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[VIDEO] - UBV Mérida: la sede esperada

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UBV MErida Sede

El viernes 25 de marzo, estudiantes, profesores, trabajadores de la Universidad Bolivariana de Venezuela ocuparon un terreno que pronto se convertirá en la sede administrativa y académica de la UBV en Mérida. La comunidad universitaria ingresó al lugar para iniciar las labores de limpieza y recuperación.

Pero esta historia no comienza aquí. En el siguiente relato, Jessica Pernia, explica la odisea que atravesó la UBV para hacerse de un espacio que le sirviera como sede administrativa y académica, y así cumplir conm la tarea de democratización de la educación en condiciones de dignidad y estabilidad laboral.

La Universidad Bolivariana de Venezuela en Mérida tiene una larga historia. Una historia con giros dramáticos en cada escena.

Es a partir del año 2007 aproximadamente, que el nombre de esta universidad empieza a reñirle al estatus quo universitario de la región. Junto a la Fundación Misión Sucre inicia la construcción de la municipalización universitaria, e inicia de este modo, el largo periplo de vaivénes en la construcción de la educación liberadora que tanto han pregonado teóricos universales, y claro, su más comtemporáneo defensor: Hugo Chávez Frías.

La UBV capítulo Mérida, con sus dos ejes municipalizados, que corresponde a dos subconjuntos territoriales de municipios: Pico Bolívar – que abarca la parte centro – norte del estado - , y el Cacique Murachí – que abarca la parte centro – sur -, tienen historias afines pero con tiempos distintos, y distintos desenlaces.

El Eje Cacique Murachí, quizá por formar parte de una zona no metropolitana, y por tanto, más homogénea político – administrativamente, más pronto que tarde, desarrolló sus actividades bajo el cobijo de una sede llamada Aldea 04 de Febrero, en la ciudad del Vigía, municipio Alberto Adriani. Aún, claro, con sus bemoles, ausencias presupuestarias y dificultades legales en el traspaso de la propiedad, que fue otrora del Ministerio de Obras Públicas.

El Eje Pico Bolívar, parte del eje metropolitano del estado, bastante complejo en sus determinaciones político – administrativas, con menos capacidad infraestructural, y lo que podríamos denominar “poca” voluntad política – institucional, naufragó durante años del “timbo al tambo” dentro de la ciudad de Mérida. Recientemente, ha vuelto a las instalaciones de la Casa del Poder Popular en Sta Juana -un bien del Instituto Nacional de Capacitación y Recreación de los Trabajadores; y un espacio custodiado y administrado por el Movimiento Nacional Tupamaro-; luego de que durante los últimos días del año 2015 y  parte del año 2016, no pudiera desarrollar sus actividades en el espacio por varios meses.

Pero la historia UBV Pico Bolívar, es mucho más compleja. No sólo significó un ir y venir de espacios, sino también, de profundas irregularidades y condiciones deplorables en el desarrollo de sus actividades. Durante el año 2012, los trabajadores académicos, administrativos y obreros, reclamaban a causa de las difíciles condiciones en la que se desempeñaban sus actividades, al verse afectados por diversas filtraciones y hongos presentados en las oficinas donde desarrollaban sus actividades. Una vez que la Universidad impulsó nuevos programas de estudios de pre y post grado, además, se encontró también con tremendas limitaciones para impartir clases: sin salones, mesas, sillas, ni materiales óptimos para un buen desempeño académico. Otros no menos importantes como los espacios para la atención administrativa, para la atención de estudiantes, los insumos, o servicios básicos laborales e institucionales mínimos.

La característica de las actividades UBV durante este largo período, fue la  de buscar espacios alternativos, prestados temporalmente, en liceos, escuelas, instituciones, etc., sin dejar de atender las necesidades educativas de los merideños. Las estadísticas para el año 2016 se estimaban en más de 12 mil egresados en todo el estado; atendidos y acreditados entre la Universidad Bolivariana de Venezuela y la Fundación Misión Sucre. Los estudios avanzados, o de post-grados, abrieron el compás para otro nivel de atención académica, más de siete opciones formativas atendieron a gran parte de los egresados UBV – Misión Sucre, y a muchos profesionales merideños. Podría ser difícil de creer que sin presupuesto, sin infraestructura adecuada, sin atención a las condiciones mínimas para los trabajadores y estudiantes, la Universidad Bolivariana de Venezuela no se detuviera.

Durante el año 2013, finalmente, en un acuerdo entre las partes, las autoridades UBV decidieron adecuar las oficinas donde los trabajadores administrativos y académicos hacían vida, tras largas luchas y denuncias hechas entre trabajadores organizados, estudiantes y comunidad; a pesar de esto, a principios del año 2014, todos los trabajadores debieron abandonar los espacios, tras el largo periplo de las violentas acciones de la oposición venezolana, denominadas “guarimbas” y en las que se estima un total de 43 muertos en el país, tremendos daños a bienes públicos y cientos de civiles y militares heridos. La Casa del Poder Popular de Santa Juana, donde atendía la UBV, se convirtió en objeto de ataques permanentes, razón por la cual, el desalojo de la instalaciones fue inevitable. Los trabajadores y estudiantes se mantuvieron por largos meses, haciendo actividades académicas y administrativas, políticas y sociales en todos los lugares posibles, sin desmayar.

Al volver y tratar de retomar las actividades, luego de este tiempo, y en la medida en que las necesidades cambiaban y los desafíos crecían, se proyectó en conjunto con la Universidad Nacional Experimental de las Artes CECA Mérida, Fundayacucho, Misión Sucre y UBV, la Comuna Universitaria, como parte de una salida orgánica y política al dilema de todas estas instituciones parias en el estado. Este proyecto sufrió vaivenes y abandonos, tras múltiples y complejos problemas  de tipo político, legal, administrativo. Otra vez la UBV, debió quedar en la calle, sacudida por las circunstancias.

El año 2016 resultó una mezcla entre agotamiento y desilusión, que devolvió a la Universidad de los bolivarianos a los mismos espacios; sin embargo el espíritu combativo se fue recuperando y la estrategia académica se fue consolidando, hasta que arrojó los primeros resultados este año 2017.

Una amalgama entre la Gobernación Bolivariana del Estado Mérida, el Consejo de Trabajadores UBV, El Consejo Estudiantil UBV, la organización estudiantil Misión Sucre, el apoyo de la Unidad territorial de Ciencia, tecnología y educación Universitaria, consolidó la primera propuesta de Sede de la Universidad Bolivariana de Venezuela Eje Pico Bolívar, en un terreno ofertado por la gobernación del estado, y con un presupuesto conjunto estimado, entre el Ministerio del Poder Popular de Educación Universitario y la propia gobernación.

La historia no termina aún, pero arroja nuevos matices, y abre los caminos al fortalecimiento de la Universidad del pueblo bolivariano.

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