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[MEMORIA LIBRE] Entre el Petro prohibido y el PetroToday

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PetroDollarToday

Uno quisiera que la razón resuelva las disputas. Que cuando no podamos ponernos de acuerdo en algo, de alguna manera consultemos al Universo sobre cuál es la verdad del caso y qué es lo justo, más allá de los intereses particulares de las partes en el conflicto. Lamentablemente, ese sueño positivista termina convirtiéndose en pesadilla porque las razones son fácilmente desbordadas por las pasiones incluso a extremos en los que la manipulación es total y nos obligan “razones” que no son sino meras preferencias, o peor aún, intenciones malvadas. En defensa de lo humano, quizás es simplemente nuestra racionalidad acotada.

¿Quién tiene la razón en Venezuela?. ¿El gobierno o la oposición? Hace unos 15 años, en medio de aquella crisis que fue el llamado (por la oposición) paro petrolero, hacíamos la misma pregunta en una clase de lógica. Uno de los estudiantes, maduro y valiente por demás, decía: “Es que uno primero escoge de qué lado está y luego busca cómo justificarse”. No estoy seguro de que lo dijera en broma. Pero aún si así fuese, es la más clara declaración de renuncia a la razón que he escuchado.   
Esa declaración implica (lógicamente) que no podemos ponernos de acuerdo, a menos que, por suerte claro, caigamos, desde el principio, en el mismo lado. Esto, a su vez, significa que las disputas tendrán que resolverse “por las malas” (sigue siendo una buena noticia que “las buenas” sean las razonables).

La economía es la mayor disputa en Venezuela en estos momentos. Una inflación totalmente fuera de control ha destrozado la economía familiar y, cada vez más rápido, apaga al país. La oposición ha señalado que la causa de la inflación es “las malas políticas” del gobierno y la, clásica, sobreimpresión del papel moneda. Con la desaparición del papel moneda y de todo el efectivo, esta última causa pierde fuerza. Les queda hablar de “malas políticas”, tales como aumentar el salario con tanta frecuencia. Se les nota la intención.
El gobierno alega, razonablemente a nuestro juicio, que estamos sometidos a un inductor de inflación: Un portal en la web, controlado por la oposición más radical, que se posicionó como indicador del valor de la divisa y que por esa vía devalúa periódica e implacablemente el bolívar. Esa devaluación, informada inmediatamente por Internet a todos los actores de la economía, empuja la inflación porque esos actores actualizan diariamente los precios de sus artículos en venta “para no perderle” al dólar del día. Los salarios, desde luego, no se actualizan tan rápidamente. Pero se actualizan y, solo por eso, dice la oposición, también contribuyen a la inflación.

La oposición también ha “explicado” la existencia de ese portal web como la respuesta de “el mercado” al control de cambio de la divisa que ha tratado de imponer el gobierno desde el mandato del Comandante Chávez. El mercado “paralelo” permite el intercambio de la divisa a un precio, según la oposición, libremente definido por la oferta y la demanda. Por tanto, según ellos, merece ser el indicador correcto del valor.  La mayoría de electoras y electores les compraron esa idea una vez. DolarToday ganó las elecciones del 6D 2015.
El gobierno apenas si ha podido explicar que la mayor parte de las divisas en ese mercado (negro y de los otros colores) provienen del ingreso petrolero y que, si fuese un asunto de oferta y demanda, la cotización debería ser más cercana a la que dicta, ahora, el DICOM, que sigue siendo mucho menor que la que propone DolarToday, beneficiando a los afortunados que tienen acceso y luego aprovechan el margen con la otra tasa. Todos lo sabemos. Muchos lo sufrimos. Pero nada de esto sirve siquiera para asomar un acuerdo y menos una solución para todo el país.

Así que el gobierno ha retomado una idea magnífica del Comandante Chávez y ha propuesto lo que parece ser una forma alternativa de disponer de una moneda confiable no manipulable. Una criptomoneda: El Petro, respaldada por una plataforma financiera y tecnológica abierta que operaría sin posibilidad de manipulación política y que obtendría su valor por referencia a las reservas petroleras del país. Es una idea astuta y original para recuperar el referente de valor de la moneda nacional. De los 300 mil millones (millardos) de barriles certificados en la Faja Petrolífera del Orinoco, se propone usar 100 millones (es decir, 0,033%) para rescatar la economía, sin regalar nada. No parece un mal negocio.

Pero la oposición, a través de la Asamblea Nacional electa aquel 6D y cuya mayoría controla, rechazó de plano al Petro alegando, básicamente1 , que ellos tendrían que haberlo aprobado para que fuese constitucional. Por supuesto, no lo aprobarán. Y para reforzar su posición se han granjeado un formidable aliado. El mismísimo Presidente de los Estados Unidos ha decretado una prohibición absoluta2, en su territorio, para el uso del Petro o cualquier otro criptorecurso de que disponga Venezuela en estos momentos.
Obviamente, el Presidente Trump ha sido notificado de que el Petro sí le servirá al Gobierno de Venezuela para evitar la red de sanciones económicas que Trump ha venido decretando cuidando sus intereses y a instancias de sus aliados. Pero incluso él debe saber que prohibir una moneda, sin poder o jurisdicción militar, no sirve de mucho, como bien demuestra el caso del dólar en Venezuela. La gente simplemente la adquiere en silencio en un mercado paralelo al cual tiene acceso por medio de intercambios solapados. Ellos lo saben. Ese no es el propósito de ese decreto.

Un verdadero primer propósito de la prohibición es privar al Petro de las vías tradicionales para generar confianza, de manera que no pueda ser usado como el índice abierto que está destinado a ser. Es decir, el propósito es impedirle a el Petro servir de referencia como tasa libremente establecida de conversión entre divisas.

Pero el mensaje es mucho más profundo. Trump está repitiendo el mismo mensaje de la Asamblea Nacional, en cuanto a que no reconoce ningún compromiso adquirido por la República Bolivariana en relación al Petro. La Asamblea Nacional, en manos de políticos venezolanos, puede decir eso abiertamente. Trump, Presidente de otro país, no puede ser tan franco. Debe decirlo indirectamente, por un mínimo de recato diplomático. Pero tanto Trump como la AN están diciendo lo mismo: Ese petróleo no es para respaldar  monedas venezolanas. Es para EEUU.  
Así que la disputa está clara: todo esto es por petróleo. Nada extraño en la política exterior de los EEUU.

Trump, sin embargo, puede estar llegando muy tarde. Pronto veremos aparecer algo así como un portal #PetroToday, que muy a diferencia del índice forajido, reportará sobre data abierta, verificable en una blockchain y perfectamente confiable. Nada mal para un país que busca rescatar su economía, pero también mantener su base de apoyo social y que está desesperado por escapar de los intereses manipuladores de su moneda y de la corrupción sistémica que toma ventaja de toda información que logra secuestrar.

Remembranza
No es como para cantar victoria. El gobierno de Maduro pierde territorios en esta guerra todavía de fuego lento. Los Andes y casi todo el occidente de la República son zona de calamidad debido, fundamentalmente, a los efectos inflacionarios. Una crisis eléctrica de enormes proporciones se ha desatado y ha tomado al gobierno nacional por sorpresa, dejando muy claro el desmantelamiento de los sistemas de gestión y control del servicio eléctrico en esta región. Es obvio que el personal a cargo no sabe cómo maniobrar en medio de la situación climática que, real y evidente, no ocurrió de la noche a la mañana. Debió ser anticipada y debió planificarse una respuesta ordenada que involucrara a todos los habitantes de la regiones afectadas.  La única explicación que cabe es una migración masiva de la capacidad gerencial, seguramente empujada por la crisis económica, que ha dejado huérfano al sistema eléctrico. De nada servirá ocultarlo.

Sin electricidad. Sin telefonía. Sin Internet. Sin suficiente dinero para adquirir alimentos. Sin efectivo. Sin transporte. Sin agua. Sin dinero para repuestos y reparaciones. Sin medicinas. Sin tiempo para trabajar. Sin el apoyo de varios gobiernos regionales, en manos de la oposición pro-EEUU. Todo eso se compone para crear un espacio agónico en el que actores interesados comienzan a operar sin moral: Un vehículo de transporte público se incendia, según testigos por un corto circuito no provocado. Pero, se lo deja quemar completamente y, horas después, el conductor y su línea de transporte declaran que fue un acto terrorista con encapuchados y todo. Nadie lo investiga. Los sindicatos de transporte se suman, por esa “razón”, a un paro total “solidario y para resguardarse” y dejan sin transporte público, por varios días, a medio millón de personas. Hay claros indicios de que fue una maniobra interesada para “recuperar” el vehículo. Ese es un servicio salvaje. ¿Quienes son los malandros? ¿Podremos, al menos, resolver esas disputas?.

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Referencias

1.- http://www.el-nacional.com/noticias/asamblea-nacional/asamblea-nacional-petro-compromete-endeuda-republica_218125 Asamblea Nacional: “El petro compromete y endeuda a la República”
     http://www.asambleanacional.gob.ve/noticias/_guzman-el-petro-es-un-mecanismo-fraudulento-ilegal-e-irrito Guzmán: El Petro es un mecanismo fraudulento, ilegal e írrito

2.- https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/executive-order-taking-additional-steps-address-situation-venezuela/ Executive Order on Taking Additional Steps to Address the Situation in Venezuela

 

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