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Felipe según Fidel

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felipe

A continuación reproducimos para los lectores del portal tatuytv.org, fragmentos de la entrevista realizada por el periodista español Ignacio Ramonet al Comandante Fidel Castro, a lo largo de cien horas pletóricas de experiencia, heroismo y sabiduría.

Los fragmentos aquí publicados buscan rescatar las palabras pronunciadas por el Comandante en torno a la figura de Felipe González, quien busca ahora inmiscuirse como asesor del equipo de abogados del inefable Leopoldo López.


Ignacio Ramonet (IR): Después de los arrestos de disidentes en marzo de 2003, el ex presidente del Gobierno español Felipe González hizo unas declaraciones muy agresivas contra usted.1

Fidel Castro (FC): Una estupidez. Está muy bravo por lo que yo dije sobre las ejecuciones extrajudiciales de los vascos de ETA en España. Porque denuncié2 que bajo el mandato de un jefe de gobierno español —Felipe González— decenas de etarras fueron ejecutados extrajudicialmente sin que nadie protestara ni lo denunciara ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, y también dije que otro jefe de gobierno —José María Aznar— en un momento difícil de la guerra de Kosovo, aconsejó al presidente de Estados Unidos arreciar la guerra, multiplicar los bombardeos y atacar los objetivos civiles, que causarían la muerte de centenares de inocentes e inmenso sacrificio a millones de personas. La prensa sólo dice: "Castro arremetió contra Felipe y Aznar". Del contenido real, ni una palabra.

Y yo lo he dicho con toda claridad. El gobierno de la época está implicado en eso. Y su presidente, Felipe González, no puede haberlo ignorado. Eso de que él no sabía no lo cree nadie, alguien que tenga un mínimo de noción de Estado sabe que tal operación no se puede realizar sin complicidad. Sus colaboradores más íntimos, el Ministro del Interior, el Jefe de la Policía,! evidentemente, recibían órdenes!. Esos colaboradores fueron juzgados y sancionados,3 pero él no. Lo primero que tiene que hacer cualquiera es asumir lo que pasó. Si yo me comportara de esa manera, yo no pudiera dar una orden a nadie más aquí.

I.R: Usted tenía con Felipe González una larga amistad, ¿verdad?

F.C: A Felipe lo conocí desde la época de la apertura democrática en España, en el año 1976, mucho antes de que el Partido Socialista [PSOE] fuera una gran fuerza en el país. Antes de las primeras elecciones de 1977 cuando fue elegido diputado. Visitó Cuba en junio de 1976 y conversamos bastante. Después, cuando él recorría América Latina, hacía a menudo escala en Cuba. Iba a Panamá, tenía buenas relaciones con Ornar Torrijos, iba a distintos lugares porque él siempre se interesó mucho por América Latina. Él venía aquí, le gustaba el mar, le gustaba la pesca, sentía una verdadera pasión por la pesca de cordel. Una vez estuvimos dos días en el mar. Y tuvimos con él muchas conversaciones amistosas. Vino García Márquez, vino Guayasamín, estaba el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, y también Javier Solana, que luego fue Ministro de Cultura, creo, y después se convirtió en "gran mariscal", secretario general de la OTAN, y hoy es una especie de Ministro del Exterior de la Unión Europea. Reunimos distintas personalidades y estuvimos en familia conversando de todos los temas, de manera muy positiva, muy constructiva. Luego la prensa lo atacó en España porque aquí estaba preso el que era entonces jefe de una organización terrorista y que era de origen español.

I.R: ¿Eloy Gutiérrez Menoyo?4

F.C: Sí. Gutiérrez Menoyo, que nosotros decidimos liberar. Ya había cumplido prácticamente su condena. No queríamos que eso le causara trastornos a Felipe. Él nos había hablado, con mucho cuidado, muy respetuoso, de ese problema. Y nosotros tomamos la iniciativa de liberar a Gutiérrez Menoyo.

I.R: ¿Usted mantuvo buenas relaciones con Felipe González cuando él llegó al poder en octubre de 1982, cuando es nombrado Presidente del Gobierno?

F.C: Nosotros mismos deseábamos el triunfo de Felipe porque, con todos sus defectos, era un individuo con el que tú podías discutir, hablar, mantenía algunas formalidades y algunas formas de decencia. Ya cuando él es Presidente del Gobierno es otra cosa, hubo algunas diferencias, porque a nosotros nos parecía que el papel de España, dentro de aquella situación de guerra fría, era positivo en las relaciones con todo el mundo, porque era una situación privilegiada, era una situación de comercio y de paz, y no éramos partidarios de su ingreso en la OTAN, sencillamente. (...) Ya él había ganado las elecciones. Yo comprendía perfectamente la cuestión de la integración económica en el seno de la Unión Europea, que se hizo en 1986, porque ésa era la conveniencia de Europa y, por tanto, de España. Pero discrepábamos totalmente en la cuestión de la OTAN y yo hice unas declaraciones abiertas, francas, anti OTAN, sobre qué papel yo le veía a España con la apertura diplomática y el papel que podía desempeñar en el mundo España, dentro de aquella situación —en vez de enrolarse en la OTAN, algo que Felipe González había dicho que no haría— y yo di mis opiniones, por ahí se pueden encontrar, en una larga entrevista, con relación al ingreso de España en la OTAN en mayo de 1982.

I.R: ¿Esa cuestión de la OTAN enfrió las relaciones entre ustedes?

F.C: Bueno, Felipe cambió bastante. Pero éramos partidarios del triunfo de Felipe en las elecciones de 1992 contra Aznar. Yo seguía los debates, observaba a Aznar; era un robot, una máquina, que en la cabeza se ponía una serie de datos y de cifras. Tiene el debate televisivo con Felipe; Felipe no quedó muy bien en aquel primer debate. Vi la táctica de Aznar, su psicología, su forma de atacar, de acusar, de repetir como una máquina, y, a pesar de eso, Felipe, muy confiado, no le prestó mucha atención a aquel primer debate realmente los resultados, en esas encuestas que se hacen después los debates televisados, le fueron adversos. Hasta yo mismo hice con él algunos comentarios y le advertí un poco la necesidad de tomar en serio el segundo debate y de prepararlo bien. Como él tiene más cultura que Aznar, más experiencia, más habilidad... Y ya en el segundo debate ganó ampliamente Felipe, desconcertó al otro; Aznar no tenía guión, se quedó sin guión, porque Felipe lo sacó del guión, y ganó. Pero, bueno, todo el mundo sabe las cosas que ocurrieron en España durante el gobierno de Felipe González: hubo corrupción, gente que se hizo millonaria, la historia, incluso, de aquella casa que se construyó uno que tenía creo que cuarenta bidés, v así mucha gente se hizo rica, se hicieron negocios de todas clases. Hubo un proceso de corrupción, de enriquecimiento, de pérdida de la moral.5

Recuerdo que en los primeros años después del triunfo de Felipe, en una cena en la Embajada de España, en La Habana, se discutía el número de años que podía estar el Partido Socialista en el poder, y yo dije que el Partido Socialista podía estar en el poder un tiempo sin límites, con una política honesta, mínimamente sincera. Yo no veía qué posibilidad podía haber en España de arrebatarle el poder.

La derechización de la política de Felipe, a mi juicio, condujo al desgaste, a la corrupción y a todas aquellas cosas. Nuestras relaciones fueron en un tiempo buenas y después iban siendo cada vez peores. En un momento dado se iniciaron las Cumbres Iberoamericanas, y, bueno, Felipe iba a las Cumbres y nos tratábamos normal y respetuosamente. Pero él se comprometía más con la política de Estados Unidos, de la OTAN y todo. Felipe se desgastó, realmente se desgastó, y luego ganó Aznar.

I.R: ¿Cuando se derrumbó la URSS, le dio Felipe González algún consejo sobre las reformas que había que hacer en Cuba para evitar un derrumbe semejante?

F.C: Recuerdo muy bien, cuando se hundió la URSS, la cantidad de gente que me cayó a mí arriba para que nosotros hiciéramos las mismas porquerías que hicieron los demás. Entonces, usted iba a una reunión, una toma de posesión, allí siempre se reunían algunos, Carlos Andrés Pérez/' Felipe González y se reunían otras personalidades latinoamericanas a aconsejarme a mí lo que teníamos que hacer para que Cuba pudiera sobrevivir...

Yo, con mucho respeto, los escuchaba; discutía, en la medida que valía la pena discutir sobre esto, y me mantenía inflexible. Entonces Felipe dijo que esa era una "posición numantina", aquello de Numancia7 y Maguncia, como diciendo: "Bueno, eso conduce a esto"; pero preferimos esto. Discutíamos sobre el tema, yo le decía que era un gran admirador de aquella gente, de los numantinos, por lo valiente y la actitud que tenían. Pero mi oposición completa a hacer las concesiones que estaban exigiendo y que fueron las que hundieron, uno por uno, a todos éstos, a Felipe, a Carlos Andrés, y a la URSS, en primer lugar.

I.R: Creo que también vino el que había sido Ministro de Economía de Felipe González, Carlos Solchaga, ¿verdad?

F.C: Sí, porque en aquellos días Felipe González quería "ayudarnos", figúrese, como si nosotros fuéramos unos tontos y no conociéramos a España. Pero él quería "ayudarnos" tanto que nos ofrece un asesor, y con la mayor calma del mundo le dimos las gracias. Le digo: "Te agradecemos mucho"; es decir, no le hicimos un rechazo.

I.R: Ustedes escucharon con educación.

F.C: Felipe no había dicho todavía a quién iba a mandar, pero sabíamos muy bien que el PSOE había estado asesorando a Gorbachov. Los primeros consejeros de Gorbachov fueron la gente de Felipe, y un día Gorbachov, hablando conmigo, por teléfono o en una carta, me hablaba con admiración de Felipe González: "Felipe, un socialista". Yo hacía rato que me sabía de memoria que Felipe no tenía nada de socialista, en absoluto. Y Felipe feliz, estaba mandando su gente a asesorar allá a Gorbachov. Hay que hacerle un monumento al PSOE por lo mucho que contribuyó a que la URSS sea lo que es hoy Hasta un poco de ía gente que mucre al desaparecer los servicios médicos —que nunca fueron óptimos—, al elevarse la mortalidad infantil, acortarse las perspectivas de vida, llegar a las situaciones terribles que hay hoy en ese país.

I.R: Según usted, ¿el PSOE tiene cierta responsabilidad en eso?

F.C: Sí, el PSOE la tiene por mandar esos consejeros; después llegaron a Moscú los norteamericanos. Cada vez eran más y más, y cada vez más y más las concesiones, y, sencillamente, se desintegra la URSS.

I.R: ¿Esos mismos consejeros son los que le envía a usted Felipe González en un momento?

F.C: Sí. Lo que le quería decir es que de sobra me sabía yo los consejos que me iban a dar. Las ideas de Felipe no se parecían en nada a los conceptos que nosotros tenemos; incluso una vez había un montón de miles de médicos sin empleo en España y le dije; "Por qué no hacen lo que nosotros estamos haciendo, formando médicos y creando el médico de la familia en la comunidad, los servicios tremendos en todas esas aldeas, en todos esos lugares." El costo es tanto; discutí hasta el costo de darles empleo a algunas decenas de miles de médicos y lo que valían esos servicios para la población.

I.R: ¿Y qué le contestó?

F.C: Bueno, lo oía con mucho interés. En noviembre de 1986 vino de nuevo Felipe, fuimos al mar de pesquería, estuvimos un día en el mar, regresamos; fuimos a Tropicana. Allí también había ido Raúl Alfonsín, que era Presidente de Argentina. Felipe quiso ir a Tropicana y allí le prepararon el gran show. Con unas mujeres muy bellas, negras en su inmensa mayoría, y muy buenas artistas, en ese show. Me acuerdo que con Felipe fui a saludarlas a la tribuna y allá tomaron todas las fotos que quisieron, todo el mundo muy afectivo. Y hay una muchacha muy buena, cantante, que se llama Linda Mirabal, que por fin después se nos quedó en España, porque ustedes los europeos roban cerebros...

I.R: Cerebros y cuerpos también, si entiendo bien.

F.C: Sí, se fijan primero en el cuerpo, pero estoy hablando de cerebro artístico. El cerebro artístico muchas veces está alojado en cuerpos muy bellos, de acuerdo con el tipo de arte que se trate. Le sacaron a Felipe una foto en que está así; la mujer aquella, muy bella y muy revolucionaria, es la que tiene a Felipe así por el cuello, y él mirándola así a aquella mulata por aquí... Y en una revista, no sé cuál de ésas en que ustedes gastan no se sabe cuánto papel, dinero en papel lustrado, que recogen toda la chismería de Europa y de aquellas sociedades, dicen: "Castro y Felipe, la gran francachuela", "Fiestón con el dictador en La Habana". Daba gracia porque Linda estaba con Felipe, y estaba simpática la foto aquella. Creo que en ese mismo periódico salió el hijo del Rey Juan Carlos, cuando estaba dando el viaje por el mundo como cadete, hubo como dos hojas consagradas al hijo del Rey. A Felipe y a mí, pero principalmente a Felipe, la revista ésa le dedicó: "El fiestón con el dictador", porque había ido a Tropicana. Más o menos hubo todo un período bien... Pero estaban en ese clima después de la desaparición de la URSS, y estábamos aquí en el período especial, y ellos se reunían conmigo para aconsejarnos cosas que habrían liquidado a esta Revolución en seis meses. Es decir que era una broma realmente; para nosotros y en el interior de nosotros...

I.R: No siguieron esos consejos, pero algunas reformas hicieron, ¿no?

F.C: Desde luego, sí, nosotros tuvimos que tomar algunas medidas. Tuvimos que aceptar las tiendas en divisas, cosa que odiábamos, porque sabemos lo que significaba; aquellos que tenían posibilidades de recibir divisas era por muchos de los que se habían ido. Pero determinadas circunstancias nos obligaron a tenerlas. Bueno, la idea de empresas mixtas la teníamos desde antes, o, mejor dicho, el desarrollo del turismo.

I.R: ¿Cómo se hizo la ruptura con Felipe González? ¿Por qué él tiene ahora esa actitud tan crítica?

Bueno, porque todo empezó muy bien en una época en que existía el campo socialista, la URSS y todo, y el país no estaba apretado. Entonces había una cierta amistad. Luego, cuando desaparece la URSS, como le dije, Felipe y sus amigos nos quieren "salvar" con consejos que todo el que los ha seguido se ha hundido, que son consejos como la globalización neoliberal. Todos los que los han seguido se han hundido. Todos esos consejos, en el orden político y en el orden económico, han hundido a los países. Nosotros teníamos convicciones muy sólidas y muy firmes sobre nuestras ideas, nuestro propósito, nuestro objetivo, dónde se podía hacer una concesión y dónde no, y cada vez con más experiencia.

Notas:
1 Declaraciones a Andrés Oppenheimer, El Nuevo Herald, Miami, 13 de junio de 2003.

2 En un programa especial de la televisión cubana, el 25 de abril de 2003. Véase Fidel Castro: Jamás un pueblo tuvo cosas más  sagradas que defendí); Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2003.

3 José Barrionuevo, Ministro del Interior del Gobierno de Felipe González, y Rafael Vera, Secretario de Estado para la  Seguridad, fueron condenados respectivamente a once y siete años de cárcel.

4 Eloy Gutiérrez Menoyo nació en Madrid en 1935, hijo de padres republicanos, emigró a Cuba siendo niño y se alzó en armas  contra la dictadura de Batista, como parte del llamado Segundo Frente Nacional del Escambray, grupo no vinculado al Movimiento  26 de Julio de Fidel Castro. Alcanzó en esa organización el grado de comandante, pero tras el triunfo revolucionario no aceptó las  opciones de la Revolución y se marchó a los Estados Unidos en 1 96 1, Regresó clandestinamente en 1965 y se unió a la "guerra  suda" contra la Revolución. Fue capturado y pasó 22 años en la cárcel. Liberado, se instaló en Miami. Allí fundó la organización  llamada Cambio Cubano, que aboga por el diálogo entre el régimen y sus adversarios. En 1995 regresó y se entrevistó con Fidel  Castro. Casi ciego, en el verano de 2003, viajó a la isla de vacaciones y anunció que se quedaba en Cuba para "luchar por un espacio  político".

5 El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con Felipe González a su cabeza, dirigió la política española durante trece años,  de 1982 a 1996, Durante ese período se produjeron una serie de escándalos de corrupción y de abuso de poder que causaron una gran  alarma social: el caso Filesa, el caso Ibercoip, las escuchas del Cesid, los asesinatos de los GAL, el desvío de los fondos reservados,  la corrupción de Luis Roldan, la de Juan Guerra... Se desarrolló en aquellos años en España lo que la prensa llamó la "cultura del  pelotazo" y que Carlos Solchaga, Ministro socialista de Economía, definía así: "En España es donde se gana más dinero en menos  tiempo." Véase Mariano Sánchez Soler, Negocios privados con dinero público. El vademécum de la corrupción de los políticos  españoles Foca Madrid, 2003.

6 Carlos Andrés Pérez (1922), presidente social-demócrata de Venezuela en dos ocasiones 1974-1979 y 1989-1994. Reprimió  violentamente varias insurrecciones populares en febrero de 1989 (el "Caracazo") y en noviembre de 1992. Ha pasado a la historia  por ser el primer Presidente venezolano condenado, el 30 de mayo de 1996, por malversación de fondos públicos.

7 Numancia, ciudad de la meseta hispáivica, situada a unos seis kilometros de la actual ciudad de Soria, que en el año 134  a.n.e., después de haberse sublevado dos veces, fue sitiada por las legiones romanas de Escipión el Africano. El sitio duró cerca de  dos años, y la mayoría de los habitantes de la ciudad prefirió inmolarse antes que rendirse a los invasores. Cervantes inmortalizó esa  tragedia histórica en su obra de teatro La Numanáa, escrita en 1582.

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