[SERVICIOS] 4 Claves para entender el problema del transporte en Venezuela

Los últimos años, la cotidianidad del pueblo venezolano se ha visto marcada por una innegable precariedad en el acceso a los servicios más fundamentales.

El servicio de transporte público y privado es uno de los principales ejemplos. Sabemos que históricamente la circulación de personas y de mercancías en Venezuela ha dependido de la modalidad terrestre, y que en los últimos años este sector vive un declive con múltiples factores:escasez de combustible, inconvenientes graves en el mantenimiento y reparación de la flota automotriz en general, la pandemia del Covid-19, etc.

Como consecuencia, las poblaciones han tenido dificultades crecientes en la movilidad urbana y extraurbana, mientras las paralizaciones (parciales) del transporte de carga han generado escasez o disparado los precios.

Veamos en detalle los elementos detrás de esta crisis.

1. ¿Qué pasa con el parque automotor en Venezuela?

Uno de los motivos por los que resulta difícil abarcar este tema, es que la información oficial para esclarecer el panorama es prácticamente nula.

Sin embargo, es posible referirnos a algunos datos difundidos en declaraciones a la prensa por representantes de gremios relacionados al sector automotriz.

La Cámara de Fabricantes Venezolanos de Autopartes – FAVENPA, en declaraciones oficiales emitidas durante el año 2022 indica algunos datos relevantes:

-El parque automotor venezolano se encuentra totalmente agotado con una antigüedad promedio de 22 años.

-El mercado de repuestos nacionales queda marginalizado por importación masiva: 70% de los repuestos comercializados provienen de China.

-Solamente 7 unidades se ensamblaron en 2022.

-1.531 unidades vehiculares fueron comercializadas en Venezuela este año, de las cuales 1.516 son vehículos importados y 15 vehículos nacionales. 

2. El impacto de las sanciones

Desde agosto de 2017, el Departamento del Tesoro ha impuesto sanciones directamente contra el sector petrolero venezolano. En cuanto a la producción de combustible, Washington ha prohibido la exportación de diluyentes a Venezuela, así como los negocios de canje de crudo por gasolina/diésel.

El impacto para el pueblo venezolano ha sido una escasez que luego se tradujo en un alza de los precios.

Después de casi dos décadas con la gasolina más barata del mundo, el 31 de mayo de 2020, el presidente anunció un aumento al combustible con diferenciación en las tarifas. Un precio de 5.000Bs para la gasolina subsidiada, correspondiente al anterior cono monetario, y una tarifa “especial” de US$0,50 por litro, que aplicaría solamente en 200 gasolineras del país.

El 23 de octubre de 2021, PDVSA difundió un comunicado con un nuevo aumento de la tarifa subsidiada, que se ubicó en 0,11BsD el litro. No obstante, y como diferentes analistas avisaron desde un primer momento, la gasolina “dolarizada” ha venido ganando terreno sobre la subsidiada.

El 5/03/2022 circuló una nueva directiva de PDVSA que extendió la tarifa “especial” a 100 gasolineras más, manteniendo un subsidio del 100% en el precio del combustible a transportistas de diversas líneas y asociaciones del país. Sin embargo, ambas medidas se revocaron parcialmente en ese momento.

Más recientemente, el 26/05/2022, se conoció un nuevo comunicado de la estatal petrolera que autorizó a más de cien gasolineras a vender el combustible también en la tarifa de 0,50$ por litro. 

3. El problema de los precios

La reducción paulatina del acceso a gasolina subsidiada genera tensiones con el gremio transportista, que permanentemente exige aumentos en los precios de los pasajes casi a nivel nacional, además de una renegociación del precio del diésel.

Hasta la fecha no se sabe con exactitud cuántas estaciones de servicio en el país conservan el subsidio, y cuántas funcionan con precio internacional. Pero más allá de los números relativos, hay también un desequilibrio en la frecuencia con que se abastecen.

La situación con el diésel ha sido distinta, con una distribución racionada 100% subsidiada, lo que inevitablemente generó un mercado paralelo. No obstante, organizaciones campesinas denunciaron que, sin anuncio previo, el diésel empezó a ser vendido casi exclusivamente a precio internacional. Alertaron que la medida afectará inevitablemente la capacidad de producción y los precios de los alimentos.

4. Demanda y consumo

Desde 2020, PDVSA ha logrado reactivar la industria refinadora del país con asistencia de Irán. A pesar de dificultades técnicas y algunos accidentes, en este momento el Complejo Refinador de Paraguaná (Amuay + Cardón) y las refinerías de El Palito y Puerto La Cruz están operativas.

Según la agencia Reuters, a finales del mes de junio se estaban produciendo en Venezuela 98.000 b/d de gasolina. Sin embargo, no se sabe con certeza la oferta necesaria para abastecer el país. 

Por su parte, la distribución y el acceso al combustible es también desigual a lo largo del territorio nacional. De forma recurrente la población denuncia graves dificultades a la hora de proveerse de gasolina, sobre todo en el interior del país.

Incluso en estados fronterizos hay reportes de que el único combustible disponible proviene de Colombia, con tarifas que triplican la establecida legalmente en divisas.

Conclusiones

Es cierto que la crisis interna es en parte resultado de las múltiples sanciones aplicadas contra la nación. Y esto implica dificultades para acceder a recursos, hacer mantenimientos técnicos a infraestructuras necesarias para la prestación de servicios, etc. 

Sin embargo, es clara también la tendencia de la política económica en lo que concierne a la movilidad en los distintos niveles para la población venezolana. Tal y como en otras áreas, por ejemplo las “alianzas estratégicas” con el sector privado para asumir activos del Estado, es cada vez mayor el control del mercado protagonizado por actores que poco piensan en los intereses del pueblo.

Finalmente, vale la pena resaltar que la forma en que se comunica al pueblo sobre los motivos de las deficiencias y las perspectivas futuras de solución suelen ser contradictorias y poco sistemáticas. Mientras tanto las consecuencias las seguimos padeciendo las y los de “a pie”.

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