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Maduro: Concretar acuerdos permitirá la estabilidad definitiva del mercado petrolero

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El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró este viernes que cerrar los acuerdos establecidos, durante la gira internacional que inició por varios países OPEP y No OPEP, permitirá estabilizar el mercado petrolero de forma definitiva.

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La Unión de nuestra América, misión Bolivariana en marcha (I) y (II)

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Desde hace décadas, el precio del petróleo ha tenido una tendencia a la baja con cierta estabilidad en el último trimestre de este año. Esto ha obedecido a varios factores como nuevas fuentes de energía, incremento de la producción, extras OPEP, entre otros.

Con la caída y estabilización de los precios del hidrocarburo los dueños del capital, por supuesto, están menos motivados para invertir. Así, en el año 2014 hubo una inversión de 120 mil millones de dólares, pero apenas un año después decayó a 50 mil millones. En 2016, el monto fue de 40 mil millones.

El precio del petróleo ha tenido oscilaciones muy bruscas, por ejemplo, hasta finales de 1999 y comienzos del 2000, el precio estaba en 8-9 dólares el barril. En 2002 tendía incluso a la baja, hasta 7-8 dólares. Eso para Venezuela era realmente crítico. Así fue como se inició el gobierno del presidente Hugo Chávez.

En tal situación, nos encontramos con problemas en unidad en el seno la Organización de Países Exportadores de Petróleo, lo cual estaba también por diferencias internas en la OPEP a la Revolución Bolivariana, bajo ataque externo por los principales países consumidores.

Por ello, empezamos un proceso de negociaciones e hicimos varias giras internacionales. El presidente Chávez emprendió una gira por países miembros de la OPEP que, como sabemos, culminó con la realización de la II Cumbre de este organismo en Venezuela. La OPEP no hacía una Cumbre desde su fundación en septiembre de 1960.

La Cumbre de Venezuela tuvo un éxito clamoroso. Después de esa reunión, la disciplina en la organización mejoró muchísimo. Se fueron cumpliendo los acuerdos establecidos y ya vimos el resultado: el ascenso progresivo de los precios y su estabilización.

Hoy tenemos nuevos problemas con la economía mundial y nuevas caídas de la demanda petrolera y su influencia en los precios, aunque con una tendencia a la recuperación. Las oscilaciones a grandes rasgos, se han traducido en algunos trastornos de la economía de nuestra nación.

Venezuela ha tenido la iniciativa de promover nuevas medidas en el seno de la organismo multinacional, para facilitar diálogos entre productores OPEP y productores no OPEP (hay grandes productores que no forman parte de esta organización) para buscar conjuntamente contribuir con la estabilidad de los precios. El presidente Nicolás Maduro emprendió una gira por los países productores y más recientemente el presidente de PDVSA y ministro de Energía, Eulogio del Pino, hizo otro periplo con el mismo propósito.

De manera que Venezuela sigue liderizando las gestiones para mantener precios equilibrados, en un nivel que satisfaga tanto a los productores como a los consumidores. Porque precios muy elevados afectan no tanto a los grandes consumidores, que son países muy ricos, como a los pequeños consumidores, que son naciones de medianas y e incluso pequeñas economías.

Para estos, en el caso del Caribe y sobretodo de Venezuela creó PETROCARIBE, una iniciativa del presidente Hugo Chávez a fin de crear facilidades de pago para los países de esta región. No es, como dicen por ahí, que estamos regalando el petróleo. No. Se vende al mismo precio, solo que se dan ventajas de pago y se cobran intereses menores.

No por casualidad el presidente norteamericano Barack Obama, realizó gira por el Caribe para ofrecer parte de su petróleo y sustituir petróleo venezolano. Como se sabe, Estados Unidos, a través de un gran esfuerzo, aumentó su producción del hidrocarburo, incluyendo el llamado fracking, actividad que ha provocado grandes protestas en ese país, en tanto produce daños ambientales, contaminación de las aguas subterráneas y del aire por fuga de gas metano, así como pequeños sismos. (Continuará).

(*) El doctor Alí Rodríguez Araque es embajador de la Republica Bolivariana de Venezuela en la República de Cuba y ha sido secretario general de la OPEP (2000-2002) y de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR, 2012-2014).

Este texto forma parte de una conferencia que dictara a solicitud de PDVSA-Cuba con motivo del aniversario 56º aniversario de la fundación de la OPEP.

La Unión de nuestra América, misión Bolivariana en marcha (II y final)

El problema de los precios del petróleo no es solamente de Venezuela. Y no es tampoco un problema solamente petrolero.

En el mundo hay un sector que es propietario del recurso natural, pero hay otro, cada vez más poderoso, que es el dueño del capital. En el caso de los recursos naturales, existe una especie de distribución geográfica que no es uniforme. Aunque, por lo general los propietarios de esos recursos naturales se encuentran principalmente en el sur; en tanto, los propietarios del capital están en el norte. Entre los primeros, hay dispersión, Entre los segundos hay una gigantesca concentración vertical, principalmente en el norte. Capital y tierra –o recurso natural, que es lo mismo- representan una contradicción de carácter histórico. La redistribución del capital, es la ganancia. La tierra es la renta o “renta de la tierra”, según Marx.

A esa renta de la tierra se le llamó regalía que en el origen de la palabra significa la parte del rey. Por tierra, se considera no solo la superficie, sino también lo que está debajo de ella. En los estados s modernos se cobran principalmente, impuestos sobre las ganancias.

Mientras existan dueños del capital habrá quienes buscan aprovechar el recurso sin pagar regalías, y tratan de reducir al máximo posible el impuesto del Estado establecido sobre la ganancia. El propietario del recurso, sea Estado o particular- históricamente ha sido así- se siente en el derecho, además, de participar de una parte de las ganancias que genera la exportación de su tierra*.

El petróleo es un recurso natural. Está allí por obra de la naturaleza misma en un proceso de millones de años sin que haya ocurrido intervención humana alguna.

La historia del capital es mucho más cercana, pero también implicó cientos de años.

Ahora bien, hay un problema que afecta no solamente los precios del petróleo sino también el de los metales y a los grandes productores, por ejemplo, Bolivia y Chile. En general afecta a todos nuestros países, pues somos fundamentalmente exportadores de materias primas. En estas naciones los productos se exportan sin ninguna o poca transformación industrial hacia otros países o simplemente como productos semielaborados, y no son terminados generalmente dentro del mercado sudamericano.

El presidente Hugo Chávez promovió la unidad de los propietarios de recursos naturales en Sudamérica. Esa, a la vez, era una base para impulsar la unidad con mayor fuerza a escala continental, a África y Asia. La visión, la estrategia venezolana, no tuvo confinado el problema dentro sus fronteras. Primero vemos a Nuestra América como una sola nación, porque eso somos.

¿Qué constituye una nación? Ocupamos un mismo territorio, un mismo origen histórico, hablamos la misma lengua desde la Patagonia hasta el norte de México en cualquier costa, tenemos una inmensidad de recursos naturales: El 24 por ciento de las aguas dulces del mundo están contenidas solamente en Sudamérica, así como la más grande reserva forestal: la Amazonia está aquí, así como tres de los 8, más grandes ríos. En nuestras naciones están todos los minerales que se pueden concebir; tal vez es una exageración, pero podemos decir que en Latinoamérica están alojados todos los elementos de la Tabla Periódica de Mendeleiev.

Cuando se exponen estas ideas siempre surge una pregunta: ¿Entonces que nos falta, si tenemos gente inteligente, si se ha formado cantidad de científicos y tecnólogos, si hay fuerza de trabajo calificada?

Nos falta una estrategia común. Hace falta unidad.

De ahí que el presidente Chávez plateara como misión bolivariana la unión de Nuestra América, crear progresivamente un solo mercado, por lo tanto (representamos unidos un gran mercados. Separados somos pequeños mercados). Para explotar conjuntamente esos recursos, transformarlos conjuntamente, desarrollar procesos industriales con la creación de empresas entre todos nuestros países, que se harían aprovechando los excedentes de capital que se generan por la ganancia resultante de la explotación de los recursos naturales. En vez de exportarlos, que los invirtamos aquí.

Por eso también el presidente Chávez planteó la creación del Banco del Sur con un aporte del 50 por ciento de esos excedentes que exportamos a los bancos del norte. De manera que ese banco sirviera para financiar proyectos conjuntos de nuestra América. Eso ha marchado con mucha lentitud, así como los otros proyectos de integración.

Es el caso de Unasur, que vive los vaivenes de situaciones políticas nacionales. Tuvo un gran impulso tras los cambios ocurridos en la región, pero en los últimos años comienza a observarse una contraola. Esos cambios negativos traen como consecuencia el ataque a la acción, progresista y revolucionaria que venia predominando en el continente. Es esa contraola que ha promovido el imperialismo norteamericano en alianza con las oligarquías internas y que ha tenido algunos éxitos en Argentina y busca imponerse en Brasil con el golpe de estado a Dilma. El objetivo es entregar las grandes reservas petroleras a los monopolios mundiales. Ya comenzó.

Nos es casual que Mauricio Macri, tras ganar las elecciones en Argentina, fijara como primer objetivo atacar a Venezuela. Esta es una oleada contrarrevolucionaria a escala continental.

De manera que hoy, como nunca antes, es necesario reavivar el espíritu bolivariano, el espíritu de Chávez, de la unidad de nuestros pueblos, de la unidad de nuestros líderes, de la unidad con una visión conjunta para restablecer los grandes logros que se venían obteniendo e impulsar hacia nuevas etapas ese proceso de unidad.

El futuro de Nuestra América es muy promisorio, pero a condición de lo que hemos comentado: una política común, una estrategia común, propósitos comunes, una voluntad común. Ese es el sueño de Bolívar que reavivaron Chávez, Kirchner, Lula, Evo, Correa y tantos nuestros americanos. Porque esa va a ser, sin duda alguna, una contribución enorme para la estabilidad mundial.

No es cualquier cosa el peso que puede tener en el escenario mundial una América unida. Y dentro de este, la OPEP sigue jugando un rol muy importante, a pesar de que ya el peso específico de esta organización ha declinado ligeramente, pero sigue representando el treinta por ciento de la energía del mundo.

Esos países que componen la OPEP son también países del sur, que dependen fundamentalmente de sus recursos naturales, que tienen todavía un bajo desarrollo capitalista o en el mejor de los casos, mediano.

Estos países están en el conflicto de defender el ingreso por sus recursos naturales y, al mismo tiempo, la participación en la producción, en las ganancias que genera una inversión productiva y también en la participación que como Estado, les corresponde a través de los cobros de las regalías e impuestos, sobre las ganancias.

Las políticas están claras. Por su definición, están bien perfiladas. El problema es con cuánta consecuencia, con cuánta fuerza, cada uno de los factores dispersos las llevarán adelante.

Si se cumpliera el ideal de que todos nuestros países estuvieran unidos, completamente conscientes de estas posibilidades, la victoria estaría más que garantizada.

(*) El doctor Alí Rodríguez Araque es embajador de la Republica Bolivariana de Venezuela en la República de Cuba y ha sido secretario general de la OPEP (2000-2002) y de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR, 2012-2014).

Este texto forma parte de una conferencia que dictara a solicitud de PDVSA-Cuba con motivo del aniversario 56º aniversario de la fundación de la OPEP.

(**) Para la comprensión más detallada y científica del problema, ver libros y artículos varios de Bernard Mommer y/o Asdrúbal Baptista.

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¿Es posible un boicot comercial en Venezuela?

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Hace tan solo unos días, la candidata estadounidense Hillary Clinton expresaba “su preocupación por las campañas de boicot”, y prometía que de resultar electa tomaría “acciones legales” para prohibirlas. ¿Tanto peligro representa un boicot? ¿De qué se trata todo esto?

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La Producción y el Consumo de Energía en el capitalismo

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Los estadounidenses constituyen menos del 5% de la población del mundo, pero consumen el 26% de la energía mundial

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Maduro y Cabello refutaron posibilidad de privatizar empresas nacionalizadas o devolverlas a dueños privados (+Videos)

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En eventos separados, el Presidente Nicolás Maduro y el diputado Diosdado Cabello, vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), rechazaron públicamente la posibilidad de que el proceso revolucionario privatice empresas públicas que hayan sido nacionalizadas por el Estado venezolano. “¡Nosotros no vamos a devolver aquí ni una sola de las empresas que la Revolución ha tomado por estar conspirando!”, señaló Cabello en un contundente discurso desde el estado Zulia, mientras que el Jefe de Estado venezolano recordó desde la Academia Militar:  “¡El camino no es el capitalismo, ni la privatizaciones, ni entregarle el país a la derecha, ni a las oligarquías! ¡El camino es más socialismo!”.

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Los CLAP mas allá del abastecimiento y la producción

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Clap Campo

El capitalismo es repulsivo, profundamente repulsivo. Todas las formas de dominación son repulsivas, pero en el capitalismo, esta repulsiones son un principio básico de la organización social. El carácter repulsivo del capitalismo es lo que la teoría liberal llama libertad.   J. Holloway

En la revolución el problema no es tomar el poder del Estado, el verdadero, único y transcendental problema es construir el Socialismo, de lo contrario se restaurará el capitalismo. En esta etapa de nuestra revolución, los medios de producción están siendo utilizados indiscriminadamente por la burguesía apátrida, subordinada al imperio dirigido desde los EEUU para obligarnos a capitular en nuestra firme determinación de ser un pueblo libre, soberano y socialista. El desmantelamiento, saboteo y destrucción de los medios de producción y distribución de los productos básicos que permiten satisfacer nuestras necesidades materiales no tiene otro objetivo que el bloquear nuestro acceso a la alimentación, la salud y al resto de bienes y servicios que producimos los trabajadores, persigue este estratagema deshuesar nuestra economía y rendir a la revolución por hambre. La realidad hace que sea necesario acceder con urgencia a los medios de producción, pero no basta con acceder a ellos, el éxito depende si y solo si estos medios son socializados. Es decir si son verdaderamente controlados por el trabajo asociado a ellos. Ya nuestro Comandante Hugo Chávez lo sabía y en múltiples oportunidades se refirió a ello, nos habló de le necesidad de democratizar la economía, donde el hecho económico se realiza mediante la democratización de los actores productivos, quebrando en consecuencia las relaciones de poder establecidas y generando un nuevo modelo de producción que facilite la aparición de nuevas relaciones sociales en la producción, donde el individuo se exprese definitivamente como un ser social y se pueda desmontar la estructura de jerarquización que comanda la producción capitalista. No trata entonces de un cambio de mando, sino en el acto mismo de mandar, en el Socialismo la producción es comandada colectivamente y en ello participan todos los trabajadores, el mando debe ser una acción de la clase trabajadora consciente y por tanto colectiva que se logra mediante la auto organización democrática de la producción y con ella de la sociedad, que ya como abstracción no podrá oponerse y suprimir al ser social.

Es allí en donde los trabajadores evolucionamos para ser actores protagónicos de los cambios sociales y avanzamos en la comprensión de lo que somos a partir de nuestro origen, profundizamos en el conocimiento de la realidad y amplificamos sustancialmente los niveles de conciencia revolucionaria necesaria para la acción socialmente transformadora, la que a su vez seguirá aumentando como consecuencia de la lucha de clases permanente en la sociedad capitalista. La revolución en su dinámica conlleva una aceleración de la ampliación de la conciencia revolucionaria, abriendo caminos para la comprensión cada vez más profunda y precisa de la realidad, identificando con perfecta claridad a los actores sociales en el tablero de la confrontación de clases. Por eso las revoluciones avanzan en la misma medida que impulsan y desarrollan los niveles de conciencia de los pueblos que luchan y las ejecutan, ellas no generan mundos nuevos de la nada.

La humanidad ha desarrollado su proceso emancipatorio recorriendo un largo camino de conflictos, en la civilización occidental el transito del esclavismo al feudalismo y luego al capitalismo, pero el conflicto continua, ahora hacia el socialismo. Todo un devenir histórico signado por la lucha de clases como el motor fundamental que impulsa la trayectoria del Homo sapiens desde el primitivismo hasta un ser social que imperiosamente aspira pasar del reino de la necesidad al reino de la libertad. (F Engels)

Es en medio de esta confrontación de clases donde se generan nuevas formas de organización social, fuera de ella ninguna aparece de la nada, estas en su proceso de constitución se nutren de las experiencias pasadas, por eso van adquiriendo formas de autodeterminación, que les permite expresar elevados niveles de autonomía y de ejercicios de poder, condiciones que le son necesarias para desbordar las relaciones de explotación y dominación del modelo de producción existente, en nuestro caso el modelo capitalista, monoproductor, rentista, dependiente y neocolonial.

Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) tienen que ser una clara manifestación de este proceso, deben desarrollarse y desplegarse dentro de una relación de poder existente (capitalista), por eso estará en conflicto permanente con ella, con la especulación, el acaparamiento, la mercantilización, la acumulación de riqueza, el bachaqueo, el engaño y toda forma de ganancia capitalista, pero lo que es más transcendente es la necesaria democratización del trabajo socialmente necesario para que cada CLAP pueda cumplir sus objetivos con eficiencia y eficacia política. La planificación, organización y ejecución de todo lo concerniente a satisfacer las necesidades básicas de la población es una batalla que tiene carácter estratégico, en ella se avanza o se retrocede, se gana o se pierde la revolución. Por eso no se puede coaccionar, limitar, ni excluir la participación de nadie, todos los que quieran participar, deben hacerlo, todos los que quieran luchar, deben luchar con dignidad social, con autonomía.

Debemos ser capaces de reconocer y organizar nuestras propias fuerzas y eso solo lo puede hacer el pueblo en lucha con autonomía y autodeterminación, ya lo demostró el 13 de abril de 2002. Esa es nuestra gran fortaleza, organizarnos y funcionar totalmente fuera de la lógica del capital, en donde siempre estaremos desarrollando relaciones sociales no mercantilizadas. En los CLAP el trabajo colectivo de la clase nos da la posibilidad de satisfacer nuestras necesidades construyendo un modelo de abastecimiento y producción cuyas relaciones son de solidaridad, cooperación y amor para vivir con dignidad, que son en sí mismas premonitorias de lo nuevo, del Socialismo que se construye día a día y que nos lleva más allá del capital.

Deben ser los CLAP expresión genuina del poder popular no dependientes del Estado, la sociabilización más allá del gobierno-Estado que aún se rige en gran parte por la lógica del capital, no solo en lo organizativo asumir los ámbitos económicos, sino también lo político, un espacio de encuentro para el debate clarificador y formativo, el análisis de las experiencias y el abordaje y formulación de proyectos comunitarios de producción e intercambio y por sobre todas las cosas evitar que se transformen en espacios grupales, estériles y sectarios. Asumir el abastecimiento y la producción constituye en sí un acto liberador que debemos entender en toda su magnitud y esplendor, no se trata que los CLAP son un instrumento liberador que nos permitirá crear condiciones materiales para ser libres, sino todo lo contrario, somos capaces de crear los CLAP porque somos hombres y mujeres libres con capacidad para planificar y construir nuestro destino, que no es otro que el reino de la libertad, “La liberación de la clase trabajadora debe ser producto de la acción de la misma clase trabajadora” (Marx), en otras palabras “Los esclavos deben ser libres para su liberación antes de que puedan ser libres“ (H Marcuse). Entender que los CLAP son una realidad desde el mismo inicio de esta revolución, porque han estado en la conciencia de los revolucionarios desde mucho antes del triunfo de la revolución, o es que podría construirse el socialismo sin la democratización de la economía.

Aunque la primera fase de nuestra revolución permitió la profundización de nuestra liberación política e incremento considerablemente nuestros niveles de conciencia y soberanía, es ahora cuando la elevada conciencia de clase que se ha derivado durante este proceso, nos permite comprender y develar que los movimientos de nuestros enemigos representados en la dupla CAPITAL-DINERO, están determinados por la correlación de fuerzas existentes entre las clases en lucha, así que el abastecimiento y la producción constituyen expresiones de esta lucha separadas en el tiempo y el espacio (primero se produce luego se abastece).

La reciente decisión del City Bank de cesar sus actividades como banco base de la República Bolivariana de Venezuela es un fiel reflejo de este comportamiento, para ellos ya está claro que no ha sido suficiente todo lo que han emprendido contra nuestra férrea decisión de ser un pueblo libre, por el contrario ante cada agresión obtenemos nuevas victorias y avanzamos, ya intuyeron que no podrán con los CLAP, que como consecuencia de la derrota perderán el control del abastecimiento y la producción ya entienden que seremos capaces de crear nuestro modelo, creen que profundizando el bloqueo financiero podrán detener su derrota, sin embargo solo lograran incrementar la incertidumbre en los sectores que tradicionalmente operan en sus áreas de influencia, que bien vale decir cada día se hacen más estrechas ante el avance vertiginoso del mundo multipolar, que coloca al imperio en una situación cada vez más incierta.

“El antagonismo entre el capital-trabajo, más precisamente, mina de incertidumbre el nexo entre las condiciones de explotación y dominación presentes y futuras, nexo sobre el que justamente opera el capital-dinero. Los movimientos de capital-dinero son en este sentido apuestas siempre reversibles a la explotación futura del trabajo. La insubordinación del trabajo puede desmentir las expectativas del capital sobre las condiciones futuras de explotación y dominación y resultar en reflujos masivos de capital-dinero” (Bonnet A R).

La creación de la Gran Misión Abastecimiento Seguro se realiza en el marco de una fuerte y sostenida agresión imperialista que constituye en la práctica la ejecución permanente de acciones de guerra contra la patria, cuyo orígenes son de carácter violento, así sean armadas o no y que nos coloca en situaciones de emergencia nacional, por eso su finalidad es la de garantizar el funcionamiento del estado y la sociedad, el autoabastecimiento, la producción y el estricto control de las diversas actividades relacionadas como el flujo de mercancías y su distribución.

Estamos en un escenario difícil dirían algunos, yo diría estamos en revolución y estamos ante una excelente oportunidad para avanzar en la construcción de un nuevo modelo organizativo de la producción y el abastecimiento donde los CLAP constituyen una de las piedras fundamentales para sentar las bases que permitan desmercantilizar la producción, paso “sine qua non” en la construcción del socialismo del siglo XXI.

El presente es de lucha el futuro es nuestro. (E Guevara).

Bibliografía

Bonnet A R. (2006). El comando del capital –dinero y las crisis latinoamericanas: A 100 años del ¿Que hacer?. Editorial Monte Ávila Latinoamericana.

Bronfeld W, (2006). Estado, revolución y autodeterminación: A 100 años del ¿Que hacer?. Editorial Monte Ávila Latinoamericana.

Holloway J, (1993). Reforma del Estado: Capital global y Estado nacional, cuadernos del sur 16. Buenos Aires.

Holloway J, (2006). Revuelta y revolución o ¡Largate capital!: A 100 años del ¿Que hacer?. Editorial Monte Ávila Latinoamericana.

Marcuse H (1965) El Hombre Unidimensional. Editorial Arial 1988

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