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Altamar y Uzcátegui: blancos de un linchamiento mediático

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Las abominables acusaciones recibidas contra los compañeros Juan Carlos Uzcátegui y Guillermo Altamar, en días pasados en la red “social” twitter son (al igual que lo ocurrido con los seminaristas) totalmente repudiables y condenables, como consecuencia de los hechos acaecidos el 01 de julio de 2016 en la Av. Don Tulio de la ciudad de Mérida (por cierto, territorio controlado por la derecha ulandina) que sin duda merecen de la mayor atención, investigación y actuación por parte de la justicia venezolana, en vista del talante fascista que acompaña la acción; ya el Gobernador, el Defensor del Pueblo (entre otras figuras) han elevado su voz.

Sin embargo, vale la pena estudiar lo ocurrido en contexto:

La llegada de visibles (y no visibles) rostros de la derecha venezolana a distintas ciudades del país, ha desencadenado en saqueos, actos vandálicos que desembocan en desestabilización política que (sospechosamente) en pocos minutos tienen repercusión internacional. Todas estas acciones disfrazadas de “eventos espontáneos” no dejan de ser alimento para la agresión mediática hacia Venezuela por parte de las corporaciones privadas, infundada en fotos y videos que dejan amplios márgenes para la especulación y manipulación. En esta oportunidad Mérida no escapó a esta estrategia, ya que el 01 de julio, frente a la visita de la mediática figura de Lilian Tintori y luego de algunos focos de violencia, una foto, un pequeño fragmento de la realidad, sirvió de grandilocuente “prueba” para impulsar una campaña a gran escala, que se viralizó por las redes sociales, inculpando inicialmente a “colectivos chavistas” y posteriormente a dos compañeros vinculados a la Revolución Bolivariana, como responsables de tan perversa acción, sin más prueba que las especulaciones que algunas cuentas de twitter emitieron en este contexto.

Desde Tatuy Televisión, condenamos en primer lugar la agresión sufrida contra los seminaristas, que son sin duda actuaciones condenables y meritorias de contundentes sanciones penales que la justicia venezolana se encargará de aplicar, basados en una investigación con pruebas contundentes que le permita identificar a los responsables, y no en fotos aisladas y manipulaciones mediáticas que abonan terreno a la violencia y la venganza. Igualmente denunciamos el linchamiento mediático al que han sido sometidos los compañeros Guillermo Altamar y Juan Carlos Uzcátegui, que durante estos días fueron expuestos al escarnio público, sin prueba alguna que los vincule a lo ocurrido y sin más argumento que el capricho fascistoide de operadores de twitter que cumplen dicho rol político.

 

 

 

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