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[CONTRATIEMPO] El gobierno en la retaguardia: ¿La comuna en revolución?

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comuna contratiempo

“Comuna o nada”
(Hugo Chávez, 2012)

Sin lugar a dudas que Martí no decía nada nuevo, pero no por ello menos cierto, cuando señalaba que lo importante en política es lo que se oculta, lo que no se ve. El tiempo nos revelará elementos que seguramente ahora se quedan en los márgenes de lo público. Algo que le resta valor a la dimensión protagónica de la democracia participativa en Venezuela, en la cual se supone que los procesos de construcción de consensos y acuerdos políticos precisamente por esa dimensión protagónica (“proto-agónico”) está lanzado a la tarea de ir debatiendo los límites sobre los cuales se impone el silencio en nombre de una razón de estado que no es más que la razón del poder. La potencia, aún por realizarse, de una democracia protagónica es precisamente la imposibilidad del secreto como excusa.

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[OPINIÓN] !Felicitaciones, Señor Presidente!

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-¡Felicitaciones de nuevo! Ahora sí se las puedo dar abiertamente. Antes no nos convenía a ninguno de los dos. Usted ha sido elegido dos veces. Eso evidencia una autoridad que pocos mandatarios tienen. Es hora de actuar decididamente. Dejar de lado consignas muy bonitas pero que son poco efectivas a la hora de la verdad. Como usted mismo lo dijo: pasar a una Venezuela Moderna, acorde con la realidad. ¿Y cuál es la realidad? Aquí se la señalamos, Presidente, en el documento: “un fuerte desequilibrio en la balanza de pagos, que originó un déficit… un amplio desequilibrio fiscal… una alta tasa inflacionaria, un fuerte desequilibrio cambiario y una baja tasa de inversión”.

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[ECONOMÍA] Dolarizar: ¿a quién beneficia?

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dolarizar-a-quien-le-beneficia

Un truco al que necesariamente recurren quienes formulan políticas económicas cuando estas no son populares, es hacerlas pasar como beneficiosas para todos.

Así por ejemplo, cuando se anuncia que hay que reducir pensiones o remuneraciones, uno no escucha a nadie diciendo que la idea es aumentar las tasas de ganancias de los empresarios vía reducción de los salarios o eliminando derechos laborales. Dirán que es necesario para “equilibrar la economía”, lo que no solo suena aséptico y políticamente correcto, sino que procura poner a todo el mundo de acuerdo en que es un medida odiosa pero necesaria, pues ni modo, nadie quiere una economía desequilibrada!

Es lo mismo que pasa cuando se nos dice que todos debemos “apretarnos el cinturón” como sacrificio para salir de una crisis.

Cada vez que uno escucha o lee esta expresión, de lo único que puede estar seguro es que el apriete será en las cinturas de los trabajadores y trabajadoras, quienes son generalmente las víctimas de las crisis, para beneficio de los empresarios y especuladores, que suelen causarlas.

Así las cosas, ¿qué puede decirse de una medida como la dolarización? ¿Es cierto que nos beneficia a todos? O más bien ¿beneficia a algunos poquitos en detrimento de muchos? Se nos dice una vez más que todos debemos sacrificarnos para poner de nuevo la economía en marcha, ahora: ¿quiénes exactamente deberán sacrificarse para que se cumpla el plan de la dupla Falcón/Rodríguez?

Y es que detrás de la oferta a todas luces engañosa de la “recuperación del poder adquisitivo de todos”, se esconde la consumación de una gran estafa que beneficiará principalmente a los corruptos públicos y privados de todos los colores y épocas, de los cuales Francisco Rodríguez (el “cerebro” detrás de esta operación) es descendiente. Pero a su vez beneficiará a los tenedores de deuda venezolana, de los cuales Francisco Rodríguez -ohhh casualidad!- es empleado. Veamos:

Dolarizar es doralizar: un premio a la corrupción.

En efecto, los primeros beneficiados de la dolarización serán los venezolanos y venezolanas que, luego de haber desfalcado al país a través de la corrupción, la especulación y la fuga de capitales, se fueron a vivir a lugares como Florida, entre ellos, el exclusivo municipio de Doral, donde incluso uno de estos venezolanos es alcalde.

Seguramente no todos los venezolanos y venezolanas que habitan en Florida (o Panamá, Madrid, etc.,) dedicándose a actividades como la importación de bienes a nuestro país o la promoción de fuga de capitales a través de la compra de activos en dichos lugares, son corruptos y especuladores. Pero es por todos conocidos que, al menos desde finales de los años 70, han sido estos los destinos favoritos de los corruptos y especuladores, incluyendo a los de última generación.

¿Cómo beneficiará la dolarización a los corruptos? Pues en la medida en que, al decretarse la dolarización, el Estado venezolano perderá automáticamente la potestad de emitir moneda (solo la Reserva Federal puede hacerlo en sus imprentas de Washington y Fort Worth, para luego distribuirlos por los 12 bancos que la conforman), todos aquellos venezolanos y venezolanas o habitantes de nuestro país con posesiones en dólares tendrán ventaja sobre los que no.

En la medida en que los corruptos se caracterizan precisamente por su alta posesión en dólares, la propuesta por Falcón/Rodríguez los terminará premiando. Por un lado: porque les permitirá blanquear dicha posesión mal-habida, sacada de las arcas públicas bien por la vía de la sobre facturación y demás variantes de las estafas cambiarias (en el caso de los privados), o embolsillada directamente (en el caso de los corruptos provenientes del sector público). Mientras por otro, y esto es muy importante, les permitirá comprar cualquier cosa en Venezuela rematada por aquellos desesperados sin dólares -la gran mayoría de los venezolanos y venezolanas- a precio de gallina flaca.

Francisco Rodríguez, el anunciado Jefe del Gabinete Económico de un eventual gobierno de Falcón e ideólogo de la dolarización, es, como hemos señalado con anterioridad, hijo del economista de adeco Gumersindo Rodríguez, de quien además es admirador. Éste último ocupó ese mismo cargo de Jefe de Gabinete Económico durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, siendo que en aquel entonces fue el ideólogo de La Gran Venezuela, el tristemente célebre plan de gobierno de CAP I, denunciado por Pérez Alfonzo como Plan de Destrucción Nacional, y según los expertos tanto de izquierda como de derecha, culpable de toda la crisis que desencadenó en el Viernes Negro de 1983 y las siguientes dos décadas pérdidas de los 80 y 90.

Después de destruir al país, pero convertido en millonario, Gumersindo se fue a vivir a los Estados Unidos, específicamente a la ciudad de Weston en Florida. Allí murió hace unos tres años.

Es decir, Francisco Rodríguez es un hijo y heredero no solo ideológico sino biológico de la camada de corruptos que puso sus servicios a favor de la destrucción del país y que quieren hacer de Doral la nueva capital económico-espiritual de Venezuela.

Dolarizar: la victoria final de los fondos buitres

Uno de los resultados más letales del desastre económico dirigido por la dupla Carlos Andrés Pérez/Gumersindo Rodríguez, fue el endeudamiento del país: en la medida en que despilfarraron las reservas financiando la corrupción y la especulación/fuga de capitales de los empresarios, hundieron al país en deuda como “única” “alternativa” de financiamiento.

Esto lo comenzó el propio Gumersindo: ahora su hijo (que trabaja como cobrador de los principales tenedores de deuda venezolana) viene a completar la obra garantizando que cobren.

Puede contraargumentarse que la deuda actual de Venezuela tiene entre y poco y nada que ver con aquella, lo que es parcialmente cierto, sobre todo si se ignora que la dinámica déficit público-improductividad privada-fuga de capitales-endeudamiento, no nació con el chavismo. Sin embargo, lo que resulta fuera de cualquier discusión es el rol protagónico del hijo de Gumersindo en el drama de la deuda actual.

Y es que no solo Francisco Rodríguez es uno de los principales representante de los tenedores de deuda a través de su firma Torino Capital (de la cual, dicho sea de paso, no se ha desligado) sino que, según diversas fuentes, ha asesorado al gobierno actual en el manejo de la misma desde sus tiempos de Jefe para América Latina del Bank of American.

Por la propia naturaleza de estas actuaciones cuando se dan, difícilmente puede comprobarse tal acusación al menos que algunas de las partes lo informe abiertamente. Sin embargo, no solo pasa que algunos de los sectores oposicionistas acusan a Francisco Rodriguez de apoyar y asesorar al gobierno de Nicolás Maduro (incluyendo su rol esta vez sí público, notorio y comunicacional como asesor económico de UNASUR en el marco de las negociaciones en República Dominicana) sino que, por otro lado, lo han llegado a acusar también de utilizar sus privilegios para favorecer a sus clientes en detrimento del país.

Sirva como ejemplo de esto un artículo de Francisco Toro (fundador del medio oposicionista Caracas Chronicles y amigo personal de Francisco Rodríguez) titulado Good and bad reasons to hate Francisco Rodríguez (Buenas y malas razones para odiar a Francisco Rodríguez), de marzo de 2017. En una parte de dicho artículo, Toro, luego de alabar a Rodríguez por varias razones y manifestarle su admiración y aprecio personal, pasa a comentar la polémica con Ricardo Haussman en cuanto a la posibilidad de que Venezuela entrara en default, tal y como este último había vaticinado y Rodríguez negado rotundamente; como conclusión del papel de Rodríguez en dicha polémica Toro se despacha con lo siguiente:

“No es que Francisco posea los bonos cuyo pago está asesorando: no lo hace. Es que comerciar con la deuda venezolana es el pan y la mantequilla de Torino. El modelo de negocios de su empresa depende de la comisión que pagan los clientes cuando compran y venden los bonos que luego él aconseja seriamente a los políticos venezolanos que deben pagar.

Múltiples fuentes que consulté para este post me dijeron que, en caso de incumplimiento, el negocio de Torino probablemente se agotaría (..)

Lo que Francisco quiere que creamos es que, por alguna extraña coincidencia, el interés de sus clientes coincide con el nuestro. Por una confluencia fortuita, la política que está en el mejor interés de los venezolanos también es la que favorecen nuestros acreedores, que por un sorprendente golpe de suerte coincide con la política que mantendría en marcha el negocio de su empresa.

(…) Algunas personas ven esta situación y huelen un conflicto de intereses. Hablé con tres abogados por separado para esta historia, y estoy convencido de que no es la forma correcta de verlo. Un conflicto de intereses surge cuando una persona tiene el deber legal de actuar como agente ante dos directores diferentes. Esa no es la situación que enfrenta Francisco, porque tiene un deber legal con una sola parte: los clientes de Torino.

Entonces, volvemos a la cuestión de la credibilidad. Desde el punto de vista del deudor (es decir, el pueblo venezolano), recibir el consejo de alguien que tiene el deber legal de responder a sus acreedores es … bueno, digamos que puede no ser lo más inteligente que pueda hacer.

(…) Una empresa como Torino siempre reclutaría a un economista jefe de las filas de economistas que están genuinamente convencidos de que Venezuela debería pagar. Es un viejo mundo sucio en el que vivimos (…)”

Cambiendo lo que haya que cambiarle, la pregunta que se hace Francisco Toro sobre su tocayo es fundamental: ¿debe el pueblo venezolano fiarse de los consejos económicos y políticos de alguien cuyo compromiso está no con nuestro país sino con sus clientes y jefes pertenecientes a una jauría de fondos buitres especuladores y corruptos?

Independientemente sean verdad o no las acusaciones contra Francisco Rodríguez de haber asesorado al gobierno actual en el manejo de la deuda -lo que suena poco probable- lo que si es cierto es que su opinión con respecto al pago de la misma ha variado conforme entró al terreno electoral: tan solo el año pasado, Francisco Rodríguez desde su lugar de “experto” y cobrador de los buitres, no solo decía que “Venezuela puede pagar su deuda” y que era “improbable que cayera en default“, sino que afirmaba que “debía seguir pagándola recortando importaciones” y hasta proponía cómo hacerlo. Sin embargo, ahora, menos de un año después y al calor de una contienda en la que es cuasicandidato, cambia de opinión y dice que está de acuerdo en que “no se pague lo que no se pueda pagar“. Entonces, ¿a cuál Francisco le creemos? ¿Al de 2017 que hacía campaña porque Venezuela pagara aún a costa de las importaciones y por tanto del abastecimiento del país? ¿O al de 2018 que está en campaña electoral y dice que está de acuerdo en no pagar? Ahora bien, ¿son en realidad dos Franciscos distintos? ¿O será el mismo, solo que desdoblado en otra faceta para cumplir el sueño de llegar al ministerio de finanzas con un discurso demagogo, para una vez instalado allí, pagar él mismo a sus clientes y jefes a costa de los salarios y el bienestar de los venezolanos y las venezolanas?

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[CONTRATIEMPO] ¿..y después del 20?: El XXI, el socialismo como contratiempo

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Contratiempo twitter

«Es sólo a causa de su estupidez
que son capaces de estar tan seguros de sí mismos».
Franz Kafka El proceso.


La pregunta inevitable que aflora en estos días es: ¿Y después del 20? Intentaré elaborar una respuesta que está centrada en una premisa fundamental de esta seccción: La política en el presente está gobernada por el contratiempo que supone la inexistencia y relativización del progreso como forma irreversible de la condición humana. Es decir, el fin de la historia planteado por Fukuyama es una verdad a medias, o lo que es lo mismo, una completa mentira.

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[OPINIÓN] El veinte de Mayo ¿Por qué votar por el Presidente Maduro?

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El territorio en el que se asienta Venezuela es rico en materias primas que las corporaciones necesitan para mantener sus ritmos de producción y competitividad de precio en el mundo consumista de los mercados metropolitanos. Esa competitividad la define la cercanía y accesibilidad de nuestro territorio a y desde sus centros industriales de procesamiento y comercialización.

Hay que asumir que la combinación de estas realidades con la especificidad de las tecnologías actuales de las que depende la acción extractivista de tales corporaciones y el comportamiento de quienes mandan y dominan a las gentes de los países más desarrollados en esas tecnologías y que constituyen sus entornos de legitimación política y sostenimiento de mercado es adorador de la propiedad privada de TODO.

Otro elemento a tomar en cuenta es que nosotros, venezolanas y venezolanos, no disponemos de esas tecnologías para procesar de modo eficaz para tal sistema–mundo nuestras materias primas: es decir, somos productores de materias primas apenas con un mínimo valor agregado para garantizar su transporte estable hasta los centros industriales del capitalismo. Y nada más...

A ver... esta es nuestra circunstancia en el sistema–mundo que se nos ha impuesto históricamente para vivir o morir y esto trae como consecuencias otras que a su vez son causas del empobrecimiento de la gente común: La mayoría de quienes vivimos en Venezuela lo hacemos en ciudades y trabajamos para alguien o algo y tenemos un salario fijo, con bonos de compensación, pero salario fijo al fin… Tenemos por solventar con ese salario fijo y bonos, la compra de comida, bebida, medicinas, pagar servicios como el celular, el teléfono residencial, algunos el acceso a Internet, otros, casi siempre los mismos, la televisión satelital o el cable tv, la compra de bienes como el calzado, la ropa, otros servicios como honorarios profesionales de otra gente que nos ayuda con sus conocimientos y destrezas y así un montón de cosas y servicios más. También están los servicios conexos al hecho de estar vivos: financiar con el pago de impuestos la existencia del Estado, pagar cuotas de condominio, impuestos municipales como el Catastro o recolección del aseo urbano, entre otros.

Lo que hay que entender a este respecto es que los comerciantes e industriales, a quienes sólo interesa su ganancia y la protección de su pequeña propiedad, se benefician en una cadena de expoliación y especulación artificiosa, acumulada en el tiempo y que nunca vuelve sobre sus pasos y buscan permanentemente explotar y dominar a quienes sólo tienen su trabajo (en nuestro caso, el empleo dotado con un salario o triquiñuelas para ganar un “dinerito”) para poder vivir y que en esa cadena tales comerciantes e industriales están sujetos a las decisiones y asignación de valores de quienes son dueños de las tecnologías y mercancías fuera del país, que jamás viven o vivirán entre nosotros, y que les sirven a ellos, los comerciantes e industriales, como insumos para hacer y vender. Y estos dueños, que jamás viven entre nosotros, desean que nuestras materias primas y recursos, como por ejemplo el agua o el petróleo, les sean gratuitos, porque ellos consideran que su desarrollo tecnológico les hace merecedores de ser dueños en el hecho de TODO en el planeta tierra, y cuando puedan, más allá… Así que para los tipos que financian el contrabando de extracción de billetes y bienes de consumo que nos encarece la vida, desde fuera del sub-continente no somos más que los “pulgones invasores” en “sus” territorios por derecho militar, tecnológico y racial. Según ellos somos seres inferiores pues.

El proyecto Bolivariano es un “estorbo” histórico en este contexto y por eso nos destruirán matándonos de hambre y enfermedad como lo demuestran con sus decretos y dictámenes autoritarios y racistas fingiendo “buenas intenciones” y civilización democrática. Y para eso, todo esfuerzo comunicacional y mediático, todo convencimiento, estará orientado a hacernos creer que somos mediocres y debemos gobernarnos por sus reglas. Este es el verdadero discurso de la élite pro-yankee que trata de liderizar y orientar a la “oposición” y tal oposición no es tal porque simplemente sus objetivos no tienden al equilibrio democrático de las fuerzas, ni de los partidos, ni a la “representación de minorías”; simplemente está orientado a la mentira descalificadora e incapacitante para ser dueños de nuestros bienes y nuestro destino. Este “ser dueños de nuestros bienes y nuestro destino” es el legado del Comandante Chávez y el Presidente Maduro, mal que bien ha cumplido en ese sentido.

* * *

He aquí una explicación rápida a lo que el Gobierno Bolivariano ha llamado “guerra económica”, que tiene como objetivo desgastar el ánimo de la gente que hasta ahora ha apoyado el proyecto Bolivariano de conservación y protección de la soberanía de nuestro territorio, nuestras instituciones y nuestras materias primas para el beneficio más o menos social y público en detrimento de la propiedad privada de las tecnologías, el conocimiento y la industria en el ámbito internacional y sus intereses de gente privilegiada y racista.

El gobierno Bolivariano, aunque precariamente, en las condiciones actuales es responsable social y políticamente. Esto significa que se hace cargo y responde públicamente por las situaciones mínimas que garantizan la vida y sus grados de buena o mala calidad. Pero son responsables en tanto hay “habilidad para responder” a las necesidades sociales más críticas (esta habilidad saboteadores y contrabandistas han socavado en los más recientes años). Eso está propuesto claramente así en nuestra Constitución, Leyes, Reglamentos, Manuales y etcéteras, que determinan la existencia de las organizaciones del mismo Estado, que no suelen ser asumidas ni respetadas por los trabajadores mismos del sector público. Lo que orienta las políticas nacionales y de Estado como el derecho a la identidad, la política educativa gratuita y de buena calidad, las misiones sociales en salud, educación universitaria y técnica, vivienda digna como un derecho natural, entre todas las que ha diseñado y ejecutado este gobierno, además de los beneficios de pequeña protección económico-financiera a la gente más afectada…

En este punto, lo importante para entender es que al ganar estas elecciones ganaremos tiempo para rectificar y obligar a la burocracia degradada y corrompida a retirarse o terminar en prisión. Porque estamos dispuestos a hacer respetar nuestras leyes, la política de Estado y la organización del pueblo seguro lo logrará, si alcanzamos el objetivo de sacarnos de encima el asedio del entorno extranjero.

En todo caso, esto es mejor que vivir en un territorio cuyo Estado no es responsable política ni socialmente más que del orden opresivo para mantener seguros a los comerciantes e industriales y su propiedad. Que es el dictado desde fuera, entendámoslo.

Pero ¿Qué le vamos a poder exigir como ciudadanas y ciudadanos de a pie a un gobierno de identificación neo-liberal o liberal, aliado de las corporaciones extrajeras irresponsables si está claro que sus compromisos son con ese gran capital transnacional, tales corporaciones de industriales y comerciantes y no con la gente común?

Para nosotros está claro que el empeño de la reacción golpista de derechas en nuestro país (que es el verdadero concepto en el que entra la supuesta “oposición” venezolana), en cuanto puedan retomar el poder político del Estado, es tomar poder decisional sobre la renta petrolera y sobre los enormes réditos que generaría la privatización de todos los servicios que ahora son patrimonio de todos y todas, son públicos y casi gratuitos.

Recordemos cuáles son esos servicios: Los servicios directos a la persona como identidad y registro civil, salud, educación, telefonía celular y fija, provisión de agua potable, tratamiento de aguas servidas, provisión de gas y energía eléctrica, el saneamiento ambiental y demás.

También está el tema de la democracia social y el régimen de libertades cívicas. Ahora parece no ser muy importante porque lo tenemos. Pero cuando a un gobierno de signo contrario al Bolivariano le convenga (esta conveniencia en estos casos siempre es determinada por el interés de los dueños de la gran propiedad), la represión de nuestro sentido de igualdad, de libertad y de solidaridad social y personal como venezolanos, será seriamente dañado, prohibiendo toda forma de organización social que no esté diseñada y controlada por la élites dominantes y les resultará muy fácil desatar represión policial y control social de las personas. Es decir, nosotros, el pueblo común y corriente, la “gente de a pie”. Hasta en los niveles de la intimidad seríamos controlados por un Estado Neo-corporativista, como el estadounidense.

Perder estas libertades y derechos será muy costoso y doloroso. Y no hemos hablado de la industria del terror y la muerte que implica la acción armada de ejércitos invasores o paramilitares.

Además temas como el servicio militar serán afectados por tales disposiciones políticas: Nuestros jóvenes serán de nuevo reclutados forzosamente y obligados a traicionar a su propio pueblo en una lógica represiva general. Y volverán leyes como la de vagos y maleantes, con las que por sólo estar desempleados o no tener una dependencia de alguna corporación podremos terminar en prisión o campos de trabajo forzoso. La esclavitud de vuelta histórica pues...

Ni hablar de políticas como la cultura o la expansión comunicacional y editorial de Estado. La cultura volverá a ser para diversión de los dueños del capital y sus serviles burócratas, sifrinos esnobistas que nos privarán del placer de ser seres humanos.

Por esto y otras situaciones creemos que es preferible que las venezolanas y los venezolanos nos planteemos frente al futuro la esperanza de poder protegernos de los ricos abusadores, que en este momento tienen su mayor gloria debido al triunfo de la división social elitesca que padece la región latinoamericana. Sólo echemos un vistazo a las horribles vidas desesperanzadas de nuestros compatriotas latinoamericanos mexicanos, centroamericanos, colombianos, brasileños, paraguayos, argentinos… Sólo en Cuba, Bolivia y algo en Venezuela, es la dignidad humana la que ordena la vida pública. No perdamos lo poco o mucho que nos hemos ganado con combates permanentes mediáticos, electorales y vitales en estos veinte más recientes años, mucha de nuestra gente perdió la vida y otros bienes espirituales, salud o habilidades físicas en la defensa del proyecto Bolivariano.

Es cierto que los tipos dueños del capital transnacional nos seguirán atormentando la vida como pueblo después de las elecciones del 20 de Mayo, pero el proyecto Bolivariano que, de algún modo profesa y defiende el Presidente Maduro y sus posibles sucesores, nos podrá mantener en resistencia y en solidaridad hasta que el desgaste capitalista toque su fin por agotamiento de las condiciones actuales de su explotación-producción. Razón por la que están tan agresivos. El tiempo de sus materias primas aseguradas se termina. Es peor estar expuestos en la soledad individualista del neo-liberalismo y el fascismo neo-corporativo, por épocas enteras sin esperanza de una vida mejor.

Resistamos pues con dignidad y cuidemos nuestro bien cultural más preciado: La libertad y la democracia social con esperanza en un mundo mejor. Hay que votar por Maduro.

 

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