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[MEMORIA LIBRE] Revalorando nuestra economía superando a dólar today

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Memoria Dolar

La urgencia nos lleva al grano. Debemos rescatar la confianza en el sistema económico Venezolano. Y, puesto que el valor de la divisa se ha instalando como el indicador que mejor representa esa confianza, debemos transformar la sensación de escasez del dólar en sensación de estabilidad y disponibilidad en toda la economía.

¿Cómo lograrlo? Ya sabemos que una sección importante de nuestra población, movidos por una campaña política y mediática nacional e internacional, ha sucumbido a la visión de que este es un país arruinado, sin futuro, que ha sido devastado por corruptos e incapaces y que no tiene nada de valor que ofrecer al mundo y, peor aún, nunca lo tendrá mientras mantenga esas políticas.

Debemos insistir en revisar esa visión abierta y sistemáticamente. Y decimos “superando a dólar today” porque, a diferencia de la operación militar y política que está detrás de ese portal en Internet, la nuestra tiene que ser una acción colectiva de ciudadanos y ciudadanas que quieren confiar en este país como se confía en la familia: más allá de las coyunturas.

Para transformar la sensación de escasez de divisas en confianza en la economía es necesario acercar los procesos de adquisición de divisas a todas y todos. El DICOM ya permite que toda persona natural o jurídica se afilie y participe en la subasta periódica, un sistema mucho más abierto que sus predecesores para fijar el precio de las divisas. Pero es fundamental garantizar que cualquier ciudadano o ciudadana, con un mínimo esfuerzo, desde su celular o de su dispositivo preferido de acceso a Internet, o presencialmente, pueda activar una acquisición o inversión en bolívares o en divisas en cada subasta y en el justo intercambio posterior a la tasa establecida.

El gobierno ha dicho que no puede levantar el control cambiario porque de hacerlo, la oposición  organizaría compras masivas de divisas, dejando al Estado en poco tiempo sin margen operativo. “Si levantamos el control de cambio, nos tumban” dijo Aristóbulo Isturiz hace un par de años.

Pero el gobierno no ha podido contrarrestar el hecho de que la mera existencia del control se convierte en el indicador psicológico de la escasez. A pesar de haber otorgado muchos más dólares que en periodos anteriores1, la sensación de escasez se mantiene y dólar today la aprovecha y la refuerza.

Si cualquier venezolana o venezolano pudiera adquirir una cantidad razonable dólares en un cierto periodo, con un mínimo de trámites en un sistema automatizado y accesible, esa sensación de escasez cambiaría a una certeza de disponibilidad progresiva, incluso si se mantiene acotada en cada periodo.

Por esta razón, la propuesta es informatizar el acceso al DICOM y ofrecer todos sus procesos a través de cada máquina computadora que cualquier ciudadana o ciudadano tenga a la mano, con las correspondientes garantias de seguridad, desde luego. Celulares inteligentes, tabletas, computadoras como las canaimitas y de cualquier otro tipo, podrían permitir que más de 20 millones de venezolanos y venezolanas tengan acceso expedito al DICOM y a las nuevas casas de cambio en cuestión de días. De hecho, reforzarían el proceso de apertura del sistema cambiario, iniciado por la Ley propuesta por el Presidente ante la ANC, y establecerían las bases de ese sistema en las comunidades de todo el país.  Sería incluso posible territorializar las subastas, comprometiendo a regiones y comunas con objetivos económicos específicos.

No sería esto todo lo que hay que hacer, por supuesto. Pero esa operación de acercamiento de la ciudadanía al DICOM por medio de los dispositivos informáticos personales podría ir acompañada de una estrategia de transparencia en las subastas. Algunas modificaciones estatutarias y legales, que bien podría asumir sin trauma la Asamblea Nacional Constituyente, podrían autorizar la apertura del sistema para que se conozca la identidad de los participantes y el destino general de las divisas adquiridas, protegiendo, desde luego, la intimidad personal. Ese sistema de acompañamiento y transparencia diluiría el poder especulativo del portal dólar today desde el extranjero. No solo recuperaríamos la confianza, sino la soberanía en la gestión de los indicadores de desempeño económico nacionales.

Pero hay otros elementos en la psicología de nuestros emprendedores y comerciantes que también necesita atención inmediata: la estrategía para la reposición de inventarios es una de las herramientas principales de Dolar Today para inducir inflación.  Un comerciante bien intencionado adquiere un bien para vender y aspira a venderlo por una cantidad de dinero suficiente para adquirir otro bien similar en el futuro (con algún margen de ganancia) y mantener así su negocio andando. ¿Qué hay de malo en eso?.

Hasta allí, nada malo. Tampoco antisocialista. Pero cuando ese empresario fija el precio de venta tratando de superar la inflación que vendrá, la maniobra se complica. El valor que usará como referencia no es el de la inflación real (esa que es medida realmente cuando ya ocurre en el pasado, disculpen la redundancia). Usará un estimado de la inflación por venir. Es decir, está apostando (incluso sin advertirlo) a que los precios aumenten en cierta magnitud, sin agregar ningún valor real al producto (que sería incluso idéntico al actual).

Entonces pueden ocurrir dos cosas, ambas malas: 1) que su estimado sea muy pobre. Es decir, que el valor que use quede por debajo del valor obtenido cuando la inflación sea contabilizada realmente. Allí ocurre el angustiante problema de descapitalización del negocio porque se vuelve muy difícil reponer su inventario (la nueva compra compromete todo el costo recuperado, la ganancia y aún más).

Pero puede ocurrir también 2) que su estimado sea “muy bueno”, en cuyo caso su ajuste estará por encima de la inflación real, aumentando (sin razón real alguna) su margen de ganancia. “Es que ahora vino más caro”, le dicen a uno. En Venezuela ese “aumento” suele ser de dos cifras porcentuales (o tres) gracias al ritmo que dicta Dolar Today.  Pero este escenario también es malo porque, más temprano que tarde, todos los demás participantes en ese mercado notarán la ganancia desmesurada de nuestro buen estimador y se dispondrán, ellos mismos, a “calcular mejor” (es decir, más alto). Así comienza la carrera de ajustes de precios que nunca termina. Todo el mundo apostándo a más y más inflación.  

¿Por qué no es así en otros países? (¿o en este mismo país en otra época?) .

En este país siempre ha sido así desde que el mercado se enteró de la renta petrolera. Solo varia la intensidad. Es el mecanismo para extraer la renta petrolera, pública en su origen, hacia manos privadas. (que la “guardan” fuera del país) ¿No?. Revisen lo que le ocurre a préstamos y créditos en este país con esa inflación alta permanente.

En una economía capitalista standard hay dos soluciones aceptadas (o quizás solo promovidas) para ese escenario 2): la libre competencia y la regulación. Con la competencia se espera que nuestro “buen estimador” encuentre su contrapeso en otro comerciante que esté dispuesto a vender el mismo producto ligeramente más barato, robándole su clientela (literalmente).  Eso supone, por supuesto, una economía libre franca (todos contra todos) y abierta (cualquier puede entrar a competir en poco tiempo). Pero rara vez ocurre eso en Latinoamerica, en donde nuestros comerciantes son pocos y se conocen bien. Se puede decir que son familia. De manera que en lugar de competir, se asocian en carteles, oligopolios y, tarde o temprano, monopolios que dictan los precios y sus ajustes, cuando nadie los regula.

Regulación es el nombre de la segunda solución. Todo el planeta la usa, pero a la plataforma de marketing neoliberal le ha dado por decir que es una solución imperfecta porque los burócratas deciden los precios sin conexión con la realidad. Justo como hacen los carteles y monopolios, pero a estos nadie los critica. Ni siquiera son visibles.

Los burócratas, sin embargo, ciertamente son un problema y causan un terrible efecto psicológico escalando cualquier sensación de escasez en una impresión de estado totalitario y dictatorial (¿les suena?). Ocurre, por ejemplo, que un grupo de funcionarios públicos decide, no cuánto es el margen de ganancia (valor definido por la ley1), sino cómo se lo calcula.  Cuando a nuestro comerciante buen estimador le dicen que no puede incluir salarios de su personal, ni los fletes por transporte de su mercancía, ni los servicios públicos que paga en sus locales, como parte de sus costos, la angustia por tener todavía un “mejor estimado” de la inflación futura aumenta desmedidamente y ya sabemos a donde conduce.

Ese forcejeo entre el funcionario fiscal y el o la comerciante es sumamente destructivo y aterrorizante. Puede que el funcionario logre imponer su criterio técnico inconsulto, pero lo hará forzando  al comerciante al escenario de descapitalización y ahora, bajo responsabilidad del Gobierno, empujando al comerciante a cerrar su negocio.  La fiscalización no toca para nada a Dólar Today que sigue con su ritmo implacable e impune.  Por el contrario, disluye su responsabilidad porque entonces el responsable directo del problema es el gobierno. No es lógica. Es psicología.
 
Necesitamos soluciones que trasciendan esos últimos y cautivos eslabones de la cadena de distribución. Necesitamos funcionarios dispuestos a restearse por la superación de dólar today, no por el bono de eficiencia cerrando negocios (y menos aún, por los “acuerdos” extraoficiales).  Ojalá la propuesta ley de precios acordados avance en esa dirección.  La Paz se alimenta de la confianza y la confianza se alimenta de más confianza. La iniciativa de la confianza es la semilla.

Remembranza

Ya no hay guarimbas, ni trancones, ni plantones. Pero ciudades sometidas a cortes de electricidad recurrentes y sin explicación clara, con robos sistemáticos de cables de cobre y fibras ópticas con los consecuentes cortes de las comunicaciones y la Internet, que duran ya meses, con la suspensión parcial de los servicios de transporte y con las subidas desmesuradas de los precios de los bienes de consumo esencial, medicinas y comida en particular, difícilmente puede ser ciudades en paz. Pareciera que la campaña electoral  por las gobernaciones será también una campaña de guerra abierta. Ojalá en Mérida el candidato Jehyson Guzmán no caiga en la trampa de la “fiesta electoral” y no confíe demasiado en la desilusión opositora con sus dirigentes, demostrada con esa mínima participación en sus primarias. Hay otro candidato que podría convocar el rechazo a todos esos males. Por mucho que queramos olvidar todo lo ocurrido, la confianza en nuestro auténtico valor solo regresará cuando sean claros los pasos en la dirección correcta.

1 http://luisbrittogarcia.blogspot.com/2016/05/la-mano-visible-del-mercado.html LA MANO VISIBLE DEL MERCADO
      http://minci.gob.ve/2017/04/la-mano-visible-del-mercado-iii-guerra-economica-venezuela-2012-2016/ La mano visible del mercado (III). Guerra económica en Venezuela 2012-2016

2 http://www.gaceta-oficial.com/2016/08/decretan-ley-organica-de-precios-justos.html#axzz4sSYnI01e Ley Orgánica de Precios Justos

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