[ENTRELUCHAS] IHULA: Obstetricia en emergencia

En mayo de 2021, ocurrieron 3 muertes maternas y 266 nacimientos en el quirófano de la sala de obstetricia del IHULA, en condiciones verdaderamente precarias. Pese a esta situación, el personal de salud que ahí labora continúa arduamente su trabajo, solicitan acondicionamiento de la infraestructura, dotación de insumos y rehabilitación del equipamiento para el mejoramiento del servicio.

En la parroquia Domingo Peña, de la ciudad de Mérida, está ubicado el Instituto Hospital Universitario de Los Andes (IHULA), calificado como un centro de salud tipo IV, apto para atender una población de más de 100.000 pacientes. Es un hospital que cuenta con todas las especialidades y subespecialidades, equipos de alta tecnología y con especial interés en las actividades académicas de pre-grado y post-grado. El IHULA también se convirtió en Hospital Centinela durante la pandemia, para atender a los pacientes que han contraído el virus Covid 19.

Sin embargo, así como viene ocurriendo con el sistema de salud venezolano, las capacidades del HULA se han visto seriamente afectadas, tanto por el impacto de la pandemia, como por la crisis ocasionada por las sanciones y los desatinos de la política gubernamental.

La sala de obstetricia del IHULA

Respondiendo a varias denuncias que realizaron tanto trabajadores y trabajadoras de la salud como usuarias del servicio, nos trasladamos a la sala de obstetricia del IHULA para constatar en qué condiciones trabaja su personal médico, cómo está la infraestructura de la planta física y cómo son atendidas las gestantes y sus neonatos.

La sala de obstetricia, aunque cuenta con una capacidad instalada de 4 camas quirúrgicas operativas, éstas no funcionan en las condiciones más óptimas. Las gestantes ingresan a este lugar para un parto vaginal o cesárea, expuestas a un alto nivel de vulnerabilidad de contraer infecciones ya que no hay la ventilación indicada para una intervención quirúrgica de esta índole, además de tener poca iluminación (1 una sola lámpara funciona para las 4 camas). El  doctor Jesús Rondón y la doctora Maryem Seco respectivamente nos ilustran mejor la situación en el siguiente vídeo.

El  doctor Jesús Rondón y la doctora Maryem Seco respectivamente nos ilustran mejor la situación en el siguiente vídeo.

También, en esta sala, enfrentan dos problemas adicionales: el hacinamiento de pacientes en la emergencia obstétrica. Esto debido a que las salas no están adecuadas, a pesar de que disponen camas quirúrgicas para albergarlas. Por otro lado, evidenciamos el deterioro de las instalaciones sanitarias, tanto para el personal médico, como para las gestantes. Aunado a la insuficiencia de personal de limpieza quienes hacen el mantenimiento frecuente a estos espacios. El doctor Gineco-obstetra Jesús Rondón habla al respecto en este video:

El doctor Gineco-obstetra Jesús Rondón habla al respecto en este video.

Demandas del personal  medico

Frente a todo este panorama la especialista Mayrem Seco, analiza las limitaciones que enfrentan: “quisiera que en el hospital hubiese más tecnología. Que sea un espacio donde podamos resolver, desde otro punto de vista, patologías que en otros hospitales del país o en otros lugares del mundo manejan. Por ejemplo, cirugías laparoscópicas o tener para la atención del parto, pruebas estresantes. No necesariamente todas las mujeres que vienen con algún embarazo y alguna complicación deben resolverse bajo una cesárea segmentaria, ellas pueden resolverse bajo un parto si tuviésemos  las condiciones de un registro cardio- topográfico. Necesitamos insumos médicos a tiempo para atender a las gestantes y sus neonatos.” 

Por otro lado, Seco explica las dificultades que sortea el personal para asistir al servicio. “Vamos poco a poco, día a día, trabajando, pese a los obstáculos, pese a dificultades de transporte para poder llegar al hospital, la rutagrama (bus para trasladar al personal médico) que teníamos cuando inició la pandemia cubrían las rutas de San Jacinto, El Arenal, Ejido, Avenida Las Américas, I.V.S.S pero en estos momentos están inoperativas. Estamos haciendo esa petición a las autoridades  competentes en estos momentos para que la pongan a funcionar de nuevo”.

Es un compromiso constitucional e institucional evitar a toda costa el fallecimiento de gestantes y neonatos (salvo excepciones por complicaciones médicas fatales que no puedan ser resueltas con atención médica). Esto será posible evitarlo, si y solo si, mejoran los cuidados prenatales para que la gestación termine en un parto seguro con un recién nacido vivo y sano, de buen peso y sin complicaciones maternas.

Si no prestamos atención a esto, ponemos en evidencia un problema de salud pública y un posible aumento de un indicador de desigualdad social: la mortalidad materna.

Redacción
Rosiris Berroteran

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