Caracas Vs La Toma de Venezuela

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Las exageradas e irresponsables declaraciones de Banki Moon en Argentina, de fortalecer el guión de “crisis humanitaria en Venezuela”, presagia que “la Toma de Caracas”, es el preámbulo, para que la oposición política venezolana, active nuevos hechos de terrorismo y violencia desplegándose a lo largo y ancho del país.

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La derecha brasileña aprendió con golpes en Honduras y Paraguay,

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“Existe una ofensiva norteamericana sobre la región", dice la militante Carla Bueno, de Consulta Popular / Reproducción/Resumen Latinoamericano

El hondureño Manuel Zelaya fue depuesto por militares en el 2009. Fernando Lugo, presidente de Paraguay, fue apartado tras un proceso que duró menos de 48 horas. Para militantes de esos países, uno de los elementos del impeachment de la presidenta Dilma Rousseff fue el aprendizaje de la derecha brasileña con esas experiencia recientes en América Latina.

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Vidas de Gaza: La historia de Abdelrahman

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Edificios destruidos en Gaza, julio de 2014. Foto: Anas al Baba / Oxfam

Historias del horror vivido, narrado por las propias víctimas a dos años del brutal asalto israelí que mató a más de 2.200 palestinos, #GazaLives narra las historias de palestinos que viven allí, en sus propias palabras. Hoy conoceremos la tercera historia, la de Abdelrahman

El 20 de julio de 2014, en un solo día, a lo menos 150 palestinos murieron en Shuja’iyya después de que las fuerzas israelíes devastaron la zona.

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170 indígenas se suicidarán de manera colectiva

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Una carta firmada por los líderes de la comunidad indígena Guarani-Kaiowá de Mato Grosso do Sul, anuncia el suicidio colectivo de 170 personas, (50 hombres, 50 mujeres y 70 niños), si se hace efectiva la orden de la Corte Federal para despojar a la tribu de la ‘cambará granja’ donde se encuentran temporalmente acampados.

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¿Qué pasó en Curuguaty?

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Cuando algunos jueces y fiscales pierden la vergüenza la sociedad tiene el derecho de faltarles el respeto.

Apoyamos la declaración pública de Amnistía Internacional (AI) del 05.07.16, INCIDENCIAS, al referirse al violento desalojo que desencadenó la muerte de 17 personas - 11 campesinos y 6 policías en el Distrito de Curuguaty, Departamento de Canindeyú. Con acierto A.I. reitera su preocupación por la falta de investigación exhaustiva, independiente e imparcial que garantice la verdad, justicia y reparación para todas las víctimas y sus familiares.

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Identidad Homosexual

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Este texto es parte inicial de una conversación acerca del comportamiento humano homosexual en el marco del proceder sexual de la especie y, más específicamente, de sus características, inevitablemente políticas, como una autoproducción humana, en las sociedades latinoamericanas. Esta última acepción contiene una fuerte indeterminación en cuanto el referente “sociedades latinoamericanas” no existe, ya que ellas se expresan diferenciadamente en cuanto tales y, además, son también desagregadas e internamente enfrentadas. Por ejemplo, según una encuesta costarricense sobre opiniones de la población, un 68% de ella estimó que los homosexuales eran el grupo más discriminado en el país, seguido por los nicaragüenses (61%). Otro grupo discriminado sería el de indígenas (53%). Sólo un 3% consideró que las mujeres eran discriminadas. Esta opinión fue discutida así por un lector del periódico que publicó el resultado: “¿De qué hablan? Cuando los países de Latinoamérica eran puras dictaduras militares o regímenes corruptos ya en Costa Rica teníamos una democracia con más de cien años. Y vienen a decirnos estupideces, menos una comunidad sobrevalorada e impulsada por una agenda de unos cuantos periodistas que se creen defensores de derechos humanos y no saben ni lo que están diciendo”.

Como se advierte, y sin juzgar acerca de si las opiniones expresan o no realidades, un lector cualquiera añade a esas ‘separaciones’ la distancia entre quienes viven en democracias centenarias y quienes lo hacen bajo dictaduras militares y regímenes corruptos, añade una total separación entre quienes hablan estupideces y se creen defensores de derechos humanos y quienes saben lo que dicen, dentro de los cuales se inscribe él. También entre grupos con status indebido y otros con status apropiado (también él pertenece a los últimos). En este brevísimo intercambio, de resultar cierto, designamos “latinoamericanos” existentes por igual (al menos a quienes los ven) a homosexuales y heterosexuales, a “nicas” y “ticos”, a indígenas y mestizos, a demócratas y no demócratas, a hablantes de estupideces y quienes ‘saben de lo que hablan’. Obviamente “latinoamericanos”, y “América Latina” y “sociedades latinoamericanas” resultan abstracciones para la realidad que se vive. Aquí intentamos referirnos a lo que se vive, aunque para ello se deba, por fuerza, utilizar abstracciones. El punto remite a una discusión que no se hará en este momento.

Realicemos inicialmente dos distinciones. Conviene distinguir entre prácticas o acciones homosexuales y opción humana identitaria homosexual. Las acciones homosexuales, son puntuales, situacionales, efectivas o imaginarias, etc., en todos los individuos humanos. Designamos aquí como opción identitaria homosexual, en cambio, a quien está-es en el mundo y se entrega identidad efectiva a sí mismo y a su compañero (pueden ser uno o muchos) de opción sexual (genital y no genital) a través de relaciones con alguien del mismo sexo. ¿Pueden los individuos con opción heterosexual realizar acciones homosexuales imaginarias o materiales con alguien del mismo sexo? La respuesta es sí. ¿Y pueden sostener los individuos con opción homosexual relaciones sexuales genitales con parejas de distinto sexo y heterosexuales? La respuesta es también sí. Los niveles de gratificación y también la autoconstitución de integración personal pueden ser distintamente satisfactorios o insatisfactorios para cada situación. La sexualidad de la especie puede incluir asimismo bisexualidad y transexualidad. Nadie deja de pertenecer a la especie por su opción sexual, sea la que sea.

Agreguemos que la especie humana parece ser sexualmente promiscua (encuentra gratificación en ello), aunque económica y culturalmente haya producido, a la vez, instituciones como el matrimonio heterosexual y la familia monogámica. Se trataría de una especie plástica, en el sentido de flexible, y a la vez promiscua.

Aquí hablamos inicialmente, de la opción homosexual como forma identitaria, con sus planos y distinciones, de ser-estar en el mundo. Por lo tanto lo que aquí se escribe no puede ser trasladado directamente a la comprensión de situaciones o personalidades y actores de esas situaciones. Ese conocimiento, y con él las impresiones subjetivas de simpatía o rechazo, ha de ser producido de otra manera.

Lo opción homosexual es propia de la especie humana, solo que de una minoría. Resulta por tanto ‘natural’, pero de minoría. Su rechazo por mayorías, como muestra la encuesta costarricense referida, resulta de una dialéctica (o cohabitación) de minorías y mayorías y por ello puede asociarse con referencias morales. O sea con lo que es considerado comportamiento o propio o impropio por la mayoría social y sus individuos (y también sentido como rechazo y discriminación por las minorías (étnicas, sexuales, nacionales, etcétera). La articulación desagregadora se da entre un social y personal “yo no soy así” que proviene, con determinaciones distintas, tanto del bando mayoritario como del sector minoritario. El “yo no soy así” o “yo no me comporto así” se presentan de esta manera como autointerpelaciones diversas y enfrentadas pero comunes. La diversidad proviene de las distintas referencias de las autoidentidades o identificaciones propias. Sin embargo, las discriminaciones con carácter político (referidas al orden social y su reproducción mediante instituciones e institucionalizaciones), un alcance potencial de las diversidades, tienen efecto material represivo solo cuando son ejercidas por la mayoría. La discriminación eventual por parte de las minorías, en cambio, es valorada socialmente como violencia indebida o ilegítima y como una expresión de la perversidad de esa minoría, vileza que los constituye o lleva a comportarse así. Esto es únicamente un inicio de explicación acerca del fenómeno de discriminación (en el límite, determinación de no-personas) en un orden social humano determinado. Ciertas minorías pueden, en un mismo movimiento, ser discriminadas como no-naturales e ilegítimas en todos sus comportamientos. Y agregarse a ellas notas como la vileza y la suciedad (impureza). Y para estas discriminaciones se pueden utilizar fórmulas morales. Una violencia moral (determinación de lo indebido por lo natural y absolutamente debido, por ejemplo) e institucional solo puede ser efectiva si cuenta con el consentimiento abierto o silente de mayorías. Literariamente puede llamarse al fenómeno “caza de brujas”.

Las expresiones “mayorías” y “minorías” resultan notoriamente imprecisas si se asocian solo con números o cantidades. Un grupo o nación puede ser mayoritario en una zona, región o país, y ser discriminado como si se tratase de una minoría y, en el límite, sus individuos tratados como no personas. En un país como Bolivia la población de distintas ascendencias indígenas califica como mayoritaria (más del 60%), pero hasta la transición entre los siglos XX y XXI esta mayoría fue tratada como minoría. Algo semejante ocurre en regiones de Guatemala que solo reconoce oficialmente como indígenas a un 39% de su población (2), pero donde para algunos ser reconocido como ‘semejante a indígena’ vale como insulto grave.

El tema del número (mayorías/minorías) en cuanto a la opción sexual no tiene mayor valor para la existencia de la especie humana. Todos sus individuos en las distintas culturas pueden potencialmente tener relaciones genitales hembra/macho, hembra-hembra y macho-macho y los individuos heterosexuales constituir mayoría y los homosexuales minoría y no se da problema ninguno, en el sentido de que no dejarán de existir nacimientos. No es fácil establecer el porcentaje promedio de la presencia homosexual humana en las diversas agrupaciones, tanto por la dificultad de levantar la información pertinente como porque hoy, desde el Informe Kinsey (1948 y 1953), homosexualidad y heterosexualidad no se asumen como dos polos absolutos e irreconciliables, sino en una única línea de gradación o recorrido con siete estaciones. Los números varían mucho en relación al porcentaje de homosexuales (“puros”) en una agrupación humana (desde el 4% al 12%), pero lo interesante es que la gran mayoría humana parece ubicarse en alguna estación intermedia no porque esos individuos “sean” u homosexuales o heterosexuales, sino porque la mayor parte de ellos, mujeres y varones, ha participado alguna vez en su vida (aunque de distintas formas) en prácticas homosexuales. Podría hablarse de las acciones homosexuales como algo muy generalizado en la especie. En el mismo campo, que la opción homosexual constituya una “aberración” o una “enfermedad” de la persona es abiertamente polemizada como errónea si se considera, por ejemplo, que el estudio de la vida privada de Leonardo da Vinci (1452-1519), la principal referencia icónica del Renacimiento europeo, muestra bien, aunque discutida, su orientación homosexual al igual que su abierto disgusto individual hacia las situaciones ligadas con la procreación en la especie. Esto último quiere decir, si Leonardo era consecuente, que pudo tener relaciones sexuales o libidinales con mujeres, pero no orientadas a producir descendencia.

Lo que en principio encontramos entonces en toda sociedad humana es una aparente mayoría heterosexual pura (genética y culturalmente determinada) y también una aparente minoría homosexual pura (determinada también genética y culturalmente). Una polarización que el estudio de la experiencia cotidiana no confirma. Lo que interesa es que esta minoría homosexual en la especie resulta enteramente ‘natural’ aunque se trate de una minoría. También lo son las personas “albinas” (aunque en ellas el componente genético es mejor conocido que en el caso de la minoría homosexual). Pero los individuos de la aparente mayoría únicamente heterosexual pueden realizar acciones homosexuales (por ejemplo en los acuartelamientos militares, en los seminarios religiosos o en los buques de piratas) sin autoidentificarse como homosexuales. Muestran abiertamente su inclinación heterosexual (se desposan heterosexualmente, procrean y socializan hijos biológicos, etcétera), pero ciertas condiciones o expectativas los llevan a realizar prácticas homosexuales. Para la sobrevivencia de la especie, esto no es problema. La opción homosexual tampoco lo es. Se puede obtener integración personal vía la sexualidad en todos los casos, aunque las discriminaciones la dificulten y afecten. Y, por medio de la integración personal, una mayor capacidad de reconocimiento y encuentro y solidaridad (empatía) con otros. O sea, una elevación del comportamiento moral. Una “elevación” moral resulta imprescindible para el actual mundo al que se puede caracterizar por procesos que aparentan no tocarse: alta estratificación de mercados universalizados, guerras geopolíticas a las que se asigna inspiración étnica, abierta producción de no-personas, migraciones forzadas, matanzas impunes, etcétera.  

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