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El día que murió Cantinflas. Por Oscar Domínguez G. *

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El Cielo, abril 20 de 1993 (Oreja Press).- En un vuelo directo, sin la forzosa y caliente escala en el purgatorio, llegó hoy al cielo don Mario Moreno, Cantinflas, a quien Dios recibió con una cierta sonrisa. San Pedro se hizo el de la vista gorda y no exigió visa.

Sin pensarlo dos veces, Mario se ubicó de una a la diestra de Dios Padre en un asiento calientico que le tenía reservado Charles Chaplin. Este le repitió en la vida eterna, lo que alguna vez le dijo en vivo: "Eres el mejor; somos los mejores".

Cantinflas se asiló en su bigote minúsculo tan contundente que sacaba la cara por él y le contestó: "Exageradón, my cuate inglés, but very cierto. Orale no más".

Chaplin le informó que tenía derecho a cama con baño privado en el pabellón de los humoristas, adonde la corte celestial en pleno acude a sacudirse el estrés que produce toda una eternidad pasando bueno.

"No sé por qué me han llorado tanto allá abajo, aunque de pronto si sé. Porque entre la alegría y la tristeza no hay más distancia que una lágrima", bromeó Mario ante Mr. Chaplin, quien en este momento le mostraba dónde quedan los servicios: "Entrando a mano derecha". Como en tierra.

Intercambiaron ideas breves sobre el personal femenino para caer de pronto en la tentación algún viernes de tedio. "Lo malo de no caer en la tentación es que después no se vuelven a presentar", les recordó Oscar Wilde, que apareció como por entre una paradoja.

"¿De qué te moriste?", preguntó Chaplin. "Yo no me morí. Cambié de traje. Lo malo de la muerte es que es para toda la vida", reviró Cantinflas, quien en ese momento saludaba a sus colegas, el Gordo y el Flaco (Stan Laurel y Oliver Hardy, Abott y Costello), a los hermanos Marx, y a sus paisanos Resortes y Clavillazo, el del traje pluscuamperfecto.

"Qué bigote de supercharro tienes, mano. Mira no más que pareces una manifestación de pelos", le dijo a Groucho, el del tabaco descomunal. Groucho reviró con una sátira a Mario, por haberse hecho cremar: "Cómo se vé que querías ahorrar plata en ataúd" y le encimó un abrazo rompecostillas. Groucho agregó que si bien había dicho (en tierra) que no le gustaría formar parte de un club que lo admitiera entre sus socios, haría una forzosa excepción ahora que vestía el traje de luces de la eternidad.

Por Chaplin, su cicerone más allá de las estrellas, Cantinflas se enteró del epitafio que había dejado Groucho: "Señora, perdone que no me levante".

Buster Keaton, malabarista del humor, aventuró la tesis de que los pantalones de Mario parecían sostenidos por el miedo de los espectadores a que se cayeran del todo. Esos descaderados fueron la primera piedra de los que hoy utilizan las mujeres para alborotar el erotismo en tierra.

En la tertulia que se formó, todos coincidieron en que estaban allí, porque con su arte habían sido la voz de los que no tienen voz y el editorial de quienes carecían de periódico.

No faltaron chistes por la muerte de Cantinflas en pleno mes del idioma. Don Miguel de Cervantes Saavedra, el papá y decano de todos los humoristas, anunció que intrigaría para que la expresión "cantinflesco" sea adicionada en la próxima edición del diccionario con el sinónimo propuesto por William Shakespeare. "Palabras, palabras, palabras...".

Su paisano Chaplin aplaudió el feliz cabezazo de Mr. William a quien se le salió el Hamlet que lleva por dentro.

Entrada la tarde, Cantinflas notificó a sus colegas que sus últimos días habían sido intensos y que el cáncer que le tocó lidiar fue particularmente fuerte.

Todos comprendieron que estaba con deseos de disfrutar del primer sueño en la eternidad, con su cabeza cómodamente recostada en la primera nube de paso que irrumpiera en el infinito.

"Dejémoslo que disfrute de su primer sueño dentro de otro sueño", ordenó Chaplin. "Al fin y al cabo, acotó Shakespeare, nuestra vida -y ahora la muerte- está hecha de la misma tela de nuestros sueños".

La manifestación humorística se disolvió pacíficamente, informó la policía celestial.

*Periodista colombiano. Colaborador de Prensa Latina

Fuente:http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=282198&Itemid=1

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En Homenaje a su aniverso de nacimiento. Cursillo para corresponsales obreros. Por Julio Antonio Mella (1903-1929)

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El cursillo consta de diez breves artículos publicados en la columna: “Correspondencia del Taller y el Campo” del periódico del PCM: El Machete. Apareció entre el número 67 (3ª semana de junio de 1927) y el número 77 (27 de agosto de 1927). Estos artículos han sido tomados del libro: Julio Antonio Mella en El Machete de Raquel Tibol.

I. ¡¡Un paso más!!

Podemos decir sin jactancia alguna que El Machete es el periódico proletario de México que más corresponsales tiene. La gran campaña iniciada desde hace meses ha dado sus resultados. Pero ahora hay algo más que hacer. Los corresponsales de nuestro semanario van a tomar un curso libre a través de estas columnas, para perfeccionarse. Vamos a convertir a cada camarada en un corresponsal que no tenga nada que envidiar a los corresponsales de la prensa diaria burguesa. Todos los secretos del periodismo, todas las recomendaciones, toda la experiencia de los corresponsales de otros diarios del mundo, van a desfilar por estas columnas para el perfeccionamiento de los compañeros que lo escriben.

La conquista de los corresponsales obreros y campesinos ha sido una sólida viga de hierro en el edificio de la revolución social que estamos construyendo por medio de nuestras columnas y del Partido Comunista. Ahora, el perfeccionamiento de estos corresponsales, su educación y preparación como periodistas será, para continuar con el símil anterior, una magnífica y útil decoración a este mismo edificio.

¡Un paso más!, compañeros, un paso más hacia la conquista de nuestro ideal: la Republica Socialista de Obreros y Campesinos de México.

Así, paso a paso, llegaremos.

El Machete, Núm. 67, 3ª semana de junio de 1927

II. Brevedad y concisión: dos virtudes fundamentales del periodista

¿Qué significa ser breve y conciso? No decir una palabra más ni menos e lo que es necesario y expresar cada idea con el mínimo de palabras.

La brevedad es una virtud fundamental porque el periódico de los proletarios lo forman unas cuantas hojas que deben recoger todas las palpitaciones de la vida mundial que tengan interés para la clase trabajadora. Si usted no es breve roba espacio, impide que se puedan poner otras notas tan interesantes o más que la suya. No ser conciso, es decir, escribir más de lo necesario, constituye también una grave falta en un periodista. El periódico semanal o diario es una conquista de la vida moderna. Y, en esta época de grandes industrias, de vuelos trasatlánticos en menos de 40 horas, todo el que vive de veras, vive algo rápidamente. Por lo tanto, si usted, querido corresponsal, escribe algo más de lo necesario, no va a conseguir que su trabajo sea leído por todos, lo que debe ser aspiración de un buen periodista.

El Machete, Núm. 68. 25 de junio de 1927

III. La unidad

¿Cómo ser breve y conciso, sin dejar de expresar lo necesario? Vamos a intentar decir de qué manera. Cada artículo, información o crónica debe tener una sola idea central.

Esta idea central debe guiar al escritor durante todo el desarrollo del trabajo. Debe cuidar que nuevas ideas —"ideas parasitas"— no vengan a su mente y sean como hongos u otras plantas alrededor de un grueso tronco. Así se tendrá ganada la concisión. Nada, fuera de lo necesario para explicar la idea central, ocupará lugar. Es útil recomendar que los artículos se escriban dos veces siempre. Primero, un borrador. Una vez terminado este, debe corregirse bajo los siguientes aspectos: de acuerdo con lo expuesto, para ver si es breve y conciso, todo lo superfluo debe quitarse. Una segunda revisión, de lo que reste, será para aclarar bien los términos y palabras; se verá, antes que nada, si cada palabra indica lo que el escritor tenia en mente. Una buena manera de hacer este trabajo de análisis es "olvidar" lo escrito y ponerse en la disposición de un lector que va a conocer lo que hemos escrito. De esta manera se podrá dar cuanta todo corresponsal el efecto que va a causar en sus lectores lo escrito.

El Machete Número 68, 25 de junio de 1927.

IV. Cómo expresar ideas

Después de la brevedad y la concisión, nada más interesante para el periodista que la forma de expresar ideas. Esto podrá parecer una simpleza; pero no todos saben expresar con propiedad las ideas, y muchos se creen incapacitados. ¿Qué es una idea? No vamos a contestar repitiendo la definición de un tratado de psicología. Esta es una sección popular. Una idea es para todos los compañeros la representación, la imagen de una cosa de la realidad que se la representan en su cerebro y desean expresarla por la palabra escrita o hablada. También pueden venir comentarios, deducciones, de acuerdo con sus conocimientos y experiencias anteriores, y que llamaríamos, no con mucha exactitud, ideas originales, porque las “produce” su cerebro. Las primeras serían reales porque representan la realidad.

Pues bien, no hay un ser humano que no tenga ideas y no las sepa expresar de algún modo. Algunos afirman que hasta los animales tienen ideas y las expresan, como el perro que ladra ante un extraño. Todo el mundo está constantemente transmitiendo ideas a sus amigos en las conversaciones. Nadie puede, por lo tanto, declararse incapacitado para “expresar sus ideas” en el periódico.

Es necesario, después de lo dicho, señalar algunas conclusiones:

1.Todo mudo puede expresar ideas con solo fijar bien en su mente lo que ha visto: la acción del patrón o del capataz, el atropello de los guardias blancos de los federales.

2.Debe ser expresada esta idea con la misma naturalidad y espontaneidad con que se habla a un amigo o se cuenta cualquier suceso familiar.

3.Debe huirse de todo lo artificial, es decir, de palabras huecas, “literarias”, “cursis”, párrafos inútiles, que no son comentarios naturales, ideas originales, sino “frases hechas” que se han quedado en nuestra cabeza, producto de las lecturas de libros de otros autores. Esto es muy común, a veces sin darse cuenta el mismo escritor.

Los camaradas deben ensayar y escribir para El Machete, que es el periódico para la defensa de sus intereses. Si algo no está bien, aquí se arreglará. Nadie nació sabiendo, y un obrero ni después de nacer puede aprender, como no sea con la práctica.

El Machete, Núm. 69, 2 de julio de 1927

V.  La Estructura de los artículos

Una vez conocido todo lo expuesto en esta sección en los números pasados, nada más importante quela escritura de los artículos. Sabemos ya cómo fundir el bronce, necesitamos ahora saber cómo hacer el molde. Para esto, como para las cosas anteriores, no puede haber una regla infalible, de hierro. Pero si son útiles las sugestiones. Como tales se dan estas reglas:

Un artículo informativo como los que escriben los corresponsales, debe tener un título que reúna estas condiciones: ha  de expresar claro lo que es la parte fundamental, y expresarlo de una manera sugestiva, llamativa.

Julio Antonio Mella en México Debe entrarse inmediatamente a la materia, diciendo lo ocurrido, el lugar, la fecha –si es importante–, etc. Hay, que huir de hacer un “prólogo”  para cada artículo. Este “prólogo” no debe ser ni literario ni filosófico, es decir, a los lectores no les interesa, por ejemplo, cómo “estaba el Sol”, cómo estaba “su alma” o “su corazón”. Tampoco interesa a los lectores que se les haga para cada información una síntesis de las doctrinas que el escritor sustenta.

Después de esta parte, que llamaríamos la exposición de los hechos, debe venir el juicio propio del corresponsal sobre el asunto. Aquí tampoco es el lugar de lanzar maldiciones o lamentaciones. El juicio propio debe consistir en relacionar el asunto tratado –pero con datos exactos, no con divagaciones– con la política general de lugar, con los intereses y la política de los que mandan allí: el gobernador, el dueño de la fábrica, el cacique, el militar, etc. Un hecho no sucede aisladamente. Tiene siempre relación, si es contrario a los intereses de los trabajadores, con la organización social, política y económica en general. Enseñar esos hilos entre toda la tela de araña que nos cubre en la sociedad capitalista, es hacer labor de gran convencimiento revolucionario.

Finalmente, alguna sugestión práctica debe ser dada, según el pensar el corresponsal, para remediar la situación o luchar contra ella. Con esto basta. Así habrá lugar para todos los corresponsales.

El Machete, Num. 70, 9 de Julio de 1927

VI. El Periódico de y para todos

Nuestra primera tarea inmediata, aquella en que debemos concentrar todas nuestras actividades, es la solidificación del órgano nacional del partido. Para Lenin, en los comienzos del movimiento bolchevique ruso, la organización de un “periódico nacional” era el primer paso. Hoy en México, como en la Rusia de 1901,  padecemos de dispersión. “La mayoría de los socialdemócratas (el partido de donde salieron los bolcheviques) están sumergidos en la obra localista, lo cual estrecha sus puntos de vista, limita sus actividades y daña sus habilidades”.

La situación fraccionada de México, la política particular de los Estados favorece el fraccionamiento y dispersión del trabajo del partido. Un periódico nacional de intensa circulación será el que luche y hasta contribuya poderosamente a la unificación y nacionalización (en el sentido unitario), del movimiento obrero y campesino de México.

Hay que cambiar la educación personal que los miembros del partido pueden hacerse con sus libros, lo mismo que la agitación y propaganda en los pequeños círculos, por la educación y la propaganda en los pequeños círculos, por la educación y la propaganda a escala nacional por medio del periódico nacional. Esta labor no es solamente del Comité Ejecutivo y de la redacción del órgano oficial del partido, sino que ha de ser también obra de las locales del partido, de las células en las fábricas, de los simpatizantes en general. Todos deben enviar noticias de los sucesos y su opinión sobre los asuntos locales y nacionales. Por medio del periódico nacional vamos a interesar a todas las secciones revolucionarias del país para pensar con el verdadero criterio socialista.

Los agentes y corresponsales son la base del trabajo. Pero ellos tienen que trabajar en contacto con las locales del partido. Agentes, corresponsales y locales son los que permitirán hacer el periódico nacional y efectivo. Es de esperar que esta labor se coordine por los distintos camaradas. Claro es que no se intenta que el periódico trate solamente las cuestiones puramente nacionales. Por el contrario, gran parte de la vida del mismo ha de venir de la exposición de la situación local, estatal; pero nunca podrá olvidarse que el régimen que nos oprime no es ya nacional, siquiera, sino internacional.

Solamente estando escrito por todos y expresando el sentir de toda la masa, en sus varias manifestaciones, el periódico será útil. Vendrá a ser un inmenso fuelle soplando  en todos los lugares donde exista el descontento de una lucha de clases, para encender la hoguera general.

El Machete, Núm. 71, 23 de julio de 1927

VII. El periódico político nacional

Antes que nada, demos una interpretación popular y clara de o que es política. Todo acto o declaración que se haga sobre el régimen social actual es un acto político porque se relaciona con el Estado, la institución política por excelencia. Se dice, por ejemplo, que una huelga es política cuando no se limita a un movimiento económico, a hacer demandas puramente económicas, sino que demanda cambios en la organización política capitalista o choca con esta. Como se ve, el concepto comunista de política no tiene nada que ver con lo que se entiende casi siempre por política: caudillaje, asalto a los puestos públicos, sucias maniobras electorales.

Mural Diego Rivera en la SEPUn órgano nacional político no será, como podría decir cualquier ignorante o mal intencionado, un órgano para apoderarse de los puestos públicos y para beneficiar a los “águilas”. No. Ese órgano será el periódico político de los comunistas y de todos los simpatizantes. Por las campañas de El Machete ya hemos levantado el entusiasmo para el ataque en el terreno económico. Los obreros dicen todo lo que les pasa en la fábrica y en el sindicato; los campesinos cuentan lo que ocurre en sus rancherías o comunidades. Pero ahora es necesario dar un paso más: es necesario que cada trabajador sepa dirigir sus críticas hacia el Estado capitalista. Eso es la lucha política. Un órgano para esta lucha queremos hacer de El Machete cuando decimos que sea el órgano político nacional de los obreros y campesinos.

Queremos que en él se denuncien, al mismo tiempo que otras cuestiones, las injusticias, fallas y abusos de la estructura política del país, que es el Estado capitalista, y se propongan cosas mejores.

Solamente acusando al Estado capitalista, luchando por convertirlo en un Estado proletario, levantando la capacidad de la clase obrera para que adquiera conciencia de sus derechos y del valor de su fuerza.

El Machete, Núm. 72, 23 de julio de 1927

VIII. El periódico como organizador colectivo

Un periódico, órgano oficial de un partido de clase, tiene una función importantísima, además de la de propaganda en todas sus formas y de la creación de la unidad de pensamiento en el partido. El periódico debe ser el mejor organizador colectivo. El partido debe enseñar a resolver los problemas de cada día desde las columnas de El Machete. Los problemas de organización de cada una de las entidades el partido deben encontrar una solución. Cómo se organiza una célula de barrio, de taller o de campo. Cómo debe funcionar. Cuáles son sus fines revolucionarios. Cuál es el trabajo político, sindical y de propaganda de las locales. Cómo se reparte la propaganda. Todos estos temas es necesario tratarlos –se tratarán uno a uno− para hacer del periódico lo que debe ser: un organizador colectivo.

Pero la enseñanza no puede venir de la simple exposición teórica de la doctrina y de los principios de organización. Para que el periódico de resultado como organizador, es necesario que todos expongan sus experiencias, lo mismo cuando fracasan que cuando triunfan. Nosotros no somos burgueses hipócritas para ocultar nuestros fracasos e ineptitudes. El análisis de un fracaso puede impedir otros fracasos, y un triunfo prepara el terreno para los triunfos de los demás compañeros.

Desde el próximo número existirá una sección especial de organización en El Machete para discutir los problemas de organización del partido. En esa sección se expondrá teóricamente la organización, y después se discutirán los ensayos, hasta darle al partido la estructura férrea que necesita un Partido Comunista.

El primer tema que se discutirá en varios números hasta su realización completa es la organización de las células.

El Machete, Núm. 73, 30 de julio de 1927

IX. Temas de organización: Campaña de reclutamiento

Para que la organización de las células, la base orgánica del partido, pueda ser efectiva, hay que ampliar más las filas de las locales.

Es innegable que se han hecho muchos progresos en lo que respecta a la entrada de nuevos miembros. En esta campaña la local de México va a la cabeza. Pero mientras todos los que deben estar en el partido no lo estén, no será posible darles una organización sólida que ponga las bases del partido de masas que queremos.

Antes de la campaña por la organización celular hay que hacer una campaña de todas las locales a un tiempo para el ingreso de nuevos miembros. Lo primero que debemos tener en cuenta es el gran número de simpatizantes que tiene el partido. Gran parte de ellos puede convertirse en miembros activos si se les sabe atraer. El Machete está imprimiendo y distribuyendo estratégicamente 7,000 mil ejemplares. Esto indica más del doble de lectores, si se tiene en cuenta que en las fábricas y rancherías cada ejemplar es leído por muchos compañeros.

Desde estas páginas haremos una campaña nacional para el reclutamiento de nuevos miembros. Todos los simpatizadores que asiduamente leen el órgano del partido; todos los compañeros que ayudan en los trabajos sindicales a los miembros del partido; todos los corresponsales y agentes que han demostrado su amor a la causa comunista sin formar parte del partido; todos los socialistas y revolucionarios honrados que no  encuentran ambiente en los partidos “moderados” tienen su puesto en el Partido Comunista. Todos los luchadores sindicales que quieren y no saben cómo destruir al capitalismo deben venir al Partido Comunista para emprender la verdadera ruta.

El Machete, Núm. 76, 20 de agosto de 1927

X. Agitación y propaganda*

Asesinato de Julio Antonio Mella - El MachetePara la captación de nuevos miembros, nada más importante que la propaganda metódica, especializada y práctica. Ya dijimos la importancia que tiene El Machete en esa propaganda. Pero él solo no basta. El órgano del partido es de agitación y de educación, mediante la divulgación de los problemas nacionales e internacionales. El exceso de noticias impide que se desarrolle una amplia campaña educacional y de convencimiento. Así, pues, la propaga de nuestro semanario debe ser acompañada con la distribución de literatura comunista: libros, folletos y manifiestos especiales.

Cada miembro del partido debe ser un propagandista diario y eficaz. No basta solo con comprar y repartir el órgano del partido. Es necesario hacer también la distribución de folletos y libros. Claro esta que estos no pueden darse gratis. Pero es un deber de cada miembro venderlos. Publicaremos en el próximo número una lista de las obras que tenemos para dar a la venta. Las locales deben hacer que sus secretarios de Propaganda se impongan como misión principal, en este momento de la vida del partido, la difusión de los libros y folletos. En cada junta el secretario responsable debe exhortar a los miembros para que lleven libros y los vendan. El comunista que no lleva un poco de convencimiento a alguien en los días que pasan entre junta es un comunista inútil, una rémora.

La otra parte importante de la propaganda es la impresión de hojas sobre problemas locales y de lucha inmediata para núcleos especiales de trabajadores. Esto se tratará en el próximo número. Pero es necesario que cada miembro del partido comience, como tarea inmediata, la difusión de la literatura, repartiendo el folleto que acaba de imprimir el partido sobre La situación actual, que es reflejo de la opinión del Comité Central. Los 10,000 folletos impresos deben traer muchos miembros a nuestras filas. Háganse los pedidos a la Administración.

El Machete, Núm. 77, 27 de agosto de 1927

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Cuando una muerte puede ser la celebración de la vida • A propósito del fallecimiento, el pasado 25 de febrero, de la dramaturga chilena Isidora Aguirre, autora de más de treinta obras teatrales. por Andrea Jeftanovic

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Isidora, a ti no te gustaba hablar de la muerte, decías que no querías morir porque te gustaba demasiado la vida. Pero al mismo tiempo, en tus obras dramáticas y en tus novelas los fantasmas andaban por acá y por allá; invocabas a Lautaro, a Bolívar, a Miranda, a los hermanos Sagredo de Ranquil, a los desaparecidos de Yumbel, a Neruda, a tu madre. Una vez esbozaste una definición de la muerte que apunté por ahí: “Puede ser que la muerte sea un desprenderse del dolor de la parte física y de todo lo que tú también mentalmente manejas y que ese sea un estado en que tú puedas sentirlo, gozarlo, no sé, nunca vamos a saber. Además yo pienso que si existe un Dios que nos creó, nos dejó esa incógnita para que no nos aburriéramos”.

En tus novelas especialmente encarabas la muerte, y también tus íntimas ilusiones, tus dolores y hablabas de los afectos muertos o de la muerte de los afectos. Ahora que atraviesas esa otra dimensión y descifras el misterio, no creo que te vayas a aburrir. Tendrás la oportunidad de abrazar a Laura Cupper y retomar las tertulias en esa casona en la calle Rosas de Doy por soñado todo lo vivido. También podrás entregar por mano esa bella novela epistolar, Carta a Roque Dalton, dedicada al poeta salvadoreño. Los imagino caminando por el Malecón de La Habana contagiados por el entusiasmo de la meta de los diez millones de zafra que por ese entonces se prometía el pueblo cubano. Podrás curar una a una las heridas de la injusta muerte de Roque.

También estarás con Jacobo, el protagonista de Santiago de diciembre a diciembre, esa historia durante el año de la campaña de Allende, cuando las parejas hacían el amor antes o después de leer el Manifiesto Comunista. Cuando la pasión tenía espesura y estaba enhebrada a alguna utopía. Quizás puedas detener la bala mortal de Balmaceda en Balmaceda, diálogos de amor y muerte y las voces corales sabrán encauzar la revolución sin tragedias.

Pero también hay futuro. Verás en un mes publicada tu novela Guerreros del sur, dedicada a un pueblo que necesita tanta fe en sus pacíficas batallas. Y tal vez, des los últimos ajustes a esa novela inédita, Palmira y Lorenzo, de esa relación de amor que ha atravesado los tiempos y las latitudes. Isidora o Palmira espera a Lorenzo o Tomás con lápices y pinceles y un gran lienzo.

Fuiste una dramaturga valiente, corajuda. No dudaste en ir a los basurales para entrevistar a los personajes que protagonizarían Los Papeleros, ni dejaste de conversar con las mujeres de las “tomas” para escribir Población Esperanza junto a Manuel Rojas, o de viajar en citroneta a Ranquil, cordillera adentro para escribir sobre la matanza de campesinos para Los que van quedando en el camino; fuiste con papel y lápiz a conversar con las pergoleras, viajaste a Yumbel para hacer esa obra que en medio de la dictadura denunciaba el horror de los detenidos desaparecidos (Retablo de Yumbel). Y también, viviste en una ruca mapuche con la familia Painemal para escribir Lautaro.

Y podría seguir con una a una de tus obras. Ir a los lugares y hablar con los protagonistas era parte de tu riguroso método de investigación, esa realidad se complementaba con acuciosas lecturas históricas, documentación diversa para quedar ensamblada en textos dramáticos inteligentes, bellamente escritos, que a veces incluían canciones y dichos populares. Y cuando no había protagonistas vivos los imaginaste, llamaste a sus espíritus hasta tu habitación en la calle Rengo para que te susurraran ese secreto que no estaba escrito en los libros de historia.

Eras la otra, la misma que contaba sin aspavientos que había tenido la oportunidad de conocer a Alejo Carpentier, el Che Guevara, Fidel Castro, Lezama Lima, Osvaldo Dragún, André Breton, J.L. Barrault, Gerard Philippe, Ionesco. La misma, la otra que odiaba que te saludaran con “es un honor conocerla” porque sabías que se referían al éxito de la Pérgola e ignoraban lo demás, porque eras tan lejana a esas formas protocolares, a la zalamería del poder. La misma a la que le dolía no haber recibido el Premio Nacional porque sabía que se lo merecía hace tiempo, la otra que seguía creando sin detenerse en la mediocridad de las instituciones y de algunos colegas. La que vivía en una ensoñación permanente, la otra que estaba siempre alerta.

Eras la misma, la otra que decía que era comunista pero que creía en Dios. La otra, la misma que con picardía infantil me chantajeaba con chocolates marca Trencito y pasteles (que se iba comiendo de a tercios) a cambio de contarme romances y anécdotas privadas que me hacías prometer no incluir en el libro que estábamos haciendo juntas. La que definitivamente amaba la noche y tenía horarios de adolescente (“que no me llame nadie antes de mediodía”, decías).

Y si había panorama, la que no dudaba en ponerse su abrigo de piel y una capa de lápiz labial para hacernos reír hasta las lágrimas donde fuera con su cuento de la caperucita en veintinueve segundos cronometrados. La misma, la otra que no le gustaba que la fotografiaran pero que dejaba aflorar su coquetería cuando había un hombre cerca. Si me decías que alguien venía a tu casa por el modo cómo te habías arreglado sabía perfectamente si era hombre o mujer.

Prolífica en descendencia ―hijos, nietos, biznietos―, en obra y en amores eras la más joven de todas; la más desprejuiciada, la más ingeniosa, la más seductora, la que tenía un pasado fascinante y un futuro elástico que estaba prendido con agujas de miles de proyectos. Además, tenías un don en tu escritura y en tu contacto con la gente, irradiabas y multiplicabas cosas positivas, redes, proyectos, sueños.

La académica española Carmen Márquez, dice que eras una excelente celestina que unías a personas a las que querías con lazos casi familiares. Un amigo y colega, Nelsón Osorio, me escribe:

Nuestro país, las letras y la cultura de nuestra América pierden con su partida una de las figuras más nobles e íntegras de nuestra época. Nos queda su obra, notable y valiosa, y su ejemplo de consecuencia, integridad y valor. Aunque suene un poco a lugar común, creo que de verdad vivirá en nosotros, que tenemos la responsabilidad de seguir, como ella y con ella, contra viento y marea.

Otra amiga y escritora, Virginia Vidal, dice:

Isidora nos dio tanta vida, tanta dicha, tanto ejemplo, tanta consecuencia, tanta generosidad que algo de ella se queda en cada una de nosotras. Desfilan ante mí escenas de innumerables encuentros: la vez que me llevó a ver a su oftalmólogo; el viaje que hicimos con Rosita Ramírez a Los Andes se nos hizo corto oyendo sus maravillosas historias impregnadas de vida y alegría; los tés en su casa con su infinito mundo; su voz siempre clara y juvenil. Cuando murió Roberto Bolaño, Nicanor Parra dijo: “le debemos un hígado”. A Isidora, Chile la entierra debiéndole el Premio Nacional de Literatura que habría sido menguado reconocimiento a su vasta obra de novelista y dramaturga.

Yo misma tendré que releer con calma nuestra abundante correspondencia, o escuchar las cintas de audio de nuestras extensas pláticas; horas, días, meses, años charlando una frente a la otra.

Isidora o Nené, la otra, la misma; guardiana de la historia, la amistad, el teatro y las letras, tu despedida fue como tu vida: una celebración. Tus casi noventa y dos años de existencia se despidieron con lecturas, actuaciones, videos, música; cuando el ataúd se cerró éramos muchos aplaudiendo de pie en el Teatro Nacional Antonio Varas. Luego bajo el sol de una tarde de febrero, caminó una descendencia familiar infinita, colegas, amigos de diversas generaciones, admiradores, camaradas, se alternaban los “Compañera Isidora, presente” con los “¿Quiere flores señorita, quiere flores el señor?” y la canción de Manuel Rodríguez, “aunque mil veces te maten / tu huella queda encendida”, para avanzar entre la ofrenda de pétalos de las pergoleras en Avenida La Paz. Nos seguía el equipo que está haciendo el documental sobre tu vida y obra, que estoy segura filmaron todo con la vista empañada.

De pronto miramos y estaban las tres generaciones de “Carmelas” abrazadas: las actrices Carmen Barros, Elena Medel y Ema Pinto. Por supuesto que hubo lágrimas, la sensación de corte, la intuición de un vacío que se aproxima. Pero también una muerte así es en un punto una celebración de lo que puede ser la vida, la vida de una artista excepcional e imprescindible.

28 de febrero del 2011

Andrea Jeftanovic es escritora, autora de Conversaciones con Isidora Aguirre, Frontera Sur, 2009.

Fuente: La Ventana (portal informativo de la Casa de las Américas)

http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=6032

(Solo las fotos se modificaron, tomadas de Internet)

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Noel Rodriguez "una voz desde el silencio." Por Valentina Vadell

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Desde el interior de una casa, sentada en un mecedor, Zenaida Mata de Rodríguez lee una carta. Viste un vestido de flores en blanco y negro, lleva unos lentes puestos bajo gruesas cejas y el pelo canoso por los años. Al fondo, del lado derecho, una pintura enmarcada muestra el rostro de un joven sobre un fondo rojo con letras negras en donde se lee: “seguimos la línea de nuestros mártires”.

“Querida Mamá, les escribo para saludarlos...” con estas palabras comienza la última carta escrita por Noel Rodríguez a su madre, Zenaida.

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Leer más: Noel Rodriguez "una voz desde el silencio." Por Valentina Vadell

Yorsiño: es por tu sangre preciosa, más roja nuestra bandera

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Como nos duele tu suerte

si apenas amanecida

la limpia flor de tu vida

la cortó el gang de la muerte.

No quedó tu mano inerte,

ni es de silencio tu espera

no hay oración plañidera

sino canción victoriosa

y es por tu sangre preciosa

más roja nuestra bandera.

Extraído de la Revista Guaicaipuro. Agosto 1976

Ya se cumple un año del asesinato de Yorsiño Carrillo y la incertidumbre mantiene en vilo al pueblo humilde merideño.

Aquel funesto 25 de enero de 2010, cuando masas disociadas movilizadas por la dirigencia fascista, se dispusieron a encender las calles para crear un clima de desestabilización nacional, excusados en la crisis eléctrica que atravesaba la nación, y ante la indiferencia de los organismos de seguridad del estado, un grupo de jóvenes guiados por la indignación irrumpieron y confrontaron la guarimba destructiva, que desencadenó en el deceso de Yorsiño, quien se encontraba repartiendo panfletos en medio del caos del momento.

No cayó por inocente sino por valiente. Y esa valentía mueve hoy a su familia y a la juventud merideña en el reclamo por justicia y por el cese de la impunidad. Se mantiene un juicio en el que se señala con pruebas suficientes al Sr. Freddy Orta, como responsable del asesinato de Yorsiño. Debe pagar con cárcel el crimen cometido. Pero no es suficiente. Quedan librados de responsabilidad los autores intelectuales de la muerte de Yorsiño, aquellos que azuzaron, movilizaron e instigaron a guarimberos a crear el clima para justificar un golpe de estado. Orta es apenas el eslabón más débil de esa cadena criminal. Muchos de estos criminales impunes se lavan hoy las manos en la Asamblea Nacional. ¿Es posible la conciliación con ellos?

La vida de Yorsiño merece más que homenajes. Necesita ser reconocida en toda su magnitud, entender que entregó su vida por ser consecuente con sus ideas y por esa dosis de ingenuidad que caracteriza a la juventud rebelde que se mueve por principios y no por intereses.

Nos queda su sonrisa, y el ímpetu que lo acompañó en su lucha. Nos queda hacer todo lo que dejó por hacer. Y parafraseando a Fidel decimos: “No clamamos venganza para Yorsiño. Como su vida no tenía precio, no podrían pagarla con las suyas todos los criminales juntos. No es con sangre como pueden pagarse las vidas de los jóvenes que mueren por el bien de un pueblo; la felicidad de ese pueblo es el único precio digno que puede pagarse por ellas”.

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Cien años de la muerte del genial escritor hispano paraguayo (1876-1910)

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Rafael Barret

Gallinas

De Rafael Barret.

Mientras no poseí más que mi catre y mis libros, fui feliz. Ahora poseo nueve gallinas y un gallo, y mi alma está perturbada.

La propiedad me ha hecho cruel. Siempre que compraba una gallina la ataba dos días a un árbol, para imponerle mi domicilio, destruyendo en su memoria frágil el amor a su antigua residencia. Remendé el cerco de mi patio, con el fin de evitar la evasión de mis aves, y la invasión de zorros de cuatro y dos pies. Me aislé, fortifiqué la frontera, tracé una línea diabólica entre mi prójimo y yo. Dividí la humanidad en dos categorías; yo, dueño de mis gallinas, y los demás que podían quitármelas. Definí el delito. El mundo se llenó para mí de presuntos ladrones, y por primera vez lancé del otro lado del cerco una mirada hostil.

Retrato de Rafael BarretMi gallo era demasiado joven. El gallo del vecino saltó el cerco y se puso a hacer la corte a mis gallinas y amargar la existencia de mi gallo. Despedí a pedradas al intruso, pero saltaban el cerco y aovaron en casa del vecino. Reclamé los huevos y mi vecino me aborreció. Desde entonces vi su cara sobre el cerco, su mirada inquisidora y hostil, idéntica a la mía. Sus pollos pasaban el cerco, y devoraban el maíz mojado que consagraba a los míos. Los pollos ajenos me parecieron criminales. Los perseguí, y cegado por la rabia maté uno. El vecino atribuyó una importancia enorme al atentado. No quiso aceptar una indemnización pecuniaria. Retiró gravemente el cadáver de su pollo, y en lugar de comérselo, se lo mostró a sus amigos, con lo cual empezó a circular por el pueblo la leyenda de mi brutalidad imperialista. Tuve que reforzar el cerco, aumentar la vigilancia, elevar, en una palabra, mi presupuesto de guerra. El vecino dispone de un perro decidido a todo; yo pienso adquirir un revólver.

¿Dónde está mi vieja tranquilidad? Estoy envenenado por la desconfianza y por el odio. El espíritu del mal se ha apoderado de mí. Antes era un hombre. Ahora soy un propietario...

(Publicado en El Nacional el 5 de julio de 1910)

Se puede encontrar en Rebelión la Selección de textos de Rafel Barrett con prólogo de Santiago Alba Rico(.zip 560KB) publicada en la editorial Ladinamo en 2003 en el siguiente vinculo:

Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php? id=2232

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