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[ENTREVISTA] Reinaldo Iturriza: “Quien logre renovar más rápido su clase política llevará la ventaja”

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ReinaldoIturriza

La contundente victoria del chavismo en las urnas pareció sorprender a propios y ajenos. Parte de su explicación requiere ahondar el entendimiento de qué es eso que se da en llamar chavismo.

Para eso entrevistamos a Reinaldo Iturriza, ex ministro del Poder Popular para las Comunas. Intelectual comprometido con la revolución bolivariana que sin embargo no duda en puntualizar críticas y desafíos que marcan a este movimiento por dentro y por fuera, como tampoco en dejar ciertas preguntas para los días que vendrán.

- En casi todas las coberturas que se han hecho de Venezuela en el exterior, el chavismo venía siendo representado como un cadáver político solo sustentado por el uso de la fuerza, ¿cómo explicar entonces su recomposición electoral en el contexto tan especial que marca  al país?

– Esa es la gran pregunta. Para el antichavismo eso reviste el carácter de un dilema existencial. Es la fuerza que principalmente debería estar haciéndose esa pregunta y creo que es quien menos se la hace. En esta oposición hay mucho de desconocer, desmerecer al otro sin la más mínima capacidad de reconocer las virtudes del adversario. Y al no superar eso, el antichavismo no ha logrado hacer una política que no pase por el menosprecio radical del otro. Esa incomprensión la lleva a cometer sucesivos errores.

Mi hipótesis es que cuando ellos apostaron a otra manera de hacer política ha coincidido con cuando comprendían de qué se trataba eso del chavismo. Esto tuvo su momento culminante en el 2012, el momento cumbre de Capriles, quien hizo una muy buena campaña pese a no haber ganado. A partir de ese momento, en la oposición ocurre una deriva estratégica cuya expresión fue la violencia de 2014 y 2017. Que aparte de muertes y de pérdidas materiales implica una degradación de la vida política. Una rabia mal canalizada que podíamos pagar nosotros y lo vimos tal cual. Ese autoexamen es muy difícil para ellos.

- La deriva hacia la anti política, se podría decir.

– Sí, son expresiones muy cercanas a la anti política pero son también maneras cómo se expresa la disputa a lo interno del antichavismo. Hemos tenido cinco años de una lucha encarnizada a su interior por ver quién se hace con el liderazgo de ese movimiento. Pero tras asumir la Asamblea Nacional lo que hace su clase política es desperdiciar un capital político como no lo habían acumulado en 18 años. Si ves esta incomprensión radical de origen de lo que es el chavismo que ellos tienen y a esta clase política que está atravesada por tensiones internas muy agudas no es muy complicado entender por qué es derrotada la oposición. Y aún no hemos hablado de las virtudes y errores del chavismo.

- ¿Y si tuvieras que hablar del chavismo?

– Hay una disputa casi tan aguda en el chavismo, sobre todo en el último par de años. Antes podíamos posponer esa discusión pero ahora es imposible no hablar de cómo se expresa la lucha de clases al interior del chavismo. El gran dilema del chavismo como movimiento político es que haya una conducción clara de la economía, que haya un liderazgo político sobre la económica, que me parece evidente que no lo hay. Esto sobrepasa por mucho al presidente.

Seguir haciendo análisis que partan sobre si Maduro es capaz o no es extremadamente superficial. Es un mérito del chavismo que aun pese a estas condiciones, el presidente haya logrado preservar la unidad y conducir al chavismo.

- ¿Lo reconoces como un mérito de Maduro?

– Sí. Sin la intención de salvarlo de los errores que pueda haber cometido, creo se ha sido extremadamente severo con la figura de Maduro. Tiene mucho más mérito del que le reconocemos.

- Si tuvieras que graficar los elementos centrales de esta interna…

– El chavismo desde el origen fue un movimiento aluvional. Hay una tradición de izquierda que se reconoce en el chavismo, que lo alimenta, pero el chavismo es mucho más que eso. Aunque haya una derecha chavista, de un nacionalismo más conservador, ella nunca fue hegemónica. Parte del liderazgo de Chávez, ese tema medio mítico y tabú que todo el mundo reconoce pero no nos hemos detenido en explicar, tiene que ver con su capacidad de mediar entre las distintas tendencias, de aglutinar en torno a su figura a todos los chavismos. Chávez construye ese liderazgo conforme avanzan los años, ejerciéndolo y venciendo batallas, garantizando el protagonismo popular. Y el sujeto popular va construyendo con Chávez y dándole forma a esa figura de los comunes, medio poética y romántica, que aún tenemos que terminar de comprender mejor.

Hay un chavismo de impronta conservadora que tiene una profunda desconfianza en la potencia popular, que ha estado siempre pero que Chávez lo mantuvo a raya en sentido positivo, poniéndolo al servicio del conjunto revolucionario. Esas líneas de fuerza  conservadora adquieren un protagonismo que no tenían hasta entonces. Una clase política muy burocratizada, clientelar, en línea de continuidad con la clase política tradicional en cuanto a sus métodos políticos.

El chavismo supuso una ruptura con esas formas de hacer política pero eso no quita que haya líneas que le apuestan a esa manera. Lo que el presidente Maduro llamó “la nueva clase”, un fenómeno que sucede en todos los procesos revolucionarios. Esa tensión atraviesa al proceso bolivariano desde sus inicios y se ha ido agudizando con la crisis económica.

- El chavismo “salvaje” que has mencionado en algunos de tus escritos.

– Es un sujeto concreto que copa ese espacio que son los consejos comunales y las comunas. Es un sujeto inmensamente mayoritario que jamás milito en partido político alguno y se politizó con Chávez durante la revolución bolivariana. Que bebe mucho de la tradición de izquierda pero la excede y que se reencuentra con la historia nacional en un proceso de subjetivación fascinante. La creación del PSUV supone el intento de darle continuidad a ese proceso aunque a mi juicio lo que hace es encorsetarlo.

El chavismo nunca dejó de ser un sujeto diverso y cuando desaparece el comandante Chávez nadie tiene la capacidad de aglutinar a las tendencias como antes. Por eso es tan meritorio el hecho de que Nicolás haya logrado garantizar la cohesión del movimiento a pesar de que las tensiones se agudizan conforme se agudiza la situación económica, donde las tendencias conservadoras van agarrando fuerza. De allí uno de los desafíos fundamentales es el control de la economía.

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Con las elecciones regionales del 15 de octubre el chavismo reconstruyó su mayoría electoral y sumió a la oposición en su mayor crisis de los años recientes. Segunda parte de la entrevista con Reinaldo Iturriza, ex ministro del Poder Popular para las Comunas y ex candidato constituyentista, en busca de desafíos y posibilidades que se desprenden de este nuevo escenario.

- Un suceso importante para entender los giros en esta coyuntura fue la Constituyente, que sentó las bases políticas para la victoria del domingo 15.

– Sin duda, nosotros tenemos una Venezuela a partir del 1 de abril, a partir de que comenzara la nueva oleada de manifestaciones que muy pronto se volvieron violentas. El momento después del 30 de julio es otro, hay un antes y un después, y después de este domingo hay otro país. En menos de seis meses hemos atravesado tres momentos políticos claramente diferenciados.

Ese es el valor de la Constituyente como una alternativa para destrancar el juego político, para que el conflicto se canalizara democráticamente. Estuvimos en serísimo riesgo, tal vez como nunca antes, de una guerra civil y fue extraordinariamente importante la función de Vladimir Padrino López como ministro de defensa y de Nicolás Maduro. Había tendencias que apostaban a salidas de fuerza. Y Nicolás, de forma muy similar a como el comandante Chávez solía hacer las cosas, le apostó siempre a la salida política.

Eso se confirmó el 30 de julio porque nadie se esperaba que votaran 8 millones de personas. Fue más allá de la capacidad de la maquinaria chavista, una cosa muy espontánea en el buen sentido. Sin la convocatoria amplia a ciudadanos y ciudadanas no hubiéramos tenido esos resultados.

- A partir de la ANC se conjugaron expectativas y potencialidades en la base del chavismo. Gente que se sintió alejada o excluida en los últimos años del proceso político volvió a incorporarse.

– Creo que el presidente intuyó que fuera así porque si no sería un fracaso. Desde el inicio se lo planteó con una retórica muy radical, se lo planteó siempre como una iniciativa política de los ciudadanos, no partidista. El chavismo es desde el origen profundamente anti partido.

- Paradójico en cierto sentido…

– Y algo que nos puede jugar en contra, a favor, gustar o no pero es así. Pero que motivó la participación porque la valoración general era que lo que estaba en juego iba muchos más allá de quien entraba y quién no.

Con motivo de la selección de los candidatos a diputados y diputadas en el 2015 hubo un proceso de consulta de las bases en el PSUV que fue “sorpresivamente” masivo. Pero la clase política terminó desconociendo los resultados eligiendo candidatos por cooptación, en algunos casos respetando la voluntad de las mayorías pero en otros no. Esa elección la perdimos. Es un precedente importante para la dinámica del partido que muchas veces se nos escapa.

Hay una apuesta del chavismo de base por participar masivamente cuando se le abre la oportunidad y la clase política chavista tiene que dejar de desconocer la voluntad de las mayorías populares. No creo que esa sea la posición del presidente y de gente cercana pero es una tentación enorme para la clase política chavista como un todo.

El riesgo es que los resultados pueden ser un espejismo. Por eso es tan significativo lo que rescataba Héctor Rodríguez: la victoria y la derrota son una farsa, no podemos encandilarnos por ninguna. Si somos derrotados hay que corregir y si ganamos no encandilarnos. La actitud debería propender siempre a reconocer al protagonismo popular. Necesariamente el chavismo tiene que saldar cuentas con esa burocracia política para que el chavismo popular pase a tener mayor peso en la política.

A la par del esfuerzo que uno tiene que hacer a lo interno, una de mis preocupaciones es cómo hablarle a ese sector del antichavismo que no tiene traducción política. El chavismo sí tiene unas figuras en las que puede reconocerse, gente honesta, revolucionaria. El antichavismo no tiene a nadie. Eso permite que el sector más facho se exprese, que fue derrotado en estas elecciones, la táctica violenta fue la derrotada. Yo no creo que esa sea la mayoría del antichavismo. Ese impasse en el análisis me parece necesario resolverlo.

- Viendo el alto índice de abstención concentrada en zonas de ingresos altos y medios, bastiones de la oposición, me pregunto si no veremos una dinámica en la que se agudice la disyuntiva entre esas dos vías, el lado electoralista pragmático y un núcleo duro que apueste por vías antidemocráticas.

– Yo creo que ellos van a mantener la MUD pese a que está herida de muerte. Me imagino que prefieren pagar el costo político de mantenerla que de cerrarla. Tal vez el dato más importante de esta elección es la muerte política de Capriles y de esa generación que se suponía que iban a suceder a los adecos y los copeyanos. Ninguno tiene el perfil para asumir el liderazgo de la oposición. Primero Justicia fue la gran derrotada en esta elección. Esa es la importancia de la victoria chavista en Lara contra Henri Falcón. La paliza que le dieron a Voluntad Popular en cualquier lugar que se presentó, que se abstuvo dirán pero la realidad es que fue derrotada.

Entonces ¿quién va a ser? Creo que van a buscar a alguien de afuera, que van a apostarle a un outsider. Mi hipótesis es que van a sacar bajo la manga una figura como Lorenzo Mendoza, un empresario. Creo que lo inteligente sería desmarcarse de la clase política, y ahorita creo que quien se desmarque de la clase política, sea del signo que sea, tiene ya el favor de la mitad de la población.

- Hay una urgencia de renovación entonces

– Esa es la importancia de la victoria de Héctor Rodríguez porque te habla de la importancia del cambio generacional, el cual está supeditado al cambio en la manera de hacer política. Alguna gente me decía que no le gustaba mucho la campaña de Héctor, que porque no se vestía de rojo, que le apuntaba a un público más de clase media, una cosa despolarizada. Yo no estoy de acuerdo, creo que él no era despolarizado en absoluto. Creo que la gran virtud de su campaña fue hablar de los problemas concretos de la población y ese tipo de liderazgo es lo que está buscando tanto el chavismo como el antichavismo.

Venimos de vivir la política con Chávez por 15 años, sabemos que la política se puede hacer de otra forma, lo hicimos y lo hacemos. La gente no votaba por Chávez porque le diera una computadora o un teléfono, la revolución siempre se trató de otra cosa. Quien logre renovar más rápido su clase política llevará la ventaja para el 2018 y para lo que vendrá.

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