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[GALERÍA+MANIFIESTO] Encuentro Popular de parter@s, sobander@s, rezander@s, curander@s yerbater@s, y sabi@s de la Medicina Ancestral

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El último día del mes de Agosto se realizó en la Hacienda El Pilar, Ejido, en el Estado Mérida, el Encuentro Popular de parter@s, sobander@s, rezander@s, curander@s yerbater@s, y sabios de la Medicina Ancestral, evento organizado por la Fundación Mamíferas, con apoyo de diversas organizaciones como RIAS, Red de Antropologías del Sur, Fundación Hacienda El Pilar, Tatuy Tv, Comité de Consumo y Producción Los Pocitos, entre otros.

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En medio de una energía de tranquilidad y reencuentro se dieron las presentaciones de varios sabi@s en distintas áreas de la medicina ancestral, quienes expusieron sus oficios, y dieron a conocer las habilidades y dones que han desarrollado a partir de la experiencia. Además de compartir algunos conocimientos en el área, interactuando con los presentes por medio de preguntas y respuestas.

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Más adelante se hizo el compartir de un sabroso sancocho hecho con el aporte de todxs los presentes. Al finalizar se dio la lectura de un Manifiesto, que posteriormente de difundirá por las redes sociales, que permitió sintetizar las intervenciones del encuentro, y poder difundir cuáles son los aportes y objetivos que tiene este encuentro para perdurar en el tiempo.

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Compartimos el Manifiesto con el cuál cerramos la actividad:

Encuentro Popular de parter@s, sobander@s, rezander@s, sembrador@s de agua y sabi@s de la medicina ancestral


Nosotr@s, l@s pobres, por mucho tiempo invisibilizad@s.

Nosotros, guardianes y guardianas, que hemos heredado de nuestr@s antepasad@s el legado de la sabiduría, el legado del nacer con amor, el legado del cuidado corresponsable de la vida, en que todas y todos nos hacemos responsables de la vida nuestra y de la Pachamama.
Nosotr@s, quienes conocemos el poder sanador de lo diverso, quienes asumimos la oralidad como conocimiento, quienes entendemos que toda fuente viva es creadora y potencia. Quienes nos educamos de generación en generación por la siempre poderosa y viva palabra.
Recordamos hoy, ante el paradigma moribundo civilizatorio occidental, que nuestro saber es por donación del universo. Nosotr@s que llegamos con nuestros conocimientos donde el agua merma. Que conocemos las virtudes combinadas con las plantas, nuestras mejores aliadas para el mantenimiento de la vida y la salud. Que hay una edad en lo que el conocimiento aparece y alumbra.

Nosotr@s recordamos hoy, que no hablamos de enfermedad, sino de ruptura del puente que nos comunica con todo. Nosotr@s y tod@s aquell@s que apostamos a otras formas de reproducir socialmente la vida… venimos aquí a unirnos para restablecer ese puente.
Resistimos ese paradigma que usa nuestros cuerpos como instrumentos del mercado, una sociedad obsesionada con detener la muerte y no con reproducir la vida digna. Un sistema que edifica hospitales y centros de salud que propagan las enfermedades como cheques en blanco, que medicaliza y domestica nuestras vidas, que nos envenena con un modelo de alimentación transgénico, que hace del nacimiento una tortura y de lo diverso una enfermedad. Un modelo cuyas prácticas institucionalizadas, mecanicistas y patriarcales, son expresiones claras de una violencia que estrella contra nuestros cuerpos, nuestros saberes y nuestros territorios.

Encaramos…un modelo médico al servicio de las trasnacionales farmacéuticas, las clínicas privadas, los virus y sus antídotos, toda una carnicería humana que deja de lado prácticas culturales ancestrales, negando la posibilidad de conectarnos con saberes, oficios y redes naturales de cuidado como parteras, comadronas, rezander@s yerbater@s, espiritistas, sobander@s, sembrador@s de agua, entre otr@s. Un modelo colonial que niega nuestra memoria.

Ante ese sistema, ante ese modelo, levantamos nuestras voces para decir que no se puede sanar el cuerpo sin sanar el alma, que nuestro cuerpo es poderoso y tiene dentro de sí lo necesario para sanarse y sanarnos. No seguiremos aceptando estas prácticas que rompen y alienan la conexión entre conocimiento y ritmos de nuestros cuerpos, cercenándonos de autonomía y delegando ésta en centros hospitalarios y especialistas de batas blancas y cuartos fríos.

Hacemos lo que nos dicta la conciencia de nuestros ancestros. ¿Y por qué lo hacemos? Para no olvidar la memoria. Nuestras prácticas y rituales han sido atacadas, invisibilizadas, perseguidas, pero somos nosotr@s quienes estamos haciendo frente a una guerra que pone en cuestionamiento todo. Hemos comprobado cómo la crisis que resistimos, especialmente las y los más pobres en Venezuela, pone en jaque un sistema impuesto que ha minado no sólo nuestra economía, nuestra política, nuestra forma de hacer o mejor, olvidar comunidad; nuestra alimentación, sino también un modelo de salud que nos enferma.

En los gobiernos anteriores fuimos perseguidos, atrapados. Era un peligro el curar con plantas. Teníamos que trabajar clandestinamente para poder colaborar y estábamos perdiendo la oportunidad de hacer escuela de formación. Hoy hay apertura, y hemos logrado leyes que nos hacen visibles, pero el modelo y el sistema aún no caen. Aún se sabotea el cambio.

Defendemos… nuestro derecho a la autodeterminación y la soberanía sobre nuestros cuerpos. Nuestra relación con el territorio y todos sus elementos, nuestra siembra, nuestra alimentación, nuestros organismos: son un todo.

Por esto, algunos de nuestros sueños son:

o Construir una red de apoyo y cuidados que nos permita cartografiar nuestros saberes en resistencia y ampliar las posibilidades de apoyo entre l@s comunes.
o Fundar una universidad de medicina ancestral que reconozca nuestros saberes, pero no desde las lógicas del paradigma civilizatorio, sino desde la dinámica de un cuerpo cultural respetuoso de la vida.
o Incorporar espacios de salud integral que permitan la convivencia en términos de igualdad las diversas prácticas de salud existentes y con ello posibilite la toma de decisión sobre el sistema de cuidados.
o Ayudar a la transformación del sistema público de salud en una experiencia de cuidado de la vida en comunidad. Parir en casa. Sanar comunitariamente, acompañarnos a nacer, a crecer, a envejecer, a vivir.
o Promover el cambio de nuestra manera de hablar, recordando la conciencia de la espiritualidad del trópico, para crear la realidad que soñamos.

Venimos a este encuentro a reconocernos, a recordarnos, a convocarnos al trabajo común. A empoderarnos de todo el potencial que hay en nuestras zonas. Se está tejiendo esta red. Sabemos que debe haber otros encuentros para seguir saliendo a la luz, para profundizar y concretar nuestras intenciones. Para reconstruir nuestro tejido ancestral social y crear ese cuerpo cultural necesario para este momento histórico.

Saludamos a nuestras herman@s que aún empoderadas son víctimas del sistema y mueren dando a luz a sus crías, a nuestros herman@s, que aún empoderados son víctimas del sistema y mueren defendiendo la tierra, la semilla, la vida. Nos unimos a su camino, marchamos junto a ell@s

Insistimos… en que mientras exista este sistema, existirá nuestra resistencia. En que la salud y la medicina son un hecho cultural que trasciende la ausencia de enfermedad. En que el nacimiento es una celebración y no un acto para ser secuestrado por el miedo, el dolor y el mercado.

Somos conscientes de que nuestras prácticas no sólo son alternativas sino además alterativas del orden imperante. Nuestros saberes anteceden todas las crisis y guerras criollas y modernas, que ya desde entonces hacían temblar a la concepción tradicional del cuerpo, la salud y la enfermedad. Ante esas concepciones, hoy gritamos: ¡VIDA!

Se suscriben a este manifiesto las organizaciones convocantes: Fundación Mamíferas de Venezuela, RIAS, Red de Antropologías del Sur, Tatuy Tv, Fundación Hacienda El Pilar, UNEARTE, Comité de Consumo Los Pocitos. De igual forma de suscriben quienes participaron en el evento.

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[ANIVERSARIO] Pretexto para celebrar once años

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El lugar común dice que once años no son nada. Y eso quizá podría ser verdad en cualquier parte menos en la Venezuela actual, la que sobrevive a Chávez, pues aquí, once años pueden llegar a ser muchos años, muchos.

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[CRÓNICAS RADICALES] Hilando el camino

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Hilando El Camino

Estudiante de fotografía, titíritera desde pequeña, en primaria se formó en el arte de trabajar el campo, estudiando en la escuela agroecológica de su comunidad. Desde el liceo forjó su conciencia política, participando en todo lo que pudiera.

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[CRÓNICAS RADICALES] Con un guarapo si es necesario

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CRONICA IRIS

Todo inicia en su casa. Ahí estaba Joana Ramírez, organizando la distribución de huevos a precio justo para su comunidad. Tiene veinte años viviendo en la Aldea  de Caño Guayabo, al norte del municipio Andrés Bello del estado Mérida. En medio de montañas azules y el horizonte marabino comparte la vida junto a su esposo José Luis Altuve y su gordo – así le llama a su hijo- Bengrin Altuve.

Hace 23 años nació Bengrin, uno de sus grandes amores. Una condición especial en su cerebro lo invade desde entonces. Darle un hogar acorde al pequeño, se convirtió en una de las necesidades que sólo una Revolución podía cumplir: “Yo iba a marchas y empecé a vincularme y a ver que el proceso revolucionario era una realidad, que se hacían realidad las cosas que el comandante Chávez le estaba prometiendo al pueblo”.

Chávez, el mismo que aprendió a escuchar el alma del pueblo, marcó con su muerte la vida de Joana. No fue solo un presidente: “para mí ha sido un ser querido, porque gracias a él tengo mi casa que era una necesidad primordial en el grupo familiar y gracias a él muchas personas pudieron tener otras cosas que en su momento validó. Nos dejó un vacío muy grande que nadie lo va a suplementar”.

En el hecho, Joana y su familia cuentan con un espacio físico, tiene un hogar que trasciende al trabajo comunitario. Participa  en el consejo comunal, en el clap y somos venezuela. La casa es un elemento particular en esta historia. Hoy es vocera del comité ejecutivo en el área de vivienda y comenta con fuerza y aire de alegría la hechura de 39 viviendas y el mejoramiento de 17: “La comunidad es nuestro hogar, no es solo el espacio donde vivimos sino que es toda la comunidad, todo el ámbito geográfico de nosotros y nosotras, tenemos que cuidarlo y  quererlo porque cómo nos vamos a sentir bien si nuestra comunidad no está bien. Es el futuro de nuestras generaciones”.

Las convicciones de esta mujer y la de su familia no han sido ni serán piezas fáciles de desplazar, derrotar, detener o matar. Por años este núcleo familiar ha dedicado su vida a la  unidad de producción familiar procesando frutas, pero los embates de la guerra que golpea sin piedad al pueblo venezolano nos los dejó por fuera, haciéndoles perder el acceso a  materiales o  insumos y temporalmente deteniendo su producción. Resolver su día a día se ha hecho cuesta arriba, y ahora solo les queda los ingresos que su esposo puede obtener al trabajar con su carro.
Lo impostergable se transforma, no desvanece. Aun cuando las heridas se profundizan en las y los venezolanos, Joana responde con participación y articulación comunitaria. Si hay otros amores en su vida, son las luchas permanentes por su comunidad “Siempre voy a participar en el consejo comunal porque eso me nace del corazón, lo hago con todo el cariño así no reciba ninguna gratificación monetaria ni gratificación  de las mismas personas, pero  siempre me nace del corazón hacerlo”.

“Pese a todo lo que nos hagan la revolución y el presidente va a contar con los verdaderos chavistas, revolucionarias y  revolucionarios”. Así respondía con una sonrisa de pureza, llena de coraje mientras conversaba sobre la guerra económica. Pero rescataba con mayor fuerza y esperanza de justicia la revisión a todos y todas, “no solo a las instituciones sino también al poder popular”.

Con espíritu irreverente reflexionaba sobre el daño que se le  ha venido haciendo a la patria, las conspiraciones nacionales e internacionales para derrocar una base que se forjo con el comandante Chávez. Afirmaba que ante las circunstancias “nosotros y nosotras  también hemos hecho una guerra, nosotros y nosotras también hemos contribuido a eso porque  no respetamos si le queremos vender a otras personas, se lo revendemos al mil porciento así no nos importe nada”

“Yo he tenido necesidades, porque nosotros a veces si no tenemos con que comer las arepas, con guarapo  nos la comemos, cuál es el problema, y he tenido la necesidad de los medicamentos del niño y a mí no me ha tocado ir - ni lo haré- a vender una plata para ir a comprar la medicina del niño. De alguna manera he buscado la forma de que se consiga, no quedarse estancada diciendo que no puedo y mucho menos decir  que me voy a agarrar la plata y me voy a bachaquear”.

El protagonismo popular que encarna Joana transmite el resultado de la ética revolucionaria que el pueblo ha engranado a lo largo de estos años, una muestra de radicalidad de millones de militantes de la revolución y de la vida, por una causa inquebrantable: El amor a Chávez, el amor indispensable para continuar la batalla por una patria libre y soberana.
   

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[MST] Reproduciendo la vida en el asentamiento campesino Josinei Hipólito

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Al sur del estado de bahía, en la zona rural de Ituberá, se encuentra el asentamiento Josinei Hipólito, uno de los más de 400 asentamientos que ocupa el Movimiento Sin Tierra (MST) sólo en éste estado, y más de 2000 en todo el territorio del Brasil.

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[OPINIÓN] Des-cifrados

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descifrados

El criterio de la verdad es la norma para fijar la veracidad, la certeza de nuestro conocimiento; el testimonio que confirma y atestigua la justeza de nuestras ideas; el grado de concordancia entre nuestras sensaciones y conceptos, y la realidad objetiva

Según este epígrafe extraído de un viejo diccionario filosófico, se podría afirmar que la certeza de nuestra justicia, de nuestras ideas y de nuestra praxis sólo puede verificarse si la enfrentamos con la realidad; pero para lograr esto, una ciudadana o ciudadano cualquiera, un funcionario o funcionaria, una institución o un gobierno, sólo puede demostrar que su quehacer es veraz y "atestiguar la justeza de sus ideas" su grado de concordancia, enfrentándola a la realidad, a su contexto. Pero ¿Cómo se puede lograr esto? Una forma expedita, científica -si se quiere-, imperativa de lograrlo es sin duda la información, o dicho de otros modos, las pruebas, los datos, los índices, las variables, las cifras, las referencias que comprueben la certeza de nuestras palabras y hechos.

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