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[VIDEO] "Violencia y Comunicación en Tiempos de Revolución". Entrevista a Marcos Teruggi

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Tapa Terrugi

La llegada del comandante Chávez trastocó más de 150 años de orden político, económico, simbólico: los privilegios y poderes de las clases dominantes fueron revertidos con la llegada de la Revolución. Ante esto habría reacciones, entre ellas la violencia política como herramienta de las clases dominantes para recuperar lo perdido o frenar los procesos que venían en camino. Con esto nos advierte de entrada Marco Teruggi, militante, analista e investigador quien visita la sede de TatuyTv para hablarnos de violencia política.

El bloque contrarrevolucionario siempre ha apelado a la violencia: el paro petrolero, el golpe  de Estado del 2002 pero también una violencia simbólica, de clase, con rasgos coloniales, donde se muestra una fuerza que desprecia al otro por su condición social pero también por su color de piel, por su historia. La violencia siempre ha estado como una potencialidad, como una herramienta en los intentos de quitar la revolución. La violencia como estrategia insurreccional ha ido modificándose y los momentos donde no tuvo lugar no fue porque no la contemplaban, sino por falta de condiciones o por la creencia de que se podía solucionar el conflicto a partir de los votos.

Este 2017 nos advierte Teruggi, marca una emergencia de un tipo de estrategia insurreccional de la derecha que tuvo una fuerte modificación frente a las anteriores. Las primeras semanas de abril estuvimos frente un escenario parecido al de 2014 con una geografía del conflicto centrada en sectores de clase media alta, y un repertorio de acciones conocido: molotov, guayas, juventud paga…luego vimos un quiebre: la violencia fue llevada a sectores populares. “El conflicto se desplaza y vemos que empiezan a entrar otros actores con mucha fuerza en el ejercicio de la violencia política”. Teruggi analiza los actores en juego: bandas armadas, delincuenciales, fueron utilizadas para generar escenarios de violencia en sectores populares y presentarlos como alzamientos espontáneos en los barrios lo cual no sucedió. Otros actores son los sectores paramilitares con mayor presencia en estados fronterizos, donde se desprendió una metodología que no nos era conocida: toques de queda, ataques a negocios, ataques a transportistas, gente armada y encapuchada controlando el territorio. También participaron cuadros de oposición de voluntad popular y primero justicia, en su mayoría, así como jóvenes pagos.

La subestimación del chavismo: el sesgo estructural de la clase dominante

Ha habido una severa subestimación del chavismo; en el gobierno, en la fuerza armada y en la población. La masa social de la derecha: la clase media, tiene una dificultad seria y estructural para leer la situación real de los sectores populares “los desconoce, los desprecia y no puede entender que allí hay una racionalidad política.” Pensaron que las masas se sumarían al llamado de violencia y se gestaría un movimiento masivo y pluriclasista, esto lo evidencian la emergencia de grupos, la construcción de una estética y una épica sobre la violencia: “No estábamos ante una improvisación. Fue una violencia trabajada y pese a los millones de dólares invertidos en estrategias comunicacionales, eso no pasó. La pregunta es: ¿Por qué?”

En todo caso, se acerca a concluir Teruggi: la presión por acorralar a la revolución terminó en una deslegitimación de la oposición, de su dirigencia.

¿Desde quiénes la violencia?
Es importante ver quiénes están detrás de las estrategias de la violencia. El ver a los actores: muchachos de barrios (pagados), paramilitares que son muchachos jóvenes pero pobres, es fácil pensar que se trata de un anhelo popular. “Pero si nos detenemos a ver quiénes están detrás, entendemos los intereses de clases que se mueven a nivel nacional e internacional, vemos la composición del bloque contrarevolucionario: “los cuadros nacionales ejecutan la guerra pero la estrategia de alineamiento y las formas de pensar el conflicto y desarrollar la guerra viene de afuera”. Si no señalamos eso, no entendemos nuestro conflicto en paralelo con otros conflictos internacionales: ucraniano, sirio. Y así para la realidad nacional, “con qué capacidad se desarrolla una fuerza paramilitar dentro del país: ¿Quién la financia? Esto es clave, si vamos a atrás y buscamos quién pone el dinero, nos damos cuenta de quiénes financian el ataque contra la Revolución Bolivariana.

La violencia y su dimensión comunicacional

Para Teruggi: mientras el chavismo tenga una política nacionalista sobre el manejo de los recursos, una política que hace alianzas con gobiernos que disputan a Estados Unidos la hegemonía mundial, habrá siempre una agenda de la contrarevolución intentando la recuperación de estos recursos.

En el marco de los sucesos ocurridos desde abril, se construyó todo un intento de legitimación de la violencia: esta debía ser vista como justa mediante la construcción de un discurso donde la oposición era mostrada como la representación del pueblo venezolano: democrático y pacífico contra una dictadura autoritaria. Ante sectores internacionales.

En el transcurso del conflicto lograron controlar tanto la producción de la información así como su distribución. A diario teníamos conflictos por redes a los que no se podía acceder. La producción completa del contenido estaba en manos de la derecha, manejando redes a nivel nacional e internacional para instalar escenarios. Una dinámica aceleradísima financiada desde el extranjero donde nosotrxs estábamos en desventaja. Ahora bien; algo que no miró la derecha es hasta dónde la base social iba a apoyar la violencia.

La violencia estará como un elemento importante de aquí en adelante, nos asegura, no sólo como medio para recuperar el poder político, sino también como fin para golpear a la población, llevar a enfrentamientos civiles, destejer el tejido social que construyó el chavismo: generar una situación de caos para todos los ámbitos de la vida. Debemos tener mucho cuidado al pensar que esta violencia terminó.

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