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Jesús Labrador Castiblanco recibió el tiro desde la azotea del edificio Los Apamates

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No participaba en las guarimbas; solo visitaba a una tía

Cuando el sábado 22 de marzo salió de las residencias Cardenal Quintero, zona de guarimba y barricadas en Mérida, Jesús Orlando Labrador Castiblanco, de 39 años, el tercero de cuatro hijos, no se imaginaba que se encontraría de frente con la muerte.

Desde que la cooperativa Chinosky, de Movilnet-Cantv, lo mudó hace 10 meses a Mérida, los sábados y domingos iba desde el sector Santa Juana, donde vivía, hasta la casa de su tía, Marisela Castiblanco, a almorzar y pasar la tarde con la única pariente que tenía en Mérida.

Pero esa tarde, luego de la quema de un autobús a las 4:30 pm por parte de manifestantes en la esquina del viaducto Campo Elías, a unas tres cuadras de donde estaba, escuchó morteros y decidió salir. “Dijo que iba a mirar nada más, y mi tía le dijo: ‘Pero cerquita, no se vaya tanto para allá’”, relató Janeth Labrador Castiblanco, su hermana, quien vive en San Cristóbal.

LE DISPARARON DESDE UNA AZOTEA

Al salir del urbanismo donde vive su tía, luego de sortear un laberinto de bloques, Janeth se paró en una pared amarilla, a unos 15 metros de la entrada, donde se paró su hermano ya fallecido, y desde allí, entre los dos árboles de la isla de la avenida, miró hacia la parte alta de las residencias Los Apamates: “Ese día hubo tiros por parte de los terroristas y mi hermano, por estar mirando, fue víctima de una bala de esos terroristas que estaban en esa azotea”, señaló.

El tiro, según le explicaron en el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, lo recibió cerca de las 5:30 pm de ese día con un ángulo desde arriba (no de frente, como se especuló), le entró por el hombro izquierdo, bajó y le perforó el pulmón. A las 6:05 pm falleció en el Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes.

Francotiradores-en-Mérida

La Cardenal Quintero, arteria vial que une las avenidas Las Américas y Los Próceres, “como se sabe, estaba asediada por los terroristas y había como cuatro barricadas acá afuera”, explicó la hermana. En las paredes de esa calle se lee: “Que el próximo muerto sea el socialismo”.

Ese día, en el que murió la tercera víctima de las guarimbas en Mérida y el segundo fallecido por arma de fuego, hubo un enfrentamiento entre la policía y los manifestantes luego de la quema de la unidad de transporte público.

ESPERA JUSTICIA

Labrador Castiblanco nació en San Cristóbal; era técnico superior universitario en Telecomunicaciones, egresado del Instituto Universitario de Tecnología Región Los Andes. Se dedicaba a arreglar celulares en una sede de la cooperativa en la avenida Universidad.

Su hermana negó que participara en las protestas violentas: “Nada, no era guarimbero, ni estaba armando barricadas. Era un trabajador del pueblo, muy alegre; un muchacho de familia y comprometido políticamente con la Revolución. No estaba casado ni dejó hijos; era enamorado de la vida y del proyecto bolivariano”, lo describió.

“Queremos aclarar por el Correo del Orinoco”, único medio a quien le declararon, que “mi hermano fue víctima de una bala por los terroristas de la avenida Cardenal Quintero, que mi hermano era un amante de la Revolución, lo que estaba era mirando”, pero lo alcanzó un impacto de un aparente rifle casero desde la azotea, el mismo que mostró en unas fotos el gobernador de Mérida, Alexis Ramírez. Esa arma “tenía una proyección de distancia muy larga, pues le cayó a él, de tantos tiros hubo heridos y en el caso de él fue fatal”.

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Janeth Labrador Castiblanco confía en que habrá justicia: “Como dijo el presidente Nicolás Maduro, hijo del comandante Hugo Chávez: ‘Va a haber justicia’, y la habrá”. Calificó como “terrorismo” las manifestaciones violentas: “Aparte del miedo, utilizan armas para matar al pueblo. Queremos que haya justicia para las 4 víctimas que ha habido aquí en Mérida desde el 12 de febrero. Mi hermano es la víctima número 33. Es lamentable que a un hombre tan joven le suceda esto, tantos proyectos de vida truncados por ese grupo que quiere conseguir las cosas a la fuerza y que matan a gente inocente, como mi hermano”.

Agradeció al gobernador Ramírez, “un gran socialista”, por ayudar en el traslado del cuerpo hacia San Cristóbal: “Fue sembrado allá, en el Jardín Metropolitano El Mirador, en San Cristóbal”. Este caso lo lleva la Fiscalía nacional Nº 46.

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ESE DÍA HUBO CINCO HERIDOS DE BALA

En el tiroteo del pasado 22 de marzo, en la avenida Cardenal Quintero, se registraron, además de la muerte de Jesús Labrador Castiblanco, cinco heridos de bala, de los cuales tres eran civiles: José Gregorio Soto, de 41 años, quien recibió un disparo en el hombro izquierdo; Alcibíades Rivero, de 21 años, herido en el muslo derecho, y Jhonatan Uzcátegui, de 30 años, herido en el antebrazo derecho, además de dos policías que recibieron balazos, uno en el antebrazo izquierdo y otro en el pómulo derecho. También dos funcionarios fueron heridos por contusiones.

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