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Bloqueo. Por Silvio Rodríguez

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Fuente: www.insurgente.org

Estuve en la ciudad desde el sábado, me trajo la urgencia. Se nos fundió la tarjeta de video de la computadora, y Ojala se detuvo.

Aquí no se venden esas tarjetas. ¡Ay de la compañía que lo haga!. Multas millonarias contra ellos. Tampoco podemos encargarlas, por supuesto desde Cuba. Ese es nuestro defecto: vivimos donde no debemos. Por vivir donde nacimos somos malos, somos cómplices y, para colmo, somos bobos. La estupidez de vivir en nuestro propio país nos dificulta crear escuelas de música y estudios de grabación. Mucho más sostenerlos. ¿A qué condenado se le ocurre mejorar siquiera la parte del panorama profesional que le corresponde? Lo que hay que hacer es irse. Si es ilegalmente, mejor. Para algunos, la única forma de legitimar un proyecto es descalificando lo que sea que haya ocurrido en el último medio siglo en Cuba. Nos castigan porque nos quieren mucho. Sufren de vernos padecer en esta isla maldita. Por eso nos aprietan tuercas. Para que aprendamos a ser mejores cubanos desde afuera. Y toman medidas para aislarnos a los que ya éramos isleños. ¿Por qué las toman? Porque son los más ricos, los más bellos, los más felices. ¿Por qué contra nosotros? Porque nos consideran lo contrario. ¿Quiénes aplauden? Los que suspiran por parecerse a ellos.

Por suerte siempre hay manos que logran escapar de ese “mundo libre”. Benditas.
Somos un país que se dedicó a alfabetizar, a construir universidades de médicos y artistas. Y ahora pretenden hacer ver que nos gusta tener pianos sin cuerdas y vientos sin zapatillas.

Vaya imaginación.

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Wikileaks bombardea la Casa Blanca. Por Herminda Ramírez. Comunicadora social UBV/Mérida

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La atrevida página web llamada Wikileaks, dirigida por el australiano Julián Assange, ha puesto de rodillas al Pentágono y la Casa Blanca sin disparar un solo tiro; todo el poder de la palabra y de la imagen, es decir de la información, ha quedado de manifiesto en este momento aciago que vive la humanidad amenazada, humillada y ofendida por las fuerzas oscuras del arsenal militar Israelí/Estados Unidos.

Este binomio de plomo pretende dominar el planeta, incluyendo el ciberespacio, han ido progresivamente sometiendo con las armas y las políticas económicas a los países que poseen recursos que les beneficie; su interés es hacer del mundo un gran mercado y ellos los únicos administradores. Han sembrado la tierra de horror y los medios de comunicación en su poder, hacen el trabajo de domesticar a las multitudes.

El grupo de investigadores de Wikileaks ha tomado la decisión más atrevida y esperada por miles de millones de cibernautas, al filtrar más de setenta mil documentos secretos sobre la guerra en Afganistán y colocarlos en la red; buscan de esa manera desenmascarar a los tigres de papel que se encuentran estacionados en el Pentágono, en la Casa Blanca y Tel Aviv y que conspiran diariamente contra la vida.

La Súplica.

Ese magnífico y terrible mecanismo de enlaces que coloca la información en segundos al mundo entero, ha escapado del control militar de donde salió y ahora pone en jaque a aquellos que creen que pueden voltear el mundo y meterlo en sus bolsillos, ocultando información sobre el destino de millones de personas cautivas bajo sus armas.

¡“…la Casa Blanca sólo puede implorar a la persona que tiene los documentos que no cuelgue más en Internet”!. Esta fue parte de la declaración del portavoz estadounidense Robert Gibbs, en la entrevista concedida al programa Today de la cadena NBC.

Mientras tanto el jefe del Estado Mayor conjunto, el almirante Mike Mullen asegura que “Assange podría tener ya las manos manchadas de sangre de jóvenes y familias afganas”

El secretario de defensa y heredero de la administración Bush, Robert Gates, se esmeró en aclarar que “Las consecuencias en el campo de batalla de estos documentos es potencialmente grave para la tropa, los aliados y socios afganos y, podrían dañar nuestras relaciones y la reputación en esa parte clave del mundo…”

Conspiración contra la verdad.

Ante tal desafío, la campaña en contra de Assange no se hizo esperar e inmediatamente corrió la noticia de que había abusado de dos chicas, además de acusarlo de tener debilidad por los infantes. La oficina Federal de Investigación (FBI) y el Pentágono advirtieron que ellos no tienen nada que ver con la campaña de descrédito en contra del cibernauta; y que el sospechoso es el analista de inteligencia del ejército Bradley Manning, un oficial de 22 años detenido en Kuwait por una filtración de información secreta en noviembre de 2009 y pronto será juzgado por tracción a la patria.

El fundador de Wikileaks dijo en una entrevista a la cadena Al Jazeera que los servicios australianos de inteligencia, le habían advertido de las campañas de desprestigio. No obstante el apoyo del partido político Pirata (Piratpartiet) de Suecia, país donde reside, ha sido enfático al declarar a través de su líder Rick Falkvinge “que cualquiera que se proponga atacar a Wikileaks deberá atacar a un partido político sueco, ateniéndose a gravísimas consecuencias legales”.

Este partido es la tercera fuerza política en Suecia y tiene escaños en el Parlamento europeo (PE), considerada la institución más importante de la unión europea (UE); Su lucha consiste en defender la propiedad intelectual e industrial, el copyright, las patentes, promueven el copyleft y los sistemas operativos libres como GNU/Linux; en sus filas prevalece la gente joven y, por tanto la defensa a capa y espada de lo que acontece en el interminable mundo del ciberespacio.

La libertad de expresión que reina en Suecia, donde la protección de las fuentes es una obligación legal para los periodistas, es el apoyo más contundente para wikileaks y por supuesto la muralla infranqueable del pentágono y el sionismo.

En este nuevo escenario para el debate político, la organización Reporteros sin Fronteras (RSF) de origen francés, emitió una fuerte crítica a wikileaks para evitar la cyber censura y se refirió al país de la primera enmienda (libertad de expresión), es decir EEUU.

La filtración de documentos secretos por wikileaks ha despertado la preocupación de que la Internet se convierta en una herramienta de control político, los hechos demuestran que el poder lo tiene quien posea la información y la sepa manejar. El mundo espera que todo sea por el bien de la humanidad, pues al principio fue el verbo, la palabra; así lo confirman los libros sagrados de diversas culturas.

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Soy optimista sobre bases racionales. Por Fidel Castro Ruz (Reflexiones de Fidel)

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Los días transcurren. Unos tras otros corren veloces. Algunos se inquietan. Yo, en cambio, estoy tranquilo.

Comparto con nuestros trabajadores los resultados que van obteniendo en sus labores, en medio del bloqueo y otras necesidades acumuladas.

Nuestro país es uno de los que más preparado está para enfrentar obstáculos, y no sólo ha dado pruebas de gran abnegación sino también de solidaridad con otros pueblos, como los esfuerzos que realizó en Haití antes del terremoto, y mucho mayores después. Hace unos días tuve el honor de recibir a los integrantes de la heroica Misión Solidaria Moto Méndez, que complementó el trabajo de la Brigada Médica Cubana en Bolivia, que ha ofrecido más de 40 millones de consultas y ha operado de la vista, hasta ayer, 543 mil 629 pacientes. Ellos superan los golpes del cambio climático, donde se alternan los mayores calores y los fríos más intensos.

Sabemos bien lo que está sufriendo Rusia con el calor y los cientos de incendios en los bosques y en la turba, la humareda asfixiante, las lluvias tardías y, para colmo, nieve en verano. Vimos las imágenes de los ríos desbordados en Pakistán, y el gigantesco témpano desprendido de Groenlandia. Todo es consecuencia de la alteración de las condiciones naturales, provocada por los propios seres humanos.

Pero soy optimista sobre bases racionales y sólidas. Me inquieta el futuro, pero también creo cada vez más que la solución está al alcance de nuestras manos, si logramos hacer llegar la verdad a un número suficiente de personas entre los miles de millones que pueblan el planeta.

Fidel Castro Ruz
Agosto 20 de 2010
1 y 17 p.m.

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Un recuerdo para Abraham Isaías Kohan. Por Néstor Kohan

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Y un día el fuego devoró su fuego.
Ahora sus cenizas igual que las de Shelley
discurrirán en los sitios remotos
donde no está el olvido
Raúl González Tuñón:
Demanda contra el olvido

Otras veces, cuando han fallecido amigos y compañeros (José Luis Mangieri, Celia Hart, Antonio Alac, Pablo Kilberg, Kiva Maidanik, etc) traté de despedirlos y recordarlos mediante la escritura. (Quizás la escritura sea otra manera de combatir la muerte, de espantar el olvido, de ir tejiendo día a día la memoria que nos mantiene vivos y consolida nuestra identidad). Sus vidas fueron significativas no sólo para ellos o para su pequeño entorno familiar sino para mucha gente.

¿Por qué no hacerlo ahora con mi viejo?

Después de un cáncer de pulmón que se transformó en metástasis, enfermedad contra la que luchó y que lo consumió en un año y cuatro meses desde que se la detectaron, falleció Abraham Isaías Kohan (1933-2010). Traté de condensar pasajes de su historia de vida política en el documental Sangre Roja. Memorias de un médico comunista, un video de «La Rosa Blindada». Allí él mismo recorre y recuerda medio siglo de militancia acompañado por testimonios de algunos compañeros y compañeras de lucha (PC, PRT). Y de materiales históricos de archivo. Para quienes no hayan visto ese video documental, estas breves líneas.

Mi viejo nació en una familia de humildes inmigrantes judíos. Su papá (Wolf) austríaco, su mamá (Sofía) ucraniana. Gran parte de su (mi) familia fue torturada, vejada y asesinada en Austria por los genocidas nazis.

A despecho de la tan difundida y nefasta leyenda que siempre habla de que supuestamente, por definición, “todos los judíos son ricos” (mito antisemita machacado por los mismos sectores reaccionarios que desprecian a los negros, a los homosexuales, a los inmigrantes latinoamericanos pobres, etc. y erróneamente asumido como si fuera un punto de vista “progre” por algún que otro lumpen despolitizado e ignorante), Abraham Kohan tuvo una niñez judía con muchas carencias, necesidades y padecimientos materiales. Habitó pensiones y no tuvo vivienda fija. Para decirlo de manera simple: de niño pasó hambre. Literalmente hambre. (Siempre recordaba su infancia diciendo: “nunca tuve un juguete, ni una radio ni nada. Mi hermano Enrique me llevaba comida al colegio nocturno, muchas veces me pasaba todo el día sin comer”). Resabios y tristes recuerdos que nunca terminó de superar. Hasta sus últimos días se abalanzaba sobre la comida con desesperación a la hora de almorzar o cenar. Sus hijos le hacíamos bromas cariñosas diciéndole “Así Mirta Legrand nunca te va a invitar a sus distinguidos almuerzos”. Trabajó desde la escuela primaria y cursó toda la secundaria en Montevideo estudiando de noche, dedicando las principales horas del día a trabajar como repartidor de mercaderías en tiendas. En los tiempos universitarios, ya de regreso en Buenos Aires, estudiaba con libros prestados. Siempre recordaba que no los podía comprar. Rendía materias de medicina después que sus amigos para así poder usar la bibliografía y los apuntes que ellos le pasaban y prestaban.

A pesar de esos obstáculos de clase y origen terminó el doctorado en medicina (habitualmente afirmaba con sonrisa burlona que muchos se llaman “doctores” para darse importancia social sin haber realizado ninguna tesis científica). Llegó a presidir la Asociación Argentina de Hemoterapia e Inmunohematología y a dirigir el Servicio de Hemoterapia del Hospital de Clínicas, dependiente de la UBA. Nunca estuvo en la dirección del hospital por decisión propia, para no tener que transigir y agachar la cabeza con el poder ni tener que administrar de manera miserable la falta de insumos y el ahogo presupuestario que por lo menos desde 1966 viene aplastando a ese hospital-escuela. Fue uno de los especialistas que redactó en 1992 los protocolos y normas generales de medicina transfusional que habitualmente se utilizan en Argentina.

Sin embargo, aun habiendo llegado a ese nivel científico, vivió hasta su último día vendiendo su fuerza de trabajo y su capacidad científica a cambio de un salario. Otros científicos de su nivel en la especialidad se dedicaron a amasar fortunas, gestionar sus clínicas privadas y, en definitiva, a hacer dinero sin importarles las personas. Abraham Kohan, por el contrario, le dedicó casi medio siglo al Hospital de Clínicas, institución pública y gratuita dependiente de la universidad pública y estatal. Quiso tanto y amó tanto al hospital y a la medicina que a veces tenía actos fallidos y decía “voy a casa” para referirse al hospital. Ayudó y sanó a tanta gente que muchos chicos de Buenos Aires y del interior, fueron bautizados al nacer como “Abraham” o “Isaías” (¡pobres pibes con esos nombres bíblicos...!) en agradecimiento a quien los salvó. Los papás les mandaban después las fotos de sus hijos a medida que iban creciendo. Tenía una carpeta que guardaba con mucho cariño con todas esas fotografías dedicadas y cartas.

En política comenzó militando de adolescente en Montevideo, Uruguay (donde vivió casi hasta los 20 años) en el grupo judío socialista Hashomer Hatzair (que significa «La joven guardia»). El mismo grupo uruguayo donde se formó uno de los comandantes del MLN-Tupamaros Jorge Zabalza. Ese nucleamiento intentaba sintetizar de manera internacionalista judaísmo y comunismo, defendiendo la idea de los Kibbutzim (cooperativas colectivistas con distribución rotativa del trabajo e igualdad completa entre hombres y mujeres). Lejos de Uruguay y Argentina, allá en Europa, Leopold Trepper (conocido por los nazis como “el gran jefe” según relata el libro La orquesta roja de Gilles Perrault) y otros entrañables compañeros comunistas que dirigieron la inteligencia clandestina que derrotó a la elite de la GESTAPO e hirió de muerte durante la segunda guerra mundial a 200.000 soldados nazis, también se iniciaron... en Hashomer Hatzair.

Al regresar a la Argentina, Abraham Kohan se incorporó a las juventudes comunistas. Militó en el PC más de cuatro décadas. En el video documental Sangre roja él mismo rememora sus vínculos y relaciones con diversos militantes del campo popular, desde trabajadores anónimos (albañiles, linotipistas, ferroviarios, cocineros, empleados de obras sanitarias, etc) que compartieron la militancia en célula en el barrio de Retiro hasta dirigentes políticos más conocidos como Ernesto Giudici (pensador que escribió numerosos libros de teoría marxista) o sindicalistas clasistas como Agustín Tosco (máximo dirigente del cordobazo) y Antonio Alac (principal dirigente del choconazo), entre otros y otras.

Sin dejar de ser un afiliado y un militante del Partido Comunista, durante los años del lopezrreguismo y la dictadura militar de Videla y Massera, Abraham Kohan colaboró y ayudó al PRT-ERP a través de médicos amigos suyos que militaban en la insurgencia. Nunca tuvo pose de «héroe» de las películas, su estilo era ejercer y practicar la solidaridad cotidiana, hablando bajito y sin hacer grandes alardes. Casi como «distraído», mientras sonreía y conversaba de cualquier tema. Y si de películas se tratara, se parecía más a un personaje charleta de Woody Allen que a los musculosos agentes de la CIA, la trilogía Born o MISIÓN IMPOSIBLE.

Una compañera del PRT amiga suya me contó, fuera de cámara mientras la filmaba, que cuando le pidió ayuda y colaboración para heridos del ERP... “tu viejo no se hizo el poderoso ni el valiente, simplemente me dijo «quedate tranquila, yo los voy a ayudar»”. Y cumplió de manera sistemática y continuada. Hizo lo que le pidieron no un fin de semana aislado, sino durante dos años aproximadamente. Así de sencillo. Ese gesto aparentemente microscópico pero de enorme significación política que tuvo con la insurgencia guevarista sintetiza, me parece, su visión del mundo y su posición ante la vida, ante los amigos, ante los compañeros. Por eso lo quería y lo quiere tanta gente. Dudó mucho en contar esa colaboración con el PRT-ERP, según me confesó ya internado para morir, “para no perjudicar” (palabras textuales) a los médicos que lo sucederían en el hospital. “Lo que pasa”, me explicaba desde la cama en la que estaba postrado, “es que los que dirigen la medicina son muy gorilas, muy fachos... no lo van a perdonar y se lo van a intentar cobrar con alguien”. Ya cerca de cruzar el límite seguía preocupado por los demás... ¡por hechos que sucedieron hace cuatro décadas!

Durante aquellos tiempos agitados y crueles de los años ’70 también alojó y dio refugio en su vivienda de la provincia de Buenos Aires, donde vivía, a militantes clandestinos de la resistencia chilena que venían huyendo del golpe fascista de la CIA y Pinochet.

En 1976 comenzaron las amenazas de muerte (si no tengo mal entendido, incluso antes del golpe). Lo llamaban a todos sus trabajos, a su casa. Lo tenían fichado. Tuvo que salir huyendo de su casa y esconderse. Hasta el final, ya cerca de la muerte, cuando lo filmé ocultó donde se refugió cuatro décadas atrás... ¡para no comprometer a sus amigos! Si hay que decirlo con tres palabras, era un buen tipo. Con sus aciertos y sus errores, era fundamentalmente un buen tipo.

En esa época tuvo conflictos con su organización, el Partido Comunista (lo amenazaron con expulsarlo dos veces) porque Abraham Kohan cuestionaba la dictadura feroz de Videla, Harguindeguy y otros matarifes de cuarta categoría, perros guardianes de los grandes empresarios. En el video él mismo lo recuerda. A pesar de esos conflictos, él siguió siendo hasta el final un comunista. Nunca renegó. Despreciaba profundamente a los conversos, a los renegados, a los arrepentidos. Tuvo muchas decepciones pero hasta el último día creyó que el capitalismo y el mercado —absolutamente irracionales, egoístas y deshumanizados— no eran la solución para la gente. Siempre daba ejemplos cotidianos de la medicina, su propio campo. Había que apostar más allá del capitalismo. De viejo repetía la frase “es muy difícil cambiar la sociedad, y sobre todo cambiar a la gente, yo no lo voy a ver”. Estaba un poco triste. Pero nunca renegó. “Lo importante es reivindicar”, repetía hasta el cansancio...

Terminada la dictadura militar, viajó años más tarde a conocer la medicina socializada de la Revolución Cubana. Se solidarizó también con varios representantes de la izquierda latinoamericana que siempre atendía en forma gratuita (sin preguntar nombres ni documentos...).

El último libro donde escribió, ya a finales de la enfermedad, fue una compilación-homenaje al médico Luis Agote que descubrió el uso del citrato de sodio como anticoagulante por primera vez en el mundo permitiendo la transfusión de sangre extracorpórea. Abraham hizo la compilación y redactó la presentación editorial. Le llevaron el libro ya salido de imprenta cuando estaba internado pero no llegó a verlo. Se lo mostramos para que se ponga contento pero ya no podía hablar ni leer.

Uno de los últimos libros que llegó a leer antes de morir fue sobre el conflicto israelí-palestino de Pedro Brieger, a quien siempre miraba en la televisión junto con Hinde Pomeraniec.

Aun siendo un lector voraz (de medicina, de política) lo que más le agradaba era la oralidad, la conversación y el contacto directo con la gente. Era un conversador incansable, desordenado (a veces caótico) y muy querible.

El maestro Hegel escribía hace mucho tiempo que el deseo específicamente humano que define a nuestra especie es el de reconocimiento por parte de los iguales. Es muy probable que mi viejo haya alcanzado esa satisfacción al percibir todo el cariño y el afecto que lo rodeó hasta su último día (hoy, viernes 13 de agosto de 2010). Por suerte lo pudimos acompañar juntos con mi hermano Gustavo (de quien siempre estaba muy orgulloso, ya que siguió sus mismos pasos, también en la medicina) y su novia Mariana. Hasta el último minuto. Esos afectos no sólo fueron nuestros, familiares, del círculo más íntimo. Permanentemente lo llamaban (incluso cuando él ya no podía hablar), lo querían ver o directamente desfilaban los personajes más disímiles (desde médicos y trabajadores de diversos hospitales, hasta viejos militantes, antiguos pacientes, amigos de todos lados, etc), siempre intentando llevarle y mostrarle el reconocimiento por la generosidad y la solidaridad que él tantas veces brindó a los demás a lo largo de toda su vida.

Los restos de mi viejo serán cremados mañana en el cementerio de la Chacarita, sábado 14 de agosto, a las 9.30 hs. Pero la verdad es que el ser humano vivo, el sujeto, la persona que nosotros queremos, no está ahí, sino en los recuerdos, el cariño, el amor, las sonrisas, los afectos, el ejemplo, la ética, la historia y fundamentalmente la continuidad de una manera de pensar, de vivir y de actuar todos los días que ojalá se prolongue en las generaciones posteriores.

PD: Mientras estaba vivo, le dediqué tres de los libros que escribí. En el último puse la siguiente dedicatoria:

"Dedico esta investigación a mi padre, Abraham Isaías Kohan, porque me enseñó y me inculcó desde muy chico, en la vida cotidiana, a “tener conducta” (según sus palabras), a ser coherente entre lo que se dice y lo que se hace, a no transar, a no negociar con los principios, a priorizar siempre los valores de la ética comunista (la solidaridad, la generosidad, la amistad, la lealtad, el compañerismo, el estímulo moral, el hacer lo que se debe sin medir ni calcular) por sobre la mugre del dinero, el interés mezquino y material, “lo que conviene”, el respeto a lo establecido, el cálculo egoísta, el acomodo personal. ¿Esa ética no es acaso el corazón del marxismo y el antídoto frente a tanta mediocridad?”

Viernes 13 de agosto de 2010

Néstor

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La Covacha Roja. Por Guillermo Altamar del Movimiento Integración Universitaria

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dinero iglesiaSobre la Iglesia

Hoy, cuando escuchamos las declaraciones de la jerarquía cupular de la iglesia, evidenciando su desprecio por la Revolución Bolivariana, debemos recordar la vocación de la elite religiosa y el papel ideologizante en el proceso de colonización y domesticación de la sociedad hasta convertirla en pieza del engranaje de la maquina que explota y oprime.

La iglesia es una estructura cuyo papel; al igual que la educación y el estado burgués, es el de reproducir una idea y una visión de mundo específica, así como garantizar la reproducción de esa ideología desde el sentido común. Pero es importante hacer la salvedad, de que el punto en cuestión no es el de soslayar la fe o la creencia de nuestro pueblo, se trata de señalar por el contrario, como se utiliza la fe y la creencia religiosa para imponer solapadamente una ideología que defiende los intereses de la clase minoritaria dominante que se ha beneficiado del sudor de nuestro pueblo.

Esa jerarquía de la iglesia afirma que el origen de la pobreza se debe a castigos divinos, así como la injusticia, la desigualdad social. Pretenden culpar al pueblo de su triste realidad, obligándolos a aceptar las más cruentas opresiones e infamias amparándose en el nombre de Dios.

Esa iglesia de élites acusó de hereje a Galileo porque afirmaba que la tierra era redonda, llegaron en 1492 acompañados de la espada colonizadora y bendijeron el genocidio contra poblaciones enteras por tener creencias distintas, culparon a Ezequiel Zamora de forajido y asesino para confundir al pueblo, legitimaron el derrocamiento contra Jacobo Arbenz por defender la soberanía, los Sandinistas fueron acusados de bandoleros, la población fue engañada y se perdió la Revolución Nicaragüense. Reprimieron a los jóvenes de la generación de Córdoba (Argentina) por exigir el acceso a la universalidad del pensamiento ante los dogmas educativos del catolicismo fundamentalista. En Venezuela, la iglesia nunca se pronunció por las masacres, desapariciones y torturas cometidas contra centenares de revolucionarios en la década de los años 60, santificaron al dictador Pedro Carmona Estanga durante los días del Golpe de Estado en Abril del 2002.

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