[ENTRELUCHAS] Voces contra el narco Estado colombiano

Entrevista a Laura Capote del Movimiento Marcha patriótica y la secretaría operativa de Alba Movimientos; y a Camilo Figueroa de la mesa intersectorial de creadores audiovisuales de Santander, Colombia.

Colombia ha estado en una permanente situación de tensión política, social y económica, atrapada entre la compleja política de un estado neoliberal, narcotraficante, y aliado a las fuerzas imperiales norteamericanas que han sostenido un fuerte aparataje militar y paramilitar en la nación, además de la convulsa realidad de las fuerzas guerrilleras, sumando recientemente las graves consecuencias de la pandemia mundial.

El pueblo colombiano en medio de estos escenarios se organiza y lucha, pero los impactos han sido aislados u reducidos a punta de violencia gubernamental. A partir de la propuesta de ley de reforma tributaria presentada por el presidente Iván Duque, conocido por sostener el programa político del ex presidente Uribe Vélez,  la realidad colombiana parece transformarse. Desde el año 2019, pasando por el 2020 y ahora durante el 2021 con mayor fuerza, la sociedad civil colombiana, convocada por organizaciones y movimientos sociales, políticos, tanto como individuales, ha sostenido una amplia agenda de protestas contra la grave situación del país, derivando en el fenómeno llamado Paro Nacional, convocado en abril del presente año.

Revisemos la situación con las voces de Laura Capote, militante del Movimiento Marcha patriótica y la secretaría operativa de Alba Movimientos, y de Camilo Figueroa, cineasta de la mesa intersectorial de creadores audiovisuales de Santander, ambos jóvenes colombianos de esta generación que cree en la transformación de realidad de nuestra hermana patria, Colombia.

El origen del conflicto

¿Qué está pasando en Colombia hoy día? ¿Qué fuerzas o fenómenos detonan esta gran movilización ciudadana? ¿Qué pasa en Colombia en materia económica, financiera y fiscal para tener que aplicar esta medida tan radical?

Laura: En Colombia, a partir del 28 de abril se está viviendo una situación de convulsión social, una gran movilización sin precedentes  por lo menos desde el último gran paro importante que fue en los años 70, muchos sectores sociales vienen confluyendo, no solo desde este año si no desde hace mucho tiempo en el objetivo de visibilizar lo que sucede en Colombia en el marco de los derechos humanos, sino también de la situación política, de crisis social, económica, humanitaria que está viviendo nuestro país.

A partir de la firma de los acuerdos de paz, pues digamos que eso permitió una apertura democrática sobre todo para poder llegar a sectores sociales que nunca habían percibido la realidad colombiana como una realidad con múltiples factores de conflicto, antes de esto el discurso unívoco del estado fue que todos los problemas del país eran responsabilidad de las guerrillas y un poco después de toda esta apertura de los acuerdos de paz y el conocimiento de cuál es la realidad detrás de las insurgencias, pues permitió que una generación completa conociera otra versión de la historia, entonces a partir de esto deriva una serie de movilizaciones en 2019, en el 2020, y ahora el paro nacional, a pesar de la pandemia y coincidentes con la instalación del gobierno de Iván Duque, un presidente del partido centro democrático que está organizado, comandado y dirigido por Álvaro Uribe Vélez.

Ahora bien, las fuerzas que detonan esta movilización ciudadana, por una parte, parecen ser fuerzas sociales que se centralizan en una instancia llamada “Comité Nacional de Paro”, se dice que confluyen organizaciones sociales, sindicatos, fuerzas políticas pero también se dice que una parte muy importante, la sorpresa del movimiento, han sido la gran cantidad de jóvenes, familias, mujeres y hombres que se han sumado espontáneamente, cansados de la situación de crisis económica y medidas antipopulares extendidas desde el gobierno de Uribe hasta ahora.

Camilo: Claro, la gente sale cansada de las políticas de privilegio a los grandes capitales nacionales del gobierno de Duque y agotada de los efectos económicos de una pandemia mal manejada, con una economía que se basa mayoritariamente en la informalidad, y que ha generado una crisis social en los sectores empobrecidos, pero que también ha afectado fuertemente la clase media, generando una  presión que estalla cuando el gobierno intenta aprobar una reforma tributaria que aumenta los precios y el acceso a la mayoría de los productos de la canasta familiar, los servicios públicos, la salud, entre otros, con un IVA del 19%. ¿Quién podía aguantar eso? ¡Nadie!

¿De qué se trató el proyecto de la reforma tributaria? ¿Cuáles eran las condiciones para su aplicación? ¿Cuáles eran las afectaciones reales directas a la ciudadana y el ciudadano común colombiano? ¿A quién beneficiaba/beneficia este paquete?

Camilo: Las políticas del gobierno han sido tan desacertadas que la deuda externa llego a 156 mil millones de dólares, cuando llegó Duque la deuda se estimaba en 80 mil millones. Con el argumento de que el aumento del gasto público fue generado por la pandemia la reforma proponía expandir un IVA del 19% a productos de primera y segunda necesidad como frutas, verduras, huevos, carnes, servicios funerarios, servicios hospitalarios, entre otros.  Al igual que subía el impuesto a la renta  y el gravamen a personas que devengarán más de dos salarios mínimos. Deja afuera gaseosas, cigarrillos y alcohol. A ello  se le suma un mico que elimina un fondo parafiscal con el que se financia principalmente el cine Colombiano. Es sin duda un golpe a la economía de la clase trabajadora, que termina pagando las desacertadas políticas y deja por fuera a los grandes capitales nacionales e internacionales.

Laura: En realidad la crisis económica de nuestro país viene siendo una crisis de bastantes años, sistemática, es una crisis profunda que incluye los fondos de presupuesto público anual que se deben destinar para beneficios sociales, pero que se han desviado hacía capital privado, y que genera insuficiencias muy tristes por ejemplo en materia de salud pública, lo cual ha hecho más difícil la contención de la pandemia.

En ese marco, el presidente de la república junto al ministro de hacienda, proponen una reforma tributaria supremamente regresiva para la clase trabajadora, fundamentalmente para los sectores llamados medios o la clase baja, porque en Colombia realmente es muy difícil hablar de clase media tradicional, es muy difícil porque aquí es una clase media con muy poca capacidad adquisitiva, con una mínima capacidad de consumo, y en ese contexto lanzan esta reforma tributaria que propone aumentar de una forma drástica el impuesto al valor agregado, todo de manera bastante agresiva para la clase trabajadora, sumando otra serie de medidas que afectan además a las pequeñas y medianas empresas.

Los antecedentes de la lucha en Colombia

Parece que el contexto de esta reforma viene siendo la gota que rebosa el vaso, que no es la única razón por la que se convoca este paro nacional, pues parece que responde también a la grave crisis política que atraviesa Colombia a lo largo de su historia, y que se amplía con la llegada de Iván Duque al poder, cuando se originan diferentes protestas y manifestaciones sociales y culturales los últimos años, ¿o hay otras fuerzas e interés detrás de esto? ¿Cuáles consideran Uds. son las particularidades del movimiento contra la reforma? ¿Están las fuerzas guerrilleras detrás de esto? ¿O los gobiernos vecinos como el caso de Venezuela?

Camilo: La particularidad del movimiento del Paro Nacional y las recientes manifestaciones, es la participación de ciudadanos y ciudadanas que nunca antes habían salido a las calles, así como el aumento de la expresión anti uribista, muchos ciudadanos que antes apoyaban al gobierno uribista han dejado de hacerlo para sumarse a las protestas, cansados por el conflicto, la violencia, la crisis estructural del modelo. Ningún movimiento político, militar o gobierno extranjero han influido en esta movilización nacional ciudadana.

Laura: Pues también el discurso oficial ha planteado que son las organizaciones guerrilleras que están atizando el conflicto, pero esto no es cierto, y ese discurso solo ha servido para justificar los niveles de represión militar que atentan contra los derechos humanos, porque hay miles de formas de comprobar que quienes se están auto convocando son organizaciones civiles hartas de medidas políticas alejadas de la realidad del pueblo colombiano, con una priorización de la agenda de injerencia extranjera, por ejemplo sobre lo que pasa en Venezuela, con ese interés obsesivo del uribismo en materia de política exterior contra la nación venezolana, omitiendo la realidad de su propio país: el asesinato sistemático de lideresas y líderes sociales, la violencia, la persecución, el hambre que la gente de cualquier estrato o sector ya está padeciendo.

Entonces ¿Cuál es la característica de los manifestantes? ¿Quiénes son? ¿Por qué ponen en riesgo su propia vida en este causa? ¿Cuál es la importancia de este fenómeno de movilización?

Camilo: La mayoría de manifestantes son jóvenes que se sienten ahogados y sin oportunidades, el desempleo juvenil se mantiene por encima del 60% y miles de profesionales que se han endeudado para pagar sus carreras se han dado cuenta que sus oportunidades de un mejor futuro son cada vez más escasas. Todos los departamentos del país se encuentran movilizados, siendo Cauca y Valle del Cauca al sur del país los más importantes, pues son las vías de importación y exportación más grande del país.

Laura: Sí, hay de todos los sectores sociales, principalmente jóvenes, y organizaciones sociales convocadas alrededor del Comité Nacional del Paro, y sin duda este movimiento nacional es fundamental para la historia de nuestro país, una movilización sin precedentes desde hace décadas que está moviendo las agujas de la política nacional. Luego de la cobertura internacional del 2016 sobre la firma del acuerdo de paz, volvemos a llamar la atención del mundo evidenciando el drama profundo que está viviendo la sociedad civil colombiana, además de la represión y los asesinatos ejecutados por las fuerzas de seguridad y el ejército colombiano.

Detrás del telón de la represión

Un estado/gobierno históricamente antipopular como lo es el gobierno colombiano, sin restricciones morales, éticas ni humanistas para ejecutar medidas totalitarias parece tener las de ganar frente a las fuerzas civiles. Los datos sobre las consecuencias de la represión, recogidos por decenas de organizaciones de derechos humanos, evidencian el dilema de la lucha popular contra órganos represivos especializados como los que maneja el estado colombiano.

Se ha hecho énfasis en el uso de armas de guerra por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), una fuerza fundada en el 99 por el presidente Pastrana y formalizada convenientemente por el presidente Uribe durante su gobierno del 2002 al 2010, que ahora está a disposición de las políticas sanguinarias de Duque. Pero ¿Cuáles son las características y particularidades de estas políticas del gobierno de Duque? ¿Qué esconde su política de represión y guerra?

Camilo: Más que esconder, evidencia a un gobierno neoliberal de ultraderecha con funcionarios nombrados por cuotas políticas y no por idoneidad, agravando el funcionamiento del narco estado colombiano. Pero los niveles de legitimidad del gobierno de Duque son mínimos por lo que no puede tener otro camino que el ejercicio desbordado de la violencia, reduciendo las pocas garantías «democráticas» que existen en el país.

Laura: El gobierno de Duque es una extensión del gobierno de uribista, uribismo entendido como un proyecto político más allá del propio Álvaro Uribe Vélez, es el programa político del centro democrático, un proyecto político y económico terrateniente, que prioriza siempre al sector privado por encima del sector público, que prioriza los intereses y garantías para la oligarquía y la burguesía por sobre los intereses populares, y que siempre tiene los ojos puestos en cómo sacar mejor tajada sin importar los métodos ni las consecuencias, ya sea expulsión campesina, asesinatos, desapariciones, paramilitarismo, persecución. No importa cómo, el punto es sostener el programa neoliberal uribista.

¿Cuál es el papel del gobierno norteamericano y otras fuerzas exógenas en esta avanzada?

Camilo: Colombia es el principal productor de cocaína del mundo y el imperio es el dueño del negocio, siempre estarán pendientes de cuidar sus intereses.

Laura: El rol del gobierno de Estados Unidos es el de financiar el conflicto colombiano, financiar al aparato represivo del estado, la formación militar de las fuerzas armadas colombianas, la compra-venta de armas, los ejercicios militares, los planes represivos. Sin embargo, nada de esto les ha funcionado porque no lograron acabar con el conflicto por la vía armada, y les tocó sentarse a negociar. Y ahora el pueblo colombiano les está repitiendo: no más guerra, y es ese uno de los ejes gravitacionales, la búsqueda de la paz, y justamente alrededor de la paz es que están convocadas estas nuevas movilizaciones.

El despertar de Colombia

¿Hay posibilidades reales de que el pueblo colombiano movilizado detenga esta ola de reformas y esta avanzada represiva?

Laura: Desde que inició el paro el 28 de abril, hasta el 02 de mayo aproximadamente, los efectos de las grandes movilizaciones a lo largo del país fueron, primero, que el presidente Duque manifestara la intención de cambiar algunos puntos de la reforma, y segundo, retirar completamente el proyecto de ley de la reforma tributaria que había presentado al congreso de la república, y esta sin duda ha sido una de las primeras victorias del paro nacional.

¿Cómo vencer a estos grandes monstruos político-militares desde el movimiento popular?

Camilo: No existe una fórmula, lo que está pasando en Colombia más allá de un gobierno neoliberal e inepto es simplemente la evidencia del colapso del sistema capitalista donde cada día es más evidente que la riqueza la produce la clase trabajadora y es robada por los dueños de los medios de producción. La pandemia ha acelerado los procesos de concentración de dinero y empobrecimiento a través del deterioro de las condiciones laborales o de subsistencia. Esto, aunado a una interconexión global e inmediata, hace difícil ocultar estos fenómenos, cada día más personas se dan cuenta de esta realidad e inician sus cuestionamientos, su organización, su resistencia. El uribismo ha perdido mucho respaldo político de sus electores a menos de dos años de las elecciones, pero también los sectores alternativos, progresistas y de izquierda se mantienen fragmentados haciendo poco posible una victoria electoral. Las transformaciones en Colombia tendrán que pasar por un proceso de reconciliación que tal vez de tiempo y haga posible la unidad para lograr sacar a este gobierno y lograr transformar la realidad colombiana.

Sobre la situación actual, ¿Cuántas víctimas hay al día de hoy producto de la represión? ¿Cuántos heridos? ¿Cuántos bienes afectados? ¿Cuál ha sido el papel de las organizaciones internacionales?

Laura: Se habla de más de 39 personas asesinadas desde el 28 de abril por parte de la fuerza pública, casi 2 mil casos de violencia policial, una gran cantidad de víctimas de violencia sexual, una gran cantidad de detenciones arbitrarias. El papel de las organizaciones internacionales ha sido vergonzosa, a excepción de Naciones Unidas que tiene una delegada en Colombia que hizo una declaración bastante general, pero que al menos puntualizó que la fuerza pública si está usando su fuerza desproporcionada contra los civiles. La verdad que la OEA, el Grupo de Lima y Prosur han tenido unas lecturas y unas declaraciones a favor del gobierno colombiano, justificando la represión y tratando superficialmente la situación de gravedad que sucede en nuestro país.

¿Qué hacer? ¿Qué otras luchas y consignas pueden sostener y profundizar estos levantamientos en pro del pueblo colombiano?

Laura: El rol de los movimientos sociales y su tarea histórica no solo será visibilizar lo que pasa en Colombia, sino exigir un país mejor, porque justamente la represión no es contra unos chicos y chicas que se manifiestan, sino es represión contra un proyecto de país distinto, represión a una posibilidad de transformar la historia de un país tan violento, con una historia tan dolorosa, la represión es contra eso. El pueblo colombiano está saliendo porque hay un país que cambiar, que mejorar y todo dice que Colombia despertó como decíamos en 2019  con Chile, Colombia despertó y se dio cuenta que lo que va cambiar al país es la gente misma.

Aunque la crisis estructural que afecta a Colombia en materia financiera y económica está lejos de resolverse, y toda vez que la propuesta de reforma tributaria fue contenida por las movilizaciones populares, aún están por verse las medidas alternativas que el estado pueda implementar para su recuperación, que como ya ha dictado su historia contemporánea, seguramente se basarán en medidas impopulares que continúen desfalcando el presupuesto público, mientras que el gran capital privado continúa gozando de garantías y protección, como la de sobregirar los fondos de estado para la inversión pública en sostener los beneficios de la banca privada, que se dice alcanzó unos catorce billones de pesos durante el 2019, mientras el país que denominan “el más desigual de la región más desigual del mundo” quebraba, desplomándose en un 6,8%, según diferentes fuentes y analistas.

La sociedad civil entre tanto, sobretodo su vanguardia centrada en organizaciones y movimientos sociales, tendrá el deber de mantener la cohesión bajo un programa de lucha sostenido, que no claudique o se fragmente ante tanta represión militar, y bajo tanta presión y divergencia política.

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