[CHÁVEZ RADICAL] «Nunca el imperio ni la oligarquía nos aceptará»

En esta ocasión el Comandante Chávez nos ofrece una serie de reflexiones derivadas de su alocución del 11 de abril de 2007, a propósito del 5to aniversario de los sucesos que partieron en dos la historia de la Revolución Bolivariana.

Un gravísimo error

El 11 de abril constituye una fuente gigantesca de enseñanzas para la Revolución Bolivariana. El Comandante Chávez reconoce en este discurso, el gravísimo error en el que incurrieron, al creer que era posible un diálogo, un acuerdo que lograra el reconocimiento y la aceptación por parte de la oligarquía y el imperio.

Sin embargo, la propia realidad desmontó esa posibilidad, a la que Chávez considera no sólo como error, sino como causa de lo ocurrido el 11 de abril. Los intereses del proyecto bolivariano chocaron directamente contra los intereses de las clases dominantes. «Nunca la oligarquía venezolana, nunca el imperio norteamericano nos aceptará» afirmaba al Comandante a la vez que recalcaba la vocación permanente de las clases dominantes de aniquilar el proyecto revolucionario.

No se puede servir a dos amos al mismo tiempo

Frente a este conflicto abierto contra la oligarquía y el imperio, Chávez planteaba como único camino posible para el avance del proceso y la resolución de las contradicciones, la vía de la radicalización revolucionaria.

El Comandante convocaba «a irnos alejando de esas posiciones, de que la política es el arte de lo posible, de que hay que buscar el consenso, de que sí es posible un acuerdo, que si el Chavismo light, que si Patria socialismo democrático y vida..», que lejos de beneficiar a la Revolución, terminan desgastándola y desnaturalizandola, fortaleciendo las posiciones contrarevolucionarias.

Frente a la agudización de las contradicciones, y la profundización de la lucha de clases, la conciliación de clases, lejos de atenuar y calmar la agresión, terminan potenciándola. Lo ocurrido el 11 de abril merece ser analizado desde esa perspectiva, como una advertencia y una interpelación al camino que hoy viene transitando la Revolución Bolivariana, que no puede ni podrá servir a dos amos al mismo tiempo: o se está con el pueblo, o se está con la burguesía.

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