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[BRASIL] “Estamos yendo hacia una convulsión social” *

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Cuando Leonardo Boff (1938) respondió el e-mail con las respuestas a la entrevista, firmó, al final: "teólogo, filósofo, articulista semanal del Jornal de Brasil online y escritor". Dejo por fuera otros predicados, en un gesto de desapego coherente con sus escuelas religiosas y políticas.

Se trata de una de las mayores autoridades cristianas brasileñas, aunque un proceso realizado por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, que sería el Papa emérito Benedicto XVI, dejó las responsabilidades junto a la Iglesia Católica en el catarinense de La Concordia, lo que lo llevavaría a desligarse del sacerdocio en definitivo. Uno de los exponentes de la Teología de la Liberación, él mismo resume: "Yo cambié de trinchera para continuar en el mismo campo de batalla".

En entrevista exclusiva a un hombre de viejas costumbres, Leonardo Boff comenta, entre otros asuntos, la casación de Dilma Rousseff y el (des)gobierno de Michel Temer sin nunca perder la esperanza.

Hombre de viejas costumbres - Brasil vive una crisis de representatividad, que en el tiempo se ha visto agravada con el golpe que destituyó a la presidenta Dilma Rousseff del poder. ¿Cómo ve usted este escenario?

Leonardo Boff - La destitución de Dilma fue un golpe parlamentario, jurídico y mediático. El objetivo principal era acabar con los avances sociales que metían miedo a los descendientes de la casa grande. Ellos no defienden derechos, pero sí sus privilegios y se hacen del estado para hacer sus negocios, con intereses subsidiados y protección de mercado. El otro motivo es alinear el Brasil a la política del imperio norte-americano para acabar con la línea de soberanía y autonomía hecha por Lula y Dilma. Por eso hubo presencia norte-americana en el golpe parlamentario, como lo mostró nuestro principal analista Moniz Bandeira, entre otros.

95% de los brasileños ven evalúan como mal el gobierno de Michel Temer, pero esta insatisfacción generalizada no consigue trascender las redes sociales. En la actual coyuntura, ¿Cuál es el papel de los movimientos sociales, de los defensores de derechos humanos, en fin, de la militancia, en general?

Tal vez una frase del más grande pensador cristiano y africano, San Agustín, del siglo V, nos dé la respuesta: alimentar la esperanza, pero responder a sus dos bellas hermanas: la indignación y el coraje. La indignación para rechazar las cosas malas. El coraje para cambiarlas. Hoy los movimientos se deben indignar y mostrar esto en las manifestaciones, en las plazas, en las redes sociales, en las radios comunitarias y periódicos de los movimientos, y principalmente tener coraje para los cambios que deben ser realizados en la estructura social. Esta es una de las mayores injusticias del mundo. Eso se hace con la política, eligiendo representantes confiables y queriendo tener lugar en las decisiones de gobierno, porque la democracia implica participación. Sin eso ella es su propia negación, si no es una farsa. Desarrollé estas ideas en el libro "Virtudes para otro mundo posible" (Editorial Vozes, 2005), en tres pequeños volúmenes.

Como profesor universitario, ¿Cómo ha percibido los golpes sucesivamente perpetrados por el gobierno ilegítimo contra la educación media y las instituciones de educación superior?

Lo que el actual gobierno está haciendo con la educación y sus instituciones es un crimen contra el país y el futuro de nuestro pueblo. El propósito es crear gente que apenas aprenda para hacer funcionar el sistema injusto y excluyente que está ahí, sin pensamiento crítico, sin innovaciones. Un país solo se desarrolla y progresa cuando hay una educación seria y calificada. Pueden destruir cuantas veces quisieran a Alemania, como han hecho dos veces, pero como posee una de las mejores educaciones del mundo (yo tuve el privilegio de cursar la universidad allá), siempre se levantará, como se levantó. Hoy es uno de los países social y tecnológicamente más avanzados del mundo. Aquí la baja calidad de educación es mantenida por razones políticas, para mantener al pueblo sumiso y ellos con sus privilegios asegurados. Un pobre al que se le niegan las razones de su pobreza nunca se indignará ni buscará cambios, Aún más: un pueblo mantenido en la ignorancia, en cualquier nivel, nunca dará un saldo de calidad en dirección del desarrollo humano y justo. Yo vengo de la universidad del estado de Río de Janeiro (UERJ), una de las mejores de Brasil. Está siendo desarmada literalmente, tal vez, como se sospecha, para privatizarla, tal vez por ella misma tener un carácter claramente social. Todos, profesores y tercerizados, no están recibiendo sus salarios enteros desde enero. El trece ni se pagó. Y escuchamos que hubo hasta suicidios de gente que se desesperó con las deudas por no haber recibido su respectivo salario.

A lo largo de los últimos años hemos percibido el crecimiento de la bancada evagélica, con agendas no siempre alineadas a los verdaderos principios critianos. Como teólogo, ¿cómo observa esa mezcla de religión, poder, conservador y oscurantista?

Lo que la bancada evangélica hace es contra la constitución de Brasil. En la constitución dice claramente que el país es laico, quiere decir, no se inclina hacian ninguna religión, y las respeta todas, desde que se entendió que la legislación es para todos. Los evangélicos quieren tener el privilegio de imponer su agenda, especialmente la ética, con relación a la familia, a la orientación sexual, al respeto a los LGBTs y demás. Ellos pueden tener las opciones de ellos mismos, dentro del espacio de sus iglesias, pero es anti-constitucional e irrespetuoso para otros que piensan diferente, cuando quieren hacer lo particular de ellos, lo universal para toda la población. A ellos se les debería aplicar categóricamente la constitución con las prohibiciones que ella señala.

Percibimos diversos avances de la iglesia católica bajo el papado de Francisco. Dos puntos, sin embargo, siguen inalterables: el matrimonio de sacerdotes y el sacerdocio de mujeres. En su opinión, ¿esto tardará en hacerse realidad?

De cara a los grandes problemas de la humanidad, como la pobreza de la mayoría, como eventuales guerras que pueden diezmar la especie humana, el agravamiento del calentamiento global que puede poner en riego el sistema-vida y el sistema-tierra, estos problemas del celibato y del sacerdocio de mujeres tienen su importancia, pero son de relevancia menor. Ellos le interesan apenas a los católicos. La conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB, por sus siglas en portugues), como se sabe, hizo una petición al Papa Francisco para que los padres que se casaran pudiesen volver con sus familias y asumir responsabilidades pastorales. Otros avanzan en la propuesta, agradable para el Papa, de ordenar laicos, especialmente jubilados, con buena integración familiar, para que pudiesen atender espiritualmente, por ejemplo, todo un conjunto residencial. A mi modo de ver, la tendencia de la Iglesia Católica es seguir lo que todas las demás iglesias han hecho: hacer el celibato optativo. Quien quiera, hace el celibato y se ordena. Otros se casan y se vuelven padres como los anteriores. Soy de la opinión de que la iglesia debería abrir también la posibilidad de que las mujeres puedan recibir el sacramento de la orden y ser sacerdotes en el estilo de las mujeres, que es diferente que el de los hombres. Creo que, en la medida en que el patriarcalismo, fuerte en la Iglesia oficial, disminuya, será más fácil y normal tomar estas decisiones. Más aún ya que la iglesia está inmersa en la globalización, pues en muchas culturas, especialmente en África, no se puede imaginar alguien cumpliendo celibato. El sentido tribal y comunitario vuelve el matrimonio de los padres de una exigencia hasta ahora no atendida a causa de la dominación de la cultura blanca, occidental y romana.

A razón de un proceso realizado por Joseph Ratzinger junto a la Congregación para la Doctrina de la Fé, usted perdió algunos poderes dentro de la Iglesia Católica, para luego separarse del sacerdocio. Sin embargo, gracias a actuación junto a la Teología de la Liberación, continúa siendo uno de los principales exponentes religiosos de Brasil. Hay alguna disposición por parte del Papa Francisco para revertir este proceso?

Yo cambié de trinchera para continuar en el mismo campo de batalla. Dejé, bajo fuertes presiones, el sacerdocio, pero continué haciendo teología y tomando en serio la opción por los pobres contra la pobreza, porque esto es el eje estructurador de la teología de la liberación. El actual Papa, viene del caldo cultural y eclesiástico de la teología de la liberación, de versión argentina, que es la teología del pueblo oprimido y de la cultura silenciada. Él está levantando las instituciones de nuestra teología hacia el centro de la Iglesia. Por eso, se está encontrando con teólogos de la liberación como (los sacerdotes) Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino, Pepe Castillo, Arturo Paoli entre otros. Ha querido conversar conmigo, pero por razones de última hora, una rebelión de trece cardenales en la víspera del Sínodo sobre la familia, que él debía calmar, no pudo recibirme. Pero seguramente nos encontraremos en algún viaje que haga a Europa.

Brasil vive una situación surrealista, con condenas sin pruebas a inocentes y liberación de culpables con toneladas de cocaína en helicópteros. Usted es un hombre de fé: debemos tener esperanza en Brasil, a pesar de nuestra clase política?

Quien pierde la esperanza está a un paso del suicidio, de la muerte voluntaria. Es lo que no podemos ni queremos. El pueblo brasileño ha mantenido siempre en su historia la esperanza, pues aguantó siglos de colonización expoliadora de nuestras riquezas, tres siglos de vergonzosa esclavitud y dos dictaduras, la de Vargas y la de 1964. El momento actual es de participación y de acción, siempre con esperanza. Sin embargo, temo que estamos yendo hacia una convulsión social porque la desfachatez y la sinverguenzura del actual gobierno de intentar desmontar todos los beneficios que los dos gobiernos del PT realizarón para millones de ciudadanos, esto no puede seguir. Habrá un momento de decir: "Ya basta. Que se vayan todos", como dijo el pueblo argentino y ha puesto a correr a un gobierno corrupto. Vimos crecer a Brasil, llenandonos de orgullo y también a los ojos del mundo de tal manera que ganó el respeto y la admiración. No vamos a tolerar que eso se deshaga por aquellos que Darcy Ribeiro decía: "tenemos las oligarquías más reaccionarias y con más falta de solidaridad del mundo entero". El ex-presidente Fernando Henrique Cardosos en sus diarios de Presidencia (1999-2000) [vol. 3, Compañía de las letras, 2017] llegó a confessar: "tenemos una sociedad colonial, sub-desarrollada, arrivista, con mucha movilidad y , al mismo tiempo, mucha ganancia". Son lo actuales señores de la nueva Casa Grande que quieren que la mayoría del pueblo vuelva a las barracas. Eso no lo vamos a permitir. Lucharemos con dignidad y valor.

* Traducido por Freddy Toro / TatuyTv

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