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[MÉRIDA] Champiñones de esperanza: El Bachillerato del Barrio Pueblo Nuevo

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1. Escuela alternativa

Arelis, vecina del barrio Pueblo Nuevo de la ciudad de Mérida, llega a la Escuelita del barrio a las 7:00 de la mañana, nueve casas más arriba de la suya, dónde se encuentra con Yohana, una de sus compañeras. Arelis y Yohana, mujeres adultas y madres solas, han emprendido el camino de culminar sus estudios de bachillerato. De todos los estudiantes solo ellas dos debían cumplir con una tarea a primeras horas de la mañana del miércoles según lo programado en la asamblea del lunes: cosechar los champiñones de ese día. La asamblea es un espacio semanal del bachillerato donde, entre otros asuntos, se organizan las actividades de la semana. Ambas mujeres forman parte del grupo de estudiantes que conforman el proyecto de champicultura del Bachillerato de la Escuelita Alternativa de Pueblo Nuevo.

2. Arelis y Joana

Este bachillerato se inscribe dentro de la educación popular liberadora y tiene como eje central el desarrollo de un oficio productivo con miras a la organización popular, fundamentada ésta en una ética y en una lógica que permita superar la práctica del capitalismo y la pobreza. Sin embargo, desde los comienzos de este espacio educativo siempre se habían atendido realidades reivindicativas postergando por distintas circunstancias la actividad económica, pero en medio del contexto de la grave crisis que atravesamos el pueblo venezolano, tal vez como respuesta necesaria e inaplazable,  han dado un paso definitivo hacia una práctica económica y sustentable mediante un proyecto productivo: el cultivo totalmente orgánico de champiñones blancos parisinos, adentrándose en el mundo fungi y aprendiendo otra manera de ver la producción urbana de alimentos.

3. Champiñones 1

A mediados del mes de marzo del presente año, con el apoyo financiero de un compañero compatriota que se encontraba en otras latitudes, se comenzó con una primera sala con capacidad para unos 100 sacos de semilla y una producción trimestral de 200 Kgs aproximadamente, inspirados a su vez en la experiencia previa de unos colaboradores voluntarios del espacio que ya habían comenzado con este tipo de cultivo. Así pues, mediante la solidaridad, el esfuerzo colectivo y el trabajo mancomunado se logra este emprendimiento, aprendiendo en la marcha, en sintonía con lo dicho por el cultor y tecnólogo popular Don Luís Zambrano que “no hay que saber para poder hacer, si no ponerse hacer para poder saber”.  En la praxis, el colectivo de la Escuelita de Pueblo Nuevo está derrumbando viejos paradigmas educativos y atreviéndose a impulsar una actividad económica sustentable con una visión comunitaria, elevando los valores del amor, la justicia y la hermandad.

4. sacos

Arelis nos comenta su experiencia: “En el cultivo de los champiñones trabajamos 4 familias en conjunto con los profes guías. Ellos en el bachillerato nos plantearon la idea de este proyecto, y a los que nos interesó nos invitaron a una reunión donde la profesora Andry expuso el proceso descriptivo de la siembra de champiñones. Se habló también de buscar los materiales y recursos para hacerlo posible.”

5. champiñones 2

Los estudiantes desde un comienzo asumieron con protagonismo la conducción del proyecto y han sido los principales promotores participando en cada una de las etapas de la construcción y acondicionamiento de la sala, así como en el cultivo, procesamiento, distribución y venta del producto. Arelis recuerda los primeros trabajos que se hicieron: “Comenzamos a ordenar el espacio de siembra; se despejó uno de los salones de la Escuelita, se dividió con un plástico negro el cuarto de manera que quedara bien encerrado, luego se lavó con agua, cloro y jabón, se pintaron las paredes con cal, se aplicó amoniaco a las paredes y sobre los estantes días antes de traer las semillas y finalmente se cubrió el suelo con una capa de cal.” Esto forma parte del acondicionamiento necesario de la sala para evitar patógenos que amenacen el crecimiento de los hongos.

6. Arelis

Todo este proceso ha sido una experiencia de gran aprendizaje, tanto en los temas de organización colectiva y comunitaria como en la actividad propia del cultivo, el manejo de la administración de los recursos y la organización laboral.  Los estudiantes a partir de su experiencia productiva elaboran un registro y sistematización donde profundizan en la generación y desarrollo del conocimiento, para la realización de un portafolio que da cuenta de la prosecución de sus estudios.

6.5. Regando

“Es hermosa la experiencia de este tipo de producción –comenta Gerardo uno de los profesores de la Escuelita- . Es una energía mágica estar en este ambiente con el cuidado meticuloso que esto requiere. Los estudiantes desarrollan un espíritu de comunicación armoniosa entre el hongo, su producto de trabajo, y ellos como champicultores,  Nuestra Pachamama nos llama a convivir con todos en armonía, es por ello que podemos  realizar actividades productivas con una  visión más integradora y holística.”

8. Julio Regando

Además de brindar una alternativa alimenticia, saludable  y proteica para la ciudad, se busca generar una orgánica popular y una fuente económica que contribuyan al sostenimiento de familias del barrio y  fortalezca las demás actividades formativas, recreativas, culturales y deportivas que son fundamentales en el cumplimiento de los objetivos del trabajo comunitario que se desarrolla en La Escuelita del barrio.

10. Juliana

*Fotos por Guzman L. / Tatuy Tv

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