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[Che] 5 Décadas, 5 Anécdotas

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Se cumplen 50 años de un nacimiento, el de la idea guevarista, que desde entonces no ha dejado de expandirse y consolidarse mundialmente, principalmente en las juventudes de todas las latitudes e idiomas. Precisamente es este grupo etario el más propenso a apropiarse de las ideas del Che, ya que ha sido su faceta rebelde y temeraria la de mayor divulgación, dejando de lado otras igualmente desarrolladas y características. En el marco de esta ineludible conmemoración hemos querido reseñar cinco anécdotas poco conocidas y algo peculiares, que resaltan esas otras cualidades del luchador y pensador revolucionario:


 

Osadía abismal

Parecía ser capaz de todo, no temerle a nada -o por lo menos no demostrarlo-, siempre a la vanguardia de la tarea sin importar el peligro explícito o latente (o tal vez con una plena comprensión). A mediados del año 1958 las fuerzas revolucionarias han consolidado la lucha: territorios liberados, el apoyo popular crece, y se hacen de nuevos medios de acción, en medio de este escenario el comandante guerrillero Fernández Mell reporta:

"Una parte del trayecto hasta las Vegas la hicimos en un jeep y como estaba lloviendo, el camino era muy malo y el Che cogía los atajos con desfiladeros con mucha disposición, pero muy poca pericia, y sólo me decía <En cuanto lleguemos te voy a contar algo>. Y efectivamente, en cuantos nos apeamos me dijo que <era la primera vez que manejaba>". [1]

Después de la victoria de la revolución cubana aprendió incluso a pilotar aeronaves. También, a pesar de su férreo carácter, era conocido su particular sentido del humor como se aprecia en esta y la siguiente anécdota.

Al mal tiempo buen humor

En el año 1953, durante su travesía en Guayaquil, decidiendo con sus compañeros hacía donde continuar el viaje, posibilidad ésta -la de continuar el viaje- alcanzada gracias a algunas gestiones diplomáticas que les habían conseguido unos pasajes gratuitos en la “flota blanca” de la United Fruit Co., una de las primeras empresas nacionalizadas luego de la victoria de la revolución cubana. “De coincidencias está lleno el mundo”. Muy a pesar de las circunstancias: sin dinero, casi desnudos, dificultades para alimentarse, y apenas “milagrosamente” pudiendo continuar el viaje; el sentido del humor de Ernesto siempre estuvo presente:

“La idea de que todos nos volveríamos a reunir en Panamá, para llegar juntos a Guatemala, nos puso de buen humor esa noche. Y Guevara lo completó, ganándonos una apuesta. Aseguró que el calzoncillo que llevaba puesto, y que era el único desde hacía dos meses, estaba tan impregnado de tierra del camino que podía quedarse parado sin necesidad de sostenerlo. No le creímos. Guevara se quitó los pantalones, y ante nuestros ojos apareció una prenda íntima desfigurada en el pantalón de trabajo de un albañil, tan tiesa estaba la tela, de un color inverosímil. Se los quitó también, y tuvimos que resignarnos: Guevara había ganado la apuesta... en medio de nuestras carcajadas...”. [2]

El buen humor del Che eventualmente hacía acto de presencia, y animaba, además de en muchos casos servir como instrumento didáctico gracias a su vasto y diverso intelecto.

Inteligencia

Una de las facetas menos divulgadas del cubano/argentino es la intelectual, probablemente los emporios mundiales de la comunicación se han dado a la tarea de arraigar en el imaginario mundial al violento y temerario guerrillero con el objetivo de menospreciar, entre otras, esta impresionante cualidad del Che, que desarrolló como excelente acompañante a sus solitarios episodios de asma, se dedicó a la incesante lectura/estudio de innumerables temas como filosofía, psicología y literatura en general, además de su formación como médico. Además de la vasta producción intelectual del Che como revolucionario, les regalamos la siguiente anécdota que ilustra un poco más este rasgo.

Luego de su primer viaje por sudamérica junto al ya médico Alberto Granados, Ernesto regresa a Argentina para terminar la carrera, le faltaban varias materias (aproximadamente 15, demasiadas pensó la mayoría) pero su determinación y sus planes para continuar viajando, fueron suficiente motivación para alcanzar la meta. El día de presentación para aprobar una de estas materias fue de larga espera, desde las siete de la mañana y sin haber desayunado, cuando se hizo mediodía el Che no aguanto y se sentó en un mesón de mármol a pelar e ingerir una naranja para calmar el hambre. Uno de los profesores que debía evaluarlo se percató del hecho y le reclamó, a lo que el alumno Guevara contestó aduciendo las circunstancias de la larga espera y el ya incontenible apetito. Las consecuencias fueron ser el primero a evaluar, y con dificultad y contundencia mayor a la acostumbrada por el comité correspondiente. Pero el Che además de preparación poseía una formación intelectual integral, conforme la evaluación avanzaba tornábase más a duelo, que culminó con las siguientes palabras del profesor:

- "Doctor -aludía con esto que el alumno aprobaba-, no me queda más remedio que ponerle un <distinguido>". [3]

El Che además de los mencionados conocimientos en diversas disciplinas, hablaba varios idiomas desde temprana edad, y practicaba ajedrez entre otros deportes, el resto de ellos de alta exigencia física.

¿Determinación u Obstinación?

Es bien conocido que sufría de asma desde muy pequeño, característica física que para el común habría sido un serio impedimento para practicar algún deporte, pero no para el Che. Jugó baloncesto, fútbol, balonmano, tenis, practicó natación, equitación, buceo, esgrima y patinaje entre otras disciplinas[4], pero su verdadera pasión deportiva fue el rugby. Los ataques de asma no cesaron, así que apeló a la solidaridad de sus compañeros.

Mientras el Che corría la cancha, hacia delante o hacia atrás, con o sin el balón, un verdadero compañero iba junto a él por la parte exterior de la línea lateral con el inhalador, para que en la primera pausa inmediatamente después a cada ataque aplicarse la respectiva dosis. [5]

Algunos calificarían este arriesgado y tortuoso comportamiento como obstinado, otros lo califican de ejemplar perseverancia que le permitía alcanzar todo lo que se proponía.

Ejemplo, Disciplina y Justicia

Siempre fue ejemplar, y esa conducta era emulada por quienes le rodeaban y cuando no era así, él mismo les convencía/increpaba para que se comportaran según las leyes y la disciplina que garantizan una sociedad más justa. Muchas son las anécdotas a este respecto, y como reza el dicho: "El ejemplo comienza por casa".

En ocasión de la visita de un ex‑compañero de viaje, Ricardo Rojo, a Cuba, éste fue testigo de un incidente doméstico que daba cuenta del carácter ejemplar y la lucha contra la corrupción que Guevara imponía, no solo a sí mismo sino a su familia. Su esposa le llamó para solicitarle el automóvil -asignado a él- a fin de realizar unas compras necesarias en la ciudad, a lo que el Che, enfáticamente le respondió:

- "No Aleida, no, tú sabes que el auto es del gobierno, no mío, y por lo tanto tú no puedes aprovecharte de él. Tú viajas en omnibus como todo el mundo.". [6]

La discusión continúo a su regreso a casa, con su madre, Celia, y su esposa, Aleida, reiterando la obligación de extraer de su posición de gobierno solamente lo necesario.

Anécdotas de este tipo sobran en la literatura [7] [8] y en el imaginario social cubano principalmente, para ratificar el compromiso del Che contra la corrupción y la burocracia, y el ejemplo como la mejor manera de enseñar.

Un ser humano comprometido con su especie, fiel a sus ideales, y con una visión de la realidad social y política extremadamente profunda y crítica, venía de otros tiempos, o jugaba con él, haciendo parecer que el futuro era hoy, un futuro que aquellos que luchamos por un mundo más justo, humano y alegre anhelamos cercano. Por eso todo lo que hizo, su cotidianidad sorprendía a quienes atestiguaban sus prácticas, y las anécdotas sobran, o más bien faltan para que su ejemplo nos guíe, nos aliente y nos alimente en esta prolongada e inexorable lucha.

"Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che!"
Fidel Castro, 18/Octubre/1967

Referencias:
[1] Tiempo de Che, primer ensayo de cronología (Biblioteca Nacional José Martí, Cuba - 1969): p. 17.
[2] Mi amigo el Che (Ricardo Rojo, Colombia - 2007): p. 54.
[3] Mi hijo el Che (Ernesto Guevara Lynch, España - 1981): p. 234.
[4] Ibid: p. 240.
[5] Reseñado entre otros por Paco I. Taibo: https://www.youtube.com/watch?v=C90OALrOSKQ
[6] Mi amigo el Che: p. 165.
[7] El Che ministro: p. 236, luego de una visita a unas fábricas relata Tirso, "Fuimos a almorzar al pequeño salón de reuniones del Ministro. Para mi gran sorpresa nos sirvieron a cada uno un bistec bien grande. Al Che, como buen argentino, una de las comidas que más le gustaba era esa. Como eran momentos de gran escasez, él miró el plato y llamó a Manresa (su jefe de despacho): <¿Qué es esto? Esta carne no nos toca. Llévensela>."
[8] Ernesto Guevara, también conocido como el Che (Paco I. Taibo, 1996): p. 2036, "El día en que salió para Nueva York, donde habría de representar a Cuba ante la ONU, el comandante Ernesto Guevara no tenía calcetines. Sus viejos pares estaban llenos de agujeros y su tarjeta de racionamiento no le daba derecho a otros hasta dentro de un mes. A él no se le hubiera ocurrido pedir un nuevo par y lo que hacía era usar botas altas..."
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