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Las pobres no tienen acceso al aborto seguro

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En los cinco años que la médica obstetra Leonor Zapata estuvo trabajando en la sala de parto de la Maternidad Concepción Palacios, conoció casos terribles de mujeres que murieron por abortos mal practicados. "Supe de una joven que se puso un cable eléctrico a través del cuello uterino y se conectó a la corriente, la atendieron en el Pérez Carreño; tuve otra paciente que se hizo un lavado con permanganato, una sustancia abrasiva, y se quemó desde la vulva hasta la rodilla. No sobrevivió".

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BREXIT, la Unión Europea y la OTAN

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Brexit

El triunfo del Brexit en el referendo abre múltiples interrogantes. La mayoría de los analistas, sobre todo en la prensa hegemónica internacional, ha puesto el énfasis en el examen de sus consecuencias sobre los mercados, su exacerbada volatilidad y la cotización de las principales monedas. Sin restarle importancia a este asunto creemos que este énfasis economicista está lejos de apuntar a lo más significativo. Los mercados son entidades veleidosas, siempre sujetos a esa “exuberante irracionalidad” denunciada por Alan Greenspan, el ex jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, de modo que pronosticar su derrotero una vez consumada la salida del Reino Unido de la UE es un ejercicio ocioso y condenado al fracaso, inclusive si las predicciones se hacen para el corto plazo. Mucho más importante es ponderar lo que la decisión del electorado británico significa en términos políticos: un golpe si no mortal pero sin duda muy duro a un proyecto comunitario que cuando adquirió una connotación social y política progresista fue secuestrado, tergiversado y prostituido por la oligarquía financiera europea. Con la deserción de Londres –un divorcio litigioso y no consentido, al decir de algunos- la UE pierde a la segunda economía y al segundo país en población, lo que debilita a una Europa que, con la estructuración supranacional pergeñada por Bruselas, trató de reposicionarse en términos más protagónicos en el turbulento tablero de la política internacional. Si con el Reino Unido en sus filas la UE no era más que un aburrido segundo violín en el concierto de naciones, con los británicos afuera su gravitación global disminuye aún más vis a vis China, Rusia y los nuevos centros de poder internacional.

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FRANCIA: El tratamiento mediático del movimiento social. Incontrolados y secuestros

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Francia3El movimiento de protesta contra la Ley [de reforma laboral] El Khomri es portada en los principales medios de comunicación [franceses] desde hace varias semanas. La inscripción en la duración le confiere una dimensión de analizador de estos medios de comunicación que parecen cumplir más que nunca una función social precisa, la que Serge Halimi denominó la de los «nuevos perros guardianes [1]» parafraseando a Paul Nizan [2] el cual atribuía esta función a los «filósofos» al servicio de las clases dominantes. Sin ser exhaustivo, el análisis de tres leitmotivs mediáticos permite cuestionar la producción cotidiana de una visión dominante que a pesar de su pátina de objetividad participa en las actuales luchas sociales.

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PERU: El fujimorismo social

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elecciones

Aunque las elecciones las terminó ganando Pedro Pablo Kuczynski, economista neoliberal de 77 años, el fujimorismo mantendrá en Perú una fuerza considerable, controlando el parlamento. El triunfo de este tecnócrata se habrá debido al frente “anti Keiko” construido con apoyo de gran parte de la izquierda, pero su gestión augura un continuismo de las políticas económicas. 

Son las elecciones presidenciales más ajustadas de la historia reciente peruana. Un puñado de votos, y bastante menos de un punto porcentual (50,11 a 49,9) separan a ambos candidatos en poco menos de veinte millones de votantes. Los resultados, añadidos a los de hace cinco años, cuando Keiko Fujimori perdió en segunda vuelta ante Ollanta Humala por menos de tres puntos, indican que el fujimorismo está sólidamente asentado en la sociedad peruana, en particular en los sectores populares. Y que es más que probable que, tarde o temprano, la hija del dictador ocupe el sillón de Pizarro.

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¿Por qué los europeos están hartos de la Unión Europea?

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UnionEuropea

Un sondeo sitúa a Grecia, Francia y España como los tres países con peor percepción de la Unión Europea. Analizamos las posibles causas de esta notable antípatia.

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Nos duele Latinoamérica, el cuerpo y el alma

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“No duele el útero, duele el alma”, dijo la joven víctima de violación en Brasil. Sus palabras están cargadas de un simbolismo que muestra la realidad de las mujeres en la sociedad en la que vivimos.

Cuando escuché la noticia, la oía como una exageración. Al mismo tiempo, recordaba la frase: “la realidad supera la ficción”. Pareciera como si la realidad fuera tan decadente y enfermiza, tan corroída, que hasta figuras literarias como la hipérbole ya no se diferencian de lo real.  Es como leer a Gabriel García Márquez, pero más siniestro: Joven de 16 años fue violada por 30 hombres en Brasil, se leía en un titular del diario costarricense La Nación.

En el periódico argentino La Nación se lee: La adolescente violada por 33 hombres en Brasil habló en TV: “Pensé que me moría”. En la entrevista, ella resume la realidad de las mujeres en un conjunto de frases cargadas de simbolismos y realidades:

“Cuando desperté, tenía un hombre debajo de mí, uno en la parte superior y dos que me sostenían. Me puse a llorar. Eran muchos, muchos hombres. Había rifles, pistolas y el lugar estaba muy sucio, yo estaba muy sucia”.

¿Acaso así no vivimos las mujeres y los cuerpos marginados? Rodeados de hombres por detrás, por delante, por los lados, sujetándonos.  Ellos dirigen nuestras vidas, determinan qué podemos hacer, con quiénes nos podemos relacionar y cómo debemos vivir. Nos penetran violentamente con  discriminaciones e imposiciones ideológicas, institucionales, culturales.

Interpretemos esos hombres como los que rigen el estado de las cosas: la Iglesia (un hombre debajo de mí) que obstaculiza cualquier discusión (aborto, FIV, matrimonio entre personas sexualmente diversas) a favor de la libertad corporal;  el Estado (uno en la parte superior) quien institucionaliza las discriminaciones mediante leyes y culturas misóginas y sexistas; la sociedad y la cultura (dos que me sostenían) quienes normalizan lo que tanto la Iglesia como el Estado dictan.

Quedamos tal y como lo describe la voz de la joven violentada: “Me puse a llorar. Eran muchos, muchos hombres. Había rifles, pistolas y el lugar estaba muy sucio, yo estaba muy sucia”. Quedamos llorando, vulnerables, desoladas.

Pensamos que todo nuestro ambiente está lleno de la mugre de esos hombres (Iglesia, Estado, cultura, sociedad). Nos sentimos culpables de ser nosotrxs mismxs. Vivimos en una sociedad bélica, donde no hay diferencia entre revólveres y penes.  Tampoco hay diferencia entre víctima y cuerpos feminizados (mujeres, gays, trans).

Es como si Brasil sufriera una gangrena causada por su  misoginia. Es como si Brasil fuera un cuerpo territorial feminizado, como si fuera una mujer, y de repente, sus hijos hombres empiezan a destruirla y a destruirse a ellos mismos. Desde el golpe de Estado contra la presidenta Dilma Roussef por parte de un grupúsculo de hombres blancos hasta la violación de una adolescente, perpetrada por tres decenas de penes enfermizos, sedientos de poder y ajenos de cualquier humanidad y sensibilidad.  

¿Una riña “más” entre pandillas? ¿Un ajusticiamiento “más” en las favelas? ¿Seguirá siendo la mujer un objeto de intercambio? ¿Un botín de guerra? “Ni una menos” exigimos las feministas latinoamericanas. “No duele el utero, duele el alma” dijo la joven sexualmente violentada. “Cansadas de odio” gritan las mujeres brasileñas en contra de la cultura de la violación. “El machismo mata” y eso lo sabemos, desde Micaela Ortega, asesinada en el sur de Argentina; hasta las víctimas de acoso en la calle  a diario.

Estamos en un estado de miedo, causado por la violencia patriarcal. Violencia que pasa por el cuerpo y termina en la muerte. Desconocemos el futuro de nuestros derechos humanos.

 

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