[ECONOMÍA] El fetichismo del sistema cambiario

Recientemente, la economía nacional fue sacudida por un alza inusitada del dólar, tanto el oficial, divulgado por medio de los cálculos ponderados del Banco Central de Venezuela (BCV), como el informal, disponible en distintas cuentas y páginas de ocupación financiera.

En el caso del BCV, la tasa de cambio pasó de 6,18 bolívares por dólar el día 22 de agosto a 7,83 el 26 de agosto, una variación de 26,7% en 4 días, la mayor que se ha presentado en lo que va de año. Por su parte, el dólar informal pasó de 6,95 el 22 a 9,18 en las primeras horas del 26 y concluyó el día posicionándose en 8,56 por dólar, una variación de 23,2%.

Esto significa preliminarmente que la tasa del BCV tuvo un aumento superior porcentualmente al presentado en la tasa informal de cambio. Este fenómeno ha generado fuertes debates en los últimos días, produciendo diferentes argumentos e hipótesis que intentan explicar el fenómeno.

Algunas explicaciones

Entre las más comunes, podemos señalar la explicación monetarista que atribuye el alza de la tasa de cambio a un aumento desmesurado de la liquidez monetaria en el país, cuya principal razón sería la producción sin control de dinero inorgánico por parte del gobierno. Esta hipótesis habría sido demostrada, según sus promotores, al coincidir el alza en la tasa de cambio con el pago de los bonos vacacionales el pasado 16 de agosto.

Para otros, las razón sería la reducción de las divisas disponibles por parte del BCV para sostener la política de intervenciones cambiarias que había practicado hasta fechas recientes, justificando con esto la corrida cambiaria de los últimos días.

Explicaciones versus datos

Trataremos en adelante de exponer algunos datos que perfilan o refutan algunos de los argumentos sostenidos y explicados con anterioridad. Para esto recurriremos al registro estadístico del BCV en lo pertinente a liquidez monetaria, variación de tipo de cambio e intervenciones cambiarias.

Según los datos disponibles en el BCV, en lo que va de año la liquidez monetaria (agregado de dinero formado por monedas, billetes, depósitos a la vista, de ahorro y a plazo) aumentó en más de un 177%, al pasar de los 3.990.763 millones de bolívares en enero a 11.090.733 millones de bolívares el 19 agosto.

En el mismo periodo, la variación del tipo de cambio fue de 27,4% pasando de 4,78 bolívares por dólar a principios de enero a 6,09 el 19 de agosto. Esta brecha que se manifiesta entre la variación del aumento de la liquidez y el aumento porcentual del tipo de cambio, sería suficiente razón, según los monetaristas, para colocar la tasa de cambio en torno a 13 bolívares por dólar, saldando con esto la diferencia entre uno y otro.

Este razonamiento sostiene que el incremento de la liquidez monetaria no tiene ningún sustento real y que es fruto de la capacidad del gobierno de crear dinero “inorgánico” para balancear su déficit fiscal. Sin embargo, esta idea excluye el hecho notorio de que el estado no es el único actor productor de liquidez en el país, olvida la notoria reactivación económica del sector privado y su impacto en la producción de liquidez.   

También se olvida que en el periodo de tiempo señalado, el BCV ha inyectado más de 3000 millones de dólares en las mesas cambiarias. Lo que significa una masa enorme de dinero fruto de procesos productivos reales como exportación de petróleo, cobro de impuestos y demás.

Si estimamos la venta de estos dólares a 4,48 tendríamos un equivalente en bolívares de 13.440 millones y si a este valor le restamos los 7.099.970 millones que representan el aumento en liquidez de enero hasta agosto tendríamos un diferencial positivo de más de 6.340 millones. Esto significa que se podía haber sostenido el tipo de cambio a 4,48 bolívares por dólar, con un déficit de liquidez del 59,2%, es decir, 6.340 millones fuera de todo registro.

Este déficit de liquidez sería exponencialmente mayor dependiendo del tipo de cambio con el cual saquemos la cuenta, pero lo cierto es que en ningún caso podría ser menor, lo que quiere decir que en un mundo de cálculos formales, el supuesto aumento de liquidez es exactamente eso, un supuesto que dista de la realidad; a menos que el dinero fruto de la venta de esos dólares no termine dentro del sistema de registro financiero nacional, lo cual generaría aún más preguntas.

La realidad de las intervenciones cambiarias 

Dejando abierto lo anterior, pasemos ahora a verificar la hipótesis de la reducción de las intervenciones cambiarias. Al contrastar los datos referentes a las intervenciones cambiarias del BCV y los reportes del portal Banca y Negocios sobre los montos, calculamos que hasta el 26 de agosto el monto estimado, destinado por el BCV para subastar en las mesas privadas de cambio, ronda los 3.294 millones de dólares.   

La subasta de divisas por parte del BCV en las mesas de cambio públicas y privadas ha tenido una tendencia ascendente durante este año. En el primer trimestre del 2022, el BCV desembolsó alrededor de 938 millones de dólares en las mesas de cambio a un ritmo de 312.6 millones mensuales.

En el segundo trimestre, el monto superó los 1.370 millones de dólares, promediando los 456 millones mensuales; en julio, sin embargo, se redujo a 415 millones de dólares el monto mensual y se ha recuperado en lo que va de agosto para cerrar en 569 millones hasta el 26 de agosto.

Estos datos refutan la hipótesis de que el BCV viene reduciendo su accionar en el mercado cambiario y  revelan, muy por el contrario, que el mercado cambiario depende cada vez más de las intervenciones del BCV como único ofertante de divisas.  

Algunos datos curiosos

Haciendo un trabajo comparativo con mayor detalle de los datos a disposición, resaltan varios elementos no poco curiosos.

En el primer trimestre del año, entre 7 de enero y el 1 de abril, se generó una fluctuación en la liquidez monetaria del 57,6% pasando de 3.990.763 millones de bolívares a 6.288.361 millones de bolívares, con una diferencia consolidada de 2.237.598. En ese trimestre el BCV colocó 938 millones de dólares en las mesas de cambio y el tipo de cambio se depreció de 4,58 por dólar el 4 de enero a 4,38 para el 4 de abril, una reducción del 4,5%.

El segundo trimestre, la situación fue totalmente distinta, con una fluctuación menor en la liquidez monetaria, en torno al 32,8%, de 6.288.361 millones a 8.350.030, y una mayor inyección de divisas por parte del BCV, en total 1.372 millones de dólares. Se observó, sin embargo, un súbito salto en el tipo de cambio pasando de 4,38 a 5,53 el 1 de julio, una variación de 20.7%.

Esto último refuta la idea de que a mayor cantidad de dólares menor aumento del tipo de cambio y también refuta la idea de que  la depreciación se produce de forma lineal frente a mayores volúmenes de liquidez. Sería interesante ver cómo explican los monetaristas esta situación, acostumbrados a repetir dichas afirmaciones sin datos estadísticos. Pero también similar situación podría sugerirse a quienes ven en las intervenciones cambiarias la única razón de la ralentización del tipo de cambio y de los precios.

Por último, pero no por eso menos curioso, resulta interesante ver el supuesto impacto del bono vacacional en nuestra liquidez. Entre el 12 de agosto y el 19 de agosto hay un salto súbito en la liquidez monetaria de 22.55%, según reflejan las estadísticas del BCV, generando un aumento de 2.038.878 millones de bolívares en las cuentas del ente emisor. Según La firma consultora Aristimuño Herrera & Asociados el bono vacacional representaría 1.500 millones de bolívares en ese aumento de liquidez.

Si asumimos que este monto fue depositado en bloque el 16 de agosto, como se anunció oficialmente y como efectivamente pasó, lo mínimo que se pudiera esperar sería un alza cambiaria inmediata. Sin embargo, tal cosa no sucedió. El tipo de cambio del 16 de agosto marcó 5,97 bolívares por dólar y 6,09 para el 19 de agosto, registrando un leve repunte de 2.1%. Incluso en el tipo de cambio no oficial tradicionalmente volátil, la variación fue de 7.43%, de 6.35 a 6.86.

La pregunta que se le podría hacer a un monetarista es, ¿por qué tan inmensa masa monetaria excedente no actuó de inmediato en la demanda de divisas? ¿Ni siquiera 3 días después?

De hecho, fue curiosamente el BCV el que empujó el cambio hacia arriba al inyectar, según reportes de Banca y Negocios, 90 millones de dólares a 6,12 bolívares por dólar el 16 de agosto, como refleja en su registro.

Es perfectamente verificable que el alza del tipo de cambio y la presión sobre el mercado cambiario empezó a desatarse el lunes 22 de agosto y también observar la tardía intervención del BCV al colocar recién entre 23 y 25 de agosto las suficientes divisas para frenar el alza, no sin antes aumentar su propia tasa de cambio interna en más 26,7%.

Lo que vimos en aquellos días no fue la presión por exceso de liquidez, que como se mostró al inicio no existe, sino una ofensiva especuladora sobre el sistema cambiario nacional, de cierta forma legitimada por el propio BCV.

Una práctica más de acumulación de los grandes capitales. Quienes consideren que los profesores o servidores públicos fueron los que salieron a comprar dólares en las mesas de cambio, desconoce la realidad de un gremio que lo menos que posee en este momento son condiciones apropiadas para el ahorro. Este tipo de afirmaciones son simplemente mascaras ideológicas para esconder las razones concretas de clase que empujaron dicho fenómeno.   

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