[FIN DE LA CITA] ¿Qué es el Chavismo? Capítulo VII

Al Chavismo no sólo le toca confrontar al imperio, la oligarquía y la burguesía tradicional; también es amenazado por un enemigo silencioso que emerge de sus propias filas, que entona un discurso revolucionario para disfrazar su viraje entreguista y empujar a la Revolución al precipicio del capitalismo.

6.- El Chavismo no es reformismo

“Cuidado con el reformismo, cuidado, ese es el camino más fácil pero eso significa abandonar la batalla, hay bastantes ejemplos en la historia reciente, no en el pasado lejano. (…) Entonces no, alejémonos del reformismo y tomemos de verdad el camino revolucionario ¡radical revolucionario! Radical socialista. Yo voy a seguir, yo voy a seguir en esa dirección, en esa dirección hasta que me toque, hasta que me toque yo voy a seguir profundizando, arengando, latigueando la marcha es mi tarea, así la entiendo y así la asumo y pido a todos que nos radicalicemos”.

Hugo Chávez

Con la muerte del Comandante, el reformismo se libró de sus amarras y asumió el control de vastos sectores del gobierno venezolano.

Pero, ¿cuál es el papel del reformismo?

El papel del reformismo es vital para el capitalismo: brota de las entrañas de la revolución y tiene como tarea extraviar el camino, debilitar la posibilidad revolucionaria. La historia nos dice que las revoluciones han sucumbido más por el reformismo que por la lucha frontal contra sus oponentes aparentes.

Lo cierto es que el reformismo poco a poco desgasta a la revolución hasta empujarla a la capitulación, la salida negociada o la rendición pactada.

El reformismo es sinónimo de complicidad con el capitalismo, no enfrenta las contradicciones sino que las maquilla. Le tiene fobia a la lucha de clases, por eso siempre apuesta a la colaboración con las clases dominantes; negociaciones, tripartitas, pactos con el capital privado: sueñan con lobos conviviendo con ovejas.

Frente a la posibilidad de profundizar el proceso, los reformistas prefieren negociar con el enemigo. Su principal argumento es que “no hay condiciones”, y así van posponiendo la posibilidad revolucionaria mientras las “condiciones” (entre comillas) se van desgastando.

Están convencidos de que existe una burguesía mala, parasitaria, improductiva y malportada, y otra no tan mala, a la que le llaman burguesía revolucionaria, con la que acuerdan políticas económicas, hacen alianzas privatizadoras, y negocian jugosos financiamientos. Ambas siguen desfalcando a la nación, exprimiendo a los trabajadores, especulando con el dólar, saqueando el bolsillo de los pobres, fugando capitales y cuanta marramucia se inventan.

“¿Qué es la política y para qué la política? ¿Para buscar cargos? ¿Para enriquecernos? ¿Para hacer grupitos y estar enfrentados internamente allá en un municipio por la alcaldía o en el estado por la gobernación o por los negocios de mis amigos y mis familiares y las empresas que yo conozco? No, para eso no es la política, para eso no es la política.”

Hugo Chávez.

Estos reformistas, muchos de ellos devenidos en una nueva clase empresarial, quiebran empresas públicas y después deciden que hay que privatizarlas a precio de gallina flaca.

El reformismo cree también que hay una derecha buena y una mala. Está desesperado por lograr un acuerdo de gobernabilidad con esa derecha bien portada. Están convencidos que el pueblo no está preparado para asumir el poder, pero se atornillan al poder sobre los hombros del pueblo.

¿Qué ocurre entonces? ¿El gobierno está traicionando el legado de Chávez? ¿O se trata simplemente de un movimiento táctico para engañar al enemigo mientras nos recuperamos? ¿El gobierno actual es continuación o ruptura del proyecto de Chávez?

“¡Ya basta de traiciones! Este pueblo heroico ha sido traicionado ya demasiado. Nosotros llegamos aquí para hacer una verdadera revolución y llevar a ese pueblo a la mayor suma de felicidad posible o morir en el intento. Pero no podemos permitir una nueva traición al pueblo de Bolívar, mil veces traicionado. Demasiadas veces traicionado. ¡Cómo ha combatido ese pueblo! ¡Cómo ha combatido!”.

Hugo Chávez

Lo cierto es que el Chavismo es mucho más que el gobierno, mucho más que el partido. Es un proyecto diverso, conflictivo y contradictorio, pero que frente a amenazas imperiales y agresiones fascistas, se cohesiona y cierra filas para proteger al movimiento.

«Esta revolución es pacífica. Pero es una Revolución armada, de ideas y de fusiles, para defenderse, para defender a su pueblo, para defender su proyecto y para defender su esperanza.»

Hugo Chávez

El Chavismo no es sumisión, es rebeldía. El Chavismo no es adulación, es autocrítica. El Chavismo no es sometimiento, es irreverencia. El Chavismo no es pragmatismo, es pensamiento y acción transformadora. El Chavismo no es oportunismo, es compromiso militante. El Chavismo entiende que la lealtad no es complicidad, que la crítica no es traición, que la disciplina no es obediencia.

Y es que el Chavismo es una fuerza viva dotada de pensamiento, voluntad y acción, capaz de resistir a imperios, atemorizar oligarquías, derrotar reformismos y construir utopías concretas.

Y cuando digo chavista estoy es recogiendo una expresión popular, porque la esencia del chavismo así llamado, a mí no me gusta hablar del chavismo, pero anda por todos lados, y el anti chavismo, y el chavismo sin Chávez, y yo lo leo y lo vuelvo a leer, y ahora también hablo pues, me sumo al chavismo pues, al chavismo con Chávez, con Chávez al cuadrado, o al cubo,…”

Hugo Chávez

*Tatuy Tv: Juan Lenzo y Laura Guzmán

Narración: Jessica Pernía

Capítulos anteriores de la serie “¿Qué es el Chavismo?”: Capítulo 1; Capítulo 2; Capítulo 3; Capítulo 4; Capítulo 5; Capítulo 6

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