Ingrese

FOTO PERFIL NOVIEMBRE

CABECERA PAGINA

La Universidad para la Humanidad que está en peligro. Por Integración Universitaria

Compartir

“Por eso, nosotros consideramos que el mejor sistema es aquel que le brinda la oportunidad de ir a la universidad, no al privilegio sino a la inteligencia…”

Fidel Castro. Discurso 1960

Hablar de la Universidad es hurgar en las ideas que sustentan la vida de la sociedad, lo que piensa y hace esa sociedad, lo que anhela y construye, lo que siente y busca, es escudriñar en la ideología que dirige al conjunto social.

El actual debate sobre la Ley Especial de Universidades abre un espacio para la confrontación entre visiones políticas e ideológicas en torno no solo a la Universidad,  sino al Conocimiento y todas sus manifestaciones: científicas, tecnológicas, artísticas y humanísticas. Se disponen al combate desde las posiciones más rancias del conservadurismo burgués, pasando por posiciones conciliatorias pequeño-burguesas hasta llegar a las más radicales y auténticas posiciones revolucionarias. No nos interesa aquí abrir discusión para responder a las infamias y mentiras de la derecha, intentaremos hacerlo desde la cordura y el rigor que exige un problema de esta magnitud, y dentro de territorio revolucionario.

Reconocemos a la Universidad como expresión de un contexto Histórico-Social determinado. No podemos aislarla, es manifestación directa del momento histórico que vive, del tipo de sociedad que la resguarda en su seno, no vive en una urna de cristal ni se ha convertido en un castillo de marfil; palpita y vibra al calor y con la energía de la gente, del pueblo, y por ende debe estar a su servicio, para garantizar la vida plena de la especie humana y de todo el ecosistema que la aloja.

Sin embargo, la universidad con minúscula, incapaz e indolente, con que dispone hoy la nación venezolana muestra su verdadero rostro: un pequeño estado dentro del estado, que ostenta el rol de aparato de reproducción, validación, legitimación y difusión de la ideología dominante, que es la de la clase dominante. La universidad no es jamás un espacio neutral y apolítico, periférico de la ideología; es en esencia y por antonomasia el más refinado aparato ideológico, que alimenta con su cosmovisión al resto de los espacios que componen el consenso capitalista llamado a ejercer la dominación espiritual y material de las clases desposeídas, a dominarnos más por la ignorancia que por la fuerza. Por ello, las universidades juegan un papel central en la lucha de clases. El Initium sapiantae timor domini (el origen de la sabiduría reside en el temor a Dios) del escudo de la Universidad de los Andes es ejemplificante; en esta frase se evidencia la influencia eclesiástica (que son quienes intermedian con ese Dios al que debemos temer) y el carácter hegemónico de ese Dios, encarnado luego en Fray Juan Ramos de Lora, y hoy en tantos rectores que creen tener su licencia divina y su autoridad monástica para ostentar del poder hecho conocimiento y del conocimiento hecho mercancía.

El Capital, amo y señor de la sociedad moderna, no escatima esfuerzos en el uso y reconocimiento de la universidad (hija directa de la división social del trabajo) como la gran fábrica de conocimiento-mercancía, con su respectivo valor de cambio listo para intercambiarse en el mercado. No es conocimiento orientado para resolver el problema del hombre en libertad, ni para garantizar la mayor suma de felicidad posible, menos para el bienestar social de toda la sociedad, ¡no! es burda mercancía que solo quien tenga como comprarla podrá disponer de ella y todo el poder que la acompaña. Y para ello están los propietarios que compran el conocimiento para convertirlo en más mercancías, orientadas a resarcir las necesidades (deseos) del mercado y jamás las necesidades sociales, así como jamás es cuestionada la validez y legitimidad de dicho conocimiento, que goza de la aprobación de la sacrosanta ciencia burguesa. Este conocimiento-mercancía adquiere las formas de patente, propiedad intelectual…, monopolizados por las grandes corporaciones.

Son estos elementos los que consideramos medulares en el debate de la Ley.

Ahora bien, se requiere más que buenas intenciones jurídicas para superar esta lógica, y entender la dimensión política de la batalla a librar en medio de la siempre estranguladora legalidad burguesa. Sin su superación, no quedaría espacio sino para el pacto y la conciliación, para la convivencia con el enemigo y la negociación de principios fundamentales. Bajo estas condiciones no sería posible nunca la transformación radical de la Universidad, persistiendo la restauración en su tentativa de perpetuar el control del capitalismo y la burguesía.

Para ello hace falta definir con claridad la relación entre la Revolución y la Universidad y por otro lado garantizar la movilización de un fuerte y numeroso grupo de estudiantes, profesores, investigadores…, en torno a la discusión profunda y la defensa de los principios del Socialismo y del derecho de las mayorías al acceso al conocimiento y a la actividad intelectual transformadora.

Requerimos de una Universidad que esté a tono con el momento histórico, armonizada con el Socialismo, proyecto rector de la sociedad venezolana, porque así lo decidió el pueblo eligiendo a Chávez. Hay que decirlo sin medias tintas, la Universidad debe poner la investigación, desarrollo, difusión y socialización del conocimiento al servicio del bienestar material y espiritual de toda la sociedad, premisa fundamental del Socialismo.

El ingreso, la administración de los recursos, la planificación del egreso, la actualización curricular, las líneas de investigación científica, desarrollo tecnológico,  desarrollo artístico, cultural y humanístico, la difusión para la socialización no pueden quedar en manos del caprichoso gobiernito universitario, que ha traído a la Universidad a este abismo, pero tampoco debe quedar a merced del populismo pequeño burgués que en nombre de la democracia participativa y protagónica plantea salidas de forma a problemas estructurales; no se socializa ni se desarrolla el conocimiento creando espacios igualitaristas de participación, no se combaten los privilegios profesorales por un simple cambio de nomenclatura, el sobredimensionamiento per se del saber popular y las tradiciones ancestrales no compensa las exigencias tecno científicas del Socialismo. El Estado debe intervenir activa y categóricamente en la incorporación de la política universitaria a la macropolítica nacional e internacional; la autonomía no puede ser el capricho de rendirle tributo al Capital para negar el derecho a la humanidad a resolver sus problemas fundamentales, que hoy ponen riesgo la existencia del planeta.

La universidad debe privilegiar la inclusión social, que es el derecho de todos a acceder a la educación universitaria, pero también debe privilegiar la inteligencia, el talento, el amor a la búsqueda del conocimiento, la verdad en tanto sea capaz de transformar la sociedad en aquella donde el humano y la naturaleza sean el centro; luchar por la propiedad social del conocimiento reconociéndolo como constructo social e histórico, cuya apropiación solo puede ser para el bienestar social, impulsar una educación para la emancipación, que refunde la relación entre profesores y estudiantes bajo principios de respeto, solidaridad… Una Universidad que no solo ofrezca la igualdad de oportunidades que tanto defiende el capitalismo, sino garantice también la igualdad de posibilidades y condiciones necesarias para el desarrollo pleno de todas las capacidades y potencialidades del estudiante, del investigador, del profesor. Que luche contra los privilegios que ostentan las autoridades y los profesores pero destaque la excelencia, la entrega, el afán por investigar y estudiar, impregnados de la más auténtica conciencia del deber social para indagar y dar respuesta a los grandes problemas de la humanidad.

Compartir

Nuestra venganza personal.

Compartir

Tenía los ojos grandotes y hermosos. Y eran más lindos aun cuando se llenaban de sorpresa y de alegría. Yo sentía una cosa extraña por todas partes cuando esos ojos íntegros me miraban. Bueno ella era toda bella, morena clara, pelo largo, diecisiete años, activa, camarada, feliz. En ese momento todo era muy complicado, los cámaras de la unidad no teníamos tiempo, ni autorización para “perder el tiempo” enamorándose… Pero, nosotros no entendimos eso y nos enamoramos. Ella era una niña y yo casi también. Visto desde hoy, creo que jugábamos a un juego de adultos del cual no conocíamos las reglas, y no me refiero solo al amor, también a la guerra. Era así, sentarnos juntos en las reuniones, rozarnos mientras usábamos el multígrafo o las bateas y buscar excusas para trabajar juntos. Después supe que todos los otros cámaras sabían, solo nosotros creíamos que no. Esa tarde fui a buscar el paquetico que tenía que entregar, el deposito (así llamábamos aquella casa) estaba sola, extrañamente. Debía haber otros cámaras ahí, pero solo estaba ella. Más tarde, mucho más tarde fue que note eso. En aquel instante sentí que la casa estaba llena de ella y solo eso importó. Ella me dio las indicaciones que habían dejado para mí y me dio además un o unos besos y un mundo… Salí de la casa caminando a varios centímetros del suelo, tenía que ir a cumplir la tarea, era la tarea… Llegue a la casa cerca del parque, hice lo que tenía que hacer y me luego me fui a la casa del viejo, teníamos una reunión para planificar algo… Llegue temprano, no había demasiado tráfico y solo me tarde como 2 horas en la tarea, pero había gente allí, cosa también inusual porque no se debía llegar demasiado temprano y menos tarde a ninguna parte. Había un ambiente raro y todos callaron cuando entre. Pensé salir, creí que estaba interrumpiendo algo, pero me llamaron y alguien me dijo: Allanaron el depósito (así llamábamos aquella casa) y Carmen murió. Yo no recuerdo bien que paso luego… Sé que me recosté en un sofá que había allí sin pensar, sé que alguien me trajo un café y un cigarrillo, creo que después me dieron algo de comer, no estoy seguro, y en la noche algún cámara me arropo, hacia frio… mucho, mucho frio, siempre he pensado que fue el viejo, no sé. En la mañana, temprano, me pare, me lave la cara (la cara, no el rostro) y salí a la calle, había nuevas cosa que hacer, había tareas, había que seguir… Muy pocas veces después en todos estos años, hable de ella. Hoy siento necesidad de gritarle a las personas que la mataron que nuestra venganza personal es que Carmen nunca murió. Hay mil razones, seguramente, pero yo puedo ser testigo verdadero de una, ella no puede morir porque hay alguien que la ha seguido amando toda la vida, alguien que ha vivido otras vidas, que ya no es “el loco Fabricio” que ella conoció, que ha amado a otras mujeres, que ha gritado, llorado, reído, que ha estado triste, que ha sido feliz y que hoy aún, después de tanto tiempo, se para en las mañanas y se lava la cara y se prepara para seguir… para continuar… Y tratar de hacer que Carmen y tantos otros que la han dado vida a la historia, no mueran nunca…. Aun cuando estemos llenos de interrogantes sin respuestas, y hasta de dudas y rabias, solo hay una cosa que hacer: continuar…. Esa será nuestra venganza personal…

Fabricio (el loco)

Compartir

Noel Rodriguez "una voz desde el silencio." Por Valentina Vadell

Compartir

Desde el interior de una casa, sentada en un mecedor, Zenaida Mata de Rodríguez lee una carta. Viste un vestido de flores en blanco y negro, lleva unos lentes puestos bajo gruesas cejas y el pelo canoso por los años. Al fondo, del lado derecho, una pintura enmarcada muestra el rostro de un joven sobre un fondo rojo con letras negras en donde se lee: “seguimos la línea de nuestros mártires”.

“Querida Mamá, les escribo para saludarlos...” con estas palabras comienza la última carta escrita por Noel Rodríguez a su madre, Zenaida.

Compartir

Leer más: Noel Rodriguez "una voz desde el silencio." Por Valentina Vadell

COMUNICADO

Compartir

Nosotros y nosotras, cultoras y cultores de los diversos colectivos  abajo firmantes, rechazamos fehacientemente la medida tomada por el Ministerio del Poder Popular de la Cultura, de dar por culminado el contrato y anunciar que no será renovado, a la muñequera  Zobeyda Candelaria Jiménez, CI: V-3.059.076, de la Misión Cultura por considerar:

Que contradice a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su preámbulo y en sus artículos: 99 y 100.

Que niega la esencia de una nación enmarcada en un proceso revolucionario.

Que atenta contra los derechos humanos.

Que niega el espíritu de la Misión Cultura, único programa gubernamental que acreditando sus saberes, incluye y reconoce a los cultores como  formadores.

Que Zobeyda Jiménez tiene sobrados méritos para ser reconocida como formadora de la Mencionada Misión, los cuales son:

  • Premio Nacional de Cultura (2006).
  • Patrimonio Nacional Viviente.
  • Su Casa de Muñecas,  es un museo declarado como tal por la UNESCO.
  • Su estatura ética y moral.
  • El reconocimiento del pueblo y los cultores de Venezuela y América.
  • Su trayectoria incansable luchadora en la difusión y promoción de la cultura venezolana.

Que negar a Zobeyda, la muñequera es negar a Alí Primera y la cultura popular.

En consecuencia, calificamos la medida de “sicariato laboral contra-revolucionario” y exigimos, se enmiende esta afrenta contra el Patrimonio Cultural Venezolano. En el entendido, de que este caso particular es un grosero ejemplo del desamparo en que vive la inmensa mayoría de los cultores de nuestra Patria. Esta medida demuestra la  falta de consideración ética hacia los valores de nuestra cultura, debido a que Zobeyda es un incuestionable valor cultural de la Nación Venezolana.

En acuerdo con lo arriba expuesto firmamos:

Asociación Civil Amaranto

Ramón González, cultor

Asociación Civil “Núcleo de Geografía Viva”

César Albornoz, “El Rincón de Los Muchachos"

Gustavo Pereira, escritor

Isabel Villarte

Freddy Argimiro Gutiérrez

Tatuy Televisión Comunitaria

Compartir

¿Qué tareas debe cumplir la Comunicación Revolucionaria?. Por Fernando Buen Abad Domínguez

Compartir

“(...) He tenido ocasión de observar muchas veces cómo poderosas organizaciones con una poderosa prensa se hicieron añicos bajo el impacto de los acontecimientos, y cómo, por el contrario, pequeñas organizaciones con una prensa técnicamente débil se transformaron en corto tiempo en fuerzas históricas”. León Trotsky

Asumir el reto de planificar, democráticamente, los contenidos sin comprender, cabalmente, lo que es una Revolución, será difícil comprender la dialéctica de sus tareas comunicacionales.  No hay práctica correcta sin teoría correcta. Una situación revolucionaria tiene sus contenidos propios, sus ritmos y sus prioridades determinadas por la fuerza, y los avances, que la clase trabajadora conquista para expropiar el poder a la burguesía. Las tareas comunicacionales revolucionarias no pueden provenir de la pura subjetividad, opinológica, de algunos “iluminados”, las prioridades derivan de las necesidades objetivas de cada frente en combate contra el capitalismo. Los contenidos, nuestros, emergen de la lucha de clases. No la esconden.

Esas necesidades se detectan democráticamente y se toma en cuenta lo concreto, tanto como lo subjetivo, con el propósito revolucionario de que la verdad sirva para elevar el nivel de la conciencia, para perfeccionar la lucha y para garantizar el triunfo de la revolución permanente. En una situación de claro enfrentamiento de clases, en la que la disputa no admite eufemismos, y es contundente la evidencia de una guerra, los medios de comunicación revolucionarios tienen un papel supremo como herramientas organizadoras para ayudar a multiplicar las fuerzas revolucionarias a partir de poner en común un programa de acción emancipador. No se puede desperdiciar recurso alguno. No se puede perder un minuto. Las mejores ideas son las ideas emancipadoras.

No son pocos los que se apresuran para erigirse en intermediarios mesiánicos, dispuestos a reescribir los mandamientos del reformismo, aprovechándose de los medios de comunicación. Hay que estar alertas, los reformistas son un veneno camaleónico que se escurre sigiloso en no pocos espacios. Algunos se disfrazan de “doctos” y van por el mundo pontificando un saber “revolucionario” sacado de su saliva (o de algunos manuales de élite burguesa). No faltan los envidiosos, los mediocres, los petulantes ni los traidores que se infiltran en los frentes revolucionarios para sembrar confusión mientras ordeñan alguna prebenda o canonjía ganada con trampas. Es preciso ser muy cauteloso. Todo lo que no ayuda a garantizar, acelerar y profundizar la Revolución, en el corto, en el mediano y en el largo plazo… debe ser sometido a discusión abierta. Por todos los medios. Ese es un repertorio de contenidos inexcusable.

Es indispensable ensayar todos los lenguajes necesarios para hacer visibles y palpables los triunfos de la revolución que son la fuente primordial de la fortaleza moral. Con alegría, con humor, con imaginación revolucionarios para no repetir el discurso acartonado del patrón burgués. Es indispensable comunicar los problemas, armados con la autocrítica más proactiva y con los programas de avance más consensuados. Es vital elevar la moral y la ética revolucionaria. Enriquecer las responsabilidades y asegurar la creatividad para ganar el territorio de los contenidos, vitalizar la experimentación de las formas y amplificar la recepción con retroalimentación dialéctica. No hay tiempo que perder. Los contenidos emancipadores exigen su lugar en la batalla de las ideas.

Algunos objetan a cierta comunicación revolucionaria por “oficialista”. Creen que algunos medios revolucionarios se exceden en las tareas de “propaganda” y se olvidan de las tareas de la autocrítica. Es un debate valioso que no puede quedarse en un diálogo de sordos y si, por el contrario, debe constituirse en una herramienta, de debate y de trabajo, abierta constante. Pero no confundir el concepto burgués de “propaganda” con la urgencia revolucionaria de hacer visibles nuestros logros para fortalecer la moral de combate. Ningún evangelio publicitario burgués va a silenciarnos por más científico o santo que se auto proclame. Los contenidos de la comunicación revolucionaria son logros conceptuales cuya misión, además de elevar el nivel de conciencia, radica en multiplicarse dialécticamente. Y eso requiere redes y sistematización planificadas.

La batalla de la comunicación Revolucionaria se da, en una de sus fases, principalmente contra la ideología de la clase dominante que ha hecho metástasis en todo el tejido de las relaciones sociales. Es una lucha muy difícil que no admite reposo. La encontramos hasta en la sopa. La vemos en nuestros gustos y en nuestras creencias, está en la educación y en la cultura, está en las tradiciones y en las imaginaciones. El capitalismo a inoculado con su plasma ideológico incluso el pensamiento de su sepulturero para convencerlo que lamente la hora en que se verdugo muera. Eso se llama enajenación y se ha convertido, incluso, en un gran negocio. Terrible problema. Pero la parte más ardua es la revolución creadora que debe contribuir a fundar un nuevo universo de ideas, emociones, entusiasmos y moral… emancipadas y emancipadoras. Y en ese marco una de las tareas más arduas, y más postergadas, ha sido la Revolución de los Contenidos.

Nuestras luchas comunicacionales son asimétricas. Nos falta capacitación, nos falta organización y nos falta unidad. Tenemos claro quién es el enemigo de clase, sabemos el daño que nos ha causado, sabemos que debe ser expropiado y derrotado y sabemos que no podemos perder la batalla comunicacional. Sabemos que ésta lucha debe darse de manera internacionalista. Sabemos que a los trabajadores sólo lo salvarán los trabajadores. Sabemos mucho y hemos hecho muy poco. Por ahora. ¿Por qué no hemos logrado vencerlos ya, si somos la mayoría? Porque, en materia de comunicación, también hay que emancipar a los emancipadores. Esa es una tarea con prioridad número uno. Manos a la obra. No sería un mal ejercicio que todos los días, ordenadamente, cada revolucionario asuma su responsabilidad socialista de difundir 10 noticias con los logros de la Revolución. Logros de la clase trabajadora. Hay que convertirnos en combatientes comunicacionales diariamente. Ojo con los contenidos. No dejemos que el enemigo de clase nos maneje la agenda.

Fuente: http://www.aporrea.org/medios/a115045.html

Compartir