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¿Quién escuchará la voz del pueblo?

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Paul Walder

Punto Final

El movimiento estudiantil ha mutado en una corriente ciudadana que no se agota en su crecimiento. En medio de su expansión, desarrolla nuevas fuerzas, suma causas y demandas, y reflexiona sobre sí misma. El domingo 21 de agosto cerca de medio millón de personas colapsó el Parque O’Higgins en una jornada por la educación pública; y el jueves 25 de agosto, una marcha de unas 400 mil personas se desplazó por el centro de Santiago.

Junto a las consignas acotadas desde mayo pasado al fin del lucro en la educación, a su calidad y gratuidad, nuevos discursos han comenzado a circular, impulsados por decenas de organizaciones sociales que representan múltiples demandas de la sociedad civil. Dentro de la aparente hinchazón de nuevas demandas, que pueden abarcar desde la renacionalización de los recursos naturales, una reforma tributaria, cambios al sistema privado de pensiones, y, por cierto, una educación pública de calidad y gratuita, entre otras, hay un hilo que organiza todas estas aparentemente dispersas demandas en una: el necesario cambio a la actual institucionalidad neoliberal, cristalizada en una Constitución que consagra el devenir económico a los intereses del sector privado y el político, a un modelo binominal escasamente representativo. Podemos afirmar que esa semana de agosto ha sellado un nuevo avance en el desarrollo de este movimiento. La conferencia de prensa conjunta del jueves 25 de los dirigentes estudiantiles, sindicales y representantes de organizaciones de la sociedad civil, marcó una nueva forma de hacer política, cuyas principales características están en la fuerza de las bases presentes en las calles y en la pluralidad y heterogeneidad de sus representantes. Pero la gran transformación está en el mismo discurso, que trasciende y pone como piedra de tope a la institucionalidad vigente. Por primera vez en más de veinte años se eleva y extiende un relato crítico que cuestiona el modelo político económico instalado durante la dictadura y vigente hasta estos días. La CUT ha levantado unas pocas demandas. Pero el cumplimiento de ellas significaría el desmantelamiento del modelo de libre mercado. Aun cuando éstas no apuntan, ni mucho menos, a la instalación de un modelo socialista, su simple mención requeriría una transformación radical de las actuales estructuras. La ciudadanía organizada ha comprendido que la única salida a sus demandas pasa por el cambio de la institucionalidad. Porque la consigna que exige el fin al lucro en la educación requiere, necesariamente, una modificación de las bases, de la esencia, del actual modelo. Si consideramos que el actual sistema educacional está estructurado en torno al mercado, que lo convierte precisamente en un mercado, sólo un cambio estructural desde sus mismos fundamentos y concepción lograría satisfacer las demandas de educación pública de calidad y gratuita. Trabajadores en las calles

El malestar ciudadano no está acotado a cambios al sistema de educación, aunque sí son compartidos por los millones de padres y apoderados tensionados por el modelo de mercado. Los otros múltiples reclamos que levantan las decenas de organizaciones sociales han sido canalizados, aun cuando los trascienden, en los cinco o seis ejes que ha esbozado la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), los que apuntan al mismo nudo que contiene el actual modelo de educación. Porque el lucro, que es el fin último del modelo de mercado, cruza todas las actividades sociales y humanas. Cuando los trabajadores exigen el fin del sistema privado de pensiones, un nuevo Código del Trabajo o una salud pública de calidad, apuntan al corazón mismo del modelo que desde hace treinta años se instaló y posteriormente consolidó como sistema para beneficiar a las grandes corporaciones. Aquel pacto entre las elites políticas y empresariales tenía como condición el desmantelamiento del Estado, tanto como ente productivo y a la vez como prestador de servicios. El proceso privatizador, que traspasó al sector privado todas las funciones públicas que respondían a necesidades básicas de la población, convirtió aquellos derechos adquiridos en servicios, en bienes de consumo. Cuando Sebastián Piñera dijo que la educación era “un bien de consumo”, simplemente develó una creencia profundamente arraigada en el pensamiento neoliberal.Las dos jornadas de protesta han servido de prueba y posterior reflexión para los movimientos sociales. La paralización parcial de las actividades laborales el miércoles 24 se estrelló con problemas endémicos de la organización sindical, desde la baja tasa de sindicalización, la poca capacidad de convocatoria que tiene la actual desgastada y polémica dirigencia de la CUT, así como su vinculación con la Concertación, pero también el temor de los trabajadores a perder sus empleos. Las amenazas levantadas por el gobierno a través de los jefes de servicio público, así como la informalidad y precariedad laboral en el sector privado, dieron cuenta de ese fenómeno. La fuerza del movimiento ciudadano continúa en manos de las organizaciones y bases estudiantiles. Pero en estos tres meses de convulsiones se han sumado con una velocidad y fuerza inédita todo tipo de asociaciones, desde las medioambientales, de género, vecinales y políticas, las que surgen tanto en los barrios pobres como en los de clase media. Todas ellas en un proceso de creación de orgánicas y de profunda reflexión política. En todas ellas se comparte con especial intensidad el cambio a la actual institucionalidad. El legado de la Concertación

 

Al observar los reclamos levantados por la CUT y las organizaciones sociales -todos o cualquiera de ellos tal vez objeto de reformas más o menos profundas en un modelo capitalista-, en Chile serían objeto de un cambio radical, de una revolución. Porque todo el patrón económico no sólo está atado a la misma Constitución neoliberal, sino la institucionalidad edificada durante los últimos veinte años se ha modelado según las necesidades de las grandes corporaciones. Los múltiples tratados comerciales o de inversión extranjera se suscribieron para amparar en esta tierra las operaciones de las grandes corporaciones. Un cambio al sistema de fondos de pensiones y de Isapres, muchas en manos de consorcios extranjeros, traería sin duda una reacción de grandes proporciones.El caso de la educación es sólo uno más entre muchos, aun cuando muy emblemático. Hacia finales de diciembre pasado, en pleno proceso de postulación a las universidades, el Servicio de Información de la Educación Superior del Mineduc (SIES), publicó que las 58 casas de estudio que entregaron sus datos obtuvieron ingresos, en 2009, por más de cinco mil millones de dólares. Una cifra impresionante y, como sucede en otros mercados, también muy concentrada: las cuatro primeras universidades del ranking de ventas controlan el 40 por ciento del mercado. Los estudiantes hoy luchan contra poderes de estas magnitudes. Durante los años de la Concertación, los sucesivos gobiernos, en medio de la fiebre de la globalización comercial impulsada por los organismos financieros internacionales y la Organización Mundial de Comercio, firmaron unos cincuenta tratados comerciales y de inversiones, entre los que destacaron los TLC con Estados Unidos, la Unión Europea y China. Prácticamente toda la política exterior de esos gobiernos se apoyó en la apertura comercial y la desregulación de los mercados, cuyos efectos son, precisamente, los motivos del malestar e indignación ciudadana. Tras unas tres décadas de crecimiento de este modelo, es posible afirmar que Chile es uno de los países del mundo más desregulados y más abiertos comercialmente, lo que significa también que es una nación que ha entregado toda su institucionalidad a los intereses de las grandes corporaciones. Es por ello que durante décadas fue el “modelo” para Latinoamérica y el mundo, un artificio publicitario que sólo tuvo cámaras para las grandes corporaciones y sus espurias estadísticas. Cuando la realidad se impone sobre la publicidad, las tasas de crecimiento económico, las ganancias corporativas o las mismas estadísticas de empleo (precario) sólo refuerzan el proceso de concentración de la riqueza y de aumento de la desigualdad. Chile se ha construido sobre la base de la conveniencia de los grandes inversionistas y del esfuerzo y expoliación de sus ciudadanos. Esta figura, durante décadas disimulada por los aparatos comunicacionales de los gobiernos, los medios y la publicidad, hoy surge y se exhibe en toda su impudicia. La obscenidad de las estadísticas de la desigualdad ha copado las redes sociales y el habla cotidiana. Una derecha cristalizada 

 

 

 



Como un extraño recodo de la historia, es la misma derecha que instaló el modelo la que hoy se estrella con sus consecuencias. Pero ya parece tarde para desmantelar un monstruo cuyas garras se hunden a través de todo el tejido social. La derecha, que ha regresado al poder ejecutivo tras veinte años en el cogobierno binominal, que volvió para exprimir los espacios aún olvidados por el mercado, ha comenzado a constatar que ya no quedaba ni mercado ni consumidores.La respuesta que entregó el gobierno a las exigencias estudiantiles es una muestra clara de la estrechez de movimiento que tiene. Aumento de becas, rebaja de tasas de interés y condonación a deudores morosos simplemente apuntan a morigerar algunos de los múltiples efectos nocivos que una educación basada en el mercado y el lucro provocan en sus consumidores. El gobierno, relacionado hasta sus más profundas raíces con el gran empresariado, no puede y no quiere alterar la concepción mercantil de la economía, porque sería atentar contra sus propios intereses, contra el motivo de estar en el gobierno. La derecha y el conservadurismo están en la política para cuidar sus privilegios. La historia no sólo parece tener curvas, también pliegues y arrugas de difícil extensión. La derecha llega al gobierno con una sola idea: más mercado, lo que la paraliza ante cualquier otro guión. El gobierno de Piñera, lleno de intereses empresariales, no sólo no puede acceder a las demandas de la calle por sus evidentes conflictos de interés, sino también por el peso insoportable de la institucionalidad económica. El clamor ciudadano trasciende sus propias demandas. Porque sus requerimientos, por reformistas que parezcan, son, ante la cristalizada institucionalidad neoliberal, revolucionarios. No porque aspiren a un sistema socialista, sino porque pasan, necesariamente, por la ruptura institucional. Las gruesas capas que han solidificado la Constitución de Pinochet, desde el reforzamiento de Ricardo Lagos hasta los múltiples acuerdos comerciales y legislativos, convierten a este cuerpo neoliberal en un nudo gordiano a prueba de los más valientes. Gobierno sin rumbo El gobierno de Piñera, en este brete, no tiene ni tendrá una respuesta que logre satisfacer las demandas estudiantiles y ciudadanas. No desmantelará la concepción de mercado en la educación, como tampoco lo hará en el sistema de salud o previsional, ni tocará las grandes líneas de la ley laboral. No lo hará al menos por dos grandes motivos: Piñera está en La Moneda para cautelar los intereses de la derecha económica, aquella misma que hace 38 años empujó a los militares a dar el sangriento golpe de Estado. El otro motivo tiene relación con la institucionalidad levantada por la dictadura hace treinta años, sobre la cual se han erigido enormes fortunas. Este poder, que se expresa a través de los partidos de la Coalición por el Cambio, en las figuras del mismo gobierno y por los medios de comunicación corporativos, hará cualquier cosa para mantener el statu quo.Hay también otro factor, que deriva de la misma figura del presidente. Es un inversionista, un especulador, pero no es un estadista. Su programa inicial, aquel gobierno de excelencia, tuvo en la mira una simple gestión de la institucionalidad neoliberal instalada hace treinta años y conducida durante veinte por la Concertación. Piñera es incapaz de traspasar o alterar esa condición de administrador. Tal vez lo único que puede hacer hoy es administrar la crisis. Pero es una opción muy riesgosa, que ya da graves muestras de error. En pocas semanas, ante la explosión ciudadana, la policía ha dado señales de una extrema violencia, con millares de detenidos, centenares de heridos, allanamientos y un adolescente asesinado. Y en esta misma dirección, la televisión pública, seguida muy de cerca por los medios empresariales, junto con criminalizar al movimiento ciudadano, ha comenzado a despertar a los peores fantasmas de la historia reciente. De continuar este proceso, los grandes perjudicados serán los ciudadanos y, por cierto, el gobierno, ya bastante castigado incluso por sus mismos electores. La prensa de derecha insiste en la capacidad de la oposición para desarmar el movimiento ciudadano. Pero no sabe, o no quiere saber, que las organizaciones sociales están desde hace mucho tiempo alejadas de la Concertación, relación que se ha traspasado a la ciudadanía. No sólo en 2009 el electorado no votó por la Concertación, sino que hoy las encuestas le entregan aún menos apoyo que al gobierno. Tal vez la única salida que tiene la oposición es canalizar las demandas ciudadanas, que la llevarían por el necesario desmantelamiento institucional, a un quiebre. Ante el nuevo escenario político expresado en las calles no le queda otra opción que reestructurar su misma concepción de la política. Esto significa abrirse y acoger la voz del pueblo. PAUL WALDERPublicado en “Punto Final”, edición Nº 741, 2 de septiembre, 2011


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Auxilio. Por Edgar Gutiérrez

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(Alguien me puede decir quién podrá defenderme de CANTV-ABA)

El problema es simple y escribo esta nota de queja, por aquello de que “el que no llora no mama”. En realidad no tengo demasiadas esperanzas de alguien le pare a esto, pero uno de los gustos más sabrosos de la venezolanidad es el quejarse.

Mi conexión a Internet (ABA 1024K) la cual pago con dificultad, y que mantengo porque la necesito y no por razones de trabajo (remunerado) sino porque mi trabajo político y social me obliga a mantenerme en contacto y en búsqueda permanente de Información, NO SIRVE en el 60% del tiempo.

Ya deje de llamar al 0800-CANTV-00 porque allí unos amables jóvenes me atienden y muy amablemente me piden que haga determinadas pruebas con el modem, que mire si cierta lucecita titila y por ahí. Ellos no tienen la culpa (bueno, creo que no es problema de culpa, no estamos hablando de un peo psicológico) ellos hacen lo único que pueden hacer para no decir que “ni puta idea” de que es lo que pasa.

¿Qué cómo sé eso del 60%? Pues los que vivimos pegados de internet (y no precisamente para chatear) sabemos que eso es fácil de medir. Y dije 60% para ser benevolente.

Pero el rollo verdadero no es que a fin de mes me cobren la factura completa. El rollo verdadero es hasta cuando coño en Venezuela “revolución” seguirá siendo sinónimo estricto de “ineficiencia” y de “incapacidad”.

Y entonces mi pregunta a esta altura es: ¿Para qué sirve toda esa publicidad que afirma que la cobertura de Internet en Venezuela es una de las más altas de la Galaxia, si eso es mentira? ¿Alguien me puede explicar cómo beneficia eso a la “revolución”?

Por favor las respuestas no me las envíen por internet (por razones obvias). Y disculpen el “leve” tono sarcástico de esta nota, pero es que esta uno hasta las huevas de toda esta desfachatez…

Edgar.

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¿Tolerancia, moderación?. Por Edgar Gutiérrez

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En estos días esas palabras se están poniendo de moda, hay personas que reclaman que debemos ser tolerantes y moderados.

Yo no se qué opinan ustedes, pero parte de mi opinión va en el video que les recomiendo que busquen (abajo pongo el link) y oigan a todo volumen, está subtitulado, por si no sabemos el idioma original (como es mi caso) de la canción. El volumen es para que nos llegue hasta los tuétanos, por si las imágenes no fuesen suficientes.

El resto de mi opinión es esta: Hay artículos en Aporrea que califican a Mario Silva de intolerante, particularmente porque insultó a Enrique Otero. Les confieso que hace algún tiempo deje de ver asiduamente "La Hojilla", las razones no caben aquí pues se perdería el sentido de esta nota. Pero llamar hijoeputa a Henrique Otero, ¿es una ofensa?

Yo creo que existe la condición de "hijoeputa".

Miren voy a explicarme. Hace tiempo fui muy amigo de una mujer, una extraordinaria mujer que trabajó como "caminadora" en los alrededores de Sabana Grande hasta que la mataron (la historia completa sobra, en este momento). Ella tenía una hija, bueno realmente, tiene una hija, la cual (mujer ya y con hijos) se siente diariamente orgullosa de su madre, y aunque nunca ha sido trabajadora sexual dice que en la vida lo único que ha hecho es seguir el ejemplo de su mamá. Ni ella es una hijoeputa, ni su mama era una puta. Desgraciadamente algunos cuando ven una mujer trabajadora sexual, ven solo una "puta", así como cuando ven un niño reventado por una bomba ven un "daño colateral" Pero también he conocido otras personas hijos de mujeres extraordinarias que son unos perfectos hijoeputas. (Por ejemplo, yo no se si saben que Obama escribió un prólogo de una biografía de Nelson Mandela, coño se necesita ser bien hijoeputa...)

Yo tuve el gusto de conocer a Miguel Otero y a su esposa. Gracias al dios de los ateos, nunca conocí a Miguel. Creo que él más que hijo de ellos, es un accidente.Pero no es mi intención hacer un fastidioso tratado acerca del "hijoputismo" quería más bien terminar mi opinión sobre la tolerancia y la moderación.

Camaradas, en términos de lucha de clases, la tolerancia (y la moderación) es traición. Y si no, miren con cuidado las imágenes de la canción.

Esta canción es de Tiken Jah Fokoly, un cantante de Reggae de Costa de Marfil.

Es uno de "esos" que cantan con el alma. Y como buen anarquista pone toda su música en la red, los videos los pone en baja resolución para que todo el mundo pueda bajarlos y verlos. Es un pana de los buenos. El único problema que tengo con el es que una vez dijo "Yo puedo perdonar, pero no olvidar" y yo me acuerdo entonces de eso otro loco (esta vez más cercano) que se llama Ernesto. En una ocasión estando preso en México, le responde a su mamá una carta muy dura. Ella le pide tolerancia (en realidad "moderación", pero para los efectos es lo mismo) y él le responde (vean la carta completa en http://www.sancristobal.cult.cu/sitios/Che/carta05.htm "No sólo no soy moderado sino que trataré de no serlo nunca, y cuando reconozca en mi que la llama sagrada ha dejado lugar a una tímida lucecita votiva, lo menos que pudiera hacer es ponerme a vomitar sobre mi propia mierda"

Insisto, estoy seguro que mis enemigos nunca serán tolerantes conmigo y con los míos y apenas puedan nos matarán, y si no a nosotros, a todos los otros, como hacen todos los días. Entonces ¿Qué significa moderación, tolerancia y todo frente a tanta mierda?

Concluyo: Reivindico el hecho innegable de que Henrique Otero en un hijoeputa por derecho y merito propio. Su madre no tiene nada que ver con eso.

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Impuntualidad o Rabia que les da....Por Karen Torres*

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Jornada de Discusión del Anteproyecto de Ley de Medios Comunitarios y Alternativos y la Comunicación Popular,vale más que mil palabras.

Este jueves 23 de Junio del 2011 en la Casa de los Trabajadores Carlos Marx (CUTEM) se dió una jornada de éxito popular y ejemplo de organización grandiosamente popular, vale destacar, que en esta opinión, de la que me hago absolutamente responsable como estudiante de Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela y de Derecho ULA, no pretendo más que replicar ante la acción de personajes convocados para la Actividad de Discusión del anteproyecto de Ley Comunicación Popular, así como también la postura de los medios regionales del Estado Mérida, como ejemplo: FRONTERA, que en su página Política 3.A del día Viernes 24 de Junio del presente año, no reconoció con seriedad al poder popular, quien fue el verdadero protagonista y organizador de este evento; como venezolana y revolucionaria que soy, me parece una falta de respeto para los compatriotas que desde la hora de la convocatoria que era a las 8 am se encontraban en la Casa de los trabajadores Carlos Marx, y me atrevo a decir que incluso antes de la hora mencionada; que hayan llegado algunos, con el argumento de transporte, casi 2 horas después de convocado el evento, por lo que los organizadores, por respeto a los personajes invitados tuvieron que esperar; Ahora bien, me pregunto: ¿Una Autoridad del Gobierno, Comisión Nacional de cualquier índole o Dirección de cualquier lugar, esperarían por casi 2 horas a los voceros de un Consejo Comunal o a los Comunicadores Populares quienes todos nos esforzamos y vinculamos a la comunidad bajo la convicción que compartimos con el Comandante Presidente Hugo Chávez, en pro de la transformación de la comunicación y la reconstrucción de una Patria Grande?, pues bien, hasta hoy no habido nadie que al pueblo venezolano, bolivariano y revolucionario le responda esta pregunta. No contento con eso, el Diario FRONTERA antes descrito, publica un artículo que ocupa casi la mitad de la página ya menciona sobre la visita de Leopoldo López al Estado Mérida, la cual no fue pública, y resalto que fue mejor que no haya sido pública, porque ante ésta, sin duda, se destaca más la Discusión del Anteproyecto de Ley de Medios Comunitarios y Alternativos y la Comunicación Popular, que indudablemente cumplió con sus objetivos y superó cualquier expectativa; Aún así, esto me hace pensar que era una carta bajo la manga de los medios del Estado, que siempre conspiran y aspiran el fin de este proceso revolucionario, quienes publican en la misma hoja, en un espacio mucho más pequeño, por supuesto, que el del artículo de Leopoldo López, la actividad de la discusión del anteproyecto de Ley, que incluso titulan de manera absurda, un titulo que no tiene que nada que ver con la esencia y el espíritu de la actividad, dándole crédito al Gobernador del Estado como si hubiese sido él, él que se sudo la frente para organizar y ejecutar esta jornada (a la que dicho sea de paso no colaboró con nada); con todo respeto a los personajes, Gobernador y autoridades del estado, lo siento pero este logro honrado no es de ustedes, es de los Comunicadores Populares, los Consejos Comunales, las Salas de Batalla Social, los Estudiantes de la UBV, del Lápiz Rebelde, del Colectivo AbraPalabra, de Tatuy TvC, de la Comisión Nacional promotora del Anteproyecto, con un reconocimiento indudable e indeclinable para mí de la camarada Anny Higgins- comunicadora popular del Zulia-, y sobre todo del pueblo venezolano revolucionario, convencido de la necesaria transformación comunicacional y la reconstrucción de la Patria Grande.

Esto evidencia que el único de los que están arriba que le mete el pecho a esta revolución es el Comandante Presidente de la República, rescato que en su equipo de trabajo haya excepciones, junto con el Pueblo de Venezuela, y los colectivos populares- como los ya mencionados-, a quienes les reconozco como militantes y compañeros de lucha. Sin embargo creo que no hay un liderazgo genuino y coherente con el proyecto de país que tenemos en la dirección del gobierno, pero soy optimista pues ese liderazgo del que hablo si existe ya, en las bases, y se está gestando consciente de que el camino es la revolución, esos son los que están al pie de la lucha, sin vicios, ni viciados, esos son los que tienen un discurso coherente con su proceder; mientras tanto explíquenme… ¿si fue la impuntualidad la verdadera razón de que llegarán 2 horas tarde y se fueran 3 horas mas temprano, a la jornada de discusión del anteproyecto? ¿O es rabia la que les da porque fue el poder popular quien se ganó el reconocimiento, quien fue ejemplo absoluto de organización, revolución, inteligencia y talento?

*Karen D. Torres P.

Estudiante de Comunicación Social UBV

Y Derecho ULA / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Yo no sé muchas cosas, es verdad… Por ello me hago esta pregunta: Si Colombia hubiera decidido que no podía intervenir en los asuntos de Venezuela ¿Habría ocurrido la Campaña Admirable?

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“Yo no sé muchas cosas es verdad, pero…   …se todos los cuentos”

León Felipe.

Perdonen pero esto está escrito con rabia… Ayer oí a un analista de CÑM diciendo que “Chávez va por buen camino” y se me heló la sangre, se me secó la garganta, se me enfrió el guarapo y se me encogieron las guevas… En otro momento oí a Chávez diciendo que no puede intervenir en los asuntos de Colombia y casi me cago del susto. ¿Dónde estamos? ¿Qué paso? ¿Qué ocurrió desde la Campaña Admirable para acá que yo no me entere? ¿En qué momento Colombia dejó de ser asunto de los venezolanos? Claro, yo sé que soy un ingenuo, que olvido ese bodrio, esa “Divina Palabra” (ese cuento…) que llaman “Asuntos de Estado”. Se me olvida que los “Asuntos de Estado” están necesariamente e inevitablemente por encima de las necesidades y las razones de los pueblos y que por esa razón todo “Estado” está y estará siempre en contra de cualquier revolución, de cualquier forma de revolución. Fíjense, gritaran algunos: Apareció el Anarquista. ¡Oh anatema! ¡A la hoguera!… ¡A la Hoguera! Pos sí, soy anarquista, y por ello solo puedo creer en la revolución como un hecho humano universal (de ninguna manera exclusivamente nacional) y por ello colaboré en dar refugio, compañía, cariño a luchadores de otros lugares (o lo recibí en otros lugares, cuando fue necesario), así como participe en dar formación a luchadores populares en Ecuador o en Colombia, así como hice trabajo voluntario en Cuba o preparé adobes en Perú, así como, coño, tantas otras cosas… Por eso no entiendo –perdonen siempre he sido corto de entendederas–, como tan rápidito, las FARC pasa de ser un grupo colombiano al cual se le debe reconocer su carácter beligerante a ser un grupo terrorista lleno de “Códigos Rojos” Preguntaba en otra parte que si no “nos hemos puesto a pensar” que hoy en día el Che Guevara tendría uno de esos códigos, y seguramente Cristo también, y que por esa razón sería un riesgo para ellos venir a Venezuela (Correrían el riesgo de terminar el uno en La Higuera y el otro en la cruz). Qué triste, coño, es lo más triste que he oído en los últimos tiempos pero me resuena en los oídos la frase de Narciso Isa Conde: “Es triste pensar en la Venezuela bolivariana como ´tierra prohibida´”. Cierto, demasiado triste, y frente a eso sólo queda asumir el pensar del compa Alí (otro que seguramente también tendría uno de esos Códigos, a mucha honra sin duda): “Basta de mentes hipócritas, basta de mentes estólidas, que nos quieren mandar, levantemos para siempre la espalda, destrocemos el látigo, que nos quiere marcar…”. Para terminar, quiero pedir a cualquier persona que sepa cómo se obtiene uno de esos códigos que me avise… Yo quiero tener uno en mi prontuario, afortunadamente, todavía inconcluso.

Por Edgar Gutierréz.

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Una segunda reflexión...

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“Agonía no es el preludio de la muerte, no es la conclusión de la vida. Agonía –como Unamuno escribe en la introducción de su libro– quiere decir lucha. Agoniza aquel que vive luchando; luchando contra la vida misma. Y contra la muerte”

J C M.

(Cita tomada del libro de Alberto Flores Galindo La Agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern. Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo, Perú, 1980)

En días pasados en medio de la emoción de los hechos, publiqué en este blog una declaración de principios “Yo soy de las FARC” Hoy intento esta segunda reflexión después de que, abrumado y adolorido, he visto una avalancha de explicaciones, reclamos y contra) explicaciones.

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