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¿Es posible un boicot comercial en Venezuela?

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Hace tan solo unos días, la candidata estadounidense Hillary Clinton expresaba “su preocupación por las campañas de boicot”, y prometía que de resultar electa tomaría “acciones legales” para prohibirlas. ¿Tanto peligro representa un boicot? ¿De qué se trata todo esto?

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La Producción y el Consumo de Energía en el capitalismo

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Los estadounidenses constituyen menos del 5% de la población del mundo, pero consumen el 26% de la energía mundial

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Maduro y Cabello refutaron posibilidad de privatizar empresas nacionalizadas o devolverlas a dueños privados (+Videos)

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En eventos separados, el Presidente Nicolás Maduro y el diputado Diosdado Cabello, vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), rechazaron públicamente la posibilidad de que el proceso revolucionario privatice empresas públicas que hayan sido nacionalizadas por el Estado venezolano. “¡Nosotros no vamos a devolver aquí ni una sola de las empresas que la Revolución ha tomado por estar conspirando!”, señaló Cabello en un contundente discurso desde el estado Zulia, mientras que el Jefe de Estado venezolano recordó desde la Academia Militar:  “¡El camino no es el capitalismo, ni la privatizaciones, ni entregarle el país a la derecha, ni a las oligarquías! ¡El camino es más socialismo!”.

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Los CLAP mas allá del abastecimiento y la producción

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Clap Campo

El capitalismo es repulsivo, profundamente repulsivo. Todas las formas de dominación son repulsivas, pero en el capitalismo, esta repulsiones son un principio básico de la organización social. El carácter repulsivo del capitalismo es lo que la teoría liberal llama libertad.   J. Holloway

En la revolución el problema no es tomar el poder del Estado, el verdadero, único y transcendental problema es construir el Socialismo, de lo contrario se restaurará el capitalismo. En esta etapa de nuestra revolución, los medios de producción están siendo utilizados indiscriminadamente por la burguesía apátrida, subordinada al imperio dirigido desde los EEUU para obligarnos a capitular en nuestra firme determinación de ser un pueblo libre, soberano y socialista. El desmantelamiento, saboteo y destrucción de los medios de producción y distribución de los productos básicos que permiten satisfacer nuestras necesidades materiales no tiene otro objetivo que el bloquear nuestro acceso a la alimentación, la salud y al resto de bienes y servicios que producimos los trabajadores, persigue este estratagema deshuesar nuestra economía y rendir a la revolución por hambre. La realidad hace que sea necesario acceder con urgencia a los medios de producción, pero no basta con acceder a ellos, el éxito depende si y solo si estos medios son socializados. Es decir si son verdaderamente controlados por el trabajo asociado a ellos. Ya nuestro Comandante Hugo Chávez lo sabía y en múltiples oportunidades se refirió a ello, nos habló de le necesidad de democratizar la economía, donde el hecho económico se realiza mediante la democratización de los actores productivos, quebrando en consecuencia las relaciones de poder establecidas y generando un nuevo modelo de producción que facilite la aparición de nuevas relaciones sociales en la producción, donde el individuo se exprese definitivamente como un ser social y se pueda desmontar la estructura de jerarquización que comanda la producción capitalista. No trata entonces de un cambio de mando, sino en el acto mismo de mandar, en el Socialismo la producción es comandada colectivamente y en ello participan todos los trabajadores, el mando debe ser una acción de la clase trabajadora consciente y por tanto colectiva que se logra mediante la auto organización democrática de la producción y con ella de la sociedad, que ya como abstracción no podrá oponerse y suprimir al ser social.

Es allí en donde los trabajadores evolucionamos para ser actores protagónicos de los cambios sociales y avanzamos en la comprensión de lo que somos a partir de nuestro origen, profundizamos en el conocimiento de la realidad y amplificamos sustancialmente los niveles de conciencia revolucionaria necesaria para la acción socialmente transformadora, la que a su vez seguirá aumentando como consecuencia de la lucha de clases permanente en la sociedad capitalista. La revolución en su dinámica conlleva una aceleración de la ampliación de la conciencia revolucionaria, abriendo caminos para la comprensión cada vez más profunda y precisa de la realidad, identificando con perfecta claridad a los actores sociales en el tablero de la confrontación de clases. Por eso las revoluciones avanzan en la misma medida que impulsan y desarrollan los niveles de conciencia de los pueblos que luchan y las ejecutan, ellas no generan mundos nuevos de la nada.

La humanidad ha desarrollado su proceso emancipatorio recorriendo un largo camino de conflictos, en la civilización occidental el transito del esclavismo al feudalismo y luego al capitalismo, pero el conflicto continua, ahora hacia el socialismo. Todo un devenir histórico signado por la lucha de clases como el motor fundamental que impulsa la trayectoria del Homo sapiens desde el primitivismo hasta un ser social que imperiosamente aspira pasar del reino de la necesidad al reino de la libertad. (F Engels)

Es en medio de esta confrontación de clases donde se generan nuevas formas de organización social, fuera de ella ninguna aparece de la nada, estas en su proceso de constitución se nutren de las experiencias pasadas, por eso van adquiriendo formas de autodeterminación, que les permite expresar elevados niveles de autonomía y de ejercicios de poder, condiciones que le son necesarias para desbordar las relaciones de explotación y dominación del modelo de producción existente, en nuestro caso el modelo capitalista, monoproductor, rentista, dependiente y neocolonial.

Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) tienen que ser una clara manifestación de este proceso, deben desarrollarse y desplegarse dentro de una relación de poder existente (capitalista), por eso estará en conflicto permanente con ella, con la especulación, el acaparamiento, la mercantilización, la acumulación de riqueza, el bachaqueo, el engaño y toda forma de ganancia capitalista, pero lo que es más transcendente es la necesaria democratización del trabajo socialmente necesario para que cada CLAP pueda cumplir sus objetivos con eficiencia y eficacia política. La planificación, organización y ejecución de todo lo concerniente a satisfacer las necesidades básicas de la población es una batalla que tiene carácter estratégico, en ella se avanza o se retrocede, se gana o se pierde la revolución. Por eso no se puede coaccionar, limitar, ni excluir la participación de nadie, todos los que quieran participar, deben hacerlo, todos los que quieran luchar, deben luchar con dignidad social, con autonomía.

Debemos ser capaces de reconocer y organizar nuestras propias fuerzas y eso solo lo puede hacer el pueblo en lucha con autonomía y autodeterminación, ya lo demostró el 13 de abril de 2002. Esa es nuestra gran fortaleza, organizarnos y funcionar totalmente fuera de la lógica del capital, en donde siempre estaremos desarrollando relaciones sociales no mercantilizadas. En los CLAP el trabajo colectivo de la clase nos da la posibilidad de satisfacer nuestras necesidades construyendo un modelo de abastecimiento y producción cuyas relaciones son de solidaridad, cooperación y amor para vivir con dignidad, que son en sí mismas premonitorias de lo nuevo, del Socialismo que se construye día a día y que nos lleva más allá del capital.

Deben ser los CLAP expresión genuina del poder popular no dependientes del Estado, la sociabilización más allá del gobierno-Estado que aún se rige en gran parte por la lógica del capital, no solo en lo organizativo asumir los ámbitos económicos, sino también lo político, un espacio de encuentro para el debate clarificador y formativo, el análisis de las experiencias y el abordaje y formulación de proyectos comunitarios de producción e intercambio y por sobre todas las cosas evitar que se transformen en espacios grupales, estériles y sectarios. Asumir el abastecimiento y la producción constituye en sí un acto liberador que debemos entender en toda su magnitud y esplendor, no se trata que los CLAP son un instrumento liberador que nos permitirá crear condiciones materiales para ser libres, sino todo lo contrario, somos capaces de crear los CLAP porque somos hombres y mujeres libres con capacidad para planificar y construir nuestro destino, que no es otro que el reino de la libertad, “La liberación de la clase trabajadora debe ser producto de la acción de la misma clase trabajadora” (Marx), en otras palabras “Los esclavos deben ser libres para su liberación antes de que puedan ser libres“ (H Marcuse). Entender que los CLAP son una realidad desde el mismo inicio de esta revolución, porque han estado en la conciencia de los revolucionarios desde mucho antes del triunfo de la revolución, o es que podría construirse el socialismo sin la democratización de la economía.

Aunque la primera fase de nuestra revolución permitió la profundización de nuestra liberación política e incremento considerablemente nuestros niveles de conciencia y soberanía, es ahora cuando la elevada conciencia de clase que se ha derivado durante este proceso, nos permite comprender y develar que los movimientos de nuestros enemigos representados en la dupla CAPITAL-DINERO, están determinados por la correlación de fuerzas existentes entre las clases en lucha, así que el abastecimiento y la producción constituyen expresiones de esta lucha separadas en el tiempo y el espacio (primero se produce luego se abastece).

La reciente decisión del City Bank de cesar sus actividades como banco base de la República Bolivariana de Venezuela es un fiel reflejo de este comportamiento, para ellos ya está claro que no ha sido suficiente todo lo que han emprendido contra nuestra férrea decisión de ser un pueblo libre, por el contrario ante cada agresión obtenemos nuevas victorias y avanzamos, ya intuyeron que no podrán con los CLAP, que como consecuencia de la derrota perderán el control del abastecimiento y la producción ya entienden que seremos capaces de crear nuestro modelo, creen que profundizando el bloqueo financiero podrán detener su derrota, sin embargo solo lograran incrementar la incertidumbre en los sectores que tradicionalmente operan en sus áreas de influencia, que bien vale decir cada día se hacen más estrechas ante el avance vertiginoso del mundo multipolar, que coloca al imperio en una situación cada vez más incierta.

“El antagonismo entre el capital-trabajo, más precisamente, mina de incertidumbre el nexo entre las condiciones de explotación y dominación presentes y futuras, nexo sobre el que justamente opera el capital-dinero. Los movimientos de capital-dinero son en este sentido apuestas siempre reversibles a la explotación futura del trabajo. La insubordinación del trabajo puede desmentir las expectativas del capital sobre las condiciones futuras de explotación y dominación y resultar en reflujos masivos de capital-dinero” (Bonnet A R).

La creación de la Gran Misión Abastecimiento Seguro se realiza en el marco de una fuerte y sostenida agresión imperialista que constituye en la práctica la ejecución permanente de acciones de guerra contra la patria, cuyo orígenes son de carácter violento, así sean armadas o no y que nos coloca en situaciones de emergencia nacional, por eso su finalidad es la de garantizar el funcionamiento del estado y la sociedad, el autoabastecimiento, la producción y el estricto control de las diversas actividades relacionadas como el flujo de mercancías y su distribución.

Estamos en un escenario difícil dirían algunos, yo diría estamos en revolución y estamos ante una excelente oportunidad para avanzar en la construcción de un nuevo modelo organizativo de la producción y el abastecimiento donde los CLAP constituyen una de las piedras fundamentales para sentar las bases que permitan desmercantilizar la producción, paso “sine qua non” en la construcción del socialismo del siglo XXI.

El presente es de lucha el futuro es nuestro. (E Guevara).

Bibliografía

Bonnet A R. (2006). El comando del capital –dinero y las crisis latinoamericanas: A 100 años del ¿Que hacer?. Editorial Monte Ávila Latinoamericana.

Bronfeld W, (2006). Estado, revolución y autodeterminación: A 100 años del ¿Que hacer?. Editorial Monte Ávila Latinoamericana.

Holloway J, (1993). Reforma del Estado: Capital global y Estado nacional, cuadernos del sur 16. Buenos Aires.

Holloway J, (2006). Revuelta y revolución o ¡Largate capital!: A 100 años del ¿Que hacer?. Editorial Monte Ávila Latinoamericana.

Marcuse H (1965) El Hombre Unidimensional. Editorial Arial 1988

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El bloqueo de Citibank pretende evitar la recomposición del chavismo

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La formalización del bloqueo financiero a Venezuela con el cierre de las cuentas de Citibank no debe ser separado de la salida de Kimberly-Clark, ni de la renovación de sanciones estadounidenses a funcionarios y militares venezolanos, auspiciada por Chevron Corp. Una fracción importante del poder económico global asume la vanguardia en el asedio contra el país ante la debilidad operativa de la MUD, hoy con sus principales recursos políticos agotados y en una depresión mayor que la de Sheryl Rubio.

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¿Cómo perfilar una política económica antiimperialista?

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En un panorama nacional en que se asoma la amenaza imperialista –definida no solo por la posibilidad de la intervención directa o tipo carta democrática, sino también por la amenaza de entrega por vía de la conciliación– hay que preguntarse, ¿cuáles serían las políticas económicas antiimperialistas, soberanas adecuadas para la coyuntura? ¿qué plan económico debe acompañar las tareas de carácter político y militar, de preparación y denuncia en la palestra mundial?

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