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Aprendiendo de la Historia: 6 de Septiembre de 1815: Bolívar y su Carta de Jamaica

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carta de jamaica

Luego de la caída de la Segunda República, Bolívar busca apoyo en la Nueva Granada para emprender una nueva Campaña Admirable y regresar a Venezuela como lo hizo en 1813. No obstante, no cuenta con apoyo alguno y termina en Jamaica, desde donde escribe el 6 de Septiembre de 1815, en Kingston, su célebre carta.

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Aprendiendo de la Historia: Siria y La Primera Declaración de La Habana

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El 2 de septiembre de 1960 “junto a la imagen y el recuerdo de José Martí” se realizó en la mítica Plaza de la Revolución Cubana la Asamblea General Nacional del pueblo de Cuba, con el objetivo de aprobar la histórica Primera Declaración de La Habana.

Esta Declaración fue hecha como respuesta a la Declaración de San José, emitida en la VII Conferencia de Cancilleres de la OEA, en San José de Costa Rica, el 28 de agosto de 1960, y donde se condenaba a Cuba por sostener relaciones políticas con la Unión Soviética intentando aislarla del resto del continente -contando con el apoyo de los gobiernos lacayos de entonces, representados en la OEA- y convalidar una intervención militar contra la isla.

De esta misma reunión en Costa Rica se desprende la actitud digna del entonces canciller venezolano Ignacio Luis Arcaya quien contra la voluntad del gobierno de Rómulo Betancourt se negó a firmar los acuerdos y declaración de San José.

Junto con Fidel Castro, el pueblo, que había abarrotado la Plaza de la Revolución, se constituyó en Asamblea General Nacional y aprobó la Primera Declaración de La Habana.

En algunos de los párrafos de la Declaración se puede leer: “En nombre propio, y recogiendo el sentir de los pueblos de nuestra América, la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba (…) Condena en todos sus términos la denominada Declaración de San José de Costa Rica, documento dictado por el Imperialismo Norteamericano, y atentatorio a la autodeterminación nacional, la soberanía y la dignidad de los pueblos hermanos del Continente”. Más adelante dice: “La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba postula (…) el deber de las naciones oprimidas y explotadas a luchar por su liberación; el deber de cada pueblo a la solidaridad con todos los pueblos oprimidos, colonizados, explotados o agredidos, sea cual fuere el lugar del mundo en que éstos se encuentren y la distancia geográfica que los separe. ¡Todos los pueblos del mundo son hermanos!”.

Vibrantes momentos del transitar revolucionario de la Revolución Cubana, lleno de internacionalismo, de antiimperialismo, anticapitalismo, y de rechazo firme a la legalidad imperial que aún hoy es necesario desafiar. Qué aleccionador sería para el continente y el mundo una Primera Declaración de Caracas, en la que ante millones de venezolanos, la Revolución Bolivariana elevara con virilidad su voz ante la aberrante e hipócrita guerra a la que es sometida la nación y el pueblo Sirio. Qué impulso inmenso a la conciencia internacionalista de nuestro pueblo y del continente. Qué impulso inmenso a nuestra Revolución y al ejemplo que el mundo aguarda.

Lea el texto íntegro de La Primera Declaración de La Habana: http://www.pcc.cu/pdf/documentos/otros_doc/primera_declaracion_habana.pdf

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130° Aniversario de la muerte de Carlos Marx

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CARLOS MARX. Por Lenin

(Fragmento)
(Breve esbozo biográfico, con una exposición del marxismo)[1]:

Carlos Marx nació el 5 de mayo (según el nuevo calendario) de 1818 en Tréveris (ciudad de la Prusia renana). Su padre era un abogado judío, convertido en 1824 al protestantismo. La familia de Marx era una familia acomodada, culta, pero no revolucionaria. Después de terminar en Tréveris sus estudios de bachillerato, Marx se inscribió en la universidad, primero en la de Bonn y luego en la de Berlín, estudiando jurisprudencia y, sobre todo, historia y filosofía. En 1841 terminó sus estudios universitarios, presentando una tesis sobre la filosofía de Epicuro. Por sus concepciones, Marx era entonces todavía un idealista hegeliano. En Berlín se adhirió al círculo de los "hegelianos de izquierda" (Bruno Bauer y otros), que se esforzaban por extraer de la filosofía de Hegel conclusiones ateas y revolucionarias.

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¡Gloria al bravo Chávez!. Por Atilio Borón

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chavez saludaCuesta muchísimo asimilar la dolorosa noticia del fallecimiento de Hugo Chávez Frías. No puede uno dejar de maldecir el infortunio que priva a Nuestra América de uno de los pocos “imprescindibles”, al decir de Bertolt Brecht, en la inconclusa lucha por nuestra segunda y definitiva independencia. La historia dará su veredicto sobre la tarea cumplida por Chávez, aunque no dudamos que será muy positivo. Más allá de cualquier discusión que legítimamente puede darse al interior del campo antiimperialista –no siempre lo suficientemente sabio como para distinguir con claridad amigos y enemigos- hay que partir reconociendo que el líder bolivariano dio vuelta una página en la historia venezolana y, ¿por qué no?, latinoamericana. Desde hoy se hablará de una Venezuela y Latinoamérica anterior y de otra posterior a Chávez, y no sería temerario conjeturar que los cambios que impulsó y protagonizó como muy pocos en nuestra historia llevan el sello de la irreversibilidad. Los resultados de las recientes elecciones venezolanas –reflejos de la maduración de la conciencia política de un pueblo- otorgan sustento a este pronóstico. Se puede desandar el camino de las nacionalizaciones y privatizar a las empresas públicas, pero es infinitamente más difícil lograr que un pueblo que adquirió conciencia de su libertad retroceda hasta instalarse nuevamente en la sumisión. En su dimensión continental, Chávez fue el protagonista principal de la derrota del más ambicioso proyecto del imperio para América Latina: el ALCA. Esto bastaría para instalarlo en la galería de los grandes patriotas de Nuestra América. Pero hizo mucho más.

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Un hombre y los demás hombres...

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No sabemos a quien dedicó este poema el Chino Valera, pero se lo dedicamos al Comandante, en honor a su vida combatiente

En principio hijo nacido de padre y madre

fuiste bautizado sin alegato alguno

y porque sabías poco y no era tiempo de defensas

quisieron enseñarte a amar a Dios sobre todas las cosas

y sólo veías con buenos ojos la luz a través de los vitrales

porque los días de sol fueron amables contigo.

 

A la edad diez años mucho te pesaba Dios, te aburría tanto que fuiste triste tú

y fue tu triste tu calzado municipal y aún más tristes tus

pantalones cortos,

 

Amabas todas las cosas.

Quisiste sonreír, necesitabas sonreír y renunciaste a él,

renunciaste a los ritos sagrados y fiestas de guardar

y escogiste el camino de la vida, el camino de los vientos

y las ramas de los árboles,

durante días y noches caminaste el techo de los ríos,

fuiste enterado dónde nacen las aguas

y al regreso cantaste tus hazañas alrededor de un fuego.

 

Aprendiste de memoria cada piedra, cada hierba y

[cada ojo

de las colinas que rodean las tierras bajas de tu existencia.

 

Fuiste buscador de tesoros perdidos y sólo hallaste

[serpientes de colores,

vergüenzas y un susto para el desespero.

 

Fuiste descubridor de aldeas situadas

a nivel de tu misma condición, allá donde reina la llovizna.

 

Fuiste amante de bestias núbiles de miradas apacibles

[y extrañas maneras de celar.

Fuiste vendedor de golosinas en la puerta de los teatros

y pequeño ladrón de pequeñas cosas.

 

Fuiste recogedor de chamizas para los fogones indigentes.

 

Fuiste defensor de los límites de tu barrio

a puño limpio contra los invasores que se atrevían.

Y fuiste solidario.

 

Compraste una botella de candelas azules

y sobre las calles trasnochadas

extrañaste tu lengua como pesada palabra de cobre,

tuviste que ver con prostitutas

y un récord de 1,7 en cien metros libres se hace en

mucho menos,

pero jamás corregiste errores.

 

Tu corazón giraba desatado.

 

Las contradicciones echaron las cartas sobre la mesa

y tomaste partido y te convulsionaste en la lucha de

clases

tus esperas y tus energías organizadas,

has pagado una parte de tu cuota de cárcel y la muerte

como un silbo en los agites.

Amás incondicionalmente

y eres amado con vehemencia y no tolerado más de

una estación

aún la nocia te espera a media noche

y no es apostasía porque son pocos los amantes sonoros.

 

De libro en libro un día te recibiste,

saliste tocando, llamando, poniéndote a la orden,

las puertas dieron en tus narices, dejaste el asunto

de ese modo

y optaste por cantar y luchar, es la consigna.

 

Hay en tus haberes un carnet clandestino,

todo un año solar sin un centavo,

en el rostro querencias de los combates callejeros

y en las sienes una cantera de poemas.

 

Te faltan muchas cosas.

 

No es una tabla rasa ni estás en cero

porque desde tu niñez siempre fuiste solidario.

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A 3 años de la siembra de nuestro joven Compañero Yorsiño Carrilo

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25 de enero o no te has ido

Te veo caminar fugazmente

Y llegas aquí

Sonriente, ingenuo y loco

El tiempo aún no es para ti

No hay temor

Solo amor.


Te veo soñar, en medio del atardecer

Y preguntas ¿Cuánto queda? ¿Qué ha pasado?

Sin importar continúas

no sabía

¡Estabas ahí!

Ahí vienes, queda poco, no sigas detente aquí,

Falta poco, no te apresures

otros tiempos serán para ti

 

Continuamos sin saber donde estabas tú,

llegas pronto, vete de aquí

no es tu tiempo, regresa pronto

no se que haces aquí

falta poco...


Ya te veo ¡abatido! estás ahí.

¡qué ha pasado!

tu sonrisa, se ha perdido,

tus ojos, se han cerrado,

tu corazón apagado, por las balas y el fusil,

No te vayas,

No tan pronto,

para siempre te has quedado,

Aún te veo caminando y soñando,

ya te has ido, 

Aún sigues ahí,

queda poco, no nos dejes

la esperanza no has dejado.

No te vayas, el recuerdo,

lo acordado,

lo soñado,

Siempre estas aquí

No te has ido

Te has quedado

Para siempre.

Hasta Siempre.

Camarada hasta siempre

te has quedado

Aún te veo

No te has ido… te has quedado…

Wilmer Melo.

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