[OPINIÓN] Mitos y realidades sobre el sistema cambiario

Nuevamente, el mercado cambiario venezolano ha saltado a los primeros planos del debate nacional. En tan solo 23 días la tasa de cambio oficial del país, divulgada por el Banco Central de Venezuela (BCV), se ha depreciado en un 56%. Pasando de 9,97 bolívares por dólar a 15,57 bolívares por dólar, es decir, una diferencia de 5.6 bolívares.

Fenómeno similar se vivió con el dólar paralelo, el cual pasó de 11.16 por unidad, a 17.80 por unidad, con una variación ligeramente mayor en torno al 59%, mostrando un diferencial de 6,64 bolívares.

Esta alza sorpresiva para algunos y esperada para otros ha desatado las más diversas explicaciones, desde las estrictamente monetaristas, hasta las abiertamente conspiradoras y ‘mayameras’. La intención de este escrito es confrontar cada una de estas posibles explicaciones y tratar de desmontar con esto, cierto fetichismo que persiste sobre el sistema cambiario y la aparente entelequia que sigue guiando las decisiones del BCV.

Para esto me moveré entre la teoría y los hechos, mis fuentes principales serán las series estadísticas del BCV. Tanto las correspondientes al valor de la tasa de cambio, las fechas y número de intervenciones cambiarias, como las referentes a la liquidez monetaria. Para dilucidar el monto global y parcial de las intervenciones, utilizaré los datos entregados por el portal de ‘Banca y Negocios’ confrontándolos con la serie de intervenciones del BCV. Esto último debido a que el ente emisor carece de dichos datos en su página oficial o en cualquier documento de consulta pública.

Todo lo anterior es fácilmente replicable, no se amerita ni ser economista ni tener grandes conocimientos en econometría o análisis factorial, solo una calculadora y un poco de paciencia. Sin embargo, es necesario advertir que dentro del BCV existe un sin número de buenos técnicos que podrían facilitar u ofrecer un informe más completo y mejor detallado del que yo daré acá, solo hace falta voluntad política para hacerlo.

El gran problema, el árbol torcido llamado mercado cambiario  

Para saber en qué ámbito nos movemos debemos volver la mirada atrás; esto es muy necesario en un país donde se promueve la amnesia selectiva, especialmente en temas económicos. El actual sistema cambiario tiene oficialmente su fecha de nacimiento el 7 septiembre del 2018 con la promulgación del Convenio Cambiario N. º 1 en la Gaceta oficial N. º 6.405[1].

El documento conocido como Nuevo Marco Cambiario, vino a regir el nuevo marco legal del cambio de divisas en el país tras la derogación de la Ley de Ilícitos Cambiarios un mes antes [2]. A partir de allí en la nación existirá un único y fluctuante mercado de divisas, tanto para el sector privado como para el público.

Según se establecía el artículo 9 del convenio “El tipo de cambio que ha de regir para la compra y venta de monedas extranjeras fluctuará libremente de acuerdo con la oferta y la demanda de las personas naturales o jurídicas a través del Sistema de Mercado Cambiario”.

Como se deja claro, el mecanismo consideraba la participación y el protagonismo de las personas naturales y jurídicas tanto en la compra como en la oferta de divisas dentro del territorio nacional, hasta allí todo parecía marchar bien; sin embargo, al seguir leyendo encontramos dos cosas claves dentro del marco legal, que en adelante determinarían el futuro del mecanismo.

El primer elemento clave es la exoneración absoluta de la que disfrutan los inversores extranjeros para con el mercado cambiario nacional, el Artículo 56 establece que “Los sujetos regulados por la Ley Constitucional de Inversión Extranjera Productiva podrán remitir al exterior las utilidades o dividendos, así como remesar los ingresos monetarios obtenidos”.

Es decir, se libran de colocar sus divisas en el mercado nacional a pesar de lo dispuesto en el artículo 9. Además de lo anterior e inmediatamente después, en el artículo 57 referente a las obligaciones del sector privado exportador se afirma: “Las personas naturales y jurídicas privadas, dedicadas a la exportación de bienes y servicios, podrán retener y administrar libremente hasta el ochenta por ciento (80%) del ingreso que perciban en divisas, en razón de las exportaciones realizadas, para atender gastos, pagos y cualquier otra erogación que deban realizar con ocasión de sus actividades, incluidas aquellas necesarias para el cumplimiento de las obligaciones tributarias conforme a la normativa que rige la materia”.

Es decir, los dos grandes focos privados para ingresar divisas al país y por ende al mercado nacional de divisas están fuertemente exonerados de esa responsabilidad, de hecho en el mejor de los casos, solo el sector exportador estaría obligado a entregar el 20% de sus ingresos por exportación.

Para poner esto más claramente lo acompañaremos con algunas cifras. En lo que va de año el mercado interno de divisas ha recibido más de 4900 millones de dólares en inyecciones cambiarias por parte del BCV. Desconocemos la dimensión de la demanda real de este mercado, pero este número nos puede servir perfectamente para lo que queremos demostrar.

Recientemente Carlos Fernández, presidente de la Federación Venezolana de Cámaras de Comercio y Producción (Fedecámaras) anunció que el sector privado esperaba cerrar el año con un saldo de 3.000 millones de dólares por concepto de exportación[3]. Si tomamos este número como referencia y asumimos que el 20% de éste será entregado o inyectado en las mesas de cambio, podremos admitir que en el mejor de los casos, el sector privado aportará solo 600 millones de dólares al mecanismo cambiario, poco más del 12% de lo que el BCV ha inyectado.

Esto quiere decir que la oferta de divisas del BCV representa casi el 90% de la oferta total que existen en las mesas de cambio. Es decir, y como ya ha sido advertido por otros, en Venezuela no existe un mercado cambiario regido por la oferta y la demanda, donde participan distintos actores económicos, Lo que existe es un mecanismo de asignación de divisas manejado por el BCV.[4]

En principio el problema es que las intenciones que inicialmente se perseguían, la creación de un mercado fluctuante y libre de ofertante y demandantes de divisas, se contradijo al exonerar a los principales poseedores de divisas de la responsabilidad de participar en el mercado cambiario nacional; en tal sentido el sistema cambiario actual es un mecanismo que nació torcido y hoy debido a la dinámica de sus dispositivos resulta difícil de enderezar.

El problema de la liquidez y el malentendido problema de la sobrevalorización     

Ahora pasaremos a algunos lugares comunes en Venezuela, por lo menos en lo referente al problema cambiario,  me refiero al tan mencionado problema de la liquidez monetaria y la sobrevalorización del bolívar.

Sin ahondar en detalles que ya han sido explicados[5], me remitiré a las cifras. Hasta el último corte de liquidez monetaria hecho por el BCV el 2 de diciembre, existía una liquidez de poco más de 18.350 millones de bolívares. En el mismo tiempo se habían inyectado más de 4800 millones de dólares en el mercado cambiario, incluso calculando la venta de esos dólares al valor de cambio de enero de este año, a saber 4,62  bolívares por dólar el monto superaría los 22 mil millones de bolívares. La pregunta sería ¿Cómo puede haber exceso de liquidez si la venta de dólares supera ampliamente la liquidez existente, incluso a una tasa de cambio por debajo de 5 bolívares por dólar?

Hasta la fecha esta pregunta es irresoluta, sobre todo porque carecemos de la información sobre la venta de las divisas, su destino y el lugar contable donde se reflejan los bolívares por esa venta. Pero si este dato no resulta suficiente, cito entonces uno que la compañera Pasqualina Curcio[6] ha mencionado ¿Cómo es que una moneda que se ha depreciado porcentualmente en más de 40 mil millones de veces puede estar sobrevalorada?

Incluso asumiendo, algo totalmente irracional desde el punto de vista técnico-económico, a saber que la totalidad de la liquidez existente en el país sea fruto de gasto “inorgánico» del Gobierno, la venta por divisas superaría ampliamente la liquidez existente, entonces ¿cómo puede ser un problema de liquidez lo que causa el alza del dólar?

El problema de los pagos del sector público.

Otra explicación del alza del tipo de cambio sería la presión acelerada que el pago de aguinaldos y retroactivos del sector público realizados durante noviembre habría generado sobre la liquidez monetaria. Según mencionan algunos analistas, en el periodo en cuestión el gobierno habría colocado en circulación un monto superior a 3.500 millones de bolívares[7] por concepto de pagos pendientes.

Veamos los datos; entre el 4 de noviembre y el 2 de diciembre la liquidez monetaria tuvo una variación de 22.2% pasando de poco más de 15 mil millones a casi 18.400 millones de bolívares, al mismo tiempo se produjo un crecimiento de casi 30% en el tipo de cambio oficial pasando de 8,66 unidades por dólar a 11,25. Esto bastaría para poner en evidencia el impacto económico de las garantías sociales, pero falta otra parte de la historia.

En el mismo periodo de tiempo el BCV inyectó 660 millones de dólares en el mercado cambiario. Transformando este monto a bolívares con el tipo de cambio existente a comienzos de noviembre, de 8.66 Bs por unidad de dólar equivaldría a más de 5.700 millones de bolívares, prácticamente más de un tercio por encima de lo necesario para cubrir el dinero “inorgánico” de los trabajadores.

Pero coloquemos otros datos sobre la mesa para verificar algunas inconsistencias que los monetaristas no ven cuando evalúan el cono de liquidez monetaria. Entre el 2 de septiembre y el 7 de octubre se presentó una variación mayor en la liquidez monetaria diferente al período descrito con anterioridad.

El aumento de la liquidez en aquella ocasión rondó el 24.6% pasando de los 9.981 millones de Bs a los 12.446 millones; en el mismo período la depreciación del tipo de cambio solo fue de un 3.8% pasando de 7.90 a 8.21 unidades por dólar. Esto a pesar de que la injerencia cambiaria del BCV fue mucho menor, solo 545 millones de dólares. Entonces, ¿Cómo es que un mayor aumento de liquidez y una menor inyección de dólares no generan una mayor variación del tipo de cambio? ¿Por qué si sucedió en noviembre, pero en septiembre no sucedió?    

Devaluaremos para salvar la economía.  

Finalmente, existen los auténticos ideólogos de la burguesia[8], quienes afirman que la devaluación es necesaria para fomentar las exportaciones y frenar las importaciones, estos bajo la lógica de la famosa teoría del goteo. Asumen que con las facilidades que ofrece una moneda depreciada, como por ejemplo sueldos y pasivos precarizados, se puede hacer más competitivo a nuestro sector exportador.

Pero vamos a los datos, en lo que va de año la moneda nacional se ha depreciado en más de un 230% pasando de 4,62 bolívares por dólar a principios de enero a 15,57 este 16 de diciembre, lo que significa que hoy cada dólar cuesta 10,95 bolívares más que a principios de año.

Veamos qué efecto ha tenido esto en las exportaciones e importaciones, para eso utilizaremos la Encuesta Cualitativa de Coyuntura Industrial elaborada por la Confederación Venezolana de Industriales (CONINDUSTRIA). Según el estudio, para el primer trimestre de este año, solo 17% de las empresas encuestadas confirmaban estar exportando algún producto y 56% reconocían estar importando materia prima o producto necesario para la elaboración de sus mercancías.[9]

Para el tercer trimestre de este año estos datos habían cambiado, 36% de las empresas reconocían estar exportando productos, pero 63 % también registraban estar importando, desde materias primas hasta servicios.[10]

Si profundizamos más en la encuesta veremos cómo sectores claves del campo industrial se están deprimiendo, tal como ocurre con la metalmecánica, clave para la elaboración de bienes de producción. Es decir, hay una tendencia de aumento de  las exportaciones, pero también de las importaciones de elementos terminados, desarrollándose con esto la lógica que Héctor Malavé Mata ha definido como sustitución negativa de exportaciones[11]. Lo que significa una presencia cada vez más significa de productos importados en la línea de montaje y en los componentes de los productos elaborados en el país para ser exportados.

Acá cabe recordar los más de 56 códigos arancelarios que existen desde septiembre del 2021 y que exoneran de impuestos a productos terminados o semiterminados necesarios para la elaboración de algunos productos hechos en Venezuela. Sobre esto es importante señalar que el Grupo Mistral es uno de los mayores beneficiarios de dichos aranceles porque la totalidad de sus productos cuentan con un 60% de componentes importados, lo cual la hace un perfecto ejemplo de una empresa que exporta productos importados, sin generar encadenamiento productivo, ni tecnología local, ni mayor cantidad de empleos. En fin,  que se desarrolla como una típica empresa de nuestra burguesía.

Más arriba comenté que el sector privado exportador espera recoger 3000 millones de dólares este año por su actividad externa y que esto representaba solo el 12% de las divisas necesarias para el propio sector exportador, porque en última instancia son conglomerados como el Grupo Mistral, los grandes clientes de las mesas de cambio.

Según los promotores de la devaluación, por razones económicas, la moneda debería devaluarse tantas veces sea necesario para que el sector privado exportador logre generar los ingresos suficientes como para recuperar las fuerzas productivas del país. Cabe decir al respecto que para que el sector privado llegue a cubrir sus propias demandas de divisas, siguiendo esta lógica será necesario devaluar 10 veces más el bolívar.

Apreciaciones finales

En última instancia, el juego cambiario es una disputa por los recursos menguados que aún maneja el estado, es decir, la renta petrolera, que todavía existe, aunque se hable permanente de pos-rentismo y cosas más extrañas todavía. Por eso el principal, por no decir el único ofertante de las divisas en el país, es el estado a través del BCV.

Si queremos ver los enemigos de la política cambiaria no es necesario que veamos a Miami, revisemos la propia normativa del convenio cambiario. Si ni siquiera tenemos un instrumento legal que obligue a la burguesía exportadora a colocar la mayor parte de sus divisas en el mercado cambiario nacional, cómo esperamos a que ésta (quizás solo gracias al patriotismo que no tiene) las coloque. No podemos caer en la insensatez, en la locura, en la ingenuidad y en la inmadurez de asumir que la burguesía hará lo que nosotros esperamos que ella haga sin presión alguna. Esto no es un problema de que pueblo no hace auditoria mediante el referente cambiario elaborado por el BCV, es un problema de no entender la lucha de clases dentro de la sociedad venezolana.

De igual forma es necesario reforma la Ley de Inversiones Extranjeras, para exigir que por lo menos un porcentaje sensato de las ganancias de las mismas se queden en Venezuela y fortalezca el sistema de cambiario. También se debe crear alguna auditoria sobre los convenios amparados en el artículo 18 de la Ley Antibloqueo; el hecho de que este mecanismo legal de pie al registro secreto de divisas al margen de su participación en el mecanismo cambiario es ante todo preocupante.

Por último, es necesario mayor trasparencia en la información del sistema cambiario, saber el volumen de inyección, quienes las compran y con qué periodicidad las mismas vuelven al mercado o no. Todo esto es importante saberlo y es plena responsabilidad del BCV, que como ya dije al principio, tiene toda la capacidad para revelar esta información.

Por ahora el sistema de cambiario venezolano sigue siendo otro ejemplo más de un mecanismo no democrático que permite la concentración y saqueo de la riqueza pública, con fuertes rémoras que promueven la desigualdad y que legitima el predominio financiero de una clase sobre otra.          


[1] https://www.bcv.org.ve/marco/convenio-cambiario-ndeg1-nuevo-marco-cambiario

[2] https://www.bcv.org.ve/notas-de-prensa/en-gaceta-oficial-derogatoria-de-ley-de-ilicitos-cambiarios

[3] https://www.eluniversal.com/economia/143610/fedecamaras-asegura-que-el-pais-cerrara-este-ano-con-us-3000-millones-en-exportaciones

[4] El salario es la clave – Tony Boza

[5] https://tatuytv.org/economia-el-fetichismo-del-sistema-cambiario/

[6] Pascualina Curcio Curcio. La Economía Venezolana cuentos y verdades, Caracas: Editorial TRINCHERA, 2020, p 112

[7] https://www.bancaynegocios.com/datos-i-mercado-cambiario-espera-medidas-por-que-el-gobierno-intervendra-drasticamente-para-frenar-al-dolar/

[8] https://twitter.com/joseagilyepes/status/1601175540375093250

[9] https://www.conindustria.org/wp-content/uploads/2022/08/Presentacion-EC-ITRI-2022-V1105.pdf

[10] https://www.conindustria.org/wp-content/uploads/2022/12/Presentacion-EC-IITRI-2022.pptx.pdf

[11] Héctor Malavé Mata. El petróleo, el bolívar y el fisco, Caracas: Monte Ávila Editores, 2000, p 1-25. 


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