Ingrese

FOTO PERFIL NOVIEMBRE

CABECERA PAGINA

[REPORTAJE] Disputando la construcción de la comuna de Chávez en el 23 de Enero

Compartir

Panal 1

Asamblea comunal en el 23 de Enero (Fuente: Blog Fuerza Patriótica Alexis Vive)

El 23 de Enero en Caracas es sinónimo de rebeldía. El barrio, una suerte de “coco” en el discurso de la oposición, ha sido históricamente un bastión del chavismo. En una visita a la Comuna Socialista El Panal 2021, ubicada en este combativo barrio, tuvimos la oportunidad de aprender sobre las experiencias productivas que allá se desarrollan y de conversar con Jefferson González, más conocido como “Cucaracho”, sobre diversos temas. Cucaracho es uno de los voceros de la comuna y miembro de la Fuerza Patriótica Alexis Vive, la fuerza motora de la comuna. En este artículo examinamos las actividades productivas que se desarrollan en el contexto de la actual crisis, reflexionamos sobre las contradicciones que existen en la construcción del poder popular, y exploramos algunos de los retos por venir.

La Comuna El Panal 2021 nació en 2008, aunque ya venía gestándose desde 2006. Actualmente cuenta con unas 3.600 familias (10.000 habitantes aproximadamente) en un área de 10 hectáreas, y fue la primera comuna oficialmente registrada. Se realizan asambleas patrióticas por lo menos cada tres meses, espacios donde la comunidad decide, de forma participativa y directa, sobre todos los asuntos que le conciernen.

Cucaracho explica que la referencia al panal apunta al trabajo de las abejas, por su carácter obrero, resaltando que lo importante es defender el panal que construyen para la abeja-reina, que en este caso es la propia comunidad. Y 2021 lo incorporan al nombre de la comuna porque Chávez decía que se quedaba hasta el 2021... después las comunas tomarían las riendas.

El proceso de construcción ha pasado por tres etapas. La primera contó con la ayuda del Estado, instalando medios de producción como la azucarera. Siguió una etapa de cogestión, donde el Estado mantuvo el apoyo mientras la comuna hacía su parte, reforzando el trabajo político, cultural y social. La etapa actual es un tránsito de la cogestión al autogobierno, en particular asumiendo la responsabilidad de autofinanciar los proyectos para no depender del Estado.

Cucaracho lo resume en los siguientes términos:

“Nuestro principal reto es involucrar la comunidad para que pasen de habitantes a ciudadanos comunales, y que cada quien aporte lo que pueda. Además de eso es esencial tener los medios de producción en manos de la comunidad, no de un grupo que se puede fácilmente convertir en pequeña burguesía”.

Apostando en la producción

Hoy día la comuna desarrolla múltiples actividades productivas. La empaquetadora de azúcar, con una capacidad de empaquetar 30 toneladas diarias, funciona de manera planificada para abastecer la comunidad. También hay panaderías y recientemente empezaron a sembrar rubros como yuca y plátano en el territorio comunal. Así mismo, tienen planes para desarrollar la piscicultura que permitirá, por ejemplo, producir alimento para animales con harina de pescado como base.

Sin embargo, las actividades productivas se extienden más allá del barrio. El Panal tiene también presencia en el campo, produciendo alimentos en varios estados del territorio venezolano. La comuna, estructurada en dos brigadas de proyección nacional, impulsa la iniciativa Pueblo a Pueblo que articula comunidades urbanas y productores organizados en el campo para distribuir alimentos directamente, eliminando así a los intermediarios (y especuladores) de la cadena. En la comuna se han realizado 243 ferias de abastecimiento comunal en los últimos tres años. En estas ferias se vende carne, pollo, queso, hortalizas, etc, a precios mucho más económicos que en los canales tradicionales del mercado capitalista.

panal 2

Sembrando en la comuna (Fuente: Twitter Comuna El Panal 2021)

De igual modo se está impulsando la construcción de los Panalitos por la Patria para establecer relaciones políticas y productivas con otras comunas o consejos comunales en los barrios de Caracas, incluyendo sectores populares como Cotiza, los Frailes o la Pastora. Más allá de Caracas han formado comunas en Valencia y Lara, comunas que también llevan el nombre El Panal 2021. Con estas iniciativas aspiran a formar un eje comunal. De igual modo mantienen relaciones estrechas con otras comunas como El Maizal y con organizaciones de base como la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora.

Otro proyecto productivo que merece nuestra atención es la fábrica textil Las Abejitas del Panal. En un espacio comercial abandonado, Chávez decidió que se debía crear una iniciativa productiva (principalmente) para las mujeres de la comunidad. Las Abejitas producen ropa y uniformes escolares, mochilas y pañales reutilizables a precios solidarios y sin explotación. Sin embargo, por verse obligados a comprar la materia prima a proveedores privados, la textilera es vulnerable a la constante inflación. Este es un problema común de las comunas, su dificultad de construir un modelo diferente mientras están inmersas en un mercado capitalista.

Finalmente hay que mencionar el banco comunal, BanPanal, donde se depositan los excedentes, que luego la asamblea decidirá como reinvertir. Recientemente el banco introdujo una moneda comunal, el Panal, que se puede utilizar en todos los negocios de la comuna y en las ferias alimentarias, con una tasa de cambio relativa al Bolívar fijada por el banco. ¿Cómo asegurar que esta moneda no sea golpeada por la especulación y el contrabando de extracción? Cucaracho responde que está respaldada por el propio trabajo de la comuna, además de tener reservas en divisas y criptomonedas. Señala también que la moneda existe para resolver un problema particular, la falta de efectivo, y sirve también para las personas que no están bancarizadas. Así pues, es del interés de la comunidad que la moneda circule.

Consolidando el autogobierno

“El Estado tiene que cambiar la ‘P’ de Populismo por la ‘P’ de Producción”.

Así lo dice Cucaracho. En medio de una crisis económica durísima, que Cucaracho insiste en aclarar que “más allá de guerra económica, ¡esto es lucha de clases!”, el gobierno ha reaccionado aumentando salarios y distribuyendo bonos directamente a la población, pero éstos son insuficientes, no pueden mantener el paso acelerado de la hiperinflación.

Y aunque se hable de un nuevo comienzo, con todo el énfasis en la producción y reafirmando el rumbo hacia el socialismo, la verdad es que permanecen las contradicciones. Por un lado, siguen los llamados, siempre acompañados de estímulos materiales, para que el sector privado produzca o importe. Por otro, hay una tendencia en el discurso oficial que no reconoce al pueblo (organizado) como sujeto protagónico, que debe tomar en sus manos su destino. Para ellos el pueblo es, simplemente, un objeto de atención al que hay que proteger. Volveremos a esta cuestión más abajo.

En ese sentido, espacios como El Panal buscan llevar la producción a la comunidad, donde hay mayor control y menos espacio para especulación y contrabando. Una sugerencia de varias organizaciones es instalar centros de acopio de alimentos en los barrios para así descentralizar y aumentar la transparencia y eficiencia de programas como los CLAP (1).

De igual modo, El Panal busca liberarse de toda dependencia del Estado. En este momento el azúcar para la empaquetadora y el trigo para las panaderías son suministrados por él. Sin embargo, la comuna está en proceso de sembrar caña en Cojedes, en el centro del país, y explorando la posibilidad de sembrar trigo en Mérida, donde el clima lo permite. De igual forma trabajan para establecer relaciones más allá de las fronteras, por ejemplo, con movimientos sociales productivos en países como Argentina.

Cucaracho asegura que en pocos meses estiman tener capacidad, entre la producción propia y las relaciones directas con productores, para satisfacer todas las necesidades kilocalóricas de la comunidad. En un momento en el que el acceso a la comida es la prioridad absoluta para la gran mayoría de la población, el éxito de las comunas y otras organizaciones populares depende de su capacidad de satisfacer estas necesidades. Esta es una afirmación que se encuentra hoy en el centro del proyecto político del chavismo como autogobierno en el territorio.

Panal 4

Chávez en visita a la azucarera en la comuna El Panal 2021 (Fuente: Blog Chávez Corazón de mi Patria)

Si a todo esto le agregamos el plan de conformar, junto a las demás comunas del 23 de Enero, una ciudad comunal, queda claro que El Panal y Alexis Vive son un motor en la construcción del poder popular en Caracas. Sin embargo, Cucaracho señala:

“Aunque Alexis Vive venga asumiendo una labor de vanguardia en el movimiento comunal, nosotros no creemos en el vanguardismo. Es la comunidad quien tiene de involucrarse”.

Disputando la hegemonía del chavismo

“En todos los procesos hay un sujeto social de cambio. Los barrios son el sujeto insurgente, un sujeto que nace del territorio. Aquí somos rebeldes, creemos en la rebeldía constante. ¡No queremos representantes, queremos el poder!”

Esta reflexión de Cucaracho es una buena síntesis de las contradicciones que se viven a lo interno del chavismo. Son estos barrios rebeldes, a los que Reinaldo Iturriza (2) llama (con una intención deliberadamente polémica) el “chavismo salvaje”, el sujeto histórico que irrumpe en la escena para cambiar definitivamente la política en Venezuela. Es el protagonismo de millones que anteriormente eran invisibles, ese que genera en las élites venezolanas una reacción que se ubica entre el odio y la incomprensión.

Sin embargo, para un oficialismo cada vez más cristalizado, esta rebeldía de los barrios no es vista como algo a estimular sino como algo que se debe contener y pacificar. Esto sin olvidar que, contradictoriamente, buena parte del oficialismo proviene de los barrios. Con las riendas de un Estado gigante y esclerótico, su tendencia es trasladar la política de las calles hacia los salones legislativos y las mesas de negociación, mientras se intenta domeñar la rebeldía de los barrios con políticas asistencialistas, o más bien clientelares. El objetivo asegurar un apoyo pasivo al rumbo oficial donde la participación política se reduce prácticamente al acto de votar.

Referenciando nuevamente a Iturriza, somos testigos de una crisis de polarización chavista en la que se quiebran los mecanismos de interpelación entre las bases del chavismo y el gobierno/partido, algo que se agudiza con la muerte de Chávez.

panal 3

Chávez en campaña en el 23 de Enero (Fuente: Blog de Aristóbulo Istúriz)

Una de las manifestaciones de esta crisis es la intolerancia hacia la crítica. En la voz de Cucaracho:

“Chávez, más allá de ser un presidente, fue un líder. Nos enseñó a construir y a criticar. Además, escuchaba, hacía la crítica y la autocrítica, insistía que era la única forma de fortalecer el proceso. Hoy en día no hay espacio para la crítica en los medios oficiales, y muy rápidamente se cataloga a la gente que lo hace como de derecha o traidora. Sin embargo, aquí hacemos la crítica, pero a partir de la práctica, de la cotidianidad. En este momento de crisis los comuneros tenemos que mostrar de qué estamos hechos”.

Pero si el oficialismo mira a los barrios rebeldes con inquietud, la relación entre los barrios y el Estado, de vuelta, es una de constante desconfianza. La excepción fue Chávez. Él era visto, correctamente, como un infiltrado, y ejerció una labor constante de derribar las barreras del Estado burgués, abriendo al pueblo posibilidades que le habían sido históricamente negadas y avanzando hacia la construcción del poder popular.

El avance en la construcción del poder popular conformando una ciudad comunal en el 23 de Enero, implicaría una confrontación directa con el Estado. Porque si, efectivamente, el objetivo es el autogobierno, esto implicaría no solamente el control sobre los factores de producción, sino también asumir la gestión de servicios públicos (agua, electricidad, gas, transporte público, etc.), lo que significa disputarle competencias de la alcaldía. (3)

Es innegable que hoy Venezuela vive una agresión imperialista en todos los frentes. Los sectores más avanzados del chavismo, como las comunas, entienden perfectamente lo que significaría un regreso de la derecha al poder, por vías constitucionales o no. Pero la unidad ante el enemigo imperialista y sus aliados internos no es sinónimo de aceptación acrítica a la dirección del proceso. Las concesiones, si hay que hacerlas, deben ser debatidas, no aprobadas a puerta cerrada mientras se exige unidad afuera.

A lo interno hay una tremenda batalla por la hegemonía (o por el alma) del chavismo. Sin abordar el problema de la corrupción y de los intereses personales, la verdad es que hay sectores que le apuestan a restaurar condiciones ideales para el capitalismo, con la idea (o ilusión) de regularlo. Así, desde esta perspectiva, el único camino es ofrecer más y más concesiones a los capitalistas, asegurando condiciones cada vez mejores para sus inversiones.

Del otro lado, el pueblo organizado reclama más poder para las organizaciones del poder popular, desde las comunas, pasando por mayor verdadero control obrero en las empresas estatales, acompañando todo esto por una planificación transparente a nivel nacional para asegurar la producción y distribución de lo esencial. Esto no niega que hay importantes decisiones que se deban tomar a nivel central (por ejemplo, el tema cambiario), pero de igual modo no es una cuestión menor. Es decir, las comunas no se pueden asumir como un tema marginal al cual se deberá regresar una vez sea resuelta la crisis. La apuesta o el abandono del proyecto de las comunas, el rumbo que se decide ahora, es lo que va a determinar cómo se supera la crisis.

Finalmente, es importante señalar que esta no es una disputa entre las instituciones y los que están afuera. Una comuna puede ser cooptada por una institución, mientras hay instituciones que pueden ser aliadas, fortaleciendo la lógica del poder popular y subvirtiendo la lógica imperante. Es una relación de permanente cooperación y conflicto (4), una lucha de clases que se libra en diferentes espacios y que, en última instancia, determinará en qué forma sobrevive el chavismo. Y ahí Alexis Vive, El Panal 2021 y el 23 de Enero estarán, como siempre, en primera línea del combate.


Notas

(1) Los CLAP (Consejos Locales de Abastecimiento y Producción) son una iniciativa del gobierno para distribuir algunos rubros esenciales (harina de maíz, caraotas, arroz, aceite, etc.) directamente a la gente y a precios subsidiados. Es una iniciativa que ha mitigado los efectos de la crisis, sobre todo en los sectores más pobres. Sin embargo, los CLAP son estructuras en larga medida impuestas verticalmente.

(2) Reinaldo Iturriza es un sociólogo y escritor chavista. Fue ministro de comunas entre 2013-2014 y ministro de cultura entre 2014-2016. Hacemos referencia a su libro “El Chavismo Salvaje”, publicado en 2017.

(3) Este además fue un tema que Chávez destacó en el Aló Presidente Teórico #1, dedicado a la construcción de las comunas. Coincidentemente, a su lado en ese programa estaba Erika Farías, en ese momento ministra de comunas y actualmente alcaldesa del municipio Libertador en Caracas.

(4) Expresión utilizada por Dario Azzellini en el libro Communes and Workers’ Control in Venezuela.

 

Un agradecimiento especial a Cira Pascual Marquina por sus comentarios y sugerencias al texto

Compartir