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[ELISEO SUBIELA] De cómo buscar la poesía en la pantalla

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A los 71 años murió ayer el realizador argentino Eliseo Subiela

El cine es el único sueño que se tiene con los ojos abiertos. Una sala es el único lugar en el que, a oscuras, vemos más. Si fuera arquitecto me hubiera especializado en la construcción de cines. No ya por mi amor a las películas, sino porque no creo que haya una misión más poética de la arquitectura que la construcción de espacios donde la gente va a soñar. Cuando me hice director profesional, mis sensaciones en la oscuridad de la sala se fueron modificando. Ahora confieso que cada vez que se apaga la luz siento una especie de acuciante pregunta que me hermana con todos los cineastas: ¿Y ahora qué te cuento? Aunque la película no sea mía”. Así pensaba el director, guionista y docente de cine Eliseo Subiela, fallecido en la madrugada del 25 de diciembre, dos días antes de cumplir 72 años.

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A 22 años: Fidel y Chávez, su primer abrazo

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Venezuela es el país que más frecuenta Fidel en toda su vida: once veces. La primera visita ocurre en abril de 1948. Tiene 21 años y va hacia Bogotá a un congreso latinoamericano de estudiantes, de solidaridad con las causas anticoloniales y antimperialistas –Puerto Rico, Las Malvinas, Panamá– y contra las dictaduras. Antes, pasa por Caracas a fin de invitar a los universitarios venezolanos.

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Fidel, una parte de nosotros

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Fidel Castro, quien murió el viernes, es como Casablanca (la película) o la Torre Eiffel. Estos son entes que, como dijera Roland Barthes, figuran tan centralmente en nuestro imaginario que poco podemos decir sobre ellos. Fidel es así. Sus frases son tan integrales a nuestro concepto de lo que es ser revolucionario que parecería no haber una perspectiva desde la cual evaluar su pensamiento. Sin embargo debemos hacer un esfuerzo y tratar de desentrañar lo que Fidel y su legado significan hoy día.

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Papá, ha muerto el “Dictador” Fidel

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Papá, al despertar escuché en una radio española que la noche del 25 de noviembre, en hora cubana, “ha fallecido en su cama el Dictador Fidel Castro a los 90 años”. Un dictador del que hemos oído hablar mucho durante años y por simple inquietud del momento me he puesto a investigar qué cosas malas hizo al pueblo de Cuba.

Si, papá, leí en un tal Informe del PNUD que ese Dictador hizo que Cuba sea uno de los pocos países de Latinoamérica con Alto Índice de Desarrollo Humano (IDH)[1]. Posiblemente manipuló datos, ¿no?

Seguí leyendo, cada vez con más interés, descubrí que ese Dictador sitúo a Cuba como el único país de Latinoamérica donde no existe la desnutrición infantil, según UNICEF[2]. A lo mejor, Papá, les interesaba dar de comer a los niños para aprovecharse cuando fueran mayores.

También, pude saber que el Dictador Fidel hizo que Cuba tenga hoy un sistema de salud pública mundialmente reconocido, por su eficiencia y eficacia[3]. Siendo Cuba el primer país en conseguir que no se transmita de madre a hijo el VIH[4]. ¿Esto era algo bueno, no? Ya empecé a sentir muchas confusiones.

Leí, sin olvidarme de la Historia, que el Dictador hizo que Cuba fuese el primer país de todo el continente americano en aprobar el Derecho al Aborto Libre y Gratuito. Siendo Cuba alabada por su apuesta en la Equidad de Género.[5] ¿Podría ser que el Dictador Fidel matase a bebés de las mujeres más busconas?

Y revisando sus relaciones internacionales, Fidel hizo que Cuba sea potencia mundial en Cooperación Internacional y Solidaridad con más de 60.000 expatriados[6] y empleando en esta obra el 2% de su PIB. ¿A lo mejor quería propagar el socialismo por las mentes de otros países? ¿Posiblemente enviaba predicadores y médicos?

Mis dudas cada vez son más vacías, más sin sentido, más rebuscadas. No entiendo Papá a este Dictador. Además, leí cosas todavía más extrañas cómo que era un militar vestido siempre de su verde oliva pero fue luego uno de los principales mediadores del Proceso de Paz de Colombia. ¿Guerra o Paz? ¿Paz o Guerra? ¿Que quería?

Mi creencia, impuesta no sé de dónde, sobre Fidel Castro ser un Dictador acabó derrumbándose al leer que el 90% de los cubanos y cubanas participaban en el sistema electoral sin ser el voto obligatorio. ¿Sin obligación votaban?

Me empecé a dar cuenta haciendo comparativas que a veces, contradictoriamente, los que se etiquetan de Libertad y llaman a la vez a Fidel Dictador son más que Libertad, Libertinaje. Es decir, en Estados Unidos mueren diariamente personas por sus “libres” armas de fuego, mientras que Cuba es uno de los países más seguros del mundo al prohibir el “Dictador” (ya empiezo a poner comillas) las armas de fuego.

Un “Dictador”, como pude leer que hizo que Cuba, a pesar de ese duro Bloqueo de los Estados Unidos durante más de 50 años, cumpliera con gran parte de los Objetivos del Milenio (2000-2015) como Desarrollo Humano[7].

Y en Medio Ambiente, el “Dictador” Fidel hizo que Cuba sea el único país en conseguir un Desarrollo Sostenible, con una baja Huella Ecológica según la ONG WWF.[8] Y como no, finalmente, pude comprobar que Cuba es potencia mundial en el Deporte, no con un fin económico sino como estrategia de integración social para la juventud.

Entonces, después de leer todo esto, Papá, me he ido dando cuenta en proceso de muchas cosas sobre el fallecido Fidel Castro. ¿Dónde están esos males que supuestamente hizo Fidel al pueblo cubano y de los qué tanto nos hablan algunos periodistas y políticos? ¿Ha sido Fidel un Dictador cuando contradictoriamente los mecanismos que podemos entender cómo Dictadura no lo ha ejercido? Hay muchas cosas que se pueden debatir y criticar sobre Fidel y la Revolución Cubana pero hoy me di cuenta de algo que él mismo implementó como principio, con cultura y educación, con lectura, con escuelas, con inquietudes de saber e investigar, nos podemos liberar de muchas de las mentiras que nos cuentan. Hoy me di cuenta que a “Fidel, finalmente, la Historia le Absolvió”.

Referencias:

[1] http://blogs.elpais.com/eco-americano/2014/07/chile-y-cuba-con-el-mayor-desarrollo-latinoamericano-seg%C3%BAn-la-onu.html
[2] http://www.telesurtv.net/news/Cuba-libre-de-desnutricion-infantil-segun-Unicef-20160201-0018.html
[3] http://www.granma.cu/mundo/2015-10-20/oms-califica-de-ejemplo-a-seguir-el-sistema-de-salud-cubano
[4] http://elpais.com/elpais/2015/06/30/ciencia/1435677308_417885.html
[5] http://desdecuba.bloguea.cu/2016/03/09/incuestionables-los-avances-de-cuba-en-materia-de-igualdad-de-genero/
[6] https://anibalgarzonbaeza.wordpress.com/2016/08/17/cuba-potencia-mundial-en-cooperacion-internacional/
[7] http://www.cubadebate.cu/noticias/2013/04/17/cumple-cuba-gran-parte-de-objetivos-del-milenio/#.WDnYufnJzIU
[8] http://www.20minutos.es/noticia/165354/0/cuba/desarrollo/sostenible/

 

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Murió Fidel

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Nota9

Si Lenin y la revolución bolchevique conmovieron al siglo XX, pero sobre todo su primera parte, Fidel, el Che y la revolución cubana marcaron a fuego la segunda mitad. El planeta crujió (misiles nucleares incluidos), desde Nuestra América hasta Vietnam, desde la rebelión negra en EEUU hasta la independencia anticolonial de África y la rebelión estudiantil en Europa Occidental. Un antes y un después. Fidel pasará a la historia por la puerta grande, ¿qué duda cabe? No quiero escribir de apuro y para salir del paso. Me importan un pepino los insultos de la derecha. No valen nada. Me dan lástima los avisos fúnebres progres y oportunistas que ahora lo aplauden por predicar "la paz". Patético. Y me dan asco las notas hipócritas que lo critican cuando sus autores, pusilánimes y reformistas, no se animaron jamás ni a enfrentar a la policía ni al ejército de sus propios países.

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Recuerdos de Foucault

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Un recorrido por la obra y los conceptos fundamentales del filósofo francés, a poco de cumplirse el 90º aniversario de su natalicio. Una contemplación desde el siglo XXI

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Años antes de fallecer, el 25 de junio de 1984, Michel Foucault confesaba, en un diálogo con dos académicos de la Universidad de Berkeley, que las lides gastronómicas le producían, al igual que sus admirados griegos, más placer que el sexo. "El sexo..., es muy aburrido", sentenciaba el filósofo francés.

Muerto de Sida (aunque no de aburrimiento), el transgresivo intelectual dejó al mundo una mirada crítica sobre el sexo, plasmada en los cuatro volúmenes, éditos e inéditos, de la “Historia de la Sexualidad”. La obra no es, sin embargo, más que una visión detenida, en un instante preciso, sobre uno de los tantos meollos de ese laberinto que es la cuestión, la problemática y el entramado del poder. Este 15 de octubre se cumplen 90 años del nacimiento del francés, ocurrido en 1926 en la ciudad de Poitiers, ubicada en la zona central del país, a casi 350 kilómetros del suroeste de París.

El surgimiento de Foucault al ambiente filosófico francés se dio en un marco político-cultural específico, donde la acumulación de elementos contestatarios y rebeldes introducía a sangre y fuego nuevas discusiones sobre el carácter del pensamiento y la práctica filosófica.

La década de los años ´60, desde su inicio, presenta episodios clave: el desenvolvimiento de movimientos de liberación en el escenario colonial del planeta, la resistencia vietnamita a la intervención militar estadounidense, los albores de la Revolución Cubana, entre otros muchos. Son épocas de "Contestación", de protestas estudiantiles masivas y del levantamiento de minorías por siempre marginadas. Todo parece desembocar, de forma irremediable, en el recordado Mayo Francés del ´68.

Pero, ¿qué sucedía en aquellos tiempos turbulentos en el plano del pensamiento y el debate filosófico? Emergía, con más fuerza que nunca, el estructuralismo, enfrentado directamente al existencialismo sartreano. En 1961, Sartre daba a conocer su “Crítica de la razón dialéctica”, donde reconocía al marxismo como "el horizonte irrebasable de nuestra época", a la vez que criticaba al estructuralismo como postura retrógrada respecto de este pensamiento.

Un año más tarde, Levi-Strauss, el llamado padre del estructuralismo (al trasladar el modelo lingüístico saussureano a la antropología), polemizará directamente con Sartre en su libro “El pensamiento salvaje”. Es a partir de este punto, del combate entre los partidarios de la estructura y los de la conciencia, que el pensamiento estructuralista va a edificar una concepción compacta, compleja de derribar.   

La idea del hombre como centro del sentido, como subjetividad (Sartre), será reemplazada por la preeminencia de las estructuras, a donde se desplaza el sentido. El sujeto queda atrapado por las  reglas de un código que lo preceden, inconscientes y anónimas. El hombre no habla, es hablado, esos códigos, esas lenguas hablan a través de él.

En 1966, el estructuralismo alcanzaba un éxito sustantivo: emergía a la consideración del ambiente filosófico Michel Foucault, con su texto “Las palabras y las cosas”. A pesar de no declararse estructuralista, los planteos del nuevo historiador y filósofo no serían  ajenos a este pensamiento.

Con el transcurrir de los años, irá reflexionando sobre las categorías de análisis que había venido utilizando hasta ese momento, hasta terminar publicando “La arqueología del saber” (1969). Será a partir de 1971, que, con el artículo “Nietzsche, la genealogía, la historia”, se abre un segundo momento que va a centrarse en la problemática del poder: “Vigilar y castigar” (1975), “Historia de la sexualidad” (cuatro volúmenes que inician en 1976) y la recopilación de artículos y entrevistas contenidas en “La microfísica del poder” (1971-77).
 
La Trama de lo real
En el inicio mismo de “Las palabras y las cosas”, Foucault nos dice: "Este libro nació de un texto de Borges", más precisamente del ensayo “El idioma analítico de John Wilkins”, contenido en el texto “Otras inquisiciones” del escritor argentino, aparecido en 1952. Allí Borges cita la existencia de cierta enciclopedia china, en la que se divide a los animales en base a clasificaciones específicas: lechones, sirenas, caballos, perros sueltos, etcétera. Se "clasifica", se "ordena".

Lo que Foucault va a explicar, es que uno vive ordenando, que convive con una serie de códigos que no se miran con extrañeza, simplemente, porque nos resultan naturales, no en cuanto a la fuerza de su fundamentación, sino de su duración. Nietzsche afirmaba: "Cuando las cosas duran mucho, se van cargando de razón". Según Foucault, "para quitarles ese encanto de duración que las torna aparentemente más racionales, menos arbitrarias que el orden de la enciclopedia china, habría que dudar de la racionalidad de nuestro presente, arrojando una mirada genealógica sobre nuestros códigos, sobre nuestras costumbres".
La idea sería desconfiar de la "realidad retrospectiva", ir hacia el mismo nacimiento de las cosas y los hechos. En síntesis: la idea de inmiscuirse en la "constitutividad" de lo real, para de esta forma percibir el mecanismo por el cual se crean los objetos en la trama del saber.

El saber genealógico
En “La arqueología del saber”, Foucault postula "un freno", un paréntesis de ciertas categorías continuistas con respecto a la historia, ya que lo que a él le interesa es encontrar las discontinuidades, los cortes dentro del decurso de los saberes.

El filósofo argentino Oscar Terán (1938 – 2008), estudioso de la problemática filosófica, explica: "La idea de saber o de verdad no va a tener en Foucault ninguna referencia a una mayor o menor adecuación de lo que se dice con respecto a lo real. De lo que se trata, es de analizar lo efectivamente dicho en una época determinada y en condiciones determinadas dentro del espacio de las llamadas Ciencias del Hombre. Lo que se rechaza es la idea de hacer una historia retrospectiva de las ciencias, señalando los errores y los aciertos: por el contrario, se intenta recorrer históricamente los discursos que produjeron efectos de realidad, que determinaron la constitución de objetos del saber y a través de los cuales los hombres conformaron sus relaciones con los demás y consigo mismos".

Respecto al análisis del discurso, Foucault va prescindir de los valores de verdad o falsedad de los distintos enunciados, utilizando para la investigación de los mismos una mirada "genealógica". "Quería ver – nos dice - cómo se podían resolver estos problemas de constitución en el interior de una trama histórica, en lugar de reenviarlos a un sujeto constituyente (…) Yo llamaría genealogía a una forma de historia que da cuenta de la constitución de los saberes, de los discursos, de los dominios del objeto, etcétera, sin tener que referirse a un sujeto que sea trascendente en relación con el campo de los acontecimientos".

La "arqueología" foucaultiana "detiene"  y "describe" los códigos que hicieron posible los discursos que fueron pronunciados en una situación determinada, específica, en un período de la historia. Un ejemplo importante para apreciar la manera en que distintos discursos entrelazados, provenientes de distintas esferas del espectro social, determinan un objeto del saber, puede extraerse del texto “La historia de la locura en la época clásica” (1961).
Foucault investiga allí la conformación y la variación del objeto locura en particulares momentos históricos en Europa, intentando describir la forma en que la locura fue variando desde una percepción estrictamente moral hasta una visión básicamente médica, coincidiendo esto con el nacimiento mismo de la Psiquiatría. Este objeto “locura” tendrá de este modo diferentes configuraciones, conforme se sitúe sobre el código de las épocas en que Foucault se enfoca: Renacimiento, Época Clásica, siglos XVII y XVIII y Modernidad.

A cada época le corresponde un código, al que el francés llamará episteme (conjunto de reglas anónimas, históricas, que definen las condiciones del discurso y ordenan la experiencia humana). Estos epistemes no se ordenan según una continuidad como concepto de la historia, sino que privilegian la noción de ruptura.

El círculo Saber-Poder
Ingresando en la segunda etapa de la producción filosófica de Foucault, su pensamiento va a tener una inflexión a partir de “Vigilar y Castigar”, donde si bien sus temáticas no se modifican (saber, discurso, episteme), se pondrá especial atención en la relación de estos con el poder. Se intentará ver en qué medida y de qué manera el poder no se agota en una instancia represiva, sino (y esto es lo fundamental) que el poder es productivo, produce saber.

A partir de esta tesis básica, el filósofo estudiará las diversas tecnologías del poder: nacimiento de la prisión, el hospital, la represión de la delincuencia, acotando que, por ejemplo, el objeto delincuencia no es un dato natural, sino que es producido por el poder mismo, en este caso correlato del nacimiento del sistema carcelario.

No hay que imaginar al poder como detentado por una clase dominante, o que emerge de un punto del entramado social. Más bien, hay que concebirlo como una pluralidad de fuerzas que interactúan desde lugares diferentes, relacionándose entre sí (micro-poderes-instituciones). El poder actúa ciegamente: no fue por una mejora moral en nombre del progreso que se descubrió que era más rentable vigilar que castigar.

Foucault escribió, y allí tal vez tengamos una exhortación y un "mandato": "Lo importante, creo, es que la verdad no está fuera del poder, ni sin poder..., la verdad es de este mundo".

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